castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

En Cuba

PD en la red

Una capa de copas en La Habana

  • Dic 17, 201316:43h
  • 8 comentarios

esencia-havana-havanamenu-011

Me gustaría no cometer un disparate y ponerme a tono con los tiempos, y en vez de hablar de las capas de la cebolla, decir que cualquier ciudad, cualquier sociedad, semeja también un disco multisistema donde las pistas giran y se reescriben sin que los diferentes archivos se afecten entre sí.

Luego de esta retórica, La Habana hoy en día, es una ciudad cuya decadencia manifiesta se ha travestido en hermosura vintage; turistas con cámaras que un médico cubano no podría comprar con su salario de todo un año, deambulan tomando la foto de un Chevrolet´54 por aquí, un derrumbe por allá o una risueña rechoncha y retinta fumadora de tabaco con banda sonora de Chan Chan o Guantanamera.

Otra Habana glamorosa y refinada perfuma el aire acondicionado de nuevos lugares de moda abiertos al calor (la tibieza, que no hay que exagerar) de las reformas raulistas. Con licencia de restaurantes, operando en la práctica como bares abiertos hasta el amanecer, la farándula ha encontrado allí un espacio ideal; también gerentes de firmas, exitosos trabajadores privados. Los extranjeros no hacen mayoría en estos lugares. Un alegre y despreocupado mujerío sin feas, gordas, viejas o pobres, de un vistazo calculan certeras el valor de sus potenciales acompañantes.

Mi hijo, un muy atendible ejemplar masculino, quedó descalificado en Esencia Habana, uno de estos lugares en el Vedado donde, por una botella de vodka Smirnoff que en una licorería de Miami no cuesta más de veinte dólares, cobran sin sonrojo 63,20 CUC. Un amigo del Rafa que vive allá vino por cuatro días a la boda de una amiga de su novia. Era el primer viaje de la novia luego de su salida siendo niña, y se reencontró con sus amiguitas de infancia, casi todas estudiantes universitarias, y ellas propusieron el lugar. Rafa era el raro con su atuendo informal entre aquellas camisas de manga larga por dentro del pantalón, los zapatos de vestir y los vestidos de pasarela. Las muchachas bailaban al ritmo de Justin Bieber, Pitbull o Gente D´Zona, mientras hacían boquitas ante los iPhone y Samsung de última generación cuya única ventaja en Cuba es el flash. Mi hijo sintió la segregación, pero no le importó porque él y su amigo tenían montón de cosas para conversar.

Al día siguiente quedaron en encontrarse de nuevo, esta vez para un lugar más tranquilo, pero según el consejo de las amigas de la novia, llegaron a Espacios, otro de estos lugares de la moda “miky”. El Rafa se despidió al rato: —Asere, esto no es lo mío. Voy echando. El socio lo entendió y yo, que me critiquen los que van por la vida con el lujo por aspiración, me sentí muy a gusto con la idea de que, en el reescribible de La Habana, mi hijo esté en la carpeta de los raros.

Regina Coyula
La Habana

Publicado en
8 respuestas
Comentarios

  • lidia dice:

    Señora por favor raro no seria la palabra… a mi en particular me parece divino q en nuestra isla alla y se pueda disfrutar de lugares particulares entre ellos Espacio y Esencia Habana, lugares q sin lugar a duda procuran un exelente servicio y una acogedora estancia… disculpe usted… pero si su hijo no sabe ser o estar!!! no es culpa de nadie…

    Ademas permitame decirle q el estandar de los negocios particulares tienen mas menos el mismo precio en cuanto a los productos e incluso hay locales q los tienen mucho mas caros. No se haga mala sangre y entienda q de esos locales se generan muchos puestos de trabajo para familias que necesitan como cada persona llevar el pan a la mesa dignamente …. su hijo si no le gusta pues hizo muy bien en marcharse, si lo suyo es otra onda pues q no frecuente esos sitios, pero basta ya de la ipocrecia y el victimismo …el cubano es presumido por naturaleza y siempre va a tratar de estar lo mas presentable q pueda o se pueda permitir… es asi de simple … Su indignacion no tiene cavida … y me he tomado el tiempo de escribir pues personas con sus pensamientos y falsas acusaciones son las q no pueden llegar al progreso… y raro no es la palabra…….

  • Aming dice:

    Creo q cada uno pone en su lugar las normas de conducta que quiera ,y si tu hijo no se sentía bien ,era libre de dejar el lugar,creo q fue buena desicion q se fuera ,pues si es tan extremadamente caro ,para q pagarlo y para conversar no es nesesario un bar,sirve una cafetería un restaurant o otro lugar mas barato ,,,pues si el bar no da buen servicio y es tan caro como sobrevive ,pues and nacido muchos mas EN VERDAD creo que a no ser q salga una era de masoquistas ,todo el mundo frecuenta donde se sienta a gusto y bien atendido

  • el_yoyo dice:

    Para viajar a Cuba en verano ya en el tren de Berlin a Frankfurt (+400 kilómetros) pude identificar cubanos que volarían a Cuba.

    Y en el aeropuerto ya la chealdá hacía ola:

    Camisas con banderas escandalosamente cubanas, chicas panzonas, jeans apretados y botines blancos hasta la rodilla camino a La Habana, pitusas prelavados de los 80, teléfonos en la oreja de los que se usan solo en los Call Center… en el avión parecía haber un “Antolin el Pichón” en casi cada asiento, incapaces de diferenciar un buen vino de una cerveza.

    A veces somos demasiado duros con los cubanos de la isla. Ellos son el resultado de lo que ven y lo mejorcito a lo que ellos tienen acceso es a otros cubanos llegados del “hielo”, vestidos a la usanza del payaso Ferdinando.

  • paqui dice:

    me ha gustado mucho su artículo.
    es reconfortante saber que hay muchachos a los que no les atrae este tipo de lugares, no son los “mickis” que se visten y se comportan como si estuvieran en un capítulo de Sex n the City.
    por otro lado siempre se ha hablado de diversidad, diferencias etc. no se puede criticar demasiado que hayan lugares para todo tipo de gustos, y bolsillos.
    si hay miles de jóvenes que prefieren bailar con Pitbull es parte de ser diferentes, que nos salven los que no se dejan cautivar por las lentejuelas.

  • Gabriel dice:

    Eso es lo que viene.

    Dentro de cinco años, Raúl bajo fuerte presión accede a permitir unas elecciones libres. En un mitin brama:

    — ¡o yo o el caos!

    La muchedumbre responde:

    — ¡el caos!¡el caos!

    Raúl replica:

    — da igual: el caos soy yo.

  • Alan Godel dice:

    Esos lugarcitos “nice” de la Habana raulina no son mas que la manifestación de la mediocridad de la aristocracia platanera de una isleta guiada por generales incultos y por sus juniors mas mediocres aun. Esos que perciben la moda por un ejemplar de Vanity Fair del siglo pasado no merecen ser tenidos en cuenta. Terminaran sirviéndoles los tragos a la verdadera aristocracia que se ha de apoderar de la Habana. Vivir para ver.

  • pepe dice:

    no es ir por la vida con el lujo como aspiracion, es simplemente vivir la vida, es que en Cuba nos acostumbramos a la miseria como aspiracion, por eso tu hijo no se sintio a gusto, lo siento.

  • Miguel Iturralde dice:

    Muy bien por tu hijo, Regina, él tiene su cabeza bien puesta sobre los hombres. En cuanto a los Espacio y Esencia Habana, prepárate, porque según decía el estribillo de una melodía rock de efímera popularidad a final de los años 60, that’s the shape of things to come.

    La izquierda de terciopelo y la belle gauche encontrarán su renovación en el Socialismo Bello Cubano. Y siendo los cubanos como somos, la comemierdería llegará a niveles nunca antes vistos; los Gómez-Mena y los Menocal de la era republicana quedarán como meros niños de teta.

    Regina, ajústate el cinturón de seguridad. Saludos.