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Un kasen de Bashô y sus discípulos

  • Abr 27, 201720:35h
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No existe ningún renga de Bashô publicado en español. Es como si en japonés no existiera, digamos, ningún soneto de Quevedo o de Shakespeare. Conocido sobre todo por sus haikus, el gran talento poético del más célebre de los poetas japoneses, o quizás sería mejor decir “su ars más depurado”, se manifestó, según consenso general de los críticos nipones —y según su propia opinión—, en el renku (poema colectivo). Este que aquí sigue (traducido de la versión al inglés de Makoto Ueda) es uno de sus más célebres kasen (renga de 36 versos), escrito en Nagoya, en el invierno de 1684, junto con sus discípulos Tsuboi Tokoku (vendedor de arroz), Katô Jûgo (comerciante de maderas), Okada Yasui (minorista de textiles), el médico Yamamoto Kakei y un hombre llamado Koike Shôhei, del que poco o nada se sabe. Bashô, que era el mayor (tenía entonces 40 años), hizo de maestro de ceremonias.

Lluvia de invierno (Shigure)

La nube trata / de envolver luz de luna… / Lluvia de invierno (Tokoku)
Tatsumi-kanete tsuki toriotosu shigure kana

Alguien pisa los charcos: / reflejos en el agua (Jûgo)
Kôri fumiyuku mizu no inazuma

El cazador / de fin de año: en su aljaba, / fronda de helechos (Yasui)
Shida no ha o hatsukaribito no ya ni oite

Se abre, al norte, la puerta: / rompe la primavera (Bashô)
Kita no gomon o oshiake no haru

Con su abanico / ha apartado el estiércol; / sopla una brisa (Kakei)
Maguso kaku ôgi ni kaze no uchikasumi

Gusta el maestro de té / de las flores del cardo (Shôhei)
Chanoyuja oshimu nobe no tanpopo

En grácil pose / una muchacha lee / una novela (Jûgo)
Rôtage ni mono yomu musume kashi zukite

Dos faroles pintados / compiten por su amor (Tokoku)
Tôro futatsu ni nasake kuraburu

Sesión de lucha / entre esos contendientes: / rocío y trébol (Bashô)
Tsuyu hagi no sumô chikara o erabarezu

Hasta los noodles eran / verdes en Shigaraki (Yasui)
Soba sae aoshi Shigaraki no bô

La luna al alba: / otro día en el viaje / del jugador (Tokoku)
Asazukuyo sugorokuuchi no tabine shite

Va a comprar azafrán / y oye el canto del cuco (Kakei)
Beni kau michi ni hototogisu kiku

Matando el ocio, / la dama en su retiro/ hace muñecas (Yasui)
Shinobu ma no waza tote hina o tsukuriiru

Desde la corte llegan / arroz y otros regalos (Jûgo)
Myôbu no kimi yori kome nando kosu

La valla en ruinas / tras sufrir el oleaje / de algún tsunami (Kakei)
Magaki made tsunami no mizu ni kuzureyuki

Un pez, despanzurrado, / que se ha comido un buda (Bashô)
Hotoke kûtaru uo hodokikeri

De un clan ilustre: / se llama Hanami Jiro / y es respetado (Jûgo)
Agata furu hanami Jirô to aogarete

Tiene unos quince acres / con violetas y tréboles (Tokoku)
Genge sumire no hatake rokutan

Llena de gozo / suelta la alondra un trino: / chirrí chirrí (Bashô)
Ureshige ni saezuru hibari chiri chiri to

Caballo al mediodía: / su cara soñolienta (Yasui)
Mahiru no uma no nebutagao nari

En Okazaki, / sin fin, se extiende el puente / hacia adelante (Tokoku)
Okasaki ya Yanagi no hashi no nagaki kana

Escribe su poema / sobre el pino y lo envía (Kakei)
Shôya no matsu o yomite okirinu

Niño del bosque: / ¿habrás crecido ya / lo suficiente? (Yasui)
Suteshi ko wa shiba karu take ni nobitsuran

Último día del año / y ha vendido la espada (Jûgo)
Misoka o samuku katana uru toshi

Llega un amante / de la nieve con un / raro sombrero (Kakei)
Yuki no kyô go no kuni no kasa mezurashiki

De bufanda, la manga / de un kimono de geisha (Bashô)
Eri ni Takao ga katasode o toku

Vaciar con ella / el tonel para usarlo / como ataúd (Jûgo)
Adabito to taru o hitsugi ni nomihosan

Un monje Zen famoso: / pétalos de amapola (Tokoku)
Keshi no hitoe ni na o kobosu zen

Luna creciente… / Al este, el cielo oscuro; / se oye un tañido (Bashô)
Mikazuki no higashi wa kuraku kane no koe

Sobre el lago otoñal / los acordes de un koto (Yasui)
Shûko kasukani koto kaesu mono

Soltó los peces / en vez de prepararlos / en su cocina (Tokoku)
Niru koto o yurushite haze o hanachikeru

La plegaria, serena, / ha atravesado el bosque (Kakei)
Koe yoki nebutsu yabu o hedatsuru

Débil candil; / pero no se levanta / para apagarlo (Yasui)
Kage usuki andon keshi ni okiwabite

No sabiendo qué hacer / intenta halarle el obi (Jûgo)
Omoikanetsu mo yoru no obi hiku

El mal de amores / busca y vuela a la sombra / de los cerezos (Kakei)
Kogare tobu tamashii hana no kage ni iru

Quisiera hacer lo mismo / bajo la luna llena (Bashô)
Sono mochi no hi o ware mo onajiku

Habitualmente, estos poemas colectivos de versos enlazados, a los que se aplicaban unas prolijas reglas que pretendían, sobre todo, equilibrar el orden y la variedad, vienen acompañados de glosas que desgranan cada estrofa y detallan su significado. El interesado puede consultar las de Makoto Ueda a este kasen en Matsuo Bashô, The Master Haiku Poet (Kodansha America, Inc. 1982), pp. 69-90. También se recomienda leerlos sin mayor referencia, recordando aquel comentario de R. H. Blyth, uno de los grandes estudiosos de la poesía japonesa, después de páginas y páginas de comentarios:

“Si releemos una vez más el renku sin los comentarios, descubriremos que permanece casi tan oscuro como antes. Esto se debe, parcialmente, a la inherente dificultad de este tipo de literatura, a nuestra falta de entrenamiento y a que leemos con demasiada rapidez. En todo caso, estamos en presencia de un tipo de poesía colectiva en la que podemos ver las concepciones sobre la vida y la poesía de cuatro antiguos poetas japoneses. Una parte de su valor radica precisamente en aquello que no podemos asir, en lo subyacente, en la interpenetración de las escenas y del hombre y la naturaleza. Fue esta la visión que nos aportaron Bashô, Buson e Issa. No sólo es el origen histórico del haiku, sino que influyó decisivamente en el haiku que escribieron todos ellos y los otros poetas que siguieron sus pasos. Cada haiku nos trasmite cierto tipo de fluctuación, que no es lo mismo que vaguedad. Esta fluctuación lo hace menos estático, menos limitado. Vemos las cosas en sus múltiples relaciones y, al mismo tiempo, como objetos únicos.”

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