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	<title>Penúltimos Días &#187; Jorge Luis Camacho</title>
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		<title>¿A quién molesta la revista Islas?</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Sep 2007 09:43:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace un par de semanas, La Jiribilla atacó a quienes fuera de Cuba escriben sobre temas afrocubanos. El artículo menciona directamente a Enrique Patterson y a la revista Islas. Como se sabe, Patterson es uno de los intelectuales negros del exilio que ha criticado con más ahínco a la revolución por su política racial. Islas, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace un par de semanas, <span style="font-style: italic">La Jiribilla</span> <a href="http://www.lajiribilla.cu/2007/n331_09/331_18.html"><span style="font-weight: bold">atacó</span></a> a quienes fuera de Cuba escriben sobre temas afrocubanos. El artículo menciona directamente a Enrique Patterson y a la revista <a href="http://www.angelfire.com/planet/islas/Spanish/Islas.htm"><span style="font-style: italic; font-weight: bold">Islas</span></a>. Como se sabe, Patterson es uno de los intelectuales negros del exilio que ha criticado con más ahínco a la revolución por su política racial. <span style="font-style: italic">Islas</span>, por otro lado, sólo lleva dos años de fundada, pero hasta la fecha ha publicado ocho números bilingües, en el que se exploran temas tan diversos como el racismo en Cuba, los derechos civiles en los EE UU, y la repercusión de la trata negrera en el Atlántico.<br />
De hecho, <span style="font-style: italic">Islas </span>no es la única revista en Estados Unidos que se dedica a analizar estos temas. <a href="http://sitemason.vanderbilt.edu/site/lsvM76"><span style="font-style: italic">Afro-Hispanic Review</span></a>, editada y dirigida por otro cubano, William Luis, en la Universidad de Vanderbilt, hace lo mismo. Entonces ¿por qué <span style="font-style: italic">La Jiribilla</span> le dedica en exclusiva un artículo denigratorio? Para empezar, <span style="font-style: italic">Islas </span>no es una revista académica, y aunque se ocupa en general de cuestiones relacionadas con los descendientes de africanos, su preocupación principal es Cuba y los cubanos. Su objetivo: promover el conocimiento sobre las experiencias de un grupo tradicionalmente marginado y hacer visible la historia oculta de racismo y discriminación de sus descendientes. Ese programa, que muchos intelectuales de la Isla suscribirían, al Estado cubano le parece intolerable porque incluye críticas al trabajo de la Revolución.<br />
Ante estas críticas, la posición del gobierno sigue siendo la misma de hace cincuenta años, algo así como “necesitamos tiempo y paciencia, para que el curso natural de la historia y las instituciones revolucionarias terminen de borrar los pocos conflictos que quedan.” Sin embargo, en lugar de callar y esperar a que el tiempo se ocupe de estas cuestiones, <span style="font-style: italic">Islas </span>ha optado por condenar tanto los mecanismos racistas que todavía existen en Cuba, como las representaciones de los negros en la prensa, la televisión y la jerarquía cubana.<br />
Hay algo importante que el articulista de <span style="font-style: italic">La Jiribilla</span> no dice. Publicar en <span style="font-style: italic">Islas </span>tiene un precio. El mismo que hay que pagar por publicar en otras revistas del exilio: el ostracismo en Cuba, la consabida acusación de contrarrevolucionario, y para los investigadores en los EE UU la prohibición de publicar en las revistas del gobierno o tener acceso a sus archivos.<br />
Sabemos, incluso, que el gobierno a través de su diplomacia del chantaje les ha dicho a algunos de los que investigan estos temas en Cuba y en los EE UU, que no colaboren con <span style="font-style: italic">Islas</span>, porque de hacerlo dejarían de ser “amigos” del régimen y perderían las dádivas que el gobierno regala a sus fieles. Todo eso, el miedo y el chantaje, es natural que existan en un gobierno totalitario. Lo vergonzoso es que haya cubanos tanto en la Isla como en el exilio, que tiemblen de sólo pensar que van a perder los turrones de azúcar que el Estado les pone en la boca. Esos son los verdaderos esclavos de sí mismos, quienes bajo cualquier gobierno o en cualquier circunstancia están condenados a vivir engrillados y a servir de voceros a los verdugos.</p>
<p><span style="font-weight: bold">Jorge Luis Camacho</span><br />
South Carolina</p>
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		<title>Fidel Castro y el carisma</title>
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		<pubDate>Tue, 04 Sep 2007 11:13:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>
		<category><![CDATA[castrismo]]></category>

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		<description><![CDATA[ Una amiga me contaba hace años que en una de las visitas que hizo a Cuba Salvador Allende, éste le preguntó a Juan Marinello su opinión de Fidel Castro. Y Marinello le contestó: “tiene un lenguaje cuartelario, pero es un líder”. Y continuó explicando ?en típica sinopsis marxista? que en Cuba ya existían las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bp3.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RtyUCcFsz_I/AAAAAAAABP4/D7JYTdvy38Y/s1600-h/Castro_1.JPG"><img src="http://bp3.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RtyUCcFsz_I/AAAAAAAABP4/D7JYTdvy38Y/s320/Castro_1.JPG" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5106118847152050162" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center" border="0" /></a> Una amiga me contaba hace años que en una de las visitas que hizo a Cuba Salvador Allende, éste le preguntó a Juan Marinello su opinión de Fidel Castro. Y Marinello le contestó: “tiene un lenguaje cuartelario, pero es un líder”. Y continuó explicando ?en típica sinopsis marxista? que en Cuba ya existían las condiciones subjetivas y objetivas para el cambio y que Fidel Castro ejemplificaba la importancia del papel de la “personalidad” en la Historia. Salvador Allende seguramente entendió esta forma de leer la revolución porque tenía una formación ideológica muy parecida. Sin embargo, Marinello nunca explicó cómo ese “lenguaje cuartelario” pudo seducir en un inicio a intelectuales de la talla de Jorge Mañach y a millones de hombres y mujeres. ¿Cómo entender, entonces, ese poder de convocatoria, esa “personalidad”, que algunos críticos han llamado “carismática”?<br />
Según la definición de Weber, el carisma remite al aura ancestral que tenían los jefes de las tribus y los profetas sobre sus súbditos y aliados. En tal sentido, abundan los testimonios de la influencia “magnética” de Fidel Castro sobre su auditorio, de su elocuencia y, sobre todo, de su astucia al convertir un medio tan frío como la televisión ?al decir de MacLuhan? en un instrumento hipnótico.<br />
El problema está en que, por lo general, hace falta mucho más que una simple “personalidad” para ejercer tanto poder: las dotes psicológicas del líder no son suficientes para entender el fenómeno. Esa fue la conclusión que sacó Edward Shils al analizar la capacidad del carisma. Para Shils, lo más importante a la hora de entender este concepto era analizar el lugar que ocupaba el líder dentro de la comunidad. El “carisma” -dice-, es proporcional al lugar que ocupa el líder dentro de un “centro” de poder, desde donde dicta la política y su destino. Por consiguiente, no es tanto la psicología y la impresión que causa en nosotros la “humanidad” del líder, como las decisiones,y la forma en que éste logra preservar el orden, lo que le convierten en un hombre extraordinario.<br />
En otras palabras, para Shils el carisma no emana de un aura ancestral, ni es un “don” que le entregó Dios a algunos hombres, sino que está constituido por los mecanismos y las decisiones que pone en marcha el poder para preservarse. Como sugería Clifford Geertz, el carisma es la forma burocrática en que el Estado justifica su existencia, ordena la Historia y ritualiza su ideología con un sinfín de ceremonias, insignias, conferencia, desfiles y prácticas organizadas alrededor y en función de ese líder.<br />
Ese proceso tan serio, que impone un mundo parecido al de los antiguos monarcas, reyes y emperadores ?que se regían por la voluntad de Dios y que por eso eran su representación en la tierra?, es lo que le concede al “centro” y al líder su categoría de inexpugnables, lo que le da su autoridad y lo dota finalmente de “carisma.”<br />
Cualquier estudio sobre la influencia de Fidel Castro en Cuba tiene que comenzar por ese “centro”; por hacer una análisis profundo de las formas en que el Poder ha ritualizado su ideología, y con ello, las vidas de millones de hombres, niños y mujeres. Sin importar lo que nos digan las biografías, los manuales y la prensa oficial del Estado, ni los líderes, ni los reyes nacen así, sino que “son hechos por” estos mecanismos burocráticos. Ese ha sido el papel que durante medio siglo en Cuba han jugado los medios de comunicación y su aparato propagandístico. Empezando por las formas más burdas del culto de su personalidad, y terminando por la retórica del agradecimiento y la idealización de su figura.<br />
En la literatura de los años 1960, ninguna de estas tipificaciones se reiteró tanto como la alegoría de Fidel Castro como el nuevo Mesías. A esta representación luego se añadió otra: la del Máximo líder como el amante perfecto: el clásico galán de novela folletinesca. El héroe ya no era simplemente carismático, sino también hermoso ?tanto como sus ideales y sus virtudes revolucionarias?. Algo así dio a entender, por ejemplo, José Soler Puig en <em>El año de Enero </em>(1963).<br />
En esta novela, la protagonista principal se enamora de Fidel Castro con tan sólo verlo y escuchar sus discursos en la televisión. En un momento climático de la narración, incluso, se deja golpear brutalmente por su amante (un antiguo latifundista) mientras repite en un sonsonete el nombre del líder: “Fidel, Fidel, Fidel.” Él y no otro era el amante verdadero, el único que cumplía sus promesas.<br />
Ese “amor” por el líder es el mismo que transmiten innumerables textos de la Revolución y no por gusto aparece reflejado hasta en la moneda nacional. Si se mira atentamente, el primer peso de la revolución, el mismo que tiene a Martí de un lado y los barbudos del otro, entrando a la Habana el 7 de enero, muestra a cada lado de la escena triunfante dos corazones, que van abriéndose hasta llenarlo todo. Ese amor infinito por el líder, en la novela de Puig, esa ritualización de la entrada en la Habana en el billete “respaldado” en oro, como si lo hubiera hecho el mismo Cristo ?como ironizó Severo Sarduy?, y el cuño a la vez cursi y subliminal de estos dos corazones, es lo que crea el “carisma,” del líder y lo que le impone a sus lectores el culto a su personalidad; un héroe que tenía todas las características de un Dios, pero que era lo suficientemente real como para hacerle el amor a una mujer.</p>
<p><strong>Jorge Luis Camacho</strong><br />
South Carolina</p>
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		<title>El derecho a consumir</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Aug 2007 08:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[En un artículo publicado en el Papel Periódico de la Habana (1790-1805), sobre los hábitos de consumo en la colonia, José Agustín Caballero se lamentaba de “la confusión” en el vestuario apreciable en nuestro país. Ya que “los adornos y trajes que estaban establecidos para diferenciar las condiciones, al presente sirven para confundirlas.” Decía: gracias [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En un artículo publicado en el <em>Papel Periódico de la Habana</em> (1790-1805), sobre los hábitos de consumo en la colonia, José Agustín Caballero se lamentaba de “la confusión” en el vestuario apreciable en nuestro país. Ya que “los adornos y trajes que estaban establecidos para diferenciar las condiciones, al presente sirven para confundirlas.” Decía: gracias a esto hoy “no se distingue el noble del plebeyo, el rico del pobre, ni el negro del blanco. Regularmente se necesita mirarles a las caras para no equivocarse por el vestido.” Con este lamento, el autor de <em>Filosofia electiva</em>, le recordaba a los negros y a los pobres que tener dinero no quería decir que podían gastarlo como quisieran. Que “la ley y tu propia conciencia”, debían decirle al “negro atrevido, [a]l mulato insolente, y [a]l plebeyo engreído” que no podían vestirse como un señor. <br />Caballero escribe esto en uno de los momentos de mayor auge económico en la isla, cuando florecía el tráfico de esclavos y la bonanza para los negreros y esclavistas. Se entiende entonces que su preocupación sea la del amo que insiste en marcar las diferencias, vigilar, autorizar y condenar a sus súbditos para que no se “confundan” con el resto. <br />Más de dos siglos después, el problema en Cuba sigue siendo el mismo: la libertad del consumo y la ostentación en público de lo que se tiene. ¿Por qué la retórica oficial del momento le echa la culpa al dólar de haber creado diferencias sociales? ¿Acaso no siempre las hubo? Con su campaña contra los “macetas”, los “bisneros” y los cuenta-propistas, el gobierno trata de asegurarse de ser el único que puede comprar lo que desea, y de mostrar en la calle su “valor” en términos ideológicos y materiales. En otras palabras, que los “nuevos ricos” no se confundan con la elite del país que representa al Estado. <br />Esto, desde luego, no es nuevo. Desde que triunfó, la revolución enfiló sus cañones contra los antiguos burgueses, primero, y contra los que recibían dólares de los EE UU, después. Pero cuando creyó que había acabado con ambos, llegó la comunidad cubana en el exterior, y más recientemente los <em>macetas</em>. Es decir, un ejército de consumistas y partidarios de la libre empresa que le disputan al Estado su derecho a explotar el mercado nacional. Sólo los funcionarios del Estado pueden vestir sus trajes de piel en París, montar en carros soviéticos u alemanes, ir de visita a los más hermosos balnearios en Cuba o en el extranjero, o ser tratado en el “Cira García,” el hospital de los digentes y familia del Estado cubano. El resto debe conformarse con la “pobreza irradiante.” <br />Por este motivo llama la atención que en el momento en que otros grupos, que no son los deudores del Estado comienzan vestirse tan bien como ellos, empiezan a tener los mismos beneficios, “adornos y trajes” que los de la clase dirigente (embajadores, ministros, altos funcionarios del Estado y empresarios de negocios mixtos) el gobierno hable con amargura de “diferencias”, y “desigualdades”. Porque ya no es tanto que el negro o el cubano de “a pie” no tenga acceso a las mercancías y a los dólares. La cuestión ahora es una cuestión de rango y de derecho penal a comprar lo que les viene en gana. Contra esa pequeña clase que exige el derecho al consumo y la libre empresa, y que seguramente serán los que tengan el pie delante en un cambio político u económico en la isla, es contra quienes el gobierno ha enfilado de nuevo sus cañones.</p>
<p><strong>Jorge Luis Camacho</strong><br />South Carolina</p>
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		<title>El paraíso y sus excluibles</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Aug 2007 12:18:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[ José Fornaris, iniciador de uno de los movimientos poéticos más populares de todos los tiempos, el siboneyismo, contaba en uno de sus últimos libros una conversación con el general José de la Concha, entonces al mando de la capitanía de la Isla de Cuba. Decía Fornaris que después de publicar en 1857 uno de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://static.flickr.com/54/117566850_dcbe1c91d7_b.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; CURSOR: hand" alt="" src="http://static.flickr.com/54/117566850_dcbe1c91d7_b.jpg" border="0" /></a> José Fornaris, iniciador de uno de los movimientos poéticos más populares de todos los tiempos, el <em>siboneyismo</em>, contaba en uno de sus últimos libros una conversación con el general José de la Concha, entonces al mando de la capitanía de la Isla de Cuba. Decía Fornaris que después de publicar en 1857 uno de sus poemas más críticos de la Conquista en la revista literaria <em>Las Brisas de Cuba</em>, Concha lo mandó llamar a palacio, y le dijo: “Lo he mandado a llamar a Vd para advertirle que si desea continuar escribiendo sobre siboneyes vaya a hacerlo a los Estados Unidos. Aquí somos españoles y no indios; ¿está Vd? Todos españoles”.<br />Es de suponer por esta reacción que para Concha, el solo hecho de que Fornaris se identificara con los indígenas, que les prestara su voz para expresar sus quejas, era una forma de incentivar la oposición y el miedo, y demandar de las autoridades el reconocimiento de sus faltas. Era la forma más directa que tenían los descendientes de los “naturales”, además, para exigir al gobierno que les devolviera sus tierras. Dado la tremenda popularidad que alcanzaron los versos de Fornaris y de otros siboneyístas, era lógico que Concha se sintiera preocupado. Los poetas estaban resquebrajando públicamente el paradigma identitario que se tenía por válido en la isla, que no era otro que el de ser un español ultramarino. Fornaris, sin embargo, imaginaba la identidad del cubano con las mismas lealtades y exclusiones que un español. Ambos se pensaban blancos, católicos, y de descendencia española: en eso consistía la identidad del criollo. Con la única diferencia que el poeta había nacido donde lo hicieron antes los siboneyes. Sin embargo, ni los descendientes de estos, ni los negros, ni los asiáticos que había en Cuba tenían derecho a formar parte esa idea de nación transoceánica que instauró la Conquista en Cuba.<br />Pocos años después, esa situación va a desmoronarse con las guerras de independencia, hasta encontrar respuesta con la doctrina de la “fraternidad racial y política” de José Martí: su famoso “con todos y para el bien de todos.” El problema, sin embargo, es que si bien la república cubana se fundó sobre esta promesa, muy pronto –como lo demuestra Aline Helg en su libro <em>Lo que nos pertenece</em>–, ésta se estrelló de forma brutal en ‘la guerrita del 12” cuando fueron masacrados miles de negros.<br />Cuando la república ya había hecho su lista de “excluibles” y parecía que la prédica de Martí había caído en oídos sordos, Fernando Ortiz volvió a darle sentido a la unidad nacional que el cubano necesitaba, por encima nuevamente de las diferencias raciales. Su famosa metáfora “ajiaco” lo dice todo. Según esta versión culinaria de la etnografía insular, el cubano era una síntesis de varias culturas, y la isla una inmensa olla en constante ebullición. En 1959, la revolución no hizo otra cosa que reciclar esa ideología en un nuevo molde político. Si antes, en la Colonia, las minorías raciales, y por supuesto, los independentistas eran los enemigos de la unidad paradisíaca, el lugar del abyecto lo ocuparían ahora los contrarrevolucionaros, y cualquiera que se negara a entrar en arreglos con el gobierno. “Piensa como yo o muere” ha sido la doctrina de todos los regímenes totalitarios, y Cuba no fue una excepción. Medio siglo después de implantarse esta doctrina hemos visto los saldos. La revolución puso en práctica uno de los preceptos exclusionistas de Martí. “Hay que cargar los barcos de esos insectos dañinos que le roen el hueso a la patria”. Como antes, el precio de la unidad paradisíaca era arrojar al mar a los extraviados. Por esta vía salieron de Cuba los desafectos políticos, los homosexuales, los “bisneros”, los religiosos, y todos aquellos “excluibles” del Estado totalitario.<br />La imagen terrible que pudo haberle inspirado a Martí esta expulsión de los “insectos” fue la de la “nave de los locos”, alegoría medieval dibujada por el Bosco en el siglo XV, que ponía en un mismo bote todos los pecados (y por extensión, a los pecadores), para abandonarlos a su suerte en medio del mar. Pero tal imagen no fue sólo una figura retórica. En el siglo XVIII algunos gobiernos europeos hicieron esto mismo al embarcar a cientos de locos y excéntricos sin un destino prefijado, con la esperanza de que en algún momento el mar se los tragara o se murieran de inanición. Para el pensamiento político, embarcar a todos los desafectos y abandonarlos a su suerte en un lugar remoto, significaba la promesa de una nueva unidad, el paraíso reinstaurado después que la ciudad había caído en el torbellino de los conflictos sociales y las divergencias políticas y raciales.<br />Al comprobar la fidelidad con la que hemos seguido esta tradicion, es lícito preguntarse quiénes serán los excluibles de una Cuba post-Castro. La respuesta parece que vendrá pronto.</p>
<p><strong>Jorge Luis Camacho</strong><br />South Carolina</p>
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		<title>Rumores de Estado</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Aug 2007 09:35:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[Como muchos rumores se originan en el pueblo, es comprensible que la noticia viaje horizontal y subrepticiamente, no de arriba hacia abajo como ocurre en todo Estado totalitario. El problema es que no todos los rumores vienen “de abajo”, ni se originan en la “otra orilla”. Hay algunos que tienen su origen en el gobierno, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RsB7j6soxhI/AAAAAAAABK4/OwAI_82c-ps/s1600-h/rumor.gif"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RsB7j6soxhI/AAAAAAAABK4/OwAI_82c-ps/s200/rumor.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5098210635165517330" border="0" /></a>Como muchos rumores se originan en el pueblo, es comprensible que la noticia viaje horizontal y subrepticiamente, no de arriba hacia abajo como ocurre en todo Estado totalitario. El problema es que no todos los rumores vienen “de abajo”, ni se originan en la “otra orilla”. Hay algunos que tienen su origen en el gobierno, en las oficinas de la Seguridad del Estado, y que son manipulados con fines políticos.  Pongamos por caso que el gobierno planea cambiar la política monetaria del país pero no sabe cuál podría ser la reacción ante una medida como esa. Enseguida un funcionario se encarga de “sembrar” esta información en la calle, y al cabo de un tiempo el Estado comprueba, a través de las encuestas, qué piensa la gente. Dependiendo de esa reacción, procede entonces a actuar en un sentido u otro, aguantando la medida o implementándola.<br />No es raro en Cuba que muchas noticias comiencen como un simple “rumor” y que poco después terminen siendo realidad. El 15 de febrero del 2001, Cubanet publicó, por ejemplo, la siguiente noticia: “<a href="http://www.cubanet.org/CNews/y01/feb01/15a2.htm"><span style="font-weight: bold;">Aumenta el rumor de un cambio de moneda en Cuba</span></a>”. En dicha nota se afirmaba que los habitantes de La Habana temían un cambio inminente del dólar por los “chavitos”. Y al parecer no se equivocaban. Tres años después, el gobierno instauró una nueva política monetaria. En su resolución 80/2004, el Banco Nacional de Cuba anunció que se eliminaba el uso directo del dólar americano y se establecía un gravamen del 10% en efectivo para las transacciones en esa moneda. ¿Casualidad? ¿Se filtró esta información de las “altas esferas”? ¿O fue una noticia “sembrada” para preparar a la población sobre lo que se avecinaba? No lo sabemos. Pero no es difícil ver cómo se unen en este rumor al menos tres cosas importantes: el carácter variable por naturaleza del dinero y el cambio en Cuba, el carácter inestable de la economía cubana y el miedo de la población a perder sus escasos ahorros en esa moneda, hasta hacía poco ilegal.<br />Desde luego, ningún “chisme” puede avalarse con testigos ni documentos. Sus fuentes siempre permanecen en el anonimato. Si la táctica del periodista funcionario proviene de hacer creer a sus lectores la versión del gobierno, la del chismoso es obligar a su interlocutor a que tenga en cuenta esa otra versión “oculta” de los hechos. Así como el rumor pueden tornarse un arma formidable contra de un Estado totalitario, también puede ser una forma gubernamental de manipular la opinión pública y prepararla para que se acepte su versión de los hechos.<br />El Estado cubano, sin embargo, nunca ha hablado de esta forma de rumor y es de esperar que nunca confiese que manipula la noticia y los “rumores” con una finalidad política o económica. Esto no le ha impedido criticar o combatir cualquier rumor que gane popularidad en la isla, ni reconocerlo como un “arma de guerra”, e incluso asociarlo a la “crónica roja” del pasado o a los grupos disidentes fuera de Cuba.<br />Un ejemplo que refleja la manipulación del rumor por parte de la ideología del Estado cubano es la canción de Silvio Rodríguez “<a href="http://www.youtube.com/watch?v=rl2C7ddpjpI"><span style="font-weight: bold;">El Necio</span></a>”. En esta figura el cantautor, según confesión propia, se imaginó a Fidel Castro, contando lo que “dicen” le harían sus enemigos políticos una vez que la Revolución se viniera abajo:</p>
<p><span style="font-style: italic;">Dicen que me arrastrarán por sobre rocas</span> <span style="font-style: italic;"><br />cuando la revolución se venga abajo,</span> <span style="font-style: italic;"><br />que machacarán mis manos y mi boca,</span> <span style="font-style: italic;"><br />que me arrancarán los ojos y el badajo.</span></p>
<p>La canción fue grabada en La Habana en medio de la crisis política y económica más severa de la Revolución. Alude claramente a los grupos del exilio que supuestamente reclaman venganza y aspiran a desguazar al “Necio”. “Dicen” alude, entonces, al rumor enemigo, que debería surtir el mismo efecto psicológico entre la clase dirigente del país que el que sentía cualquier esclavista cubano en el siglo XIX cuando escuchaba algo sobre un supuesto levantamiento de esclavos en Haití o en uno de los ingenios de la isla. Esto es, el famoso “miedo al negro”  ahora convertido en “miedo al gusano”. Un rumor que el Estado totalitario dice combatir pero que utiliza hábilmente para tipificar a sus enemigos como una horda revanchista y sanguinaria.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Jorge Luis Camacho</span><br />South Carolina</p>
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		<title>Indagación del chisme (A propósito del maleconazo)</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Aug 2007 20:40:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[En los años 50, el teórico húngaro de la comunicación Paul Kecskemeti se dedicó a estudiar por qué en los estados totalitarios los rumores adquirían tanta importancia. Y concluyó que el murmurador o el chismoso era una especie de disidente, alguien que transmitía una visión distinta a la del gobierno. En tal sentido, su gran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RrYo7qsoxHI/AAAAAAAABHk/2p9FLPnhO-U/s1600-h/maleconazo-ok.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RrYo7qsoxHI/AAAAAAAABHk/2p9FLPnhO-U/s320/maleconazo-ok.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5095305033955198066" border="0" /></a><span style="">En los años 50, el teórico húngaro de la comunicación</span><span style=""> Paul Kecskemeti</span><span style=""> se dedicó a estudiar por qué en los estados totalitarios los rumores adquirían tanta importancia. Y concluyó que el murmurador o el chismoso era una especie de disidente, alguien que transmitía una visión distinta a la del gobierno. En tal sentido, su gran rival sería el periodista funcionario, que escribe para los periódicos, las revistas y la televisión “oficiales”. Este funcionario, a no dudarlo, es la única fuente de saber en una sociedad como la cubana, el único que tiene acceso a la noticia “verdadera” y el único que puede ser citado como autoridad. El chismoso, en cambio, es dueño de un saber débil, traslaticio y ambiguo.<span style="">  </span></span><span lang="EN-US">Su espacio natural no es la prensa sino la calle. </span><span style="">Su aliado más fuerte es el “jodedor”, el espacio subversivo e irreverente del choteo. De ahí que, en términos políticos, el chisme actúa en un Estado totalitario de la misma manera que el choteo sobre la alta cultura cubana: como algo que mina la autoridad y el consenso. <o:p></o:p></span><span lang="EN-US"><br />En 1960 fue el rumor de que el gobierno iba a quitar la “patria potestad” a los padres lo que provocó el éxodo de la Operación Pedro Pan. En 1994 fue un rumor parecido lo que produjo el <span style="font-style: italic;">maleconazo </span>del 5 de agosto. </span><span style="">Cientos de cubanos se lanzaron a la calle esperando encontrar un barco que los llevara a los EE UU y en su lugar sólo se encontraron con las perseguidoras del gobierno. <o:p></o:p></span><span style=""><br />Desde hacía casi un mes corría el rumor de que habían secuestrado al menos cuatro naves en distintos puntos de La Habana para llevárselas a los Estados Unidos. </span><span lang="EN-US">La primera de estas naves fue el trasbordador “13 de marzo”, con las consecuencias fatales que todos conocemos. La segunda, el ferry “Baraguá”, secuestrado el 26 de julio, y la tercera el barco “La Coubre”, el 3 de agosto. Los dos últimos secuestros fueron exitosos, pero el 4 de agosto, el día antes del <span style="font-style: italic;">maleconazo </span>cuando un grupo de personas intentó llevarse de nuevo el ferry “Baraguá” a los Estados Unidos, éste se quedó sin gasolina todavía en aguas cubanas y la marea lo arrastró hasta la Isla. A las personas que se reunieron en el malecón un día después los motivó una noticia falsa, que respondía, sin embargo, a sus verdaderos anhelos y expectativas.<o:p></o:p></span><span lang="EN-US"><br />La noticia nunca fue oficial. Simplemente se transmitió de boca en boca y la gente actuó de forma espontánea dado el valor que se le concede al chisme en toda sociedad totalitaria. <o:p></o:p></span><span lang="EN-US"><br />Pero ¿puede acaso ser un “chisme” verdadero? Un “chisme” no tiene el significado peyorativo que muchas personas le atribuyen. Durante todo el siglo XVIII hasta 1889, al chisme<span style="">  </span>según el diccionario de la RAE, se le tenía por “un cuento con que algunos intentan meter cizaña”.<span style="">  </span>Pero a partir de 1914 esa definición cambia, y ahora el chisme puede ser una “noticia verdadera o falsa”. Basta entonces que en un momento de crisis converja un rumor falso con las expectativas y el miedo de un grupo de personas para que se produzca un estallido; en cuyo caso el chismoso adquiere más credibilidad que el funcionario público y el “rumor” se convierte en “realidad” en la mente de muchas personas. <o:p></o:p></span><span style=""><br />¿Cuáles son las diferencias del chismoso con el funcionario público en un gobierno totalitario? </span><span lang="EN-US">1. Transmite el mensaje de persona a persona de forma confidencial, 2. Le brinda la información a los otros sin interés aparente, más bien como un secreto compartido, 3. Saca a la luz el lado “oculto” de la noticia, y 4. Al ser el sujeto quien provee la noticia, éste se convierte (y convierte a su interlocutor) en un elemento activo en el proceso de comunicación, a diferencia del sujeto pasivo que consume lo que dice el gobierno. <o:p></o:p></span><span lang="EN-US"><br />Sería imposible entender los sucesos del 5 de agosto de 1994 si no tomamos en cuenta estas características de la comunicación en una sociedad como la cubana. No fue sólo que el pueblo se cansara del hambre y la miseria y decidiera salir a la calle. </span><span style="">Fueron una serie de acontecimientos reales y ficticios los que llevaron a cientos de personas a amotinarse. Entre ellos, la psicología del rumor y su capacidad subversiva, un fenómeno que ha ocurrido muchas veces antes, y seguirá ocurriendo en sociedades cerradas.</span>
<p class="MsoNormal"><span style="font-weight: bold;">Jorge Luis Camacho</span><br />South Carolina</p>
<p class="MsoNormal">PD: En el archivo de Connie, <a href="http://archivodeconnie.annaillustration.com/?p=328"><span style="font-weight: bold;">un folleto</span></a> sobre el tema del &#8220;rumor&#8221;, editado por la Comisión de Orientación Revolucionaria de CC del PCC.</p>
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		<title>El rumor de las cosas que vendrán</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Aug 2007 12:33:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[Las noticias que llegan de La Habana por estos días sobre el giro político del más pequeño de los Castros son alentadoras, pero están envueltas en el misterio. Hablan de la admiración que siente el presidente interino por el modelo chino. Dicen que siendo un hombre mucho más pragmático que su hermano, a él sí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RrB-xqsowpI/AAAAAAAABD0/phPgz7no_zM/s1600-h/raul-camacho.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RrB-xqsowpI/AAAAAAAABD0/phPgz7no_zM/s320/raul-camacho.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5093710570296230546" border="0" /></a>Las noticias que llegan de La Habana por estos días sobre el giro político del más pequeño de los Castros son alentadoras, pero están envueltas en el misterio. Hablan de la admiración que siente el presidente interino por el modelo chino. Dicen que siendo un hombre mucho más pragmático que su hermano, a él sí le importa la economía del país y le interesa mucho menos la Historia. Dicen que sabe que si no arregla el desastre que le ha dejado en vida su hermano, el país se viene abajo. Por esta razón, ya ha comenzado a &#8220;mover ficha&#8221;: su gente recorre todas las cooperativas del país anunciando reformas y divulgando el siguiente mensaje: “Hay que trabajar y se les va a recompensar debidamente si lo hacen.”<br />Estos representantes del gobierno están prometiendo a los agricultores y a las cooperativistas varias cosas. Primero, que en el futuro no será como en el pasado. Que si antes un campesino decía que le habían robado una vaca, y se le podía acusar con la simple sospecha de que se la vendió a un contrabandista para sacrificarla, eso no va a volver a pasar. Que si antes el gobierno le pagaba a cada campesino un precio irrisorio por un novillo, digamos, la mínima cuota de cincuenta pesos por una vaca de 200 libras, ahora está dispuesto a pagarla al precio establecido: 8 pesos la libra. Piensa el gobierno que con estos cambios estructurales pronto el pueblo cubano tendrá “leche para todos”.<br />Estos funcionarios dicen, además, que el Estado pagarán todas las deudas atrasadas que tiene con los campesinos, y que van a entregar un pedazo de tierra a todo aquel que pueda hacerla producir. Lo importante, de nuevo, es trabajar. “No es mucho, pero son mejoras -se dice en el campo- y hay que tomar lo que venga”.<br />Todo esto, unido a las recientes reformas aduaneras, la eliminación de las marchas y las consignas apocalípticas, (Raúl sólo dice “Viva Cuba Libre”, nada de “Socialismo o muerte”), los generales que se están yendo a China con toda su familia a estudiar el modelo asiático, la propuesta (reiterada) de que Cuba está dispuesta a dialogar con los Estados Unidos, y mantener relaciones estables, indica que algo se está moviendo en Cuba, algo así como la forma nebulosa de las cosas que vendrán.  ¿Alguien lo cree?</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Jorge Camacho</span><br />South Carolina</p>
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		<title>Cuba: los adolescentes y el sexo</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jul 2007 09:35:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La tercera acepción en el Diccionario de la RAE dice que gozar es “conocer carnalmente a una mujer, sentir placer, experimentar suaves y gratas emociones.” A juzgar por las encuestas médicas sobre la sexualidad de los adolescentes en Cuba, “gozar” es algo que hacen muchos cubanos y desde muy temprano. De acuerdo con los últimos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rp3eEp31VPI/AAAAAAAAA7o/q3hMlx5pSgM/s1600-h/jine2.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rp3eEp31VPI/AAAAAAAAA7o/q3hMlx5pSgM/s200/jine2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088467325539407090" border="0" /></a>La tercera acepción en el Diccionario de la RAE dice que <span style="font-style: italic;">gozar </span>es “conocer carnalmente a una mujer, sentir placer, experimentar suaves y gratas emociones.” A juzgar por las encuestas médicas sobre la sexualidad de los adolescentes en Cuba, “gozar” es algo que hacen muchos cubanos y desde muy temprano. <span style="">De acuerdo con los últimos números, la mayoría de los jóvenes cubanos son heterosexuales, aunque lo contrario ya no es una rareza. La edad promedio de la iniciación sexual en la isla es 12,08 años de edad para los varones, y 13,19 años para las niñas. Además, según los autores de la encuesta, el 25,9% de los adolescentes encuestados reportó que tuvo su primera experiencia carnal entre los 9-11 años de edad (“Comportamiento sexual y enfermedades de transmisión sexual en adolescentes de secundaria básica de Ciudad de La Habana 1995-1996”, Dr. Alba Cortes Alfaro, Dr. Maria E. Sordo Rivera, Dr. Caridad Cumba Abreu. Dr. Rene García Roche y Dr. Jorge Fuente Abreu. Revista Cubana Higiene Epidemiología, 2000 (38)1, pp. 53-59.)<br />El objetivo de estos estudios fue crear una estrategia para los casos de enfermedades de transmisión sexual (monigliasis, SIDA, etc) cuya incidencia crecía en este segmento de la población. De paso, las encuestas arrojaron luz sobre otro tema que rara vez se toca públicamente en la isla: la homosexualidad de los más jóvenes.<br />Según esta misma encuesta, el 4,2 % de los varones adolescentes a finales de los 90 reportó ser homosexual y el 3,5 % se negó a dar esta información (Tabla 2). Otra tabla del mismo estudio muestra que de los 113 alumnos que dijeron tener una vida sexual activa en la adolescencia tardía, los porcentajes de las conductas homosexual y bisexual fueron del 2,7%. En el caso de las mujeres, la conducta lésbica fue de 2,5% y la bisexual de 1,5% respectivamente. Si se tiene en cuenta el estigma de la homosexualidad que ha prevalecido en Cuba, entre otras razones por culpa de la política discriminatoria del gobierno, es de suponer que en realidad estos números pueden ser mayores.<br />Los investigadores recuerdan que en una encuesta anterior, hecha en La Habana en 1990, (y al parecer la única de su tipo en Cuba hasta ese momento), se encontró un índice superior de homosexualidad entre los más chicos a la reportada ahora. Las razones, piensan, fue de tipo cuantitativo, de procedimiento. La encuesta de 1990 decía que en un grupo de 6 varones (con edades entre 14 a 15 años), el 17, 6 % de ellos era homosexual; una hembra se declaró lesbiana, y en el rango de edad comprendido entre 16 a 18 años, el 8,3% de los adolescentes (esta vez eran 5), también compartían esta inclinación.</p>
<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rp-ae531VUI/AAAAAAAAA8Q/j1hvx_U_E78/s1600-h/tabla.JPG"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rp-ae531VUI/AAAAAAAAA8Q/j1hvx_U_E78/s320/tabla.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088955959673705794" border="0" /></a><br />La recomendación final de los especialistas es que se busque alguna forma de parar la inclinación al sexo entre los más jóvenes (su iniciación tan temprana) ya que la falta información y la inmadurez conlleva por lo general un mayor riesgo de contraer enfermedades venéreas y embarazos prematuros. Los estudios no aclaran sin embargo, qué tipo de “iniciación” sexual, tuvieron estos adolescentes y se echa de menos un debate sobre el condicionamiento social o educacional en la sexualidad del niño cubano.<br /><span style="font-weight: bold;"><br />Jorge Luis Camacho</span><br />South Carolina</span></p>
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		<title>La nueva escuela y el hombre nuevo</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jul 2007 05:42:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[Las últimas encuestas realizadas en Cuba hablan del envejecimiento de la población y de la disminución considerable de la natalidad. Cuba va camino de ser un país de viejos. La noticia ha disparado todas las alarmas del gobierno porque, después de años tratando de controlar la natalidad, el Estado se da cuenta que la producción [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RpUTvBpQhOI/AAAAAAAAA4k/Qm8hfXzXriE/s1600-h/bet_campo.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RpUTvBpQhOI/AAAAAAAAA4k/Qm8hfXzXriE/s200/bet_campo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5085993052801107170" border="0" /></a>Las últimas encuestas realizadas en Cuba hablan del envejecimiento de la población y de la disminución considerable de la natalidad. Cuba va camino de ser un país de viejos. La noticia ha disparado todas las alarmas del gobierno porque, después de años tratando de controlar la natalidad, el Estado se da cuenta que la producción del país depende cada vez más de sus jóvenes.<br />En términos económicos, las discusiones en torno a la natalidad se concentran en los “costos y beneficios”: en Cuba los primeros comienzan a pesar más que los segundos. Cuesta mucho tener un niño en Cuba. Pero, además, está el problema de la política y los niños, de su obligatoria inserción en el adoctrinamiento revolucionario y de la violación de sus derechos.<br />En la Cuba revolucionaria, la infancia nunca ha sido reducto de paz, juego y fantasía. Los niños cubanos desde que nacen se tienen que enfrentar a la realidad de la pobreza, la desigualdad y las exigencias políticas. El caso más ilustrativo es la política de “estudio y trabajo” llevada a cabo por la Revolución, que se materializó en las llamadas “escuelas al campo” y las “becas” implantadas en los años sesenta y setenta.<br />Siempre que el gobierno cubano habla de esta política institucional cita a José Martí. Martí, sin embargo, nunca escribió sobre un sistema educacional como el que instauró la revolución. Las ideas pedagógicas de Martí están circunscritas al siglo XIX, y tratan de la necesidad de dar un oficio a miles de adolescentes pobres en los Estados Unidos, de crear escuelas-talleres, no de convertir a los niños y adolescentes en obreros parciales en el campo. Una de las frases de Martí que más se cita para avalar esta política habla justamente de esto: &#8220;En la escuela se ha de aprender el manejo de las fuerzas con que en la vida se ha de luchar. Escuelas no debería decirse, sino talleres. Y la pluma debía manejarse por la tarde; pero por la mañana, la azada&#8221;. Ninguna de estas escuelas, desde luego, enseñaba un oficio a los niños, que simplemente debían ir cada día a trabajar al campo.<br />Lo que motivó la creación de estas escuelas en el campo fue la explosión de la natalidad en los años 60 y 70,  y la incapacidad del Estado para cumplir con su promesa de educación gratuita para todos los niños cubanos. La única forma de garantizar esta educación masiva fue creando escuelas donde los niños eran obligados a trabajar y se les hacía creer a ellos y a sus padres que tal era su deber. En otras palabras, los niños pagarían por su propia educación o, lo que era peor, por su propio adoctrinamiento.<br /><object height="350" width="380"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ea6UFQ2spM4"><param name="wmode" value="transparent"><embed src="http://www.youtube.com/v/ea6UFQ2spM4" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="350" width="380"></embed></object><br />Una política tan maquiavélica fue apoyada por numerosos intelectuales que agradecieron al gobierno su &#8220;virtud&#8221; educacional. Estudiosos “martianos” como Cintio Vitier no vieron ninguna contradicción entre lo que había dicho José Martí y lo que decía Fidel Castro. También la apoyaron quienes esperaban que de esta forma se acelerara el advenimiento del “hombre nuevo”. “Casa y escuela nueva/como cuna de nueva raza”, era un estribillo que <a href="http://www.lajiribilla.cu/musica/ges/disco2/escuela.rm"><span style="font-weight: bold;">Silvio Rodríguez cantaba</span></a> a ritmo de son en 1970.<br />Muchas familias cubanas no estuvieron de acuerdo con este nuevo sistema pues temían la falta de control sobre sus hijos. Sin embargo, otras aceptaron el pacto de buena gana, sobre todo por una cuestión de “costos”. Esas familias ahora no tenían que preocuparse por alimentar diariamente a sus hijos y, además, creían que el hecho de que vivieran fuera de casa podía enseñarlos a ser más independientes. De nuevo, todo se reducía a una cuestión de conveniencia económica. El gobierno hacía como que pagaba por la educación de los niños, mientras eran ellos quienes pagaban al Estado. Un nuevo sistema de arquitectura “pre-fabricada” hizo viable la construcción en muy poco tiempo de numerosos albergues en el campo, por lo general llenos de defectos constructivos que los ponían al borde la habitabilidad. El experimento echó a andar en medio de una gran operación de propaganda.<br />De acuerdo con <a href="http://www.pbs.org/wgbh/amex/castro/sfeature/sf_video_pop_03_qt.html"><span style="font-weight: bold;">material fílmico</span></a>, la primera Secundaria Básica en el Campo comenzó a funcionar en el segundo semestre de 1970, en Artemisa. La segunda fue inaugurada el 7 de enero de 1971, en Ceiba del Agua. El sistema disciplinario de estas &#8220;becas&#8221; estaba moldeado sobre una disciplina militar. Los niños y adolescentes se levantaban todos los días a las 6 de la mañana, desayunaban, formaban filas y luego se iban al campo a escardar los terrenos, recoger las cosechas y abonar los cultivos. Luego regresaban al mediodía, se bañaban, almorzaban y se iban a las clases. Terminaban de estudiar a las 6 de la tarde, tenían un breve descanso, y luego a las 7 comían. A las diez de la noche sonaba la campana anunciándoles que había que irse a dormir.<br />Quienes acataban este sistema eran niños (de 10, 11 y 12 años) y adolescentes que tenían que cumplir todos los días metas exorbitantes de trabajo. Si no lo hacían, eran castigados. Esta &#8220;pedagogía socialista&#8221; la sufrieron miles de niños y adolescentes en todo el país. El gobierno lo justificaba como una manera de resarcir los costos del proceso. En uno de sus discursos Fidel Castro afirmaba, por ejemplo, que: “escuelas como estas no caen del cielo… por eso se construyen las escuelas en áreas  donde los estudiantes puedan participar en el desarrollo económico del país”. Sin embargo, casi cuarenta años después de pronunciar aquellas palabras, <a href="http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/reflexiones/esp-030.html"><span style="font-weight: bold;">Fidel Castro insiste</span></a> en justificar su dislate:<br />
<blockquote>El precepto martiano sobre la importancia de vincular el estudio y el trabajo en la formación del hombre, nos llevó en el pasado a promover la participación de los estudiantes universitarios e incluso alumnos de nivel medio superior en el trabajo físico. Ello fue, en primer lugar, una necesidad insoslayable. Había que sustituir el vacío que dejaban entonces los que masivamente abandonaban el campo de caña tan pronto aparecían otras oportunidades de empleo. (<span style="font-style: italic;">Reflexiones del 11 de julio de 2007</span>)</p></blockquote>
<p>¡Cuántos accidentes no hubo en esas escuelas al campo! ¡Cuántos productos químicos no pasaron por las manos de miles de adolescentes! ¡Cuántos abusos y cuantas humillaciones por parte de profesores y jefes del albergue!<br />Llama la atención que en un país donde se proclama que los niños son “la esperanza del mundo”, las madres ya no quieran parir. ¿Será acaso esta “huelga de úteros” una respuesta a tanto sufrimiento? Muchos padres y maestros pidieron durante años que se eliminaran las escuelas en el campo. Lo pidieron también los disidentes en su carta “Todos unidos”, pero ha sido una limitación económica (la falta de recursos y, sobre todo, de combustible para llevar a los niños de la ciudades al campo) lo que ha convencido al gobierno de cambiar su política educacional. Sin embargo, las escuelas todavía siguen ahí.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Jorge Camacho</span><br />South Carolina</p>
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		<title>El Estado dadivoso</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Jul 2007 08:17:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[En una entrevista con la hija de Fidel Castro, el hijo de Ramiro Valdés contaba cómo él y su madre habían ayudado a muchas personas en Cuba, utilizando las conexiones familiares, y específicamente a los amigos del padre, para resolverles algo que el Estado les negaba. Sea cierta o no esta afirmación, la realidad es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://emba.cubaminrex.cu/Portals/142/cumple80%20%20fidel.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px;" src="http://emba.cubaminrex.cu/Portals/142/cumple80%20%20fidel.jpg" alt="" border="0" /></a>En una entrevista con la hija de Fidel Castro, el hijo de Ramiro Valdés contaba cómo él y su madre habían ayudado a muchas personas en Cuba, utilizando las conexiones familiares, y específicamente a los amigos del padre, para resolverles algo que el Estado les negaba. Sea cierta o no esta afirmación, la realidad es que un número considerable de cubanos opta por este recurso, ya sea dirigiendo cartas a Fidel Castro, con la dirección de su oficina del Comité Central, o buscando a alguien cercano a las altas esferas para que interceda por ellos. En el último caso, la gestión suele ser exitosa. El entuerto se resuelve y la persona o bien puede salir del país, o le devuelven su puesto de trabajo. Es decir, estas personas reciben una “complacencia” del Poder, un &#8220;regalo&#8221; necesariamente selectivo y arbitrario, que siempre va aparejado con un beneficio para quien lo da (en este caso el Estado).<br />En un país como Cuba con una estructura paternalista, la idea del regalo y la ganancia simbólica que representa la gratitud son fundamentales. No solamente a nivel personal, sino a nivel de todo el país. “¡Gracias, Fidel!” decían muchos carteles en las mansiones de la antigua burguesía cubana al triunfo de la revolución. “Esta es tu casa” decían otras. Por la misma época, Nicolás Guillén, repleto de agradecimiento, gritaba que ya “tenía lo que tenía que tener” y le repetía a sus lectores: “te lo prometió Martí y Fidel te lo cumplió.” <o:p></o:p><br />Incluso el triunfo de la Revolución se ha interpretado muchas veces como una acción personal, no colectiva; como un regalo que hay que agradecerle al Máximo Líder porque sin él no hubiéramos sido capaces de lograrlo. Esta es la base del personalismo y de la mentalidad de “gratitud” que se ha mantenido hasta hoy en Cuba. Gratitud, repito, no sólo por haber logrado que el Estado atienda una súplica concreta, sino también por haber recibido del gobierno una casa, un trabajo, una ración de arroz o una carrera universitaria. Dádivas que el Poder, como una especie de Robin Hood moderno, les quita a unos y entrega a otros. Dádivas que ha distribuido según el grado de lealtad de sus fieles, para su propio beneficio.<br />En su libro <i style="">Largueza</i>, Jean Starobinski nos recuerda que el regalo no sólo trae consigo complacencias, sino también maleficios. Esto lo confirman viejas narraciones como la de Eva en la <i style="">Biblia</i>, cuya ofrenda les costó a los humanos la expulsión del Paraíso, o la indiferencia de los troyanos ante Casandra, cuando les dijo que no aceptaran regalos de sus enemigos. Ninguno hizo caso, y tuvieron que pagar las consecuencias. ¿Cuáles son los males, entonces, que vienen con estas dádivas que entrega el Poder?<br />1) La corrupción de las personas cercanas a la cúpula gobernante que son las que toman las decisiones,<br />2) la mentalidad de dependencia que crea en sus súbditos, que ya no se esfuerzan por lograr por sí mismos éxitos duraderos, sino que aspiran y se acostumbran a que alguien se los provea,<br />3) la quiebra de la moral, el orden y la ética del trabajo producto del carácter selectivo, arbitrario y desigual de estas “dádivas”,<br />4) el derroche del producto nacional cuando el Estado convierte esta ideología en parte de su política internacional.<br />¿Cómo se comporta un Estado dadivoso en términos de política internacional? Igual que Venezuela, Rusia y los antiguos países del bloque soviético cuando tenían dinero y aspiraban a influenciar a través de sus donaciones la política de otros países. Cuba, con los pocos recursos que tiene, ha sabido convertir estas donaciones en un formidable “caballo de Troya”. Desde hace muchos años ha sido un contribuyente de varias organizaciones internacionales y no ha escatimado recursos para ayudar a países como Nicaragua y Bolivia; tampoco le ha importado ofrecer a los EE UU los médicos que no tiene. Todos estos regalos los hace uno de los países más pobres del hemisferio. Pero justamente por esto, tales ayudas adquieren un carácter moral superior, ya que a los ojos del mundo, y siguiendo una vieja tradición cristina, no hay nada más altruista que un pobre que ayuda a otro.<br />No me extraña entonces que Ramirito y otros con su mismo poder hayan entregado perdones y permisos a los descarriados que nadie escucha. En un Estado totalitario y dadivoso, no es la casa de la ley sino la del señor feudal el lugar a donde puedes ir a reclamar justicia.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Jorge Luis Camacho</span><br />South Carolina</p>
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		<title>Robertico o el estilo del deceso (político)</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jul 2007 08:35:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[En una asamblea de la Unión de Jóvenes Comunistas transmitida en vivo por la televisión cubana a finales de la década del 80, un joven hasta entonces desconocido, se paró y comenzó a “plantear” problemas que le parecían impostergables. Fidel Castro, que ese día clausuraba el evento, lo escuchó unos segundos, y acto seguido lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RojCvhpQgiI/AAAAAAAAAzI/ji4I04tJtb8/s1600-h/robi.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RojCvhpQgiI/AAAAAAAAAzI/ji4I04tJtb8/s320/robi.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082526301228663330" border="0" /></a>En una asamblea de la Unión de Jóvenes Comunistas transmitida en vivo por la televisión cubana a finales de la década del 80, un joven hasta entonces desconocido, se paró y comenzó a “plantear” problemas que le parecían impostergables. Fidel Castro, que ese día clausuraba el evento, lo escuchó unos segundos, y acto seguido lo interrumpió para comenzar a dar una de sus acostumbradas peroratas. El joven, sin embargo, no se amilanó y le dijo: “Espere un momento, Comandante, déjeme terminar de hablar”. Fidel Castro no tuvo entonces otro remedio que escucharlo. Al otro día el rapapolvo era la comidilla de toda La Habana. El muchacho se llamaba Roberto Robaina, y le decían “Robertico”.<o:p></o:p><span style=""><br />Su momento de gloria llegó cuando años más tarde, Castro lo puso al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba en sustitución de Ricardo Alarcón. Robertico, sin embargo, no era un diplomático de carrera y no sabía (o no quería seguir) las normas impuestas por el protocolo. Para empezar, los diplomáticos se quejaban de que el nuevo canciller no tenía un código de vestimenta acorde con su puesto, que a veces andaba sin medias, y que se arremangaba la camisa en un gesto demasiado campechano para un ministro. Se rumoraba además que había adornado su oficina en el MINREX como si fuera la sala de su casa, y que trataba a los diplomáticos de otros países con desacostumbrado desenfado. Ese era su “estilo”, el cual le ganó en unos círculos la fama de reformista y en otros la de advenedizo. No es de extrañar entonces que su deceso político haya sido también consecuencia de ese estilo, poco protocolar, con el cual trataba de transmitir una imagen propia y distanciarse un poco de los reglamentos del Estado. <o:p></o:p></span><span style=""><br />En realidad, Robertico no era el único que perseguía estos fines con signos parecidos. Por la misma época, Abel Enrique Prieto hizo también amago de independencia dejándose el pelo largo. Si a las generaciones anteriores se le había exigido llevar el pelo corto, “al estilo militar,” y la melena, se pensaba, era típico de las mujeres, de los roqueros, los jipis y los “frikis”, el entonces presidente de la UNEAC, y luego Ministro de Cultura, parecía mostrar con ello su inconformismo con políticas intolerantes del pasado. Pero lo que en Prieto se aceptaba por su condición de “escritor,” en el jefe de la diplomacia cubana se veía como algo intolerable. Por tanto, su deceso político debe entenderse dentro de ese sistema pre-establecido de reglas y su insuficiente capacidad para manipularlas. <o:p></o:p></span><span style=""><br />A diferencia de Robaina y Prieto, el estilo de las nuevas generaciones de políticos en la isla, los llamados “talibanes”, se caracteriza por un tradicionalismo a ultranza. Su vestimenta y su corte de pelo parecen sacado de una revista militar o de los armarios más cheos de La Habana. </span><span lang="EN-US">De nuevo, </span><st1:city><st1:place><span lang="EN-US">como</span></st1:place></st1:city><span lang="EN-US"> decía Buffon, “the style is the man himself”.<o:p></o:p></span><span style=""><br />A Robertico, por otro lado, la apuesta le salió mal. El descalabro llegó un día en que uno de esos diplomáticos españoles que le siguió la rima, se montó en el carro con él, y sin medir distancia alguna le dijo: “Nosotros pensamos que tú eres quien va a cambiar esto”. La frase se quedó el aire, Robertico no dijo nada y ambos siguieron hablando de otros temas. Pero esa fue la frase selló definitivamente su carrera política. <o:p></o:p></span><br />Al otro día, Fidel Castro lo mandó llamar a su oficina y le dijo: “Robertico, sabemos que ayer te reuniste con un diplomático español. Nosotros habíamos puesto una escucha en el carro y nos enteramos que te dijo que ellos pensaban que tú eras el hombre que iba a cambiar esto. Tú no dijiste nada. ¿Por qué te callaste, Robertico?”. El canciller palideció, pero se repuso y contestó tímidamente: “Es que necesitábamos firmar algunos acuerdos y no quería contradecirlo…”. “Esa no es una justificación, Robertico”, respondió el líder. “Tú tenías que haberle dicho que aquí no va a ver ningún cambio, que la revolución es invencible, que tú no eres nadie para cambiar nada. Quedas a partir de este momento destituido de tu cargo.” A Robertico no le quedó entonces otro remedio que bajar la cabeza e irse a casa. Tal vez su estilo, que consiguió hacerlo bastante popular, lo salvó de algo peor. Hoy día es administrador del bosque de la Habana. Pinta cuadros que luego vende en España y en Miami, y tiene la esperanza de que lo vuelvan a llamar para seguir sirviendo a la revolución. Como dice el proverbio: quien calla otorga.
<p class="MsoNormal"><span style=""><span style="font-weight: bold;">Jorge Luis Camacho</span><br />South Carolina</span></p>
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		<title>Retórica de la pelea cuerpo a cuerpo</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jun 2007 07:47:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>

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		<description><![CDATA[En un artículo anterior publicado en este blog traté del temor que algunos sienten por esa avalancha de cubanos recién llegados al exilio, que no creen que las restricciones del gobierno de los EE UU hacia Cuba hayan surtido efecto o tengan una base moral. Cada vez, un mayor número de estos cubanos (y por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bp3.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rn61WJ13pGI/AAAAAAAAAwQ/v9OsiLRsCCk/s1600-h/sumo.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img src="http://bp3.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rn61WJ13pGI/AAAAAAAAAwQ/v9OsiLRsCCk/s320/sumo.jpg" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079696821924111458" border="0" /></a>En un artículo anterior publicado en este blog traté del temor que algunos sienten por esa avalancha de cubanos recién llegados al exilio, que no creen que las restricciones del gobierno de los EE UU hacia Cuba hayan surtido efecto o tengan una base moral. Cada vez, un mayor número de estos cubanos (y por supuesto, también norteamericanos), reclaman inconformes un cambio de política. Temerosos ante esa ola desordenada de <span style="font-style: italic">parvenu</span> y políticos de toda clase, articulistas y partidarios del Partido Republicano se han atrincherado en el <span style="font-style: italic">status quo</span> para criticarnos. Esas pugnas, cuando lo permiten los medios de comunicación del exilio, tienen lugar en campo abierto, pero muchas otras veces pasa encubierta. En todas ellas, no obstante, subyacen los mismos temores:</p>
<p>1) que ganen los demócratas y barran todas las restricciones,</p>
<p>2) que aumenten sus filas con los cubanos del exilio inconforme,</p>
<p>3) que se deje de considerar el embargo como la única forma válida de lucha contra la tiranía. De estas tres razones, esta última es la que creen más peligrosa.</p>
<p>La retórica de estas pugnas políticas es similar. Los conservadores se ubican en un lugar superior (política, histórica y moralmente) al de los sujetos de quienes hablan, se autotitulan los herederos de una tradición con genealogía numerosa, y desubican a los otros, con el objetivo de sacarlos de su entorno, (tanto que si les fuera posible, los mandarían de vuelta a Cuba). El “pecado original” de todos estos <span style="font-style: italic">parvenu </span>es haber nacido en Cuba y haber pasado por todos los rodillos de la enseñanza comunista. Eso es suficiente para que los tilden de débiles con el castrismo e intoxicados con su ideología.<br />
Convertir al opositor en alguien abyecto para excluirlo del debate político es algo que se ha usado muchas veces contra todas las minorías. Ha sido siempre la táctica del más fuerte, de aquel que le impone por la fuerza al más “débil” un rótulo, un emblema, o simplemente una estrella. Fue la táctica, por ejemplo, que utilizó la periodista invitada al programa “A mano limpia” de Oscar Haza para deshacerse de tres chicos jóvenes e inexpertos que sólo pedían que se les oyera y los dejaran ir a la Isla a visitar a su familia. No importa cuántos baños con <span style="font-style: italic">Palmolive </span>se dieran en Miami, siempre iban a oler mal para estas narices tan finas. Coincidentemente, el gobierno de la isla también recurre a este tipo de tácticas disuasorias cuando quiere deshacerse de los disidentes. ¿Por qué entonces nos empecinamos en calcar los mismos gestos autoritarios de un sistema que aborrecemos? ¿Cuál es la humanidad distinta y la ética superior que predicamos?<br />
De más está decir que la tolerancia no es el punto fuerte de estos políticos, lo cual le ha ganado la fama de ser “el mismo perro con diferente collar”. El problema está en que no importa lo que digan o hagan estos conservadores: Miami ya no es la misma de antes, y son muchos menos los cubanos que piden asilo político que los que llegan a EE UU por el sorteo de visas. No es oportunismo ni una apuesta por el más fuerte; es simplemente reinventar la política si la que tenemos no funciona.<br />
Tal vez algún historiador explique algún día esa rara conjunción de motivos personales que llevó al exilio histórico a abogar por una política más dura contra La Habana y contra los exiliados más jóvenes. Tal vez estos mismos conservadores lleguen a cuestionarse la validez moral de usar como medio para obtener un fin a miles de familias cubanas. Poner a un lado estas preguntas e insistir en una táctica fracasada es un error. Creo definitivamente que sí se puede abogar por una política más humana y, al mismo tiempo, criticar la dictadura. Es más, diría que esa es la única posición posible en las circunstancias en que estamos y que hacer lo contrario sería política y moralmente incorrecto.<br />
Los conservadores, tienen que dejar de tenerle miedo al vacío que significaría una política sin embargo. Ese <span style="font-style: italic">horror vacui</span>, esa orfandad terrible de verse sin armas para enfrentar a un régimen despótico y tiránico, no puede ser una pesadilla ni debe impedir buscar formas más creativas, pragmáticas y humanas de enfrentarla. Desde ahora deben convencerse de que su derogación no significa el fin de la oposición, tal y como la conocemos. Indiscutiblemente hay otras formas, tal vez más efectivas, que pueden cristalizar esa humanidad que predicamos en el exilio: “con todos y para el bien de todos”.</p>
<p><span style="font-weight: bold">Jorge Luis Camacho</span><br />
South Carolina</p>
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		<title>Ocho razones por las que no me gusta el artículo de Camacho</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jun 2007 07:46:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ernesto Hernández Busto]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>
		<category><![CDATA[embargo y remesas]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>

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		<description><![CDATA[
1-Porque mezcla la política y la moral, en la estela de la más dañina tradición martiana.
2-Porque está prisionero de la tentación del número (&#8220;cada vez mayor número&#8221;, somos muchos, etc.)
3-Porque hace un poco lo mismo que critica: se ubica en un lugar superior al de tanta gente que vio destruidas sus vidas, que pasó por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bp1.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rn7QHp13pHI/AAAAAAAAAwY/HlpaJ08jv8g/s1600-h/eight.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img src="http://bp1.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rn7QHp13pHI/AAAAAAAAAwY/HlpaJ08jv8g/s320/eight.jpg" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079726259629958258" border="0" /></a><br />
1-Porque mezcla la política y la moral, en la estela de la más dañina tradición martiana.</p>
<p>2-Porque está prisionero de la tentación del número (&#8220;cada vez mayor número&#8221;, somos muchos, etc.)</p>
<p>3-Porque hace un poco lo mismo que critica: se ubica en un lugar superior al de tanta gente que vio destruidas sus vidas, que pasó por la cárcel, que por eso no transigen y que se oponen a derogar el embargo para no regalarle una victoria política a Fidel Castro o porque tienen la certeza de que no hay otra política que funcione con el régimen.</p>
<p>4-Por maniqueo: plantea un asunto muy complejo como la lucha de dos bandos sin matices: los buenos y los malos.</p>
<p>5-Por victimista: se coloca del lado de las “víctimas” con un derroche de <span style="font-style: italic">pathos</span>.</p>
<p>6-Por contradictorio: dice que son mayoría los que llegan por el bombo (automáticamente etiquetados como contrarios al embargo) y luego habla de la situación de una &#8220;minoría&#8221; vejada.</p>
<p>7-Por desinformado: ignora que el Diálogo lo inventaron los exiliados en 1977, o que ya Carter o Clinton intentaron la estrategia del diálogo con el castrismo sin resultados visibles. Se ignora olímpicamente buena parte de la historia contemporánea de Cuba, pero se quiere opinar con autoridad.</p>
<p>8-Por falaz: insiste en el socorrido paralelo entre el &#8220;exilio duro&#8221; de Miami y el autoritarismo cubano. Esta metáfora, que lleva el sello inconfundible de Alejandro Armengol, es una de las grandes falacias del periodismo &#8220;liberal&#8221; miamense. Así más nunca.</p>
<p><span style="font-weight: bold">Ernesto Hernández Busto</span><br />
Barcelona</p>
<p>PD:<span style="color: #333333"><span style="font-weight: bold"> 8 rectificaciones al gusto de Ernesto</span><o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: #333333"><o:p></o:p>Por Jorge Camacho<o:p></o:p></span></p>
<p>1. “Porque mezcla la política y la moral, en la estela de la más dañina tradición martiana.”<o:p><br />
</o:p>La moral está en el centro de todo debate contra el castrismo. Acaso no fuiste tú quien dijo que el embargo era un “bastión moral”. Te contradices o te engañas. Por “la más dañina tradición martiana” no sé a que te refieres, pero ya sabes que ese es mi fuerte así que cuando quieras podemos “dialogar” de Martí. Pero en fin, ¿no eres tú quien cuando lo citas cuando dices: &#8220;Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento&#8221;? Hay que ser consistentes.<o:p></o:p></p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: #333333">2. “Porque está prisionero de la tentación del número (&#8220;cada vez mayor número&#8221;, somos muchos, etc.)” ¿No eres tú el que está preocupado con el número de las “remesas”, con los turistas, etc, y quien espera a que un académico te explique esas cifras?”. Desgraciadamente si hablamos de elecciones y de votos necesitamos cifras.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: #333333">3. &#8220;Porque hace un poco lo mismo que critica: se ubica en un lugar superior al de tanta gente que vio destruidas sus vidas, que pasó por la cárcel,&#8221;<br />
No me malinterpretes. Yo no me creo, ni intento ponerme por encima de nadie. Mucho menos de “tanta gente que vio destruidas sus vidas, que pasó por la cárcel.” Tú no admiras a esa “gente” más que yo.<br />
<!--[endif]--><o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: #333333">4. “Por maniqueo: plantea un asunto muy complejo como la lucha de dos bandos sin matices: los buenos y los malos.” Estamos hablando de dos grupos distintos donde por supuesto hay sus zonas grises, y a los que no les importa nada. Si quieres que me tome 25 páginas escribiendo un artículo académico con todas las de la ley, no un artículo para tu blog, puedo intentarlo, pero aun así ese preferiría publicarlo en una revista académica.<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: #333333"><o:p></o:p>5. “victimista: se coloca del lado de las “víctimas” con un derroche de <em>pathos</em>.” En eso sí tienes razón. Prefiero estar de ese lado, que del verdugo. Lamento que escojas el otro bando. Pero aquí de nuevo, seguramente pensarás que sigo esa “dañina tradición martiana”, “con los pobres de la tierra”… con la estrella en lugar del yugo. Pero recuerda: <o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-left: 108pt"><span><o:p> </o:p>Este, es un yugo: quien lo acepta, goza.<br />
Hace de manso buey, y como presta<br />
Servicio a los señores, duerme en paja<br />
Caliente, y tiene rica y ancha avena.<span style="color: #333333"><o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: #333333"><o:p> </o:p>6. “Por contradictorio: dice que son mayoría los que llegan por el bombo (automáticamente etiquetados como contrarios al embargo) y luego habla de la situación de una &#8220;minoría&#8221; vejada.” De nuevo, lees mal. Dejo al “analista” que te responda: “Los del bombo son mayoría entre los nuevos exiliados, pero son una minoría respecto al exilio histórico.” <o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: #333333"><o:p></o:p>7. “Por desinformado: ignora que el Diálogo lo inventaron los exiliados en 1977, o que ya Carter o Clinton intentaron la estrategia del diálogo…” Si no dialogas, te queda solamente una opción: atrincherarte con dos pistolas y un cañón en Cataluña y cuando te vuelvas loco, empezar a disparar. No sé si llegarán los tiros a la Habana… ¡Buena suerte!<o:p></o:p></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="color: #333333"><o:p></o:p>8. “Por falaz: insiste en el socorrido paralelo entre el &#8220;exilio duro&#8221; de Miami y el autoritarismo cubano”. De nuevo, como alguien te dijo, se ve que no vives en Miami y estás al tanto de lo que ocurre aquí por Internet. Si quieres pensar que lo copié de Alejandro Armengol o que solamente se lo oí a “a un puñado de trasnochados” –como dice alguien- ese es tu problema. No es el mío.<o:p></o:p></span></p>
<p>¿Qué ignoras de mi argumento y no mencionas en tu réplica?: el miedo detrás de la agresividad de los conservadores, y su retórica del insulto para descalificar la opinión ajena: los calificativos de &#8220;oportunistas&#8221; &#8220;intoxicados&#8221;, &#8220;nihilistas&#8221;, &#8220;ingenuos&#8221; &#8220;viciados&#8221;, &#8220;dialogueros”, “rojillos”, etc. Como dice alguien más: el “vituperio derechista, la bravuconería miamense, las palabritas para gritar frente a la casa de los vecinos [antes de lanzarle los huevos]&#8230;van bien’. No hard feelings. Seguimos debatiendo, pero sin huevos, please.</p>
<p class="MsoNormal">&nbsp;</p>
<p><span style="color: #000099">PD2: Estimado Jorge, no tengo nada más que agregar a mis objeciones. Me temo que las has tomado de manera personal y así la polémica puede volverse tonta, interminable y tediosa.</span></p>
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		<title>“My way or no way, José.”</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Jun 2007 18:12:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>

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		<description><![CDATA[Por estos días Miami está que arde. No es el sol, ni las pólizas de seguro, ni los altos precios inmobiliarios, sino la política cubana. Los signos de la pelea están en todas partes. En el debate que sostuvieron Joe García y Frank Calzón en “Polos opuestos” y hasta en las discusiones que se ventilan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span>Por estos días Miami está que arde. No es el sol, ni las pólizas de seguro, ni los altos precios inmobiliarios, sino la política cubana. Los signos de la pelea están en todas partes. En el debate que sostuvieron Joe García y Frank Calzón en “Polos opuestos” y hasta en las discusiones que se ventilan todos los días en el programa “A mano limpia”. Miami se prepara para las elecciones presidenciales, y más ahora que Hillary Clinton ha decidido darle el puesto de co-director nacional de su campaña al senador cubano-americano Bob Menéndez. ¿A quién irá a apoyar la comunidad? ¿Qué hay en juego en estas nuevas elecciones?<o:p></o:p></span><span><o:p><br />
</o:p>El punto focal de casi todas las discusiones sobre Cuba son las actuales restricciones del gobierno de los Estados Unidos, el fortalecimiento del embargo, las limitaciones de los viajes. El dilema que se presenta es el siguiente: o votar por el status quo, o votar por la esperanza de que, una vez en el poder, los demócratas promuevan una política menos dura con La Habana, y sobre todo, menos dura con los mismos exiliados. <o:p></o:p></span><span><o:p><br />
</o:p>Dos debates esta semana en “A mano limpia” dan una idea muy clara de las divisiones que hay en el exilio cubano al respecto. El primero lo protagonizó Enrique Patterson, invitado por Juan Manuel Cao, quien sustituía ese día a Oscar Haza. Patterson se enfrentó a dos invitados que mantenían la línea dura tradicional del exilio. Fue locuaz y valiente, criticó la actual política y llegó a decir algo que todos sabemos, pero nadie se atreve a decir en televisión, y es que la política cubana en ambos lados del estrecho de la Florida </span><span>está dominada </span><span>por una sola familia: la “Castro-Díaz-Balart”. Si el clan de los Castro se adueñó de Cuba en 1959, los Díaz-Balart han hecho lo mismo con Miami. <o:p></o:p></span><span><o:p><br />
</o:p>Con sus tres congresistas republicanos, el llamado exilio histórico ha justificado su posición y la ha repetido hasta el cansancio. Su mejor carta ha sido su anticastrismo vociferante, al extremo que <a href="http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/columnas_de_opinion/story/53003.html"><span style="font-weight: bold">Andrés Reynaldo afirmaba</span></a> hace unos días en <span style="font-style: italic">El Nuevo Herald</span> que con la excepción de Raúl Martínez, Joe García y el senador Bob Menéndez “no consigo dar con el nombre de ninguna otra figura demócrata entre los exiliados cuya posición frente al castrismo tenga la misma contundente claridad que la de la derecha.” <o:p></o:p></span><span><o:p><br />
</o:p>Sin embargo, yo conozco muchos demócratas que no son senadores ni alcaldes, pero que sí tienen una posición clara frente al “castrismo”, tal vez “contundente”. Ha sido precisamente el fantasma de ser demasiado suave o no muy claros, lo que a los ojos de los republicanos les hace aparecer con menos credibilidad y por tanto menos digna de servir como arma de guerra frente al gobierno cubano. <o:p></o:p></span><span><o:p><br />
</o:p>Ayer en otra discusión de “A mano limpia” salió a relucir nuevamente este problema. Esta vez los invitados eran tres jóvenes de entre 23 y 25 años recién llegados de Cuba, y una periodista del llamado exilio histórico. El debate fue moderado esta vez por Félix Guillermo, quien también dirige el noticiero de las 10 de la noche en el mismo canal 41. La posición de los tres jóvenes podría resumirse en una frase: nosotros vinimos a Miami buscando lo que no teníamos en Cuba y nos encontramos con el mismo perro aunque con diferente collar.<o:p></o:p></span><span><span><br />
</span>Los tres jóvenes (tres licenciados en diferentes ramas) se quejaban de que sólo se escuchaba un tipo de discurso en Miami, que se les criticaba si decían algo en contra de la línea dura del exilio, que en Miami tenían una visión distorsionada de Cuba, y que en lugar de aprender de ellos (de su experiencia en la isla, de lo que piensan los jóvenes como ellos en Cuba), el exilio histórico los echaba a un lado y los ignoraba. Los tres pedían levantar el embargo y las restricciones de los viajes a Cuba. <o:p></o:p></span><span><o:p><br />
</o:p>La respuesta de la periodista no se hizo esperar. Después de hablar de una vida de sacrificios, de escasez y activismo a favor de la libertad de Cuba, echó mano al arsenal de argumentos de la derecha más dura de Miami para justificar las medidas del gobierno y las restricciones de los viajes a Cuba. En particular, le preguntó a uno de los jóvenes que si pensaba así, entonces por qué se habían acogido a la Ley de Ajuste Cubano. A lo que respondió el joven que la Ley de Ajuste no es, legalmente hablando, un trámite de exilio, sino de ajuste, y que a pesar de que él estaba en contra del gobierno sí quería ir a Cuba a visitar a su familia y ver a sus amigos. <o:p></o:p></span><span><o:p><br />
</o:p>Para concluir, la respuesta de la periodista fue que los jóvenes que recién habían llegado tenían que “desintoxicarse” del veneno que habían recibido en Cuba, y que ellos no tenían nada que aprender de quienes eran poco menos que revolucionarios disfrazados de exiliados.<br />
¿Es que no se puede estar en contra del régimen de Castro y abogar por una política más humana? Quienes juntan una cosa y la otra lo hacen simplemente porque necesitan justificar su posición, demonizar a su contrario político y dejar caer sobre sus cabezas esa “contundente claridad” que los hace definitivamente los únicos y verdaderos anticastristas del exilio. Al final todos estos cubanos no dicen otra cosa que “My way or no way, José.”</span></p>
<p><span style="font-weight: bold">Jorge Luis Camacho</span><br />
South Carolina<o:p></o:p></p>
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		<title>Juntos venceremos</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jun 2007 08:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[En su última circular Mariela Castro ha optado por repetir el típico discurso homogenizador de la nación. Como tantos otros en el gobierno de su padre y de su tío, Mariela le tiene pánico a las divisiones de cualquier tipo, ya sean políticas o raciales. No puede tolerar que se cree otra organización en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rm-sj513obI/AAAAAAAAAq4/r0VHJ6k_oKc/s1600-h/marielita.jpg"><img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/Rm-sj513obI/AAAAAAAAAq4/r0VHJ6k_oKc/s200/marielita.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5075465037892002226" border="0" /></a>En su última circular Mariela Castro ha optado por repetir el típico discurso homogenizador de la nación. Como tantos otros en el gobierno de su padre y de su tío, Mariela le tiene pánico a las divisiones de cualquier tipo, ya sean políticas o raciales. No puede tolerar que se cree otra organización en la Isla, formada por gays, que le reclame a ella, la directora, la hija del Presidente, el derecho a hablar por ellos. Esta especie de pánico es el mismo que han sentido en Cuba por el negro millones de blancos. El miedo a que la mayoría no blanca se organice en un Partido independiente, que le quite a la clase blanca los beneficios que ésta ha ido acumulado durante siglos en la Isla. Esta fue la excusa que dieron los políticos republicanos en 1912 para impedirle a los negros que formaran el Partido Independiente de Color, razones que llevaron a una de las carnicerías más sangrientas de la historia de Cuba. Ahora les toca el turno a los homosexuales. Son ellos ahora los que no pueden unirse. Son ellos ahora los que no tienen el derecho (avalado por las Naciones Unidas) de decidir qué quieren hacer, y cuándo y cómo lo quieren hacer. Es la propia legitimidad de la organización que dirige Castro Espín lo que está en juego. Y una vez más, se demuestra que esas “reformas” que entretienen tanto a la prensa extranjera solamente son posibles mientras no pongan en peligro la capacidad de representación y dirección gobierno. Su discurso es el de de la fraternidad unificada (nacional, sexual, racial), el de “juntos venceremos.” Su fin es seguir manteniendo silenciadas a las minorías, negarles su derecho a hablar y representarse. En una palabra, preservar para el Estado su condición de único capataz ante la nación y el extranjero.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Jorge Luis Camacho</span><br />South Carolina</p>
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		<title>Alquimia en La Habana</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Jun 2007 18:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Jorge Luis Camacho]]></category>

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		<description><![CDATA[Marcelino tiene cerca de cuarenta años. Vive en La Habana y ha pasado por todos los altibajos de la economía socialista. En los 80 se fue estudiar a la Unión Soviética y cuando regresó se dio cuenta de que la carrera que había estudiado tantos años todavía no se podía ejercer en su bello terruño. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RmxC0513oWI/AAAAAAAAAqQ/S1OSAbr0B7Y/s1600-h/poljot.jpg"><img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_78qpQSfe_Mg/RmxC0513oWI/AAAAAAAAAqQ/S1OSAbr0B7Y/s320/poljot.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074504356787102050" border="0" /></a><span style="">Marcelino tiene cerca de cuarenta años. Vive en La Habana y ha pasado por todos los altibajos de la economía socialista. En los 80 se fue estudiar a la Unión Soviética y cuando regresó se dio cuenta de que la carrera que había estudiado tantos años todavía no se podía ejercer en su bello terruño. <span style=""> </span>Fue entonces que decidió meterse a joyero. Pero tenía un problema: ¿de dónde sacar el oro? Recordó que en Rusia alguien le había dicho que ellos (los rusos) “bañaban” con oro todo lo que podían, que hasta el viejo y destartalado “Poljot” que llevaba en la muñeca tenía muchas piezas recubiertas con oro. Si conseguía montar un pequeño y rudimentario aparato entonces podría quitarle a cada una de las rueditas y aros de su Poljot, todo el oro de los zares. Y así lo hizo. Marcelino se dedicó entonces a comprar cuanto reloj soviético aparecía en el mercado, y después de largas horas en su taller logró acumular una buena cantidad del material. Con ese oro aprendió a hacer unas piezas de orfebrería que vende a los artistas famosos de Cuba y a turistas que vienen a la Habana en busca de oros viejos. Gracias, además, a que tenía un abuelo mexicano, hoy día Marcelino también es ciudadano de ese país y viaja con frecuencia a México, Estados Unidos y España. Tiene tremenda casa en Nuevo Vedado, un carro de <span style=""> </span>lujo y guardaespaldas por si a alguien se le ocurre pasarse. Pertenece a esa clase que hoy día llaman  “nuevos ricos”. <span style=""> </span>De más está decir que a Marcelino no le importa la política, que vive bien con lo que tiene y nunca se le ocurriría quedarse en Miami.<o:p></o:p></span>
<p class="MsoNormal"><span style=""><span style="font-weight: bold;">Jorge Luis Camacho</span><o:p></o:p><br />South Carolina<o:p></o:p></span></p>
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