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La citación del “Capitán Alberto”

  • May 05, 201413:55h
  • 5 comentarios

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El pasado viernes 25 de abril un joven agente del Ministerio del Interior vestido de civil —lo que equivale a decir, un elemento de la policía política—, abordó en las escaleras de mi edificio, justo a la entrada de mi apartamento, a mi madre, una anciana de 78 años, para entregarle una citación dirigida a mi hijo menor, el bloguero y periodista independiente Víctor Ariel González Celaya, con la indicación de que debía presentarse el sábado 26, a la 1:00 pm en la unidad de la PNR de Zapata y C, en el municipio Plaza. Mi madre, quien además tiene serias dificultades visuales, firmó la recepción del documento sin saber siquiera de qué se trataba.

Para ser justos, habían demorado bastante, Ariel abrió su blog desde agosto de 2013 y desde que nació él mismo como persona, estuvo estrechamente vinculado con el librepensamiento, de manera que nunca ha sido precisamente un sujeto “revolucionario”. Ni qué decir que las “amistades peligrosas” de su madre son también las suyas.­

Es curioso que yo misma, opositora en activo desde 2002, jamás haya sido citada a las oficinas de la represión ni haya recibido una visita a domicilio (y conste, en mi casa no los quiero, ni soy de esos disidentes tan civilizados que los invitan a pasar y hasta les cuelan café), pero supongo que esto se debe a que “ellos” saben de antemano que no los considero interlocutores dignos de un diálogo. Nunca he tenido nada que conversar con ellos, que son un mero instrumento del régimen. Así, pues, al parecer prefieren asediar a mi familia: a mi esposo en 2008; a mi hijo ahora, y también consideraron oportuno coaccionar a mi madre. De verdad, son muy valientes estos muchachos de los cuerpos represivos. En un acto de extrema generosidad, atribuyo el gesto a que saben —yo nunca lo negaría— que mi familia es para mí la prioridad máxima. Molestándola me molestan a mí. Claro, ocurre que Víctor Ariel es muy joven, y ellos creen erróneamente que solo por eso es un objetivo “fácil”. Craso error. Víctor Ariel no es fácil ni siquiera para mí.

El caso es que —para variar— la citación de marras constituye una flagrante violación de la Ley de Procedimiento Penal (Ley No. 5, aprobada en sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, celebrada del 12 al 14 de julio de 1977, correspondiente al primer período ordinario de sesiones), por tanto, resulta improcedente por las razones siguientes:

Para empezar, Víctor Ariel no fue citado, como exige la Ley, en su dirección de residencia oficial y que obra en su documento de identidad, sino que los canes del clan Castro enviaron la citación a mi dirección particular. Para continuar, el “documento” expresa que “de no asistir a esta citación podrá ser multado según lo establecido en la ley penal vigente”, sin especificar la “ley” de referencia ni la cuantía de la multa. El objeto de la citación expresa “entrevista”, sin más detalles, como si entrevistarse con ellos cuando así lo dispongan, sin más requisito que su capricho, fuera algún tipo de obligación ciudadana. Por último, el papelucho lo firma un tal “Capitán Alberto”, al parecer un huérfano sin apellidos, del cual tampoco consta cargo alguno, pese a que el artículo 86 de la Ley expresa textualmente que “La diligencia de citación se hace por medio de cédula expedida por el Secretario” y en ella debe constar la “Expresión del Instructor, Fiscal o Tribunal que la disponga”.

Como pueden apreciar los lectores en la copia que ilustra este post, la citación fue rellenada con una negligencia tal que ni siquiera tuvieron el cuidado de colocar el cuño al derecho.

Por supuesto, Víctor Ariel no se presentó a tan arbitraria “cita”, aunque no se negaría a asistir siempre que el documento citatorio cumpliera con todos los requisitos que establece la Ley.

Décadas de autoritarismo e impunidad por parte del gobierno y sus secuaces, disponiendo a su antojo de vidas y haciendas, les ha llevado a sentirse por encima de las leyes, como si no estuviesen obligados a cumplirlas. Lo más probable es que, habituados a imponerse con el terror sobre una población mayoritariamente temerosa, desconozcan lo que dicta la frágil legalidad “socialista”. Cierto que Cuba no es, ni mucho menos, un Estado de derecho; no obstante, aunque parcializado, retrógrado y excluyente, existe un ordenamiento legal que rige para todos, gobierno y su jauría incluidos.

Como seguramente saben el “Capitán Alberto” y comparsa, Víctor Ariel no ha cometido delito alguno y es un ciudadano respetuoso de las leyes; pero fue educado como la persona libre que es, por tanto no pueden tratarlo como si un esclavo de la dotación de los Castro se tratara. En lo sucesivo, sírvase el señor capitán, quienquiera que éste sea, a tratarnos con el debido respeto.

Miriam Celaya
La Habana

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5 respuestas
Comentarios

  • Raúl dice:

    Miriam, estamos contigo, no estás sola en tu lucha por tus derechos, tu dignidad. Lo que tenemos que hacer todos es denunciar en el mundo entero estas cosas. Mantenos al tanto, como has hecho aquí. Tú y tu hijos son hijos dignos de la patria y los represores algún día tendrán que rendir ante un pueblo que pronto será libre.

  • PolO Avilés dice:

    Pobre Alberto el militar, con tricornio y su bastón; pero también con un cimarrón que ignora el divino derecho de la plaga verdeolivo a disponer de haciendas y vidas.

  • Miguel Iturralde dice:

    Apoyo lo expresado por los comentaristas anteriores… ella es un ejemplo a seguir. Como les restriega en la cara a los esbirros su ignorancia de la “ley” y la chapucería en el desempeño de sus funciones. Aquí se desvela un talón de Aquiles del régimen, que una opositora conozca mejor el funcionamiento del sistema que los propios ejecutores. Saludos.

  • a tomas dice:

    Otra vez reitero mi admiracion y respeto por Miriam Celaya, no solo como excelente periodista, sino tambien como mujer digna y bien plantada.
    Hace falta “clonar” a muchas Miriams en Cuba.

    Ademas de mi apoyo y solidaridad, te envio un fuerte abrazo.

  • Gabriel dice:

    ¡Fantástico!

    Me encanta esta mujer.