castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

Cultura

PD en la red

Tres versiones de Ono no Komachi

  • Abr 29, 201614:21h
  • + comentarios

komachi

La poeta norteamericana Jane Hirshfield tradujo (a cuatro manos con Mariko Aratani) una amplia selección de poemas de Ono no Komachi e Izumi Shikibu, posiblemente las poetas japonesas más sobresalientes del periodo Heian, además de cortesanas célebres por sus amoríos. El libro se llama The Ink Dark Moon, y es de consulta obligada para quien se interese en estas cosas. Son versiones hermosas y, al parecer, fieles.
Hay un tanka de Ono no Komachi, incluido en ese libro, que me gusta especialmente:

Those gifts you left
have become my enemies:
without them
there might have been
a moment’s forgetting.

…y que traduje como:

Esos regalos
que me dejaste fueron
mis enemigos:
sin ellos pudo haber
un momento de olvido.

El regalo o keepsake es un tópiko del waka. La idea de un objeto inseparable de un momento (en español le decimos también “recuerdo”), que sirve para evocar al amante ausente, se repite una y otra vez en toda la poesía cortesana y en las famosas novelas de la época. Pero aún en esta tradición donde la originalidad y la autoría no tiene el sentido que le atribuimos hoy, no deja de sorprenderme que otro poema, considerado anónimo e incluido en la sección XIV del Kokinshû, la célebre antolología poética japonesa, diga, literalmente, casi lo mismo que el poema de Komachi:

katami koso
ima fa ada nare
kore naku fa
wasururu toki mo
aramasi mono wo

This keepsake
Is now my foe:
For if I had it not,
For forgetting, a time
Would surely come!

[KKS XIV: 746]

Se trata, evidentemente, del mismo poema. Pero, ¿por qué no se incluye entre los veintitantos textos de Komachi mencionados en el Kokinshû? Misterio. Sospecho que Hirshfield y Aratani sencillamente se lo atribuyeron sin mayor explicación.

Otro curioso poema de Komachi es este:

When my desire
grows too fierce
I wear my bed clothes
inside out,
dark as the night’s rough husk.

(Hirshfield y Aratani)

En otra versión al inglés (de Helen Craig McCullough):

When longing for him
Tortures me beyond endurance,
I reverse my robe —
Garb of night, black as leopard-flower berries —
And wear it inside out.

Y en una tercera versión (en la antología de Columbia University, Japanese Literature: An Anthology, Beginnings to 1600 de Shirane:

In desperation
pressed hard by longing
this berry-black night
I wear my robes
turned inside out.

ito semete
koishiki toki wa
mubatama no
yoru no koromo o
kaeshite zo kiru

Para entenderlo, ayuda saber que en esa época se creía que si una mujer doblaba las mangas de su bata o kimono, soñaría con su amado. Es tanto el deseo de ver a su amante, aun en sueños, que la poeta decide doblar, no sólo la manga, sino ponerse toda la bata al revés. Los comentaristas aclaran que “mubatama no”, las moras o bayas negras, es, además de un epíteto, una “makurakotoba”, palabra almohada o palabra pivote, en las que esta poetisa era una experta: funciona como adjetivo tanto para la noche como para describir la oscuridad del kimono (yoru no koromo, bata de noche).

Mi versión, bastante torpe, pasa por alto las precisiones sobre el color del “manto de la noche”:

Desesperada,
cuando lo extraño mucho,
entro en la noche,
negra como esta bata
que me he puesto al revés.

Valga aclarar que todo esto que a nosotros nos parece erudito en Japón es pasto de la cultura popular. La célebre belleza de Ono no Komachi es también un tópico. Y la leyenda sobre cómo sometió a su pretendiente, el capitán Shosho, a una espera de 100 noches a la intemperie (a la 99 murió, el pobre) es el epítome del amor frustrado y la dureza de corazón. Uno de sus más recientes avatares puede verse en “Uta Koi”, célebre manga —y anime—, donde se representan historias de amor famosas a partir de la célebre antología poética Hyakunin Isshu.

Por último, uno de los poemas más famosos de Komachi, que aparece tatuado en la romántica espalda de la chica de la foto, es este:

yumeji ni wa
ashi mo yasumezu
kayoedomo
utsutsu ni hitome
mishigoto wa arazu

Kenneth Rexroth lo tradujo al inglés como:

Following the roads
Of dreams to you my feet
Never rest. But one glimpse of you
In reality would be
Worth all these many nights of love.

Y hay esta otra versión al inglés (también de McCullough):

Though I go to you
ceaselessly along dream paths,
the sum of those trysts
is less than a single glimpse
granted in the waking world.

Yo hice la mía, más bien libre, pero con las 31 sílabas de rigor:

Aunque en mis sueños
siempre lo visitaba
esos encuentros
valen menos que verlo
por una vez, despierta.

.
Ernesto Hernández Busto

Publicado en
0 respuestas
Comentarios