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	<title>Penúltimos Días &#187; César Reynel Aguilera</title>
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		<title>Carnadas</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jul 2010 16:15:36 +0000</pubDate>
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Gusanos encerrados en latas y puestos a olvidar hasta que llegue el momento oportuno. Esa ha sido la estrategia del castrismo. Hacinar a sus mejores ciudadanos &#8212;a esos que osan retar al poder&#8212; en mazmorras que convierten en hoteles de lujo a las más pobladas latas de sardinas españolas.
Cebos revueltos y macerados, así  los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2010/07/152317_gd.jpg"><img src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2010/07/152317_gd-499x275.jpg" alt="" title="152317_gd" width="499" height="275" class="alignnone size-medium wp-image-33925" /></a></p>
<p>Gusanos encerrados en latas y puestos a olvidar hasta que llegue el momento oportuno. Esa ha sido la estrategia del castrismo. Hacinar a sus mejores ciudadanos &#8212;a esos que osan retar al poder&#8212; en mazmorras que convierten en hoteles de lujo a las más pobladas latas de sardinas españolas.<br />
Cebos revueltos y macerados, así  los ve Fidel Castro, y así los ve, también, la más triste de sus víctimas: el hermanito Raúl.<br />
Carne hacinada hasta que llegue la temporada alta, que es cuando pican los peces de paso que gobiernan las democracias occidentales.<br />
Durante décadas les funcionó; por una razón muy simple: el encierro implicaba silencio. Nadie escuchaba. Pedro Luis Boitel, por ejemplo, murió después de una larga huelga de hambre y el mundo, sordo, siguió como si nada hubiera pasado. Sus compañeros fueron cambiados, lustros después, por una pesca de cientos de millones de dólares que el castrismo quiso llamar &#8220;Comunidad Cubana en el Exterior&#8221;.<br />
Ahora el régimen se repite. Y sus voceros corren a negar una de las grandes victorias de la nación cubana mientras anuncian, vaticinan, insinúan y chismean, sobre la gran pesca que el castrismo sacará de esta última ola de presos liberados.<br />
Se equivocan, pero van a tardar en descubrirlo, porque por primera vez en medio siglo los cubanos, como un solo pueblo, callan y desmontan anzuelos. Cuidan y cuentan, de una en una, cada una de esas carnes laceradas que van llegando al destierro, o a la falsa libertad de una isla convertida en prisión.<br />
Hasta que salga el último, porque los cubanos saben que el castrismo no tiene otra opción que liberar a todos y cada uno de esos presos. De lograrlo se encargaron Orlando Zapata Tamayo, Coco Fariñas y los que, como ellos, expresaron su disposición a ocupar, llegado el momento, el sitio de sus dolorosas ausencias. Se encargaron también cientos de escritores, blogueros e intelectuales que se unieron para quebrar el manto protector del silencio y, más importante aún, miles de cubanos que descubren la estrechez cada vez más estrecha del Estrecho, y se lanzan al abrazo de una sola Cuba&#8230; que es anticastrista.<br />
Ya llegará  el momento de hacer saber a los hermanos Castro cuán irrelevante es para los cubanos la prisión o la libertad de sus mediocres espías; cuán poco importa si los vacacionistas americanos llegan o dejan de llegar a las costas de Cuba; y cuán patéticos son esos intentos de hacerle creer, al decrépito de Fidel Castro, que no es el tronco de asesino que es.<br />
Lo importante, lo que quedará de todo esto, es esa certeza, que ya va creciendo en muchos cubanos dentro de la isla, de no estar solos e indefensos. Es la comprobación de que existe una solidaridad mundial que observa y protege a los que luchan contra la tiranía. Es el hecho incontrovertible de que, por mucho que el castrismo intente atajarlo, serán cada vez más los ciudadanos de nuestro país dispuestos a exigir cambios y a encarar la represión para que esos cambios ocurran.<br />
No alcanzarán las cárceles para tanta carnada. El mar será una danza de anzuelos vacíos, herrumbrosos y mellados, que flotarán como el inicio de una interrogación: <em>¿hasta cuándo?</em>       </p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal </p>
<p><em>Foto: El disidente cubano Normando Hernández abraza a un familiar al llegar a Madrid. AP</em></p>
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		<title>¿Para quién trabaja Moratinos?</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 07:05:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
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		<category><![CDATA[DD HH]]></category>
		<category><![CDATA[España-Cuba]]></category>
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Se muere Coco Fariñas.
Y resulta que, una vez más, la cancillería española le ha servido al castrismo, en bandeja de plata, toda una lista de “esfuerzos”, ”gestiones” y “compromisos”, que La Habana y sus voceros utilizarán hasta el asco en caso de que, Dios no lo quiera, ese valiente opositor cubano muera.
El canciller español se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2010/03/moratinos1.jpg"><img src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2010/03/moratinos1.jpg" alt="" title="moratinos1" width="500" height="354" class="alignnone size-full wp-image-30847" /></a></p>
<p>Se muere Coco Fariñas.<br />
Y resulta que, una vez más, la cancillería española le ha servido al castrismo, en bandeja de plata, toda una lista de “esfuerzos”, ”gestiones” y “compromisos”, que La Habana y sus voceros utilizarán hasta el asco en caso de que, Dios no lo quiera, ese valiente opositor cubano muera.<br />
El canciller español se niega a mencionar &#8212;en sus múltiples “negociaciones”&#8212; los justos reclamos de un hombre en huelga de hambre, como ya se negó a hacerlo con Orlando Zapata Tamayo.<br />
Moratinos, el humanitario&#8221;, le ofrece un avión-hospital a Fariñas cuando, en realidad, todo se resolvería si la oferta de volar les fuera hecha &#8212;pública y sumariamente&#8212; a los hermanos Castro. ¡Cómo se ahorrarían dinero los contribuyentes españoles!<br />
Pero no, el errático Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de España prefiere sumarse al control, preventivo y solapado, del daño que la muerte de Fariñas podría provocarle al castrismo. Y vengan esfuerzos encaminados a probar que se hizo “todo lo humanamente posible para que ese hombre no muriera”. Todo lo que el castrismo necesita &#8212;y utilizará&#8212; para mostrar a Fariñas como un suicida y no como lo que realmente es: un ser humano en pie de guerra, un valiente con una bandera blanca que, por primera vez, no es de rendición sino de victoria.<br />
Los errores de Moratinos son tantos, es tan fuerte su insistencia en no aprender de ellos y tan grande el daño que le está haciendo a la imagen de España, que muchos no pueden menos que hacerse la pregunta que encabeza este texto. Una pregunta válida y que, de hecho, queramos o no, es una de las más frecuentes en cualquier análisis político (desde Maquiavelo hasta Don Corleone).<br />
Hagamos, entonces, un esfuerzo e intentemos encontrar las razones del señor Moratinos sin caer en acusaciones baratas.<br />
A ver. Los presos liberados como regalos. Muchas gracias. Pero, recordemos, la capacidad del castrismo para apresar opositores sigue intacta y es cien veces, miles de veces, más alta que el ritmo de reclamo de cualquier diplomático. Resultado: favorable a la tiranía.<br />
Los intereses económicos de España en Cuba. Sí, una idea muy empresarial, pero cuidado, esos intereses, por importantes que puedan parecer hoy día &#8212;sobre todo a los empresarios que cometieron el error de hacer negocios con los Castro&#8212;, resultan ínfimos cuando se les compara con un futuro cada vez más cercano. Si España quiere participar en la previsible pujanza económica de la Cuba post-castrista tiene que empezar por cuidar su imagen y evitar, a toda costa, que los cubanos la asocien con una defensa del castrismo tardío. Resultado: ¿migajas hoy a cambio de sed para mañana?<br />
Antiamericanismo a ultranza. Bueno, seamos realistas, es absurdo pensar que un ministro español llegue al extremo de diluir su individualidad entre los millones y millones de americanos que odian a su propio país y que son, al mismo tiempo y por paradójico que parezca, una de las razones de la grandeza de esa nación.<br />
¿Qué queda entonces? Muchas cosas, pero hay una en la que debemos detenernos.<br />
Un factor importante que explica el servilismo reiterado de la diplomacia española ante los designios de La Habana es el vínculo de la inteligencia castrista con los etarras. Castro sabe que las autonomías de Cataluña y el País Vasco son los puntos más vulnerables del Reino de España y, por tanto, nunca ha dejado de alentarlos o, como se dice en el argot de los “segurosos” cubanos, nunca ha dejado de darle &#8220;atención y seguimiento a esos temas”.<br />
Algo que Moratino insiste en ignorar, sin embargo, es que al exilio cubano le sobra fuerza política y económica para convertir los separatismos españoles en poderosas banderas de la democracia y crear así, si quisiera, algo parecido a un conflicto diplomático. España debe saber que esos “sudacas” de Miami son el quinto estado electoral de la unión, levantaron una de las economías más fuertes de América Latina y tienen poderosos contactos con un lobby que podría mirar con simpatía la posibilidad de esa campaña<br />
No se trata, claro está, de defender a los asesinos de ETA, sino de insistir en un hecho que podría estremecer la larga tradición autoritaria de España: la derrota definitiva y verdadera del terrorismo etarra pasa por darle al separatismo vasco, y de paso al catalán, los mismo derechos democráticos que han disfrutados otros movimientos separatistas en el mundo.<br />
Aquí en Quebec, por ejemplo, las olas terroristas del FLQ perdieron fuerza cuando el Gobierno canadiense decidió, además de reprimir, reconocer las causas profundas que alimentaban esas olas, y se comprometió a dejar que los quebequenses decidieran, por sí mismos, en las urnas, con votos secretos y directos, si querían o no pertenecer a Canadá.<br />
Se equivoca la democracia española en asumir que el exilio cubano es incapaz de crear y sostener una campaña de ese tipo. Confunden, una vez más, el respeto con la incapacidad. Y pifian también al creer que un ladrón de alfiles, como el tirano de La Habana, es un genio del ajedrez.<br />
Se equivoca la democracia española en asumir incapacidad donde hay respeto. Cuando el señor Morantinos se pliega ante la realidad del apoyo castrista a los etarras, lo hace sin reconocer que detrás de esa realidad subyace algo que la inmensa mayoría de los cubanos exiliados no han querido imitar: la indecencia esencial de Fidel Castro. La misma que está matando en estos momentos a Coco Fariñas.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
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		<title>Mártires y darwinismo</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Mar 2010 06:46:38 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Dossier Zapata Tamayo]]></category>
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Nunca pensamos que Orlando Zapata Tamayo fuera a morir.
Nos fue imposible calcular que la debilidad de Raúl Castro llegara al extremo de permitir que su hermano &#8212;decrépito como está&#8212; se ocupara de “ese asuntico”.
Matar a Zapata sería un error tan craso &#8212;pensamos&#8212; que alguien con un ápice de racionalidad, en algún momento, se encargaría de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2010/03/20100224-634026276371480000w2.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-29242" title="20100224-634026276371480000w(2)" src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2010/03/20100224-634026276371480000w2.jpg" alt="" width="500" height="403" /></a></p>
<p>Nunca pensamos que Orlando Zapata Tamayo fuera a morir.<br />
Nos fue imposible calcular que la debilidad de Raúl Castro llegara al extremo de permitir que su hermano &#8212;decrépito como está&#8212; se ocupara de “ese asuntico”.<br />
Matar a Zapata sería un error tan craso &#8212;pensamos&#8212; que alguien con un ápice de racionalidad, en algún momento, se encargaría de corregirlo.<br />
Pero eso no sucedió y  Fidel Castro pudo, una vez más, usar contra un negro humilde la misma soberbia e intimidación que lleva usando contra los cubanos desde hace 50 años. Esta vez no funcionó. Esta vez cualquier observador normal se habría percatado del error.<br />
Ahora quieren controlar el daño, y hasta ha dedicado parte del presupuesto de la Seguridad del Estado al <a href="http://www.desdelahabana.net/?p=1293">montaje propagandístico</a> contra alguien al que llaman &#8220;preso común&#8221;. Ya es muy tarde. La muerte de Zapata Tamayo ha servido como núcleo de cristalización de una imagen difícil de borrar. Alrededor de ese asesinato confluyen hoy los recuerdos de medio siglo de desmanes que encajan, como piezas de un rompecabezas, en el mural indeleble de una tiranía.<br />
Cada vez que algo como esto ha sucedido, los gritos de venganza del exilio le han permitido al castrismo recuperar esa imagen de víctima que tanto necesita. Esta vez, sin embargo, los exiliados saben que es más importante quitarle a la tiranía, de una vez y por todas, esa coartada de falsa bondad que ha usado desde hace tanto tiempo para confundir al mundo y esclavizar a los cubanos.<br />
Pero lo que el castrismo no sospecha, al menos por ahora, es que el daño mediático que acaba de sufrir, por devastador que pueda parecer, es el menor de los males que dejará el asesinato de Orlando Zapata Tamayo. Una muerte que marca el inicio, o el resurgir, de una forma de lucha política que la propaganda castrista creyó posible estimular por un lado y controlar por el otro.<br />
Que nadie se llame a engaño: el martirologio es la doctrina esencial de la revolución cubana. Ningún país en este mundo tiene tantas escuelas y hospitales con la palabra “mártir” en su nombre. El lema con que crecen los cubanos tiene como única alternativa la muerte; y el oxímoron preferido de la propaganda castrista es una frase del himno nacional: “Que morir por la patria es vivir”. (La fecha real de la muerte de Ernesto Che Guevara, por ejemplo, fue escamoteada en Cuba durante años para esconderle al pueblo el hecho, hoy comprobado, pero inconcebible para la doctrina esencial, de que el Guerrillero Heroico se había entregado vivo.)<br />
Durante medio siglo el castrismo se las ha arreglado para estimular, en beneficio propio, una vocación de mártires que sólo se diferencian de los suicidas por entregar su vida a “la Revolución”. Las formas de control más efectivas de ese martirologio han sido el silencio y su diseminación centrípeta. Por un lado se las arreglaron, gracias al control de los medios, para que nadie escuchara a los mártires de la oposición, mientras por otro alimentaban, y canalizaban, allende los mares, una vocación sacrificial amplificada hasta extremos nauseabundos.<br />
Ahora, con la muerte de Orlando Zapata Tamayo, todo eso acaba de cambiar. El ensañamiento de Fidel Castro con ese opositor es prueba de su decrepitud actual, y de la imbecilidad que siempre lo ha caracterizado, la misma limitación intelectual que una vez lo llevó a confundir genes negros y rojos mientras jugaba a la selección artificial.<br />
El tirano es un profundo desconocedor de las implicaciones reales de la teoría de la evolución. Ignora, o no alcanza a imaginar, que esa represión que ha ejercido contra los opositores durante años no es más que un estímulo evolutivo. Olvida que con cada golpe que ha pretendido darle a la oposición lo que ha logrado es que esta crezca, se diversifique, encuentre nuevas estrategias y termine, inexorablemente, subiéndole la parada.<br />
De la represión del movimiento pro Derechos Humanos salió una miríada de partidos políticos; el hostigamiento de éstos dio lugar al movimiento de periodistas independientes que a su vez, cuando fueron encarcelados, se convirtieron en bandera de una generación de jóvenes contestatarios que son, en este momento, un verdadero dolor de cabeza para el castrismo.<br />
El último episodio de este devenir evolutivo de la disidencia debería preocupar a quienes mandan en Cuba. El martirologio tiene un gran arraigo entre la población cubana. Basta que nuestros compatriotas dejen de asociarlo con la doctrina esencial del castrismo, con el silencio de los medios o con los tiburones que merodean en el Estrecho de la Florida, para que se cree una situación que la tiranía no podrá controlar.<br />
La Seguridad del Estado puede chantajear a los familiares de los presos, ordenar a sus agentes dentro del movimiento opositor que hagan campaña contra los nuevos mártires, que declaren falsas huelgas de hambre o se destapen para “demostrar”, ante las cámaras de la televisión, que esos sacrificios extremos son resultado de la propaganda y del estímulo de los exiliados. A la larga, nada de eso va a funcionar porque la muerte sigue siendo una prueba definitiva e inapelable. El sustrato de mártires que la revolución ha creado es tan extenso y variado que &#8212;por mucho que lo intenten&#8212; no van a poder controlarlo.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera </strong><br />
Montreal</p>
<p><em>Foto: Opositores reunidos en casa de Laura Pollán, donde se abrió un libro libro de condolencias por la muerte del disidente Orlando Zapata Tamayo. EFE/Alejandro Ernesto</em></p>
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		<title>Derecho a existir</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Feb 2010 21:51:42 +0000</pubDate>
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En estos días una valla publicitaria ha estremecido a la opinión pública norteamericana. El anuncio, frente al que casi nadie ha podido quedar indiferente, reza: Los niños negros, una especie en peligro de extinción. La razón de esa idea tan chocante se explica con la referencia a un sitio en internet cuyo nombre es “demasiadosabortados.com” [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2010/02/Aborted.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-28889" title="Aborted" src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2010/02/Aborted.jpg" alt="" width="504" height="212" /></a></p>
<p>En estos días una valla publicitaria ha estremecido a la opinión pública norteamericana. El anuncio, frente al que <a href="http://www.youtube.com/watch?v=1dxJsmWEKls">casi nadie ha podido quedar indiferente</a>, reza: <em>Los niños negros, una especie en peligro de extinción</em>. La razón de esa idea tan chocante se explica con la referencia a un sitio en internet cuyo nombre es “demasiadosabortados.com” (<a href="http://www.toomanyaborted.com/">toomanyaborted.com</a>).<br />
La población afroamericana en los Estados Unidos de Norteamérica decrece, y eso sucede a pesar de que las mujeres de ese grupo étnico tienen una probabilidad mucho más alta de salir embarazadas que las mujeres blancas. El problema radica, entonces, en una tasa de abortos que es el doble de la que muestran las embarazas de origen caucásico.<br />
Llama la atención que la comunidad negra de los Estados Unidos no sólo ha tenido el derecho de conocer esas cifras alarmantes, sino que algunos de sus miembros han disfrutado de la posibilidad de crear una campaña encaminada a corregir algo que, con toda lógica, ellos consideran una catástrofe demográfica y cultural. Nadie les ha negado la posibilidad de conocer esos datos, nadie los ha encarcelado por reaccionar frente a ellos para defender algo que, como la inmensa mayoría de los seres humanos, consideran sagrado: su identidad.<br />
En Cuba, sin embargo, la población negra disfruta del triste derecho a la invisibilidad estadística. Sencillamente, no existen. Cualquier revisión de los anuarios demográficos y de los indicadores de salud cubanos demuestra que es casi imposible conocer, a ciencia cierta, las tasas de embarazo y aborto según el origen racial. Parecen ser datos secretos, o peor, cifras sujetas a la inquietante capacidad del régimen castrista para la desinformación.<br />
A pesar de eso cualquier profesional de la salud sabe, por su experiencia en el terreno, que el daño demográfico causado por el castrismo a la población negra cubana es mucho peor que el ya de por sí alarmante daño que ha causado a la población en general. Recordemos que en estos momentos el Dr. Oscar Elías Biscet, un hombre de raza negra, cumple una pena de 25 años de privación de libertad, en condiciones infrahumanas, por su defensa de los derechos humanos y su oposición &#8212;es importante subrayarlo&#8212; al aborto indiscriminado. Esa condena, por exagerada que pueda parecer, está en plena concordancia con el desprecio que el régimen castrista siempre ha mostrado por la población negra, y el ensañamiento que se gasta, disfruta, con los opositores cubanos que surgen de ella.<br />
Prueba reciente de ese ensañamiento es el asesinato del opositor Orlando Zapata Tamayo, un albañil que nunca practicó la violencia, un hombre que fue encarcelado por sus ideas y sufrió maltratos y humillaciones por culpa del color de su piel. Para el castrismo el delito mayor de Orlando y Oscar, además de haber nacido, fue devolverle una de sus frases más preciadas: “No me digas lo que hiciste, dime lo que estás haciendo”. Esos dos negros esgrimieron su derecho a juzgar la realidad. Se negaron al trueque de una educación supuestamente gratuita por el silencio y la complicidad con los desmanes de hoy.<br />
Eso es lo que los hermanos Castro quieren esconder. Una realidad que, <a href="http://www.cubasource.org/pdf/cubademographics_themiamiherald.pdf ">según las últimas estadísticas</a> autorizadas para publicación, muestra, entre otros datos espeluznantes, una disminución del crecimiento de la población negra en los últimos 25 años, una representatividad escasísima de ese color de piel en la casta dominante, un nivel de desempleo que duplica el de los blancos y una población penal casi seis veces más alta y con una edad promedio entre 18 y 28 años. Si a eso sumamos que sólo el 15% de los cubano-americanos son de origen africano, estaremos reconociendo que el 85% de la población negra en Cuba no tiene muchas posibilidades de recibir remesas. Esa es una de las bombas de tiempo que el castrismo quiere dejar como herencia a los cubanos.<br />
Los defensores de los hermanos Castro pretenden presentar la muerte de Orlando Zapata Tamayo como una consecuencia, hipócritamente triste, del derecho del ser humano a la muerte. Olvidan la palabra “digna”. Pretenden tapar, con sus dedos manchados de sangre, el sol de un hombre simple, que después de años y años de torturas y humillaciones no tuvo otro remedio que usar su propio cuerpo como una valla publicitaria para decirle al mundo &#8212;sin una bomba, sin un disparo, sin más muerte que la propia&#8211;, lo que el castrismo le ha hecho a él, a su raza y a su pueblo.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
<p>PD: La traducción al inglés de este post, en <strong><a href="http://babalublog.com/2010/02/the-right-to-exist/">Babalú Blog</a></strong> (thanks to Val &#038; Regina).</p>
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		<title>Barra de espacio</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Dec 2009 16:51:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Un hombre y su cuento atraviesan La Habana. El recorrido empieza, creo, en la Avenida del Puerto. El personaje sube a una guagua de número ya olvidado y va a parar, rinde viaje, en la Terminal de Trenes.
Cambia de ruta y las ventanas, la gente, el ruido y sus memorias dibujan, sin que el lector [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un hombre y su cuento atraviesan La Habana. El recorrido empieza, creo, en la Avenida del Puerto. El personaje sube a una guagua de número ya olvidado y va a parar, rinde viaje, en la Terminal de Trenes.<br />
Cambia de ruta y las ventanas, la gente, el ruido y sus memorias dibujan, sin que el lector quiera, la locura de una ciudad sitiada por consignas revolucionarias, calor sofocante, violencia, petróleo mal quemado y calles que reverberan.<br />
Se baja en el Parque de la Fraternidad. Pierde varias horas. Espera y espera hasta que una turbamulta lo monta a empujones en una ruta que ahora va camino del Oeste. ¿Calle Reina?, ¿Hospital Freire Andrade?, ¿Ayestarán? No sé.<br />
Sólo recuerdo que vuelve a cambiar de dirección y logra irse hasta la Fuente Luminosa. Lo veo montándose en la ¿76? y puedo pensar que va en busca del aeropuerto. Mientras tanto desgrana, al paso, un rosario de sitios y hechos que describen ¿una fábrica de fideos?, ¿Altahabana?, ¿Río Cristal?, ¿Río Verde? Sabrá Dios.<br />
Pero no. El personaje no va para Rancho Boyeros. Antes de llegar a ese destino se baja del infierno. Está en Mazorra. Camina hasta la reja de hierro que rodea al manicomio, agarra con fuerza los barrotes, incrusta su cara entre los hierros y grita, desde afuera, hacia adentro: <em>¡Sáquenme de aquí! </em><br />
El cuento me lo contó, hace más de quince años, mi amigo Che Serguera. Estábamos conversando en el lobby del piso 3-B del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología. La conversación cayó en Virgilio Piñera y el Che, suave y pausado, sano y tranquilo, me contó lo que dijo era “su cuento preferido” de ese escritor.<br />
Mucho tiempo ha pasado desde aquella conversación y todavía hoy, a pesar de haberlo intentado tanto como me ha sido posible, no he podido encontrar el papel que guarda esa historia, mucho menos la firma que la reclama. Si alguien sabe quién la escribió, y dónde puedo encontrarla, le estaré muy agradecido por la información. Varias veces le he preguntado al Che y la respuesta ha sido siempre la misma: una media sonrisa convertida en un ¿qué más da?<br />
Y creo que tiene razón, porque a fin de cuentas lo que importa de esa historia &#8212;con independencia de quién la haya escrito&#8212; es cuántas veces la realidad de nuestro país nos obliga a recordarla.<br />
Este año que termina, por ejemplo, ha sido pródigo en el recuerdo de ese <em>¡Sáquenme de aquí!</em> Las noticias que llegaron desde La Habana, a lo largo de estos doce meses, siguen hablando de un país convertido en asilo, de una nación que insiste en olvidar izquierdas y derechas, castrismo y democracia, tiranía y libertad, para dividirse, cada vez más, en sanos y enfermos, en locos de atar y pacientes ambulatorios, en barrotes de hierros y rejas de carne y hueso.<br />
Este último ha sido un ciclo solar marcado por un viceministro de cultura que está dispuesto a golpear mujeres indefensas, turbas que se regodean acosando a damas que caminan en silencio, hombres que envían golpes en vez de palabras y escribanos que mienten y difaman &#8212;con énfasis y convicción de locos&#8212; desde unas páginas que bien podría ser utilizadas para ilustrar el comportamiento diario de una banda de psicópatas.<br />
Pero en medio de esos espacios que se cierran alrededor de la naciente sociedad civil cubana hay, ya sabemos, signos de esperanza. Señales que nacen de una generación de disidentes, opositores y contestatarios que tienen, como marca de identidad más preciada y atrayente, una lozanía y una sanidad mental que ponen al descubierto, por simple contraste, la locura que ha vivido nuestro país en los últimos cincuenta años, la demencia que los cubanos, tanto dentro como fuera de Cuba, se han acostumbrado a usar en sus luchas políticas.<br />
Esa nueva generación está condenada de antemano al asedio de una Cuba enferma. Los seguidores de los hermanos Castro no le perdonan que sean personas normales; mientras que muchos anticastristas, por su lado, resienten hasta el dolor que se trate de jóvenes que representan, en cuerpo y espíritu, la cura de una enfermedad que, de suceder, significaría, para muchos, una condena a la inexistencia.<br />
Esos jóvenes saben que les espera un futuro incierto, una lucha que en ocasiones se confundirá con el ejercicio de la mejor de las psiquiatrías, un acoso del que sólo podrán escapar abriendo espacios y aceptando, como una nueva realidad, que el único objeto contundente con el que cuentan, para defenderse, es la tecla más larga de sus ordenadores.  </p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
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		<title>Castrocomio</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Nov 2009 11:10:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Castro I]]></category>
		<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>

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		<description><![CDATA[
1. Locuacidad / Encanto superficial.
2. Egocentrismo / Sensación grandiosa de la autovalía.
3. Necesidad de estimulación / Tendencia al aburrimiento.
4. Mentira patológica.
5. Dirección / Manipulación.
6. Falta de remordimiento y culpabilidad.
7. Escasa profundidad de los afectos.
8. Insensibilidad / Falta de empatía.
9. Estilo de vida parásito.
10. Falta de control conductual.
11. Conducta sexual promiscua.
12. Problemas de conducta precoces.
13. Falta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/11/fifoloco.jpg"><img src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/11/fifoloco.jpg" alt="" title="fifoloco" width="499" height="377" class="alignnone size-full wp-image-26426" /></a></p>
<p>1. Locuacidad / Encanto superficial.<br />
2. Egocentrismo / Sensación grandiosa de la autovalía.<br />
3. Necesidad de estimulación / Tendencia al aburrimiento.<br />
4. Mentira patológica.<br />
5. Dirección / Manipulación.<br />
6. Falta de remordimiento y culpabilidad.<br />
7. Escasa profundidad de los afectos.<br />
8. Insensibilidad / Falta de empatía.<br />
9. Estilo de vida parásito.<br />
10. Falta de control conductual.<br />
11. Conducta sexual promiscua.<br />
12. Problemas de conducta precoces.<br />
13. Falta de metas realistas a largo plazo.<br />
14. Impulsividad.<br />
15. Irresponsabilidad.<br />
16. Incapacidad para aceptar la responsabilidad de las propias acciones.<br />
17. Varias relaciones maritales breves.<br />
18. Delincuencia juvenil.<br />
19. Revocación de la libertad condicional.<br />
20. Versatilidad criminal.</p>
<p>Cada vez que le enseño esta lista a un cubano, y le pregunto si conoce a alguien que se acerque a las características que describe, la respuesta que obtengo, invariablemente, es &#8220;Fidel Castro&#8221;. Los matices y las palabras que acompañan a esa respuesta pueden cambiar, pero el nombre se repite con una regularidad de asombro.<br />
Cuando explico, sin embargo, que esos son los criterios diagnósticos de Psicopatía &#8212;postulados y validados, después de más de treinta años de estudios, por el Dr. Robert D. Hare, Profesor Emérito de Psicología en la Universidad de British Columbia&#8212; los interpelados me miran sin poder creerme.<br />
La razón de esa incredulidad radica en el hecho de que mayoría de las personas tienen una imagen de los psicópatas mucho más cercana a los estereotipos de Hollywood que a la realidad. De hecho, si algo demuestra la literatura científica sobre ese tema es que nuestra vida cotidiana está llena de esos que el profesor Hare denomina psicópatas exitosos. Gente que no sólo están en la calle, sino que disfrutan de posiciones muy ventajosas en la pirámide del poder. Muchos llegan a ser altos ejecutivos de empresas, líderes de sectas o eso que insistimos en llamar “políticos”.<br />
Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de conocer a Fidel Castro, más allá de la imagen mediática que él mismo se ha construido, y haya logrado hacerlo sin caer en las redes de sus manipulaciones, puede abundar en una infinidad de detalles que lo menos que deberían generar, dentro de las filas castristas, es unas cuantas dudas, un par de molestias o dos preguntas que sólo los tontos y los poderosos se negarían a explorar: ¿Es Fidel Castro un psicópata? Y si lo fuera, ¿son sus seguidores las primeras víctimas de sus manipulaciones?<br />
Dos grandes obstáculos impiden, de inicio, responder a la primera pregunta. Para obtener un diagnóstico certero sería bueno contar con la cooperación del sujeto y eso, ya sabemos, resulta imposible. Al mismo tiempo, para que ese diagnóstico no pueda ser tildado de preferencia ideológica sería bueno que lo hiciera un psiquiatra cubano que viva, además, dentro de Cuba y sea reconocido por su independencia, su calidad profesional y su inmunidad a los vaivenes políticos. Ese psiquiatra, de más está decirlo, no existe.<br />
El diagnóstico indirecto, sin embargo, ofrece tantos elementos  confirmatorios que lo menos que podemos hacer es explorarlo. Estoy seguro que muchos lectores de este texto podrán entretenerse cazando los criterios de psicopatía con hechos muy bien conocidos de la vida del tirano. Su locuacidad, por ejemplo, está tan bien documentada que hasta un record Guinness tiene: el discurso más  largo en las Naciones Unidas &#8212;más de cuatro horas de “blableo”&#8212; sin que nadie haya podido explicar, con certeza, que fue lo que dijo, y sin que nadie haya podido decirle, con elegancia: <em>¿Por qué no te callas?</em><br />
Es posible, también, que el miedo a un diagnóstico indirecto sea una de las razones del control tan estricto que la revolución cubana ejerció, durante treinta años, sobre la Psiquiatría. Una especialidad médica que para poder ser estudiada requería de avales políticos e ideológicos muy similares a los exigidos para trabajar en la Seguridad del Estado. Sólo a finales de los años ochenta, ante un alarmante incremento en la incidencia de trastornos psiquiátricos en la población, ese control fue suavizado y algunos médicos pudieron ser psiquiatras sin tener vocación de chivatos.<br />
A nivel de la enseñanza de esa especialidad, el tema de la psicopatía llegó a ser, también, un gran tabú. Yo recuerdo, cuando pasé esa rotación, el escaso tiempo que se le dedicó a ese trastorno; y lo plagadas que estuvieron esas conferencias de relativismo moral e inmunidad socialista. Para la psiquiatría castrista (al menos la que yo viví) los criterios diagnósticos de la psicopatía eran una construcción social que responde, según las enseñanzas del Marxismo-Leninismo, a los intereses de una clase dominante. Al mismo tiempo se insistía en que esa construcción social era el resultado de la necesidad de una sociedad enferma; algo que el socialismo, sano hasta el tuétano, no necesitaba. El punto álgido de esas conferencias fue el momento en el que aquella “profesora”, con sus ojos de obsidiana, intentó demostrar que Ronald Reagan era un psicópata; y se quedó sin saber qué decir cuando un estudiante preguntó si, al ser todo una construcción social, era lógico extrapolar los criterios de una sociedad al análisis de una persona que no pertenecía a ella. Y de ser posible eso, entonces, qué impedía a un americano, por ejemplo, demostrar que un miembro de nuestra sociedad (Dios lo librara de mencionar nombre alguno) era un psicópata.<br />
Desde entonces muchas cosas han cambiado en el mundo, incluidos los conocimientos que tenemos sobre la psicopatía. Un trastorno del que ya se sabe que, por muy subjetivo que parezca en la lista de Hare, su existencia es real y puede ser demostrada con hallazgos objetivos en los cerebros de los psicópatas, y en los patrones neuro-psicológicos que estos comparten. Patrones que se repiten con independencia de las intenciones de los observadores, o los orígenes culturales y sociales de los observados.<br />
Si algo está  en el centro de todos los psicópata es la incapacidad para sentir empatía. Una característica que, por triste e ilógico que parezca, los convierte en seres extraordinariamente poderosos. Cuando una persona es incapaz de sentir, a nivel intelectual y afectivo, lo que otros seres humanos sienten, adquiere, de inmediato, una enorme ventaja en el trato con sus semejantes, una ventaja que deriva de la ausencia de poderosos frenos, inhibiciones, y chequeos de la realidad que cuando no existen, simplifican la vida social a una dinámica de presa y depredador.<br />
Cuando una persona normal habla, su discurso es siempre modificado por las reacciones, reales o imaginadas, de su interlocutor. Si éste le hace saber, por ejemplo, que el discurso aburre, confunde, o hiere, lo más probable es que el discursante introduzca modificaciones o matices que alivien eso que su empatía le está haciendo sentir, como un espejo, a partir de lo que siente su interlocutor. En los psicópatas ese mecanismo no existe, y es por eso que cuando hablan, mienten, actúan, o manipulan, nada, ni nadie, puede hacerles sentir lo que sus víctimas &#8212;que ellos siempre imaginan como espectadores dichosos&#8212; están sintiendo. Son imparables.<br />
Fidel Castro es capaz de hablar, durante horas y horas, sin sentir la más mínima piedad por las personas que lo escuchan. Fidel Castro lleva cincuenta años actuando un papel de idealista y justiciero que hasta los genios de Hollywood que lo visitan se tragan sin ninguna dificultad. Fidel Castro es capaz de manipular, todo el tiempo que haga falta, a otro ser humano con tal de obtener de él, o de ella, algo que antes de empezar la manipulación ya el comandante consideraba como suyo. Al mismo tiempo, la mayor parte de las víctimas de las manipulaciones de Fidel Castro son, como la mayoría de las víctimas de los psicópatas, personas que resaltan por su bondad.<br />
Es por eso que para que un castrista pueda reconocerse como víctima de un psicópata tiene que empezar por hacer un gran esfuerzo intelectual, y asumir un enorme precio psicológico. Muchos, sencillamente, no pueden hacerlo. A eso hay que sumarle que en el caso de Fidel Castro sus víctimas, cuando deciden emanciparse, tienen que enfrentar algo más que la voluntad de un hombre aquejado de un trastorno psicológico, tienen que enfrentar la reacción de una sociedad enferma.<br />
Eso es algo no podemos olvidar, la incidencia de psicopatía se calcula, según estimados muy conservadores, en alrededor del 1% de la población. Eso quiere decir que en Cuba hay en estos momentos &#8212;asumiendo que en eso somos iguales al resto del mundo&#8212; alrededor de cien mil psicópatas. Nuestra diferencia con el resto de la humanidad radica en el hecho que nuestro país lleva medio siglo bajo un régimen, bajo una tiranía, que se caracteriza por seleccionar y promover sus cuadros de dirección política según las semejanzas que estos tengan con el gran líder. Si Fidel Castro ha logrado, entonces, convencer y promover a la mitad de esa masa de psicópatas con la que cuenta, estaríamos hablando de un ejército de cincuenta mil personas con serias limitaciones para la empatía, y una gran capacidad para manipular a sus semejantes. No existe un cubano que no los haya sufrido en carne propia.<br />
Confieso que llevo mucho tiempo leyendo y pensando sobre este tema. Una de las razones que me impedía escribir sobre el mismo es que Fidel Castro, más allá de cualquier trastorno que pueda tener, es un ser humano. Y si bien la medicina que yo estudié en Cuba hizo todo lo posible por enseñarme que los enemigos no son personas, nunca logré, gracias a la influencia de familiares, amigos y algunos profesores, convencerme de semejante disparate. Pero no dejo de reconocer que ese es uno de los grandes problemas a la hora de hablar sobre psicopatía, un trastorno caracterizado por la disrupción de esa forma de ser que nos permite tener piedad por los demás, una desviación que es capaz de usar esa piedad, entre otras cosas, para convertirnos en víctimas.<br />
La palabra clave es <em>trastorno</em>. Los psicópatas no padecen, los psicópatas no sufren, los psicópatas presentan un trastorno que los convierte en máquinas de hacer sufrir y padecer. Nuestra piedad debe ser, siempre, para con las víctimas. Por eso reconozco que la verdadera razón que me ha llevado a escribir sobre este tema son las noticias que llegan desde Cuba. El sitio y los insultos a unos opositores que ayunaban, la paliza a Yoani Sánchez, el acto de repudio contra su esposo, y esas turbas gritando, una vez más, que la calle es de Fidel, todo eso me ha llevado a sentir, como una pesadilla, el renacimiento del manicomio castrista que viví durante treinta dos años, y que mi familia, en algún momento, aprendió a identificar con una sola palabra.  </p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
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		<title>Ojo, no pinta</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Sep 2009 15:02:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>

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Para Milo
Y sigue el miedo a la oscuridad. Un miedo viejo que hemos pagado con creces y cruces. Ya perdimos dos guerras de independencia por ese “factor negro”, por ese mismo fantasma, que el castrismo usa hoy para desalentar los inevitables cambios de la sociedad cubana.
Esa es otra de las enseñanzas que nos deja el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://4.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/SrQI0NFRN8I/AAAAAAAADuY/xe4R07yHBig/s1600-h/Barracon2.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 208px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/SrQI0NFRN8I/AAAAAAAADuY/xe4R07yHBig/s320/Barracon2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5382937147572565954" /></a>
<p style="text-align: right;"><em>Para Milo</em></p>
<p>Y sigue el miedo a la oscuridad. Un miedo viejo que hemos pagado con creces y cruces. Ya perdimos dos guerras de independencia por ese “factor negro”, por ese mismo fantasma, que el castrismo usa hoy para desalentar los inevitables cambios de la sociedad cubana.<br />
Esa es otra de las enseñanzas que nos deja el affaire Pánfilo. Fidel Castro, como todo buen hijo de hacendado, le teme a los negros. Por eso siempre los ha tenido a raya, por eso reprimió durante tantos años las religiones afrocubanas y sólo se atrevió a autorizarlas cuando supo que las tenía bien penetradas. Por eso se ensaña hasta el absurdo con los opositores de piel oscura, asesina jóvenes que intentan robarse una lancha, y le da dos años de prisión a un hombre que pide comida. El pecado original es ser negro: carne de cañón para luchar por los derechos de una raza allende los mares, nunca en monte propio.<br />
Que eso suceda en Cuba es algo que podemos aceptar si tomamos en cuenta que se trata de un país que ha vivido, durante las últimas cinco décadas, de espaldas al mundo, aislado y ajeno a los grandes cambios que ha vivido nuestro planeta, uno de ellos, quizás de los más importantes, es la emancipación de una raza que ya cuenta con uno de los suyos, de los nuestros, como presidente del país más poderoso del mundo. Recordemos que si en los EE UU la población de origen africano es alrededor del diez por ciento del total de sus habitantes, en Cuba esa cifra ronda la mitad. No en balde el castrismo tiembla, no en balde los castristas intentan conjurar el efecto Pánfilo.<br />
Lo que resulta chocante, triste y vergonzoso, es que ese terror castrista por el “factor negro” encuentre eco no ya entre sus voceros en el exterior sino en portales que se ufanan de ser sitios para la reunión y el acercamiento de los cubanos. Cuando uno lee descripciones de Pánfilo que no van mas alla del borracho, vago y marginal, en un país que lleva medio siglo usando la marginación como arma de castigo y juego político, en una economía con altísimas tasas de subempleo y desempleo, en una sociedad con alarmantes niveles de alcoholismo; uno no puede menos que sentir la incomodidad de una pregunta: ¿existirán todavía personas que miran con añoranza aquella práctica de los pueblitos del centro de la isla, aquella tradición de matar las tardes paseando por el parque, con los blancos por dentro y los negros por fuera, o al revés?<br />
Los estereotipos raciales, usados para describir a Pánfilo, van más allá de los insultos personales y se utilizan, también, para anunciar el fin, la decadencia, o la irremisible pérdida de una cultura, la nuestra, la de todos, que para algunos sólo puede ser blanquita, organizada, y de ser posible, castiza.<br />
No tiene sentido detenerse ahora en el análisis de estos castristas que intentan meternos miedo con el “factor negro”. Los Glenn Millers de la cultura cubana pueden entonar cuantas serenatas a luz de la luna quieran, al final ese patrimonio que pretenden defender les hará saber, con muchos colores, negro incluido, que eso no es jazz.<br />
Lo importante ahora es celebrar la liberación de Pánfilo, y recordar dos cosas. Una es que haber sido discriminados &#8212;por orientación sexual, o capacidad intelectual, digamos&#8212; no inmuniza contra el ejercicio de la discriminación. Todo lo contrario, obliga a los que la han sufrido a vigilarse constantemente, a escoger bien sus palabras, y a ser muy cuidadosos para no regalar a los demás lo que se ha sufrido en carne propia.<br />
La otra cosa es desarraigar de una vez, y por todas, el miedo al “factor negro”. Nada de esencialmente malo hay en ese color. Como dice mi amigo Alexis Romay: <em>En la dulce y tibia oscuridad de sus vientres, todas las madres fueron negras.</em></p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
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		<title>Hallux Valgus</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Sep 2009 12:10:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[Concierto Juanes]]></category>
		<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>

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Ese concierto de Juanes ya me molesta en el dedo gordo del pie. Al principio fue una molestia de zapato nuevo, pero a medida que el tiempo pasa &#8212;y las noticias se acumulan&#8212; el cuero, lejos de domarse, duele más.
Juanes dice que quiere cantar en la Plaza de la Discordia y al principio, como era [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/09/tonemaster.jpg"><img src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/09/tonemaster.jpg" alt="" title="tonemaster" width="500" height="375" class="alignnone size-full wp-image-23477" /></a></p>
<p>Ese concierto de Juanes ya me molesta en el dedo gordo del pie. Al principio fue una molestia de zapato nuevo, pero a medida que el tiempo pasa &#8212;y las noticias se acumulan&#8212; el cuero, lejos de domarse, duele más.<br />
Juanes dice que quiere cantar en la Plaza de la Discordia y al principio, como era de esperarse, le dicen que no. Amaury Pérez intercede, habla con Silvio, hacen valer su influencia política, explican que el concierto es por la paz, y de pronto llega la autorización.<br />
Cayó la Plaza sin un disparo ante el hombre de la &#8220;camisa negra&#8221;, se rindió la explanada donde tantas derrotas fueron convertidas en victorias, el único espacio al que el tirano moribundo puede aferrarse para pensar que alguna vez lo quisieron. Ahora el último recuerdo que tendrá de ese asfalto pisoteado es el de una multitud amnésica que aclama a un cantante colombiano. Plaza rendida en vida.<br />
Crece la idea, Juan Formell &#8212;que siempre ha querido ser de la gran escena&#8212; se suma al coro sin desafinar. Silvio Rodríguez glosa de inmediato el carácter ambiguo de la palabra paz (¿ausencia de guerra, nirvana espiritual, tranquilidad de camposanto, capital de Bolivia?), y Pablo Milanés explica, con gestos que nadie alcanza a descifrar, que estará en huelga de silencio mientras Pánfilo esté preso.<br />
En el resto del mundo las cosas van en comparsa. En Colombia los terroristas liberan rehenes y se habla de paz. En Miami, como era de esperarse, un puñado de viejitos decide quemar discos de Juanes. Al final desisten ante el hecho comprobado de que ninguno de ellos tiene, o escucha, un disco posterior a la época del vinilo.<br />
Pero no importa, ya Juanes es un héroe que ha decidido retar el inmenso poder de esos cuatro caballeros retirados que la propaganda castrista ha convertido una vez más en &#8220;el intransigente exilio&#8221; de Miami.<br />
Juanes cantará  a pesar de los helicópteros antimotines que esos señores controlan, por encima de las tropas especiales, los gases lacrimógenos, y los francotiradores en las azoteas que están bajo el mando incondicional de esos aguerridos tomadores de café del Versalles.<br />
En España la actitud del colombiano alcanza visos de &#8220;¡No pasarán!&#8221;. <em>El País</em> le da cobertura de primera plana a su valentía y Julio Iglesias &#8212;¡Julio Iglesias!&#8212; se apresta a declarar que ese concierto no es político. ¿Como tampoco lo fue aquella competencia de Eurovisión? Derrota total para los viejitos del Versalles, al que se le ocurra quemar un disco de Julio lo mandan para el “boarding home”.<br />
Hasta aquí ese concierto era un roce, un juanetito, otra de esas peleas, como la de Elián, que el exilio tiene perdidas antes de empezar. Juanes cantaría, y en el momento oportuno, Raúl Castro y Mariela, como de casualidad, harían acto de presencia para apropiarse simbólicamente de un cariño y una legitimidad que andan buscando con menos éxito que un ciego en una discoteca.<br />
Pero entonces despertó la momia. Desempercudida, transfundida y vesta del mismo color que la paz y los cisnes. Recibe a un grupo de jóvenes venezolanos, a un funcionario chino. Hummm&#8230; Reuters corre enseguida a decir que los cubanos recibieron con alivio la noticia del regreso. ¿Cantan los cisnes negros antes de morir?<br />
Recuerden que falta el gesto. Falta esa imagen que todos esperan y que por razones ajenas a la voluntad del castrismo no ha podido suceder. El momento ideal para ejecutarla habría sido el VI Congreso del Partido, pero dos palabras se han interpuesto: centralismo democrático. La sucesión dinástica ha chocado con una ola de rechazo a todos los niveles del PCC, una ola que puede resumirse en una frase: “si el próximo Comité Central va a ser seleccionado por pruebas de ADN, y niveles de plomo en sangre, yo no tengo nada que hacer en la organización, aquí tienen mi carné”. Palabras que repiten, de una forma u otra, tantos militantes que ha sido necesario explicarle a Machado Ventura, dos veces, que no alcanzan las balas para fusilar a tantos “traidores”. En el pueblo hay muchos Camilo, y en el Partido sobran los Gromikos.<br />
Pero falta el gesto y es ahí donde empieza a supurarme la inflamación del dedo. A mí que Juanes o Nieves den un concierto en La Habana &#8212;para legitimar a Raúl Castro&#8212; me tiene sin cuidado. A fin de cuentas el segundo, cuando habla y no mata, tiene el don de ir por la vida borrando el recuerdo de su existencia.<br />
Lo que sí me pone gato es la pesadilla de que en lo mejor de ese concierto, una vez comprobado que la afluencia es masiva y reina la felicidad, la momia decida &#8212;embullada por jóvenes extranjeros, arrastrada por un García Márquez que habrá hecho escala en La Habana, o para darle un beneficio de Reuters a su pueblo&#8212; hacer acto de presencia, levantarse, saludar humildemente a los miles que habrá ordenado dislocar con antelación y, ya en el momento cumbre de ese orgasmo planificado, agarrar la mano de su hermanito para levantarla en ese gesto kitsch que vendría a coronar la iconografía castrista.<br />
Sé que es una pesadilla improbable, un mal sueño sin lógica. A estas alturas de la despedida a la momia un brazo le debe pesar tanto como un camión; además, tenemos la promesa del tal Juanes: el concierto no es, nunca será, un acto político. Y los cubanos sabemos que en nuestro país eso significa algo tan simple como que en el escenario, y sus alrededores, no puede haber un sólo hombre con muertos.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
<p><em>Foto: tonemaster, en Flickr.</em></p>
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		<title>Pan sin filo</title>
		<link>http://www.penultimosdias.com/2009/08/30/pan-sin-filo/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Aug 2009 15:06:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>
		<category><![CDATA[En Cuba]]></category>

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Metieron preso a Pánfilo.
¿Hasta dónde nos va a llevar el castrismo con sus absurdos?
La capacidad metafórica de la tiranía es tan escasa que no le permite reconocer la trascendencia de un hecho tan simple: Pánfilo es un personaje que ya escapó a su propia humanidad.
Meter preso a Pánfilo es como si a Machado, por allá [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/08/libobopan.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-23200" title="libobopan" src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/08/libobopan.jpg" alt="" width="500" height="202" /></a></p>
<p>Metieron preso a Pánfilo.<br />
¿Hasta dónde nos va a llevar el castrismo con sus absurdos?<br />
La capacidad metafórica de la tiranía es tan escasa que no le permite reconocer la trascendencia de un hecho tan simple: Pánfilo es un personaje que ya escapó a su propia humanidad.<br />
Meter preso a Pánfilo es como si a Machado, por allá por los años treinta, se le hubiera ocurrido encarcelar a Liborio; o que Batista, en los cincuenta, le ordenara a sus esbirros la pateadura de El Bobo.<br />
Pánfilo es, ya, una marca registrada de nuestro imaginario colectivo. De no haber sido él, habría sido otro, con otro nombre y otra historia, pero idéntico a Pánfilo en una cosa: resumir con un nombre, y cuatro o cinco frases la diaria desesperación de los cubanos para obtener su comida, y la forma en que la sociedad cubana se organiza, obsesivamente, alrededor de esa necesidad primaria.</p>
<blockquote><p>* Pánfilo, ¿qué te parece Obama?<br />
* Un pan.<br />
* ¿Y Michelle?<br />
* Mamey de Santo Domingo.<br />
* Pánfilo, ¿cuál es tu muñequito preferido?<br />
* Más falda (de res)</p></blockquote>
<p>Pánfilo culmina, junto con Liborio y El Bobo, quinientos años de historia de Cuba&#8230; y de su teatro vernáculo. El castrismo piensa que metiéndolo preso puede atajar algo que ya se les fue de las manos.</p>
<blockquote><p>* Dice el comandante que me metió preso. Pobrecito, él no sabe que le cogí fama, alojamiento y comida, de gratiñán.</p></blockquote>
<p>Los esbirros de la tiranía pueden hacer lo que les dé la gana con Juan Carlos González Marcos, pueden meterlo preso en la peor de las prisiones, pueden amenazarlo con sus instrumentos de coerción, chantajearlo con sus familiares, obligarlo a firmar cuantos mea culpa quieran, e incluso, no sería la primera vez que lo hacen, acosarlo y empujarlo hasta el suicidio o el “accidente”. Ya es un poquito tarde.</p>
<blockquote><p>Guarda esa daga soldado<br />
<em>No sé por qué piensas tú</em><br />
Que yo no soy tu enemigo<br />
<em>hermano que te odio yo</em><br />
Yo sólo tengo un ombligo<br />
<em>Si somos la misma cosa</em><br />
Al espinazo adosado<br />
<em>Yo, tú, tú y yo</em></p></blockquote>
<p>La pregunta, sin embargo, es válida: ¿Por qué ese ensañamiento con Pánfilo? Por qué un roquero trata al Comandante de mamalón y recibe &#8212;injustamente también&#8212; una multa de unos cuantos pesos, mientras que un ciudadano en estado de ebriedad exige comida y le dan dos años de cárcel. La respuesta es muy simple: porque el hambriento es un negro.<br />
La relación del castrismo con sus opositores negros es una de las historias más tristes de esa tiranía. Los negros que han tenido la osadía de oponerse, o molestar, a Fidel Castro han pagado, desde Carlos Jesús Menéndez hasta Oscar Elías Biscet, un precio diez veces, cien veces, más alto que el de otros opositores de piel más clara.<br />
Todos esos disidentes negros han tenido que escuchar, en algún momento de sus vía crucis, la famosa frase que repiten a cada rato, con gestos y palabras, los esbirros del tirano: “Negro malagradecido, si te lo hemos dado todo. La Revolución te hizo persona”. Una frase que Juan Carlos debe estar escuchando en estos momentos y que fue creada para tapar una verdad mucho más injusta: los Castro tratan a los negros con ensañamiento de hacendados, con odio de propietarios que no conciben que lo que es suyo se les pueda revirar.<br />
Pero tienen preso al personaje equivocado. Pánfilo ya está apalencado. Pánfilo ya está en la manigua de la cultura cubana y desde ahí saldrá, cada vez que le dé la gana y sin que nadie pueda impedírselo, a burlarse de la tiranía.<br />
A diferencia de sus antecesores Pánfilo no dependerá de un Landaluce o de un Abela para ejecutar sus “fechorías”. Tendrá a su disposición, tiene ya, un ejército de escritores y caricaturistas, mejor, una multitud de cubanos ingeniosos que se levantarán por las mañanas, leerán las noticia y casi sin darse cuenta se preguntarán <em>¿Qué diría Pánfilo de esto?</em>, mientras piensan, deja ver si  desayuno, que tengo un hambre de Pánfilo y muy señor mío.<br />
Algunas almas caritativas se han apuntado a la peregrina idea &#8212;origen: Habana&#8212; de que los sufrimientos de Juan Carlos son culpa del uso que el exilio cubano ha hecho de su imagen. Esa idea es tan absurda como acusar al Conde de Lucanor de enriquecerse con el trabajo del niño que gritó “!El rey está desnudo!”. Ese es el delito de Pánfilo: decir, borracho y simpático, que la revolución va en cueros, que cincuenta años después de promesas y promesas los cubanos pasan hambre, y para comer tienen que salir a la calle con un machete en la boca.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
<p><em>Ilustración: Lauzán.</em></p>
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		<title>Diestro para Castro</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Aug 2009 16:12:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>

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Como veo que insistes en alargar el sufrir, déjame pasarte otro comercial: ¿ya viste Dexter?
Busca un canal enemigo llamado “Showtime”, échate un capítulo y verás lo que te estoy diciendo. Miami a pulso, el Benny remasterizado, Cachao y las medianoches, el sol, la playa, unas mulatas sudadas y el crimen en cada esquina. Hasta balseros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/08/dexter.jpg"><img src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/08/dexter.jpg" alt="" title="dexter" width="500" height="400" class="alignnone size-full wp-image-23156" /></a></p>
<p>Como veo que insistes en alargar el sufrir, déjame pasarte otro comercial: ¿ya viste <em>Dexter</em>?<br />
Busca un canal enemigo llamado “Showtime”, échate un capítulo y verás lo que te estoy diciendo. Miami a pulso, el Benny remasterizado, Cachao y las medianoches, el sol, la playa, unas mulatas sudadas y el crimen en cada esquina. Hasta balseros asesinados por crueles coyotes vas a encontrar y tendrás, pillín, tu oportunidad de denostar contra la Ley de Ajuste. Podrás fingir una de esas alteraciones tuyas hasta que alguna atenta enfermera te acaricie esa mano de jeva que tanto has usado para matar.<br />
Lo más importante, sin embargo, es que <em>Dexter</em> puede ser un buen pretexto para que pases por listo. Yo sé que eso te encanta y estoy dispuesto a tirarte un cabo. Créeme, está bien escrita. Tú sabes un carajo de literatura y a estas alturas del juego los “strikes” ya no alcanzan para enseñarte lo que es un buen texto; pero no importa, repetir es tu fuerte y estoy dispuesto a ayudarte. Hazme caso, mira unos cuantos capítulos y después, como el que no quiere las cosas, llama a tu secuaz García Márquez y suéltale algo así como: “Oye Gabo, que razón tú tenías cuando dijiste aquello de que algún día las series de televisión llegarían a ser arte”.<br />
Si quieres puedes gastarte uno de esos toques de desprecio por los cubanos que tanto disfrutas y añadirle un: “y que equivocado estaba ese calvito con halitosis, sí, chico, ese que dijo que tú eras premio Nobel de Literatura pero no del buen gusto, ¿cómo es que se llama?, el de la guitarrita. Gabo, oye Gabo, ¿ya viste Dexter?”.<br />
¡No se la vayas a contar! Eso no se hace, fíjate que yo no lo he hecho contigo. Basta con la premisa. ¿Te has fijado, también, que a la esencia, al resumen de una trama, los americanos le llaman premisa? Mira tú qué cosa tan rara. Premisa a mí me suena a semilla y la de <em>Dexter</em>, como la de la mostaza, es pequeña pero muy germinal. Se trata de un psicópata que aprendió desde niño, gracias a los cuidados y amores de su padre adoptivo, a controlar sus impulsos psicopáticos y canalizarlos, con mucho esfuerzo y voluntad, hacia algo que él denomina “la justicia”, o “el bien”.<br />
Estoy seguro que esa premisa te desata resonancias inesperadas. Para reforzarlas estarán esos datos sobre Dexter que podrás ir coleccionando mientras avanzas en la serie. El tipo en ocasiones parece un pan pero, como tú, es tronco de asesino. Sus enemigos, como los tuyos, están en Miami, y sus amigos, como los tuyos, se cuentan con números imaginarios. Para más similitudes, su mejor vínculo con el mundo real es una hermana andrógina que lo admira hasta el paroxismo, y su pareja es una rubita dañada y medio tonta. Hay más pero falta espacio, creo que hasta comparten el mismo grupo sanguíneo.<br />
¿Tú te imaginas cuántas cosas se podrían haber evitado si al imbécil de tu padre se le hubiera ocurrido darte un poco de amor y, de paso, encaminarte esa psicopatía que sufres hacia actividades más compatibles con el género humano? Piénsalo por un instante. El viejo Ángel &#8212;vaya nombre&#8212; intuyendo tu mala levadura y proponiéndose, con mucha paciencia y cariño, hacer todo lo posible para que ese fermento prosperara hasta crecer, oh milagro, en algo un poquito más elevado que una galleta. Un padre al acecho de tus inclinaciones malsanas, un buen hombre siempre listo para regalarte, sin un golpe o un rechazo, uno de esos consejos de “Hipolitico, los abusadores son delincuentes en ciernes”. Otra gallina habría cloqueado en esa finca.<br />
Tú pensarás que digo todo esto para insultarte, pero en realidad te estoy ayudando. Las explicaciones me las reservo para otro post, no quiero agobiarte y, además, hay que dejar que tus agentes del plan de influencia caigan solitos en la trampa. Mientras tanto, <em>enjoy Dexter</em>.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
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		<title>Salir del punto cero</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jul 2009 12:55:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>
		<category><![CDATA[caso "idos de marzo"]]></category>
		<category><![CDATA[castrismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Es cierto que en este asunto de las bitácoras no es bueno mezclar los temas. Sin embargo, por más que lo intento, no puedo dejar de pensar que existe una relación entre la supuesta purga de Lage y Felipito, los sucesos en Honduras y la campaña difamatoria contra Carlos Alberto Montaner.
Tres historias que confluyen, según [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/SnBDBx24JTI/AAAAAAAADrU/fXWTpHHjBq4/s1600-h/Castros.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5363860854040700210" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 235px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/SnBDBx24JTI/AAAAAAAADrU/fXWTpHHjBq4/s320/Castros.jpg" border="0" alt="" /></a>Es cierto que en este asunto de las bitácoras no es bueno mezclar los temas. Sin embargo, por más que lo intento, no puedo dejar de pensar que existe una relación entre la supuesta purga de Lage y Felipito, los sucesos en Honduras y la campaña difamatoria contra Carlos Alberto Montaner.<br />
Tres historias que confluyen, según veo, en el dilema fundamental del castrismo de hoy: su intento de sucesión dinástica y la bochornosa falta de legitimidad que enfrenta Raúl Castro, dentro de sus filas, en la opinión pública cubana y ante la comunidad internacional. Un rechazo que por el momento se expresa con silencios, tibiezas diplomáticas y esperas.<br />
¿Qué sentido tenía defenestrar a dos perritos falderos como Carlos Lage y Felipe Pérez Roque?<br />
Lo primero que tenemos que pensar es que para el castrismo las inmorales ganancias de una acción deben ser numerosas y acumulativas. Así, por ejemplo, el simulacro de castigo contra esos dos fieles reporta, de entrada, varias ventajas. Habla de un cambio de cabecillas y de la llegada al poder de un grupo que durante años estuvo en la sombra. Le mete miedo a esos, muchos, que no tragan a Raúl Castro, que conocen sus debilidades y esperan, tranquilos, esa oportunidad de destruirlo que él terminará dándoles. Sacude al espionaje y a la opinión pública española y refuerza, de paso, la intransigente imagen de un José Ramón Machado Ventura que ha sido llamado a primera fila por su inclinación a usar el terror como fuente de legitimidad.<br />
A pesar de esos cocteles psicopáticos, los Castro no se llaman a engaño. Sólo ellos deben estar manejando en estos momentos los verdaderos reportes del famoso “Estado de Opinión del Pueblo”. A esos reportes debemos sumar los bajos precios del petróleo venezolano, la falta de liquidez monetaria, la pérdida del monopolio de la información, la caída del turismo, la disminución de las remesas, la vejez de Raúl Castro&#8230; y tendremos una idea aproximada de la triste herencia que el castrismo está por dejar a sus fieles<br />
En ese contexto aparecen otras preguntas: ¿cuál es la razón de ese amor súbito que el castrismo parece mostrar hoy por la democracia entendida como instrumento para perpetuarse en el poder? ¿Por qué los Castro corren a rasgarse las vestiduras cada vez que fallan esos intentos &#8212;de Chávez, Zelaya y, eventualmente, Ortega&#8212; de usar la democracia para legitimar gobiernos autoritarios y populistas? ¿Por qué, a pesar de la profunda crisis económica que sufre Cuba, el gobierno cubano insiste en gastar millones de dólares enviando médicos, maestros y “asesores” a dondequiera que exista un bandolero con intenciones de reelegirse hasta la eternidad?<br />
Una vez más, las inmorales ganancias de ese cambio de chaqueta ideológica tienen que ser varias, y mientras más, mejor. Dar, por ejemplo, la idea de una ideología de bloque y de un liderazgo continental que la megalomanía castrista necesita más que el oxígeno. Mantener ocupados a los americanos, y a la opinión pública internacional, con unos tiranuelos de nueva adquisición que sirvan, al menos de inicio, de círculo protector para el raulismo, de creadores de nuevos caminos para la droga, para el lavado del dinero y la protección de la fortuna de la familia Castro.<br />
Pero la más importante de esas ganancias podría ser, a mi entender, el surgimiento de un precedente que le permitiría a Raúl Castro, después de la muerte de su hermano &#8212;que es cuando empieza el juego&#8212;, y obligado por las circunstancias de un descontento que bien podría empezar en el VI Congreso del Partido, usar a Machado Ventura como chivo expiatorio, sacrificarlo a las masas, desempolvar a los &#8220;idos de marzo&#8221; como candidatos de una oposición blanda y convocar un referendo que buscaría, a toda costa, refrendarlo a él o a su candidato en un poder vitalicio que ya para entonces, esperan ellos, será práctica aceptada &#8212;o tolerada&#8212; en un continente que sabe demasiado de pobrezas y tiranías.<br />
En ese esquema, como en todos, hay varios elementos que pueden llegar a convertirse en obstáculos serios. Uno es la pérdida, tecnológica e irreversible, del control de la información; otro es que cualquier simulacro electorero en Cuba tendrá que pasar, por razones de cercanía geográfica y poder económico, por las opiniones, los intereses y &#8212;de ser posible para el raulismo&#8212; los candidatos representativos de la comunidad cubana en el exterior. Ese será el momento de alguien a quien la propaganda castrista lleva tiempo intentando desprestigiar.<br />
¿Qué es lo que realmente le molesta al castrismo de Carlos Alberto Montaner? ¿Por qué se busca azuzar a sus menguados y ridículos agentes de influencia contra este señor? ¿Cuál es el origen de la obsesión, comprobada hasta la saciedad, que Fidel Castro tiene con CAM?<br />
Las respuestas son, también, muchas (mientras más, mejor). Creo, para empezar, que con sus ataques contra CAM el castrismo deja en claro &#8212;para los cubanos que sabemos cómo funciona su maquinaria de desprestigio&#8212; que nada comprometedor le sabe a este señor.  Otra cosa que debe molestarles de CAM es su inteligencia, su capacidad para expresar y defender sus ideas de una forma que ya hubieran querido para sí los Castro en los mejores años de su vida.<br />
Hace poco el propio CAM publicó un artículo en el que intenta explicar las razones de esas campañas difamatorias que el régimen de La Habana ordena a cada rato contra su persona. La conclusión a la que llega, y con la estoy parcialmente de acuerdo, es que se trata de una colección de intentos, imbéciles y ridículos, de asesinar su voz.<br />
Digo parcialmente porque me parece, y pido perdón por usar una metáfora que no es mía, que en realidad lo que quieren asesinar, lo que realmente les molesta, es el tono de la voz. Carlos Alberto Montaner es, a mi entender, uno de los opositores al castrismo que menos denota esos vicios y actitudes que padecemos los cubanos y que fueron causa, y hoy son consecuencia, de ese castrismo que pretendemos derrotar sin derrotarnos a nosotros mismos.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
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		<title>Fintas de estado</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 08:28:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Va mal la izquierda macaca.
Explico el término.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/SlG3gJtFxUI/AAAAAAAADps/kJgIMxwPmJg/s1600-h/Sin+t%C3%ADtulo.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 228px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/SlG3gJtFxUI/AAAAAAAADps/kJgIMxwPmJg/s320/Sin+t%C3%ADtulo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5355263194908968258" /></a>Va mal la izquierda macaca.<br />
Explico el término.<br />
En Estados Unidos son esos liberales que llevan años repitiendo, con voces académicas y gestos hipócritas, una idea tan tonta como discriminatoria: los países del tercer mundo no están aptos para la democracia y, por tanto, cualquier intento de ayuda para que la obtengan es una pérdida de tiempo, o una injerencia imperial. Son los mismos que se regodean alabando las supuestas bondades sociales de cuanta dictadura de izquierdas existe en este mundo, mientras en suelo americano no lo piensan dos veces a la hora de llamar “lucha por los derechos civiles” a las protestas de los afroamericanos, y “banana republic” a las de los cubanos radicados en ese país.<br />
En Latinoamérica, por su lado, son los herederos de una larga tradición de violencia y populismo representada por unos líderes que se aferran a los micrófonos, con gestos simiescos y verborrea infinita, para denunciar una pobreza que nunca han podido resolver, porque no saben como hacerlo, ni tienen la menor intención de aprender. Son émulos de un Fidel Castro que logró, con la ayuda de unos cuantos letrados comunistas, traducir al lenguaje de los primates el gran descubrimiento de Lenin: la pobreza te lleva al poder, la pobreza extrema y generalizada te mantiene en el poder.<br />
Corren tiempos malos para esa gente.<br />
Hace unos años los liberales americanos lograron esconder, convertir en un detalle, aquel gesto insólito &#8212;para la doctrina que profesan&#8212; de millones de iraquíes, con sus dedos manchados de tinta, votando en medio de los bombazos terroristas por unas elecciones, por una democracia, que según el libro de los liberales americanos esas personas no podían entender y mucho menos desear. Hoy, en Irán, sin presencia de tropas americanas, y sin la más mínima interferencia de la administración Obama, millones de personas, con el único apoyo de sus manos y sus voces, han salido a jugarse la vida para exigir respeto a las elecciones, y más democracia.<br />
Peor, sin embargo, la están pasando los macacos latinoamericanos. La formula que defienden llegó a parecer infalible: la pobreza como justificación. La democracia utilizada para llegar al poder. El gobierno como arma para minar esa democracia, destruirla y, eventualmente, perpetuarse en el poder. Todo eso aderezado con tres o cuatro medidas populistas, discursos mesiánicos, dinero del petróleo venezolano, informaciones del espionaje castrista, amenazas terroristas, y una impunidad internacional garantizada por esos colegas del Primer Mundo, que no paran de repetir la consigna de marras: los terceros no merecen, perdón, no están aptos, para algo tan complejo e incompleto como la mal llamada democracia occidental. Con esa mezcla la victoria parecía garantizada.<br />
Un fenómeno inesperado, sin embargo, podría romperle el paso doble a esa estrategia. Los militares latinoamericanos empiezan a mostrar una decencia y un respeto por la democracia que, hasta hace unos años, parecía cosa de ciencia ficción en este continente. Tanto en Venezuela, hace unos meses, como en Honduras, días atrás, hemos podido presenciar las actuaciones de unos cuerpos castrenses que logran resistir la tentación de convertirse en poder, impiden a toda costa el uso de la violencia, llaman “a consultas” a los proto-tiranos, o los montan en un avión, los envían a desbancar tarjetas de créditos en la tiendas de un país vecino y enseguida convocan a elecciones. Ante ese fenómeno muchos han empezado a pensar que hay una esperanza para la desprotegida democracia latinoamericana.<br />
Algo que refuerza esa esperanza es el cambio drástico que también ha ocurrido en la calidad de la izquierda macaca. Sus representantes de hoy distan mucho de aquellos izquierdistas que, hace unas décadas, estaban dispuestos a morir, ya sea por convicción propia o por el empuje de sus escoltas, enfrentando los tanques y las balas de los militares engorilados. La nueva ola de reclutas parece estar más en la onda del “no disparen, que yo valgo más vivo que muerto”. Eso es algo que tenemos que agradecerles. Esta nueva hornada de falsos luchadores por la justicia social ha logrado convertir el combate, y los golpes, en asuntos obsoletos. Son tipos que se caen con la finta.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
<p><em>Foto: Mel Zelaya, hace años, sin sombrero.</em></p>
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		<title>Hitos de un David</title>
		<link>http://www.penultimosdias.com/2009/06/17/hitos-de-un-david/</link>
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		<pubDate>Wed, 17 Jun 2009 09:43:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>
		<category><![CDATA[ballet cubano]]></category>
		<category><![CDATA[exilio]]></category>

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		<description><![CDATA[Es importante haber nacido en Canadá.
Para la inmensa mayoría de los niños el lugar de nacimiento es algo tan natural que raras veces se detienen a pensar por qué nacieron aquí y no allá. Para Davicito, sin embargo, haber nacido en Montreal es un hecho que siempre le recordará, por haberlo vivido, el coraje que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/Sji6lf2zoAI/AAAAAAAADmk/DOe6kkrHbh8/s1600-h/david-alvarez.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 316px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/Sji6lf2zoAI/AAAAAAAADmk/DOe6kkrHbh8/s320/david-alvarez.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5348229710871764994" /></a>Es importante haber nacido en Canadá.<br />
Para la inmensa mayoría de los niños el lugar de nacimiento es algo tan natural que raras veces se detienen a pensar por qué nacieron aquí y no allá. Para Davicito, sin embargo, haber nacido en Montreal es un hecho que siempre le recordará, por haberlo vivido, el coraje que sus padres mostraron cuando decidieron emigrar.<br />
Aceptar que el ballet también es cosa de hombres.<br />
El niño nació muy bien formado. La madre, educada en el Instituto Superior de Artes de la Habana, y acostumbrada a descubrir un bailarín, un actor, o un pintor a muchas leguas de distancia, vio al niño recién nacido y enseguida pensó que ese cuerpo &#8212;hecho de músculos que hablan&#8212; podía bailar. Pero el niño se negaba. Y él tiene que ser feliz, decían los padres riendo. Si no quiere bailar, que no baile. Si quiere aprender karate, que aprenda karate. Lo único que no es negociable es el estudio.<br />
Y aquello era de asombro. Los movimientos que un karateca tarda años en dominar, el pequeño David los hacía suyos en unos cuantos días. Los amigos de la familia llegaban a la casa &#8212;una semana después de haberle enseñado a tirar una <em>mawashi</em>&#8212; y Davicito, sin esperar a que soltaran el abrigo, los invitaba a ver y corregir la patada que había estado practicando. Los movimientos eran, sencillamente, perfectos. La madre escuchaba los elogios e insistía en quejarse: <em>Ay, señores, miren a ver si lo pueden convencer de que el ballet no es cosa de niñas, parece que los amiguitos de la escuela le dijeron eso, y ahora no hay Dios que lo haga ir a una clase de ballet. Aunque sea una, que vaya a una clase, y si no le gusta, asunto terminado. </em><br />
El más importante de esos hitos fue haber emigrado, junto con sus padres, a los Estados Unidos.<br />
En algún momento el niño accedió a ir a una clase de ballet, y le encantó. Pero aquí en Canadá tienen un serio problema con el talento. Con tal de no ser americanos, los canadienses, parecen haber decidido convertirse en un país de segundos-lugares. Eso es muy bonito, porque habla de un rechazo a esa actitud de ganar a toda costa y de una solidaridad diseñada para ayudar a los que realmente lo necesitan; pero conlleva una gran renuencia a entender o aceptar que algunas personas sufren, como una enorme desgracia, cuando ven un talento domado, restringido, o pospuesto, en aras evitar que el que lo tenga se haga un hipotético daño a sí mismo o &#8212;más importante aún&#8212; que estruje a los demás a través de la comparación.<br />
Por suerte para David, su padre, después de haber terminado un doctorado en la universidad de McGill, encontró trabajo en San Diego, California. Y allá también hay escuelas de ballet con gorditas envueltas en tutúes, y madres que exigen atención constante para unas niñas que jugarían mejor en cualquier equipo de softball. Pero a diferencia del Canadá, en EE UU hay una cultura de reconocimiento, abono, y protección del talento. Para los americanos, sean creyentes o ateos, el “gift” es algo sagrado.<br />
En el caso de David Álvarez, eso se tradujo en profesores dispuestos a usar sus horas libres para entrenarlo de forma especial, presentarlo en competencias y moverlo a través de una pirámide de selección que enseguida lo llevó a una beca de mérito completo en la escuela Jacqueline Kennedy Onassis del American Ballet Theatre.<br />
Hoy, a los quince años de edad, Davicito ya ha bailado en el Metropolitan Opera House, ha sido reconocido por la revista <em>Dance Spirit</em> como uno de los diez bailarines jóvenes a seguir, y fue seleccionado, junto con Trent Kowalik y Kiril Kulish, para el papel principal de <em>Billy Elliot</em>, la producción de Broadway basada en la película homónima.<br />
La forma en que las noticias americanas y canadienses se han referido a esta meteórica carrera ilustra la enorme diferencia que existe entre ambos países con respecto al talento. Los americanos insisten en la excepcionalidad de un niño cubano-canadiense, y casi siempre la ponen en boca de bailarines, músicos, o directores de cine con una excelente trayectoria artística. Los canadienses, por su lado, usan la nacionalidad simple; insisten en una historia de padres pertenecientes a la clase trabajadora, hablan de un niño que creció en un barrio pobre de Montreal y se regodean, hasta el absurdo, en el hecho de que fue “entrenado” en una de esas escuelas en las que todos están condenados a ser todos. Para reforzar esa idea muestran unas entrevistas en las que niños y maestros insisten en una afirmación: Si el pequeño David lo logró, todos pueden lograrlo. Una perspectiva tan hermosa y reconfortante que da pena denunciarla como incompleta y edulcorada.<br />
Nada hay de malo en pertenecer a la clase trabajadora. De hecho, si tomamos en consideración que el cerebro humano pesa menos del 2% de nuestro cuerpo y consume más del 20% de la energía, estaremos aceptando que pensar es un trabajo de clase trabajadora. Digo esto porque los padres de Davicito son, por encima de todo, dos excelentes intelectuales. Referirse a ellos como “working class” es lindo. Podría llegar a ser “cute” si no le hurtara al público una buena parte de la biografía de ese niño; las horas y horas que pasó, y pasa, escuchando a sus padres conversar, y discutir, sobre la evolución, las religiones afrocubanas, los tres colores de Krzysztof Kieslowski, la música de Zbigniew Preisner, los banquetes coreográficos de La La La Human Steps, el sonido de Björk, los libros de Borges, el asombroso virtuosismo de Gonzalo Rubalcaba, el teatro de Virgilio Piñera, la humildad de Meryl Streep &#8230; Eso, y una lista infinita de otras tardes y noches conversando, aprendiendo, y olvidando, como mejor puede hacerlo un niño: sentado a una mesa rodeada de padres y amigos, escuchando con los ojos bien abiertos mientras reza para que no lo manden a dormir.<br />
Hace unos días Davicito ganó, junto con Kowalik y Kulish, <a href="http://www.lamusica.com/DAVID_ALVAREZ_GAN_UN_CODICIADO.html">el premio Tony</a> al mejor actor de un musical. Para casi todo el mundo ese premio es un hito en la vida de David Álvarez González. Para los que tenemos la suerte de conocerlo, y saber de dónde vienen esos apellidos, ese premio es, pasados los hurras y los brindis, el anuncio de una carrera que apenas comienza.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
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		<title>Cherchez l’argent</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Apr 2009 09:05:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>
		<category><![CDATA[EE UU-Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[embargo y remesas]]></category>

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Una de las cosas que más repiten los que dicen estar contra el embargo es el argumento de que éste no ha funcionado. Cincuenta años de castrismo son &#8212;para los defensores del levantamiento&#8212; una prueba fehaciente del fracaso de una política de la que sólo están dispuestos a esperar un resultado perfecto, o sea, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/04/clip_image0025.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-17918" title="clip_image0025" src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/04/clip_image0025.jpg" alt="" width="500" height="216" /></a></p>
<p>Una de las cosas que más repiten los que dicen estar contra el embargo es el argumento de que éste no ha funcionado. Cincuenta años de castrismo son &#8212;para los defensores del levantamiento&#8212; una prueba fehaciente del fracaso de una política de la que sólo están dispuestos a esperar un resultado perfecto, o sea, la caída de los hermanos Castro y el reconocimiento explícito por parte de ellos, de ser posible ante las cámaras de la televisión, de que fueron derrotados porque no tuvieron la oportunidad de comerciar con EE UU, o de obtener créditos de sus bancos.<br />
Pongamos a un lado ese viejo adagio de que lo perfecto es enemigo de lo bueno, olvidemos que en política, como en la vida, no existen las consecuencias ideales, obviemos el hecho incontrovertible de que la humanidad lleva miles de años luchando infructuosamente contra el cáncer sin que a nadie se le ocurra abandonar esa lucha, o evaluar su tratamiento sobre la base de una cura perfecta. Evitemos preguntarnos por qué, si el embargo no ha funcionado, ahora los Castro piden a gritos su levantamiento, después de haberse pasado varias décadas riéndose de esa medida mientras repetían aquello de “consumir lo que el país produce es hacer patria”, o “nos basta y nos sobra con la ayuda desinteresada del campo socialista&#8221;?<br />
Hagamos caso omiso de esas minucias y juguemos a la posibilidad de que el embargo sí haya funcionado. Pensemos, por ejemplo, que gracias a esa medida los soviéticos se vieron obligados a gastarse en Cuba más de dos mil millones de dólares anuales; una cantidad que nunca les sobró, y que dejaron de invertir en áreas verdaderamente estratégicas de su economía, error que después les costó bien caro. Acariciemos la posibilidad de que gracias al embargo floreció en EE UU &#8212;y en algunos países vecinos&#8212; una industria turística que de otra forma nunca habría existido. Reconozcamos que el embargo ha servido para exponer la rampante ineficiencia económica del castrismo y conducido a la represión como única forma de esconderla. Dos hechos que combinados dieron lugar a la que probablemente sea &#8212;sin chovinismos y a pesar de la denigración constante&#8212; una de las olas migratorias más exitosas en la historia de una nación de inmigrantes. Consideremos también la idea de que el embargo es una de las causas fundamentales del envejecimiento tecnológico del ejército castrista. O que se trata de uno de los pocos elementos de negociación real a la hora de sentarse a una mesa con los Castro, y del único obstáculo que impide el reciclaje de los esbirros castristas en una nueva “clase empresarial”.<br />
Descartemos todas esas posibilidades y todavía quedará una, muy importante, que es, a mi entender, la que realmente quita el sueño a la dictadura: el embargo es una legislación y EE UU es un país de leyes. Levantar el embargo significa darle un golpe demoledor a toda la infraestructura legal que ha permitido durante décadas algo mucho más importante, para los cubanos, que saber y penalizar a las empresas americanas o extranjeras que violan esa ley: quitarle fuerza al instrumento más poderoso que existe a la hora de rastrear los vericuetos de la fortuna personal de Fidel Castro.<br />
No hace mucho ese instrumento le permitió al gobierno americano, sin violar sus propias leyes (algo que en ese país se paga bien caro), descubrir y exponer a la opinión pública una pequeña parte (tres mil novecientos millones de dólares) de un gigantesco esquema de lavado de dinero en el que se pudo demostrar la participación de los hermanos Castro, y de un banco suizo. Las ramificaciones de esa red llegaron a ser tan complejas (desde el punto de vista político) que el gobierno americano decidió &#8212;en contra de la opinión de muchos analistas&#8212; echarle tierra al asunto&#8230; o hacer como que lo hacía. En aquel momento, la respuesta del régimen de La Habana, cínica como la de todos los gánsteres, fue imponer el famoso gravamen del 20% sobre las remesas.<br />
En los últimos intercambios de esta administración americana con el castrismo llaman la atención dos cosas: una es la referencia del Presidente Obama a un detalle tan insignificante &#8212;en el gran esquema de las cosas&#8212; como ese gravamen del 20%; el otro es la airada respuesta de Fidel Castro que ha recogido a toda velocidad una pita (esa de conversar sin restricciones) que él mismo tiene que haberle ordenado a Raúl que lanzara. Una posible explicación de ese exabrupto del tirano es que en su mente febril &#8212;o en la realidad, nadie sabe&#8212; las palabras del presidente americano hayan sido un recordatorio que sonó más o menos así: “Te agarramos lavando dinero, te agarramos robándole a tu pueblo, multamos a uno de tus cómplices, le echamos tierra al asunto y tu respuesta fue seguir robándole a los tuyos. Si quieres conversar empieza por dejar de hacer eso, quita ese 20%”.<br />
Si algo ha demostrado la historia cubana de estos últimos cincuenta años es que a los hermanos Castro les importa un bledo el bienestar del pueblo. El único indicio de lógica que uno puede encontrar en este medio siglo de desmanes castristas son dos hermanos aferrados al poder, y el de una familia que no está dispuesta a dejar de ser poderosa. Algo que olvidan los que están a favor del cacareado levantamiento.<br />
Para los cubanos es muy importante que el embargo siga siendo un instrumento que permita rastrear y eventualmente recuperar la fortuna de la familia Castro. Con los dos tiranos anteriores eso no se pudo hacer. Gerardo y Fulgencio escaparon, pero el mundo de hoy ya es bien distinto y con Fidel existe la posibilidad &#8212;remota, es cierto, pero posibilidad al fin&#8212;, de hacer algo que se debió haber hecho hace mucho tiempo: devolver una de esas fortunas al país donde fue robada.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
<p>PD: Traducción al inglés donde los colegas de <strong><a href="http://babalublog.com/2009/04/find-the-money/">Babalú Blog</a></strong>.</p>
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		<title></title>
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		<pubDate>Wed, 01 Apr 2009 12:44:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>
		<category><![CDATA[literatura cubana]]></category>

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		<description><![CDATA[El Mercurio: entrevista a Carmen Balcells.
H/T: Gaspar, el Lugareño.
PD: En defensa de una musa
La noticia es grata, parece que Carmen Balcells estudió medicina en su tiempo libre.  Somos colegas.  Me entero gracias a un diagnóstico que la célebre agente catalana acaba de emitir —en un doble ejercicio de psiquiatría y medicina forense— sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://diario.elmercurio.cl/2009/03/29/artes_y_letras/_portada/noticias/222f7062-7fd7-496e-b83a-4fc7d9a29730.htm">El Mercurio</a></strong>: entrevista a Carmen Balcells.</p>
<p>H/T: Gaspar, el Lugareño.</p>
<p>PD: <strong>En defensa de una musa</strong></p>
<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/SdNiQvaO0GI/AAAAAAAADa8/bMzAiP5Sz9Y/s1600-h/GCI+y+Miriam+Gomez.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319703624598605922" style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 320px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_78qpQSfe_Mg/SdNiQvaO0GI/AAAAAAAADa8/bMzAiP5Sz9Y/s320/GCI+y+Miriam+Gomez.jpg" border="0" alt="" /></a>La noticia es grata, parece que Carmen Balcells estudió medicina en su tiempo libre.  Somos colegas.  Me entero gracias a un diagnóstico que la célebre agente catalana acaba de emitir —en un doble ejercicio de psiquiatría y medicina forense— sobre Guillermo Cabrera Infante y su viuda Miriam Gómez. Los llama neuróticos.<br />
Es una lástima que Doña Carmen se haya saltado, con ese juicio tan drástico, un par de reglas básicas del ejercicio de la medicina: la privacidad del paciente ante todo y no permitas, bajo ningún concepto, que un diagnóstico se convierta en un estigma. La segunda regla, quién lo duda, es muy importante para los psiquiatras.<br />
Pero yo entiendo a la señora Balcells: los médicos no somos de piedra, tenemos pasiones y a veces, en medio de ellas, mandamos al bueno de Hipócrates a freír espárragos y nos explayamos sobre los defectos y estigmas de un paciente determinado. Yo lo he hecho con Fidel Castro. Y voy a hacerlo ahora.<br />
Que me perdone la deontología, pero si una persona sin credenciales conocidas decide diagnosticar como neurótico a unos de mis escritores preferidos y a su musa, yo no puedo menos que ceder a la tentación de hacer algo similar con el tirano preferido de esa persona.<br />
Fidel Castro, estimada Carmen, es un psicópata. No hay un sólo criterio en el diagnóstico de esa enfermedad que no encaje, perfectamente, con el comportamiento del amigo de García Márquez. Uno de ellos, el primero que me viene a la mente, es el enorme efecto “neurotizante” que los psicópatas generan a su alrededor. A lo mejor es a eso a lo que usted se refiere cuando dice: “Miriam Gómez es una mujer totalmente obsesionada, y con razón, por el mundo cubano”.<br />
Otro desliz, Doña Carmen, en medicina los eufemismos son un insulto a la inteligencia del gremio.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
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		<title>Juego culeco</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Mar 2009 15:02:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>pd</dc:creator>
				<category><![CDATA[César Reynel Aguilera]]></category>
		<category><![CDATA[castrismo]]></category>

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Parece que esa es la moda: para opinar sobre algún tema y descalificar a los demás, uno debe empezar diciendo que no es un profesional del asunto. Ese es el último grito de la pasarela, y yo, que disfruto las modelos hasta el paroxismo, me apresto a seguirlo. Empiezo, entonces, por aclarar que no soy [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/03/embajada-peru.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-16508" title="embajada-peru" src="http://www.penultimosdias.com/wp-content/uploads/2009/03/embajada-peru.jpg" alt="" width="500" height="328" /></a></p>
<p>Parece que esa es la moda: para opinar sobre algún tema y descalificar a los demás, uno debe empezar diciendo que no es un profesional del asunto. Ese es el último grito de la pasarela, y yo, que disfruto las modelos hasta el paroxismo, me apresto a seguirlo. Empiezo, entonces, por aclarar que no soy pintor, cronista deportivo, y mucho menos intelectual, pero como dijo aquel ilustre profesor de medicina: “cuando el sinsonte canta el Guareao calla, a menos que tenga algo que decir”.<br />
Sin memoria todas las palabras son un cascarón vacío.<br />
A finales de la década del setenta a un grupo de gente en Miami se le ocurrió la peregrina idea de aprovechar los vientos de la administración Carter para dialogar con Castro I. Miami rugió, protestaron las víctimas del castrismo, amenazaron con muerte los que ya habían probado el enorme coraje de reventar un avión civil en pleno vuelo y anunciaron todos, predijeron, no sin razón, que se trataba de otra jugada de un tirano que nunca estará dispuesto a dialogar. El tiempo, a corto plazo, les dio la razón; hubo unas conversaciones en las que nadie conversó, se hablaron cosas intrascendentes, casualmente algunos prisioneros fueron liberados pero es verdad que, de inicio, el tirano salió ganando. Una de las pocas cosas que lograron arrancarle, o que él pretendió que se dejaba arrancar, fue esa de: “bueno, tú sabes, la gente quiere visitar a sus familiares y traerles algunos regalitos”.<br />
Regalo es una palabra que funciona bien con los tiranos.<br />
Y así fue que un día &#8212;casi como un subproducto inesperado de toda aquella farsa&#8212; empezaron a rodar por La Habana unos gusanos de tela, halados por unos comunitarios convertidos en nuestra flor nacional, que a golpes de blumer (¿cómo puede alguien subestimar el poder de la ropa interior?), jabones, pitusas y productos para el cabello lograron en unos cuantos meses demostrarle a los cubanos algo que La Voz de las América llevaba veinte años intentando explicar.<br />
En menos de un año la gente en La Habana pasó de cambiar “tres tíos ministros por uno en la comunidad” a sentir la desesperación y pensar en la posibilidad, seria y real, de irse de una vez y por todas de aquel país de mierda. Un día fue un tipo saltando la reja de una embajada, otro día fue un Ford Falcon o un Chevy incrustándose contra el muro de otra y, finalmente, un autobús (¿puedo decir guagua en vez de pamplinas?). Castro I, acostumbrado como está a no perder, y a enfadarse cuando los hechos y las opiniones ajenas no se avienen a sus deseos, reaccionó quitando las postas de las embajadas signatarias de aquel famoso tratado que reconocía el derecho de asilo.<br />
Recuerdo (está de moda, también, alabarse a uno mismo) que esa mañana, como era habitual, nos sentamos los alumnos del “pre” en aquel pulidísimo pasamanos de hierro donde acostumbrábamos reunirnos antes que empezara el matutino. Alguien leyó la nota del <em>Granma </em>anunciando la retirada de las postas y yo, sacando cuentas, dije: “el que ponga un puesto para vender croquetas en la puerta de esa embajada, se hace rico”. Y lo que se hizo fue un enorme vacío a mí alrededor. Nadie me chivateó.<br />
El tiempo terminó dándome la razón: en unas cuantas horas en la embajada del Perú se hacinaron más de diez mil personas (sin croquetas, por desgracia) y unas semanas después se fueron de Cuba más de ciento setenta mil. Ese fue uno de los grandes puntos de viraje en la historia de la revuelta castrista. Esa experiencia pudo haberme enseñado que muchas veces donde fallan la bomba, el disparo, el alarido escrito y la intransigencia, triunfa algo tan simple como un tío diciéndole a un sobrino “mira lo que te traje”. Pero no ha sido así, cada vez que oigo hablar de nuevos “diálogos de sordos” me olvido de la parábola de los regalos, dejo de pensar que el aleteo de una mariposa es capaz (en teoría) de provocar un huracán, olvido que quien nunca apuesta siempre pierde y me lanzo a decir que hay trampa, ventaja, juego amañado e intereses ocultos. Es posible que insista en esa actitud porque ni en la más absurda cadena de causalidades, se me ocurre pensar que le debo algo de mi libertad a una de esas farsas.</p>
<p><strong>César Reynel Aguilera</strong><br />
Montreal</p>
<p><em>Foto: Cubanos en la Embajada de Perú, 1980 <a href="http://www.latinamericanstudies.org/mariel-exodus.htm">Latinoamerican Studies</a>.</em></p>
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