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Un asunto para no olvidar

  • Jul 07, 201417:19h
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Idalia

He llegado tarde a un libro, aunque a veces es mejor llegar tarde que nunca y hay libros que nunca pierden su efervescencia. Es el caso de Política y Polémica en América Latina: Las revistas Casa de las Américas y Mundo Nuevo de la ensayista y académica Idalia Morejón Arnaiz (Santa Clara, Cuba, 1965). Editado en agosto de 2010, no ha sido hasta ahora que ha llegado a mis manos.

El texto se centra principalmente en el periodo que va de 1966 a 1968, cuando Roberto Fernández Retamar ya había ascendido a la dirección de Casa (lo fue desde el número 30, de mayo-junio de 1965), y aparecía la revista Mundo Nuevo, dirigida por Emir Rodríguez Monegal en ese tiempo.

Fernández Retamar y Rodríguez Monegal se convirtieron en los mariscales de campo de una de las más intensas batallas ideológicas con respecto al rol de la literatura, de la crítica literaria y del escritor en una época de conmociones políticas durante la cual surgió el llamado Boom Latinoamericano. Fueron las firmas y los rostros del enfrentamiento entre París y La Habana (donde radicaban las sedes de cada revista), entre “civilización y barbarie”, entre la literatura como compromiso estético y la literatura como compromiso político.

Casa, que fue fundada en 1960 a partir de una idea de Fausto Masó, quien la codirigió, junto a Antón Arrufat durante sus primeros cuatro números, cuando Masó partió tempranamente al exilio, radicalizó sus posiciones ideológicas a medida que el gobierno consolidaba el poder y, entre otras cosas, desaparecía Lunes, se convirtió entonces en el vocero para Latinoamérica de las posiciones ideológicas de la revolución cubana, un vehículo financiado por el estado al cual servía ciegamente, una plataforma de lanzamiento para los escritores y artistas del continente, a quienes conminaba, promovía o censuraba según su adaptación a los postulados que profesaba. Fernández Retamar era, a pesar de los disfraces, un funcionario al servicio de un gobierno que le pagaba y ponía a su disposición ilimitados recursos financieros.

Mundo Nuevo fue fundada en 1968 por el ILARI (Instituto Latinoamericano de Relaciones Internacionales), que fue depositario del financiamiento que llegaba a través de la Fundación Ford y que luego se supo que estaba vinculada a la CIA. Su primer director, Emir Rodríguez Monegal (Uruguay 1921- EE UU, 1985), fue un distinguido y respetado crítico literario, amigo de Borges y de Neruda, quien nunca se supo si fue un funcionario cómplice o un hombre engañado. Al hacerse públicas las relaciones del ILARI y la CIA, Rodríguez Monegal renunció en 1968 a la dirección de la revista y acompañó su renuncia de una carta en la cual alegaba que sus principios le impedían continuar dirigiendo esa publicación. Rodríguez Monegal finalizó su carrera como profesor de la Universidad de Yale, irónicamente la misma en la cual se formó Fernández Retamar a finales de los cincuenta.

Mundo Nuevo publicó un fragmento de la entonces inédita Cien años de soledad, en sus páginas aparecieron con frecuencia textos de Cabrera Infante, Severo Sarduy y Lezama Lima, que nunca aparecieron en Casa. Cortázar y García Márquez se fueron separando de Mundo Nuevo en la medida que estos incrementaban su compromiso con la revolución cubana, mientras Carlos Fuentes y Vargas Llosa se quedaban del lado de Monegal.

La complejidad de toda esta Guerra Fría cultural la describe en su texto Morejón Arnaiz en todos sus detalles y recopilando con rigor académico una extensa bibliografía con la cual ilustrar el momento histórico y sus avatares culturales, y con los cuales sustentar sus puntos de vista. No brinda ninguna información necesariamente novedosa, su importancia está en el material recogido y su estructuración.

Tampoco la autora se esconde tras la excusa académica y no teme en lanzar sus propias opiniones, como por ejemplo: “A partir del momento en que…Roberto Fernández Retamar comienza a dirigir Casa… la literatura pasa a ocupar un segundo plano, y cuando aparece siempre es en función de legitimar un discurso político de la historia cubana, en la cual la isla actúa como protagonista y guía de todos los pueblos del Tercer Mundo”. Esto no le granjeará muchos admiradores entre los círculo literarios de las universidades americanas y latinoamericanas.

Otro aspecto importante de este libro es que Morejón Arnaiz es además novelista y cuenta los hechos con la amenidad de una narradora magistral, algo de lo cual adolecen la mayoría de los textos académicos. Aquí el lenguaje fluye y mantiene el interés en una trama que necesita sustentarse con citas y referencias.

El único defecto de este libro es que su tirada fue solo de mil ejemplares, lo cual lo hace muy difícil de conseguir. Este es un libro que analiza un período crucial de la política cultural de la Revolución cubana que no debería quedar solamente en el dominio de los especialistas. Una política cultural muy bien definida y represora que ahora se quiere hacer pasar por “error”. Si bien no se ejerce ya como en su momento, debido no solo a cambios dentro del país, al advenimiento de nuevas generaciones con otros intereses literarios, y a los cambios ocurridos en todo el mundo, en parte a consecuencia de la globalización cultural y las nuevas tecnologías de la información, sigue todavía siendo la pretendida piedra filosofal de la ideología cultural del ya deteriorado sistema.

No hay más que echar un vistazo a un artículo de Elier Ramírez (descrito en la revista digital como “historiador, ensayista e investigador. Doctor en Ciencias Históricas” quien en el 2008 recibió el premio de la Crítica Histórica Fernando Rodríguez Portela), publicado en la edición del 5 de julio de La Jiribilla, en el cual “relee” las “Palabras a los intelectuales” de Fidel Castro y concluye que ese momento de 1961 fue “…el comienzo de un diálogo permanente y abierto entre el líder de la Revolución con los artistas y escritores cubanos, siendo él mismo uno de los más brillantes exponentes de la intelectualidad cubana…se confirmó que, una vez más, en la historia de Cuba, la vanguardia política y la vanguardia intelectual volvían a ser la misma cosa”.

Este texto de Morejón Arnaiz convoca a no olvidar un período importante en los movimientos intelectuales de Cuba y América Latina que debe ser bien entendido y nunca pasado por alto.

Política y Polémica en América Latina. Las revistas Casa de las Américas y Mundo Nuevo
. Autor: idalia Morejón Arnaiz. Editorial Educación y Cultura. México 2010. 407 páginas.

Roberto Madrigal
Cincinnati

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