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¿Antintelectualismo o contra (algunos) intelectuales?

  • Sep 10, 201412:20h
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La publicación en el periódico Juventud Rebelde, el pasado 9 de agosto del artículo titulado “Gramsci y las ‘cosas de intelectuales’”, firmado por la periodista Mayra García Cardentey, en el cual la autora se centraba en la figura de un supuesto primo, mecánico e ignorante, cuya sabiduría popular opone a la de los intelectuales de oficio, para de esta manera confirmar la sentencia de Gramsci de que: “Cada hombre, considerado fuera de su profesión, despliega cierta actividad intelectual: es un “filósofo”, un artista, un hombre de buen gusto…” despertó de inmediato una discreta ola de tímida protesta por parte de algunos de los nombres más importantes de la intelectualidad oficial y tradicional cubana.

Pudieron leerse las revolucionarias objeciones de una ridícula y delirante Graziella Pogolotti, un confundido Arturo Arango, un tardíamente resentido Juan Carlos Tabío, un Desiderio Navarro que no acaba de poner los pies en la tierra, un preocupado Leonardo Padura y un indignado Guillermo Rodríguez Rivera. Todos en guardia y a la defensiva, lamentando que un importante periódico oficial, dirigido a la juventud cubana, publicara un artículo que ataca la cultura y el intelectualismo.

No voy a entrar a discutir los méritos teóricos del artículo ni de las respuestas al mismo, ya que no tengo nada que añadir a lo que Rafael Rojas escribió en sus dos excelentes textos al respecto, a los cuales no les quitaría ni un acento (Sobre el antintelectualismo y Sobre el antintelectualismo II, ambos publicados hace una semana en su blog), con los cuales lapidó el tema con un análisis quirúrgico. Son las razones y motivaciones detrás de la publicación de este trabajo las que me interesan.

García Cardentey es una joven periodista del periódico pinareño Guerrillero y corresponsal de Juventud Rebelde en la provincia de Pinar del Río. Es Licenciada en Periodismo de la Universidad de La Habana de una promoción reciente (alrededor de 2009) y era, o sigue siendo, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Pinar del Río. Sus artículos son reproducidos en diversos medios de la prensa nacional y en portales de internet como Cubarte y tiene un blog llamado Quo Vadis Cuba.

El 5 de agosto del 2011 fue catapultada a la fama internacional tras publicar en su blog un artículo titulado “Jóvenes y emigración: Cuba somos todos”, en el cual recoge una serie de opiniones de varios jóvenes sobre el dilema de la emigración, en el cual la palabra diáspora aparece una sola vez y la palabra exilio ninguna. El trabajo fue reproducido en Guerrillero y en innumerables sitios de la red. Desde entonces, García Cardentey no ha parado de ganar los premios de periodismo más importantes que se conceden en la isla, entre ellos el Premio Nacional Juan Gualberto Gómez de 2013 y el Premio de Periodismo 26 de Julio de 2014.

Sus artículos tratan sobre música, pelota, el lenguaje de la juventud cubana, arte y cultura en general. Escribe con profesionalismo y soltura. Se ve que está bien informada y que conoce bien las técnicas de investigación periodística. Pero también es agudamente taimada. A pesar de tomar temas de apariencia conflictiva, sus textos se limitan a citar a autores ortodoxos, bien establecidos y aprobados por la nomenclatura castrista. Apoya su osadía con el discurso oficial. Siempre se presenta como una de “los constructores actuales de la Revolución”.

En un reciente trabajo publicado bajo el título de “¿Cómo puede ser rentable la cultura?”, en el cual expone la necesidad de hacer rentable la producción artística dentro de los patrones del socialismo y sin perder la calidad (la cual acepta que decidan las instituciones oficiales), sustenta sus argumentos citando a Julio García Espinosa, a Ambrosio Fornet y a Abel Prieto. Este artículo le valió uno de los tantos premios que ha obtenido.

García Cardentey es, al parecer, la intelectual oficial del nuevo estilo. Acorde con el cambio de guardia que solapadamente se va produciendo en la isla, en el cual tecnócratas y burócratas van accediendo al legado de los Castro con la narrativa de la eficiencia y la responsabilidad económica, el inteligente discurso de la escritora sirve de plataforma intelectual, de corriente renovadora de apoyo al ascenso de los grises apparatchiks a la manera de Miguel Díaz-Canel, Julián González Toledo, Ena Elsa Velázquez y Roberto Smith.

Un artículo como el que publicó García Cardentey en Juventud Rebelde no aparece por gusto. Todo lo que se publica en los órganos oficiales cubanos tiene un motivo, a veces oculto a veces bien claro. Dadas las credenciales de la autora, este artículo viene apoyado desde muy arriba. Este supuesto ataque al intelectualismo es más bien un ataque a toda una generación de intelectuales que ya cansan, que se beneficiaron al prestar sus talentos al viejo discurso oficial, a la antigua cultura de barricada, o que optaron por el silencio cómplice.

Donde estos viejos dinosaurios (es curioso que ninguno de los que publicaron sus objeciones tiene menos de 59 años), ven sombras de 1971 y del “quinquenio gris”, yo veo la anunciación de un cambio de guardia (no necesariamente para bien). En su lamento bolchevique no se dan cuenta de lo que de verdad se les viene encima, o quizás ya no tienen alternativa. En Cuba, la cultura es uno de los últimos espacios que el gobierno está dispuesto a ceder. La cultura se sigue entendiendo como arma de combate. Preparan un nuevo tipo de batalla cultural para nuestros tiempos. Bienvenidos al totalitarismo con rostro humano.

Roberto Madrigal
Cincinnati

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