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El triunfo de Tania

  • Ene 02, 201521:34h
  • 8 comentarios

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Independientemente de lo que cualquiera piense de Tania Bruguera como artista o como persona, no se puede negar que El susurro de Tatlin #6 ha resultado todo un éxito. Puede también considerarse como uno de los desafíos culturales más importantes a los que se ha tenido que enfrentar la tiranía de los Castro —que en este caso, además, han sido participantes involuntarios.

Si ente las principales características del arte se cuentan la transgresión, la provocación y la desacralización, esta anunciada performance ha cumplido con todo esto. Al advertir que iba a realizar en la Plaza de la Revolución esta versión de su serie, que comenzara en el año 2009 en el Centro Wifredo Lam, de sobra conocía Tania la reacción que iba a causar en la burocracia cultural cubana. La plaza que heredó de Batista, la convirtió Castro en su sitio sagrado. Su templo abierto en el cual por 56 años se han celebrado sus actos, desfiles y congregaciones más significativas. Si se ha repetido hasta el cansancio que la “calles es para los revolucionarios”, qué decir de la Plaza. Es el sitio intocable y atreverse a utilizarlo como un Agora de verdad es una afrenta inaceptable.

La reacción no se hizo esperar y Raúl Castro actuó como acostumbra a hacerlo en situaciones similares, con arrestos e intimidaciones. Sus amanuenses actuaron primero, reuniéndose y asustando con los argumentos de siempre, que si no es el momento oportuno, que no se pueden hacer cosas sin una planificación previa, etc. En ello consistió su rol en esta performance, algo que quizá Bruguera tenía planeado de antemano.

El show continúa. Ya han salido artistas e intelectuales, de aquí y de allá, a realizar declaraciones en su contra, que si fue oportunista, que si no siguió los medios adecuados y toda la farsa que esgrime el cobarde, porque Bruguera se jugó el arresto y ahora la amenazan con levantarle cargos por diferentes delitos. Por cierto, que sí fue oportunista, en el buen sentido de la palabra: aprovechó una oportunidad para desenmascarar al opresor.

Un acto de expresión artística, por muy desafiante que sea, no puede, por sí solo, echar abajo una tiranía, pero es un paso y es un momento importante. Puede, sin embargo, mostrar el miedo que tienen los totalitarismos de permitir la libre expresión artística y política. En el caso cubano, ayuda a mostrar los límites de los llamados cambios raulistas.

La actitud de Bruguera contrasta, por otra parte, con la tímida protesta de los cineastas cubanos del G-20, quienes para protestar la supuesta censura que se le hizo al filme Regreso a Itaca, del director francés Laurent Cantet con guión de Leonardo Padura, basada en la novela La novela de mi vida, de este último, tuvieron que apelar en su redacción a frases penosas como “Apoyamos a la dirección del Festival por su acertada, inteligente y revolucionaria política de programación, inspirada en las enseñanzas de un hombre como Alfredo Guevara, quien aprendió y se enriqueció de las experiencias, aciertos y errores de su larga y ejemplar trayectoria.” O como “Aspiramos a recobrar cuanto antes los tiempos en los que podíamos dialogar con las autoridades culturales, las del Gobierno y el Partido, sobre cualquier tema, proyecciones futuras o diferencias.”

Contrasta también con la actitud del propio Padura, que pidió al director que guardara silencio, y que ha optado por bajar la cabeza y negociar algún tipo de permiso. Bruguera no necesitó permiso para su performance. Los cineastas y Padura actuaron con la mesura de quien obedece al miedo. Bruguera no mostró miedo y eso sí que asusta.

Escribo esto en momentos en los cuales me encuentro de viaje y con pocas condiciones para escribir un artículo, pero no podía desechar la oportunidad de comentar al respecto, aunque sea un poco apresurado y quizá con un entusiasmo que no suelo expresar, porque la performance que ha desatado Bruguera, aún no ha terminado.

Roberto Madrigal
Cincinnati

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8 respuestas
Comentarios

  • Carlos Cueva dice:

    Qué buen artículo, me cuelo en el oportunismo… parafraseando a Heiner Muller en “La Europa de la mujer”: El horizonte está en la periferia.

    Saludos Tania

    Carlos Cueva

  • Kurt Turing dice:

    Como siempre en estas ultimas décadas, son las mujeres las que sacan la cara por todos…

  • Alfred dice:

    Muy buen articulo y yo anadiria que pasaria si solo un 10% del exilio nosotros tomaramos valor y nos citaramos para un dia x en la plaza seriamos 200,000 personas !!!que van a ser con nosotros ?, arriba valor , que Cuba necesita muchas Tanias,,,

  • A.R. dice:

    Que Ai Weiwei ni que pinga. Tania Bruguera!

  • Teresa Cruz dice:

    Tania Bruguera clarificó el ambiente. Aclaró el horizonte.

  • César Beltrán dice:

    Excelente. El grupo de cineastas G-20 es G-2 con un cero a la derecha.

  • ADVIL PM dice:

    Muy bueno lo de Madrigal!

    Y esto no tiene desperdicio, por ser de una realidad aplastante:

    “Contrasta también con la actitud del propio Padura, que pidió al director que guardara silencio, y que ha optado por bajar la cabeza y negociar algún tipo de permiso. Bruguera no necesitó permiso para su performance. Los cineastas y Padura actuaron con la mesura de quien obedece al miedo. Bruguera no mostró miedo y eso sí que asusta.”