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Del filósofo al fetiche

  • Nov 13, 201302:18h
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manifiesto

Con perspicacia profética, aunque probablemente no estaba consciente de ello entonces, el propio Marx comenzó su panfleto El manifiesto comunista lapidando el futuro de la utopía que iba a desarrollar en las páginas siguientes al escribir: “Un fantasma se cierne sobre Europa…es el fantasma del comunismo”. En su más reciente libro, El comunista manifiesto, con la ventaja de mirar desde 160 años más tarde, el ensayista cubano Iván de la Nuez no pierde la oportunidad de comenzar parodiando el título al invertir su estructura gramatical, sino que ya desde la primera página se apresura a aclarar que “únicamente después del derribo del Muro de Berlín es cuando el comunismo se convierte en un fantasma que recorre Europa; el espectro de un mundo muerto que insiste, con ardides muy dispares, en tirar de los pies a los que le han sobrevivido”.

Marx comienza a compartir con Jesucristo, no solamente el hecho de ser dos de los cuatro judíos que han modelado el pensamiento occidental moderno (siendo los otros dos Freud y Einstein junto con el anglicano Darwin), sino el hecho de comenzar a padecer un via crucis y una suerte de resurrección. Ambos crearon una visión del devenir que derivó en instituciones que ocuparon un poder absoluto por largo tiempo y cuyos discípulos libraron cruentas guerras y fueron responsables de grandes genocidios. Ambos fueron revolucionarios fallidos que posteriormente han sido objetos de veneración fanática y vilipendio cruel. Han reaparecido como objetos de consumo en estampitas, artículos de vestir, lemas proselitistas y espectáculos comerciales. Del calvario marxista se ocupa de la Nuez en su obra.

En la primera de las tres partes del libro, titulada “El fantasma”, el autor se centra en la reaparición del marxismo y el comunismo, una vez despojados del poder total (excepto, por supuesto, en países como Cuba, Corea del Norte, Viet Nam y China), como “un comunismo de baja intensidad que no dispone… de un baluarte estatal en el que fijar su modelo y su meta”. Los fundadores de futuro han acabado como un pasado innombrable. Pero es obvio que nada viste mejor a un tratado ideológico que pasar a la oposición, así puede esconder sus defectos, o lo que se le achaca como defectos. De la Nuez apunta que los “actuales usos comunistas parecen devolver la incómoda palabra a su semántica primigenia… crear comunidad”, al decir de Blanchot. Incluso los neocomunistas como Zizek, a quien cita de la Nuez, repiten en público: “No somos comunistas”. En este regreso se inscribe el Eastern, concepto con el cual el ensayista explica el regreso del fantasma como estética, asentándose en esta época en el que “los países excomunistas pasan a convertirse en un paisaje —entre pintoresco y terrible— cada vez más familiar para la cultura de Occidente. Así los artistas del antiguo bloque del Este son reconocidos por los museos del Oeste, se redescubren escritores como Grossman y hasta se retira de su embalsamamiento a la figura de Marta Kubisova. Surgen grupos como los amantes de los Trabant y el blog Muñequitos rusos.

El Eastern no es la Ostalgia, la cual de la Nuez no teme definir como “nostalgia por el comunismo”. También apunta a la reaparición del panfleto, que yo añadiría que se puede observar como prolifera en la academia y en la crítica de cine, así como en obras que se ufanan de su contenido mientras transitan por caminos estéticos demasiado recorridos. Ese exceso de contenidismo que abunda hoy hasta en la cultura popular.

En “La sombra”, la segunda parte del libro, el autor se ocupa de la conversión de Marx y el comunismo, en fetiche. Aquí abundan los ejemplos específicos de apropiaciones estéticas, algo más ligado al espíritu comunal del comunismo, y de la Nuez repasa textos y obras de Groys, Limónov, Kundera, Joan Fontcuberta y muchos otros. Impresiona la agilidad con que el autor maneja las innumerables referencias intertextuales esquivando el aspecto plúmbeo que asoma en casi todas las obras que se llenan de citas eruditas para ocultar la opinión propia del autor. De la Nuez no teme lanzar opiniones sin necesidad de fundamentación detallada. Expone y tienta.

En la última parte, “El cuerpo”, de la Nuez se remonta a la encarnación del marxismo. Expone que fue en Stalin donde la teoría se hizo práctica viva y con ello se convirtió en la fundamentación de una maquinaria de matar, pero como Stalin y sus seguidores (y sin sonrojos el autor incluye a Castro, a Mao y a Kim Il Sung) iban “matando canallas con su cañón de futuro”, la izquierda occidental se lo justificó. Ahora, minimizada su presencia en el poder, con las guerras religiosas como centro de las trifulcas internacionales, la nueva izquierda puede reaparecer agazapada en las aulas universitarias y en el trasfondo de las protestas de los indignados. El autor también aborda otras teorías como las del “fin de la historia” y las tesis de Robert Kaplan.

Iván de la Nuez es un provocador con un extraordinario dominio del lenguaje. Su prosa mezcla lírica con narrativa y es capaz de manejar citas y referencias con un desenfado inusual en los ensayistas de hoy. No es meramente un hilvanador de frases felices, que lo es, sino un escritor y un ensayista en el mejor espíritu de Montaigne. Expone sus reflexiones sin espetar conclusiones determinantes, dejando espacio abierto para la discusión. No es necesario estar de acuerdo con lo que dice para disfrutar y apreciar su estilo y la amenidad con la que expresa ideas profundas. Puede hacer la transición de Borges a Aurora Jácome sin que su párrafo pestañee. Hace que todas sus citas, calamburs y juegos de palabras se revistan de una profundidad que se entiende cuando se meditan sin provocar el bostezo. Va de la referencia y la intertextualidad informada, a la anécdota ilustrativa, sin transiciones pedantes. Este es además uno de sus libros más confesionales. Al final de la primera parte aventura posibles interpretaciones a su texto e innecesariamente se defiende por anticipado. Expresa su creencia en que la caída del Muro abra la oportunidad de una alternativa. Que el mundo no se vea obligado a optar por una u otra opción y que el criticar a una no implique defender la otra, que la política es muy importante para dejarla en manos de los políticos. Esa es la utopía por la que apuesta.

Resulta muy interesante su capacidad de incorporar el tema cubano en el discurso global. Aunque los toca de paso, me parece que hubiera sido necesario en este libro ahondar en la influencia de los movimientos de finales de los sesenta en los sucesos de hoy, el papel de la contracultura en el discurso de los disidentes y en establecer una comparación entre la mercantilización del comunismo y lo imposible que ha resultado hacer lo mismo con el nazismo, horrores comparables. No obstante queda claro el branding de Carlos Marx, que reaparece, quizá refunfuñando desde el más allá, en tarjetas de crédito, marcas de blue-jeans, obras de teatro, películas, libros y accesorios de moda. No sé si es la historia, su dios definitivo, que toma venganza y se burla de él. A su presencia actual le podría servir como epitafio la letra de una canción de Jay-Z, en la cual refiriéndose a sí mismo dice, mostrando el valor de una coma: “I’m not a businessman/ I am a business, man!”.

El comunista manifiesto. Iván de la Nuez. Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, Barcelona 2013. 174 páginas. A la venta en Amazon y Barnes and Noble, entre otros.

Roberto Madrigal
Cincinnati

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17 respuestas
Comentarios

  • Mi respetable Ulysses:
    Igual de escueto trataré de ser.
    Poco o nada pueden hacer mis palabras para “reforzar la validez del régimen cubano” como Ud. dice. Es la historia la encargada de esa tarea. Mis comentarios, por otra parte, no pretenden “reforzar más aun mis creencias en el sistema”. Ay de mí si necesitara cibercomentarios para defender aquello en lo que creo. Es mi experiencia personal lo que me afinca en tales creencias; son, amigo mío, convicciones, no creencias.
    Lamento haberle parecido arrogante, no ha sido mi intención, puesto que Ud. no lo merece ni yo lo necesito.
    Defender ideas con vehemencia no es arrogancia, aunque sí es herencia de Fidel Castro quien nos dice: “Revolución (…) es defender ideas en las que se cree al costo de cualquier sacrificio…” Visto así, de algún modo Ud. también está haciendo revolución.
    Saludos sinceramente cordiales
    Elpidio Torres

  • Ulysses Alvaez dice:

    Estimado ELPIDIO TORRES: Una última palabra. Yo he criticado profundamente la sociedad britanica donde vivo y la sociedad americana, al mismo tiempo que he criticado el regimen cubano actual. Y qué hace usted: usa mi crítica contra su “enemigo” para reforzar la validez del regimen cubano y encima para criticar mis puntos también. El resto de sus comentario han sido solo para reforzar más aun sus creencias en el sistema. Eso me ha parecido arrogante, lo cual sin duda es una herencia de Fidel Castro.

  • Ulysses Alvaez dice:

    Estimado ELPIDIO TORRES:
    Gracias or su respuesta. Usted esta a la defensiva. En ningun momento en sus comentarios contempló de ninguna manera ser crítico con el actual regimen cubano. Por unos instante casi me hizo pensar que me considera como su enemigo y que facilmente pudiera estar en su lista de gentes que considera “contrarevolucionario”. Y ese el el problema que veo con la mayoria de las personas que apoyan al regimen castrista: no pueden concebir y entender que las posturas que son diferentes puedan ser racionales y tengan fundamento. En realidad no puedo responderle, y quisiera. Usted está a la defensiva, el enemigo lo ve por donde quiera que alguien que no este deacuerdo con el gobierno cubano lo critique. Asi no se puede establecer un diálogo. Si se sintio ofendido por lo que dije de alguna manera, reciba mis disculpa.

  • Señor Ulysses:
    Hoy es 10 de diciembre. Han pasado más de 10 días desde mi último comentario y al poder finalmente acceder a la web, después de intenso trabajo y dificultades de conectividad, encuentro dos nuevos comentarios suyos, que me hacen sentir intrigado por su persistente atención al tema, aunque me alegra, definitivamente me satisface.
    Es obvia su preparación académica. Ya me lo imaginaba: Licenciado en filosofía marxista.
    En su descripción de la “meritocracia” le faltó un detalle: la moral, la autoridad moral. Es imperdonable esta omisión. Más aún cuando se usa para censurar los errores de Fidel. Mire esto: Fidel es un ser humano, yo no soy de los que le cree infalible. Deberíamos preguntarnos quién lo ha sido o si la infalibilidad es posible ¿Acaso Bolívar no erró? ¿Martí no erró? ¿Maceo no erró? ¿Cristo, señor mío, no erró? El problema de esos hombres es que sus méritos (mismos que ud. aludiría como meritocracias) le dotaron de autoridad moral para convertirse en líderes y ser reconocidos como tales por los pueblos.
    De todos ellos se han dicho horrores, pero la verdad histórica ha prevalecido.
    Una anécdota: Cerca de donde vivo se construía una escuela primaria. Cierta vez, a las 3 y tanto de la madrugada sentimos una algarabía en el edificio y salimos a ver. Era Fidel, controlando por sí mismo la construcción, hablando con los vecinos de los problemas del barrio. Yo lo vi, era una noche lluviosa, no habían cámaras de TV y él estaba enfangado, pero se le vía feliz, riendo, hasta jaraneando con señoras en ropa de dormir. Es a penas un pasaje, pero me mueve a una reflexión: ¿Cree Ud. que quien actúa así pretende consolidar con ello un dominio totalitario?
    Fidel es el líder de un pueblo en Revolución, porque fue el primero en alzarse en armas contra Batista, el primero en regresar en el Granma, el primero en la Sierra, el primero en Girón, el primero en la Crisis de Octubre. Estoy por ver cuántos “meritócratas oligarcas” en este mundo acumulan semejante currículo.
    Su ejemplo como líder revolucionario ha sido tan lesivo a los intereses imperiales que se cuentan en más de 600 los planes de asesinato contra él, muchos de ellos organizados directamente por la CIA.
    Como no han podido asesinarle, han tratado de destruir su imagen. Así ve Ud. cuando coloca el nombre de Fidel Castro en la web, que inundan las alusiones peyorativas (totalitario, dictador, sanguinario, etc.)
    Cosas semejantes se dijeron en su momento sobre Cristo, pero el legado cristiano ha sobrevivido para bien de la cultura humana contemporánea. A pesar de las traiciones, de mercaderes, de fariseos o Pilatos, Cristo vive, y salvando la distancia, porque ni Fidel era tan bueno como Cristo, ni Judas Iscariote era tan pérfido como los enemigos de la Revolución.
    Con los errores de Fidel, a los cubanos que lo amamos, nos ocurre como con los errores de nuestros padres: crítica, incomodidad, pero siempre el respeto y el amor inconmensurable por el que ha sacrificado todo por defender aquello en lo que cree.
    En lo tocante al diferendo entre Cuba y EUA, discrepo diametralmente con Ud. Ulysses, me parece que es una persona bastante inteligente y preparada como para desconocer la historia de las relaciones de Cuba con los EUA, mucho antes incluso de 1959. Reducir el problema a decir que “ambos han cometido crasos errores” es un verdadero simplismo. Es menospreciar las pretensiones anexionistas que advirtió Martí, es olvidar que hubo una ocupación militar, una enmienda Platt, una sucesión de gobiernos aliados a los intereses imperialistas. Es ignorar las palabras del subsecretario de estado que admitió desde 1960 “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro (…) no existe una oposición política efectiva (…) el único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del descontento y el desaliento basados en la insatisfacción y las dificultades económicas”.
    Coño Ulysses, compadre no me digas eso. ¿Y la Ley de Ajuste cubano? ¿Y la TV y Radio Martí? ¿Y la Torriccelli? ¿Y la Ley Helms Burton? ¿Y la Fundación Cubano Americana, los Comandos F 4, Alfa 66 y demás grupos paramilitares radicados en USA?¿Y el plan para la democracia en Cuba?¿Sabías tú que según esta última legislación, ya tenemos un presidente constitucional yanqui.?
    No colega, creo que le falló el conocimiento de la historia en este punto, esto es más que “crasos errores”.
    En otro orden hace Ud alusión al poder totalitario del Partido y las fuerzas armadas. No me parece objetiva su reflexión, al menos no tiene que ver con la forma en que yo, cubano de a pie, percibo las cosas.
    Mire señor, no es un secreto que existe una dirección histórica en este país (a la que Ud. prefiere llamar “meritocracia oligárquica”), pero desde Raúl hasta el último dirigente partidista, no resistirían un segundo en sus puestos si no contaran con una aprobación mayoritaria de este pueblo. ¿Estuvo Ud. en Cuba cuando se discutieron los Lineamientos de la política del partido y la revolución? ¿Estuvo Ud. cuando se analizó en reunión de trabajadores el nuevo código del trabajo? ¿Estuvo Ud. cuando se celebró el aniversario 50 de las FAR? ¿Estuvo Ud. en el desfile de este 1ro de mayo? ¿Estuvo Ud. en las honras fúnebres de Chávez? Yo sí, y le garantizo que ese pueblo, crítico y mordaz en asuntos de política, refrenda con esos y otros muchísimos ejemplos su respaldo mayoritario a la Revolución socialista cubana. ¿O me va a decir que se trata de “inercia política”, “mimetismo ideológico” o inventará otro neologismo apócrifo para explicar hechos que no ha vivido? ¿O es Ud. de los que cree que detrás de cada movilización popular o acto público o evento masivo, se congregan las escuadras de la seguridad del Estado amenazando a la chusma con despidos, cárceles o torturas?
    En cuanto a las FAR, le puedo decir que en mi numerosa familia hay más de una oficial o ex oficial de las FAR y ¿sabe qué?, se trata de lo mejor de la familia, gente humildísima, con las mismas carencias que los demás. Si viene a Cuba anualmente, de seguro habrá visto a muchos militares en la calle, cogiendo guagua, en las colas, por ahí, son gente igual que nosotros, pueblo uniformado como dijo Camilo. ¡Qué diferencias con las castas militares de otros países!

    El debate de la democracia cubana es mucho más que la espuria discusión sobre la factibilidad de los cines 3D o la visión estatal de los cuentapropistas. El debate está encaminado a crear una sociedad más próspera, más equitativa, más humana, más justa. Pero para ello tenemos el derecho soberano de escoger los métodos, conceptos, esquemas, que entendamos convenientes. De seguro una vez y otra erraremos, pero serán Nuestros Errores, eso también es democracia.
    A mí, personalmente me jode muchísimo (discúlpeme la expresión, aunque me gustaría una más fuerte) que quieran hacernos imposiciones de esquemas de pluripartidismo, de economía de mercado, libre empresa, propiedad privada, etc., que, como Ud. mismo reconoce, no han sido eficaces en otros lugares, ni siquiera en tierras tan prósperas como el Reino Unido, donde por lo que me cuenta es verdaderamente bochornoso y contrario a toda lógica humana, que haya hambrientos, desplazados, homeless… , y otros, sin embargo, disfrutando una morbosa sensación de “libertad” y “democracia”.
    Por otra parte me fastidia que pretendan paralelos entre Cuba y EUA, UK, Francia, España. El capitalismo cubano, o el postsocialismo cubano, si lo prefiere así, no se parecerá a los modelos de esas naciones, no; veo más cercano el cuadro de Honduras, el Salvador, Nicaragua, Dominicana.
    Le pido que visite, si no lo ha hecho, la tierra haitiana. Allí verá el rastro brutal de ese capitalismo pluripartidista, democrático, de libre mercado, o vaya a Nicaragua, o a República Dominicana. Yo he estado allí.
    Si a estas alturas Ud. de verdad no cree que este sea un país sitiado, cuya dinámica interna no puede desligarse de ese hecho objetivo, no le será posible ver otras aristas del fenómeno cubano.
    Ulises, yo no pienso que el capitalismo genere egoísmo, al contrario, es el egoísmo el que genera el capitalismo, y sin pretender regresar al tema, creo que el “ismo” que escogimos los cubanos debe ser respetado, por los que nos odian como nación y por los que nos quieren como tierra natal.
    Saludos respetuosos,
    Elpidio Torres
    PS: Lamento haberme extendido, pero tardaré unos días en regresar.

  • Ulysses Alvarez dice:

    Estimado El Pidio Torres,

    He tenido algo de más tiempo para continuar respondiéndole a sus preguntas. La democracia no sólo se expresa en el pluripartidismo. Si tal fuera el caso, las democracias en Europa y los Estados Unidos pudieran considerarse perfectas, lo cual sería un total malentendimiento de la dinámica de los poderes políticos y económico en esos países. Le digo esto especialmente porque aquí en el Reino Unido, donde además de vivir y trabajar en diversos negocios y corporaciones durante muchos años, he estado al tanto de los diversos conflictos políticos.

    97% del dinero que circula en el Reino Unido es dinero electrónico y es creado por bancos privados literalmente de la nada. El resto del dinero, FIAT money (dinero en papel y moneda) es no solo insignificante sino que no es el dinero que mayormente produce capital y ganancia real.

    La clase media británica ha sido una ilusión creada de la ya avanzada sociedad del crédito en que vivimos. No hay nada mal en el crédito pero muchos consumidores ya se han acostumbrado a consumir mucho más de lo que pueden pagar en efectivo y por otra parte los bancos prefieren invertir más en especulaciones con la vivienda y Wall Street stocks que en pequeños o nacientes negocios que pueden traer real innovación en el mercado y aumentar el producto bruto nacional.

    Esa fue una de las causas fundamentales de la crisis económica iniciada en 2008. Ayer mismo escuchaba por la tele como los grades dueños de los bancos que fueron salvados por el propio gobierno (de mi propio dinero) acaban de enbolsillarse cientos de miles de esterlinas en bonos. Pero las cosas, aunque el régimen cubano lo desee, no son tan simple como afirmar: “Ah por supuesto, es el capitalismo, aquí en Cuba nosotros tenemos el Socialismo, es mucho mejor.” No, no es mucho mejor, hay que ser realista.

    Yo viví en Cuba por 23 años, y he vivido aquí en Londres 20 años. Ha sido para mi un balance de tiempo y experiencias. Aquí en Londres yo empecé sin nada, ni siquiera hablaba inglés cuando llegué. No sólo tuve que crear una nueva vida, pero incluso hacerme de una nueva carrera puesto que con una Licenciatura en Filosofia Marxista-Leninista no hubiera podido buscarme la vida a menos que como limpiador de la tumba de Marx que no me queda muy lejos de dónde vivo.

    He logrado tener una vida con cierta decencia y mucho más realizada espiritualmente de la que tenia en Cuba. Aquí en Londres, si, es cierto, hay gente pobre, sin casa, el sistema de salud pública no funciona tan bien como debería. Sin embargo, hay un nivel de tolerancia y una diversidad de culturas, de ideas tanto políticas como religiosas, sociales culturales. Hay riqueza espiritual en sus mas variadas formas. También hay superficialidad, banalidad, estupideces, crimen. Hasta me llega a preocupar a veces como los niños crecen con cierto nivel de autismo social por el excesivo interés en juegos de computación y uso de teléfonos y tabletas, lo que reduce la cultura de leer, hacer deportes y salir a visitar lugares de interés.

    Muchas gentes ha perdido sus ahorros, sus casa confiscadas, deudas imposible de pagar, todo eso es parte de la dinámica social. Aun así, le puedo asegurar que me siento mucho más libre y realizado aquí. Hay muchas cosas negativas acerca digamos de la clase media americana incluyendo la británica, sobre todo la obsesión por consumir y colectar objetos y productos que en realidad no necesitan mientras en otras partes del mundo niños mueren a cada segundo por carencia de recursos básicos. Sin embargo, seguir con el viejo discurso de culpar al Capitalismo y al Imperialismo me parece totalmente falta de inteligencia y de sensibilidad por encontrar una solución mutua a los problemas del mundo.

    Es en tal sentido que la democracia requiere mucho más que el multipartidismo, requiere también una reforma en el sistema monetario, en la manera en la Reserva Federal en Estados Unidos y el Banco de Inglaterra funcionan como centros financieros mundiales. El multipartidismo solo sería un requisito inicial y básico, y eso ni siquiera se ha logrado en Cuba.

    He notado que usted ha escogido cuidadosamente contrastar ciertas realidades para darle más importancia a una que a la otra. La pobreza en Africa es tan importante resolverla como la pobreza en Europa. De hecho una de las cosas mas apremiantes que Europa enfrenta hoy por hoy es el tráfico y explotación sexual de niños. Lo que veo deshonesto, y no estoy diciendo que usted lo hace, es intentar darle más interés a los problemas en Europa o en Estados Unidos en aras de darle más credenciales al rumbo “Socialista” del régimen cubano en contra del rumbo “Capitalista” de Europa o Estados Unidos. Señalar la importancia de la pobreza en Europa y el tráfico sexual de niños debe venir de un interés real en el problema y no como intento de rebatir las afirmaciones del “enemigo” para asegurar mas credulidad política a nivel internacional. Desde el momento en que resolver los problemas de la pobreza en el mundo se convierten en juegos políticos para defender una posición sea justa o no, se comete un crime contra la humanidad porque no hay real interés en resolver la muerte diaria de miles de niños en Africa, Europa o cualquier parte del mundo.

    Entonces democracia requiere de multipartidismo, pero solo como requisito mínimo. Democracia también requiere de una reforma del sistema financiero, tal reforma se viene implementando poco a poco considerando que no es fácil cambiar en Wall Street la cultura de especulación movida por incentivos monetarios inmediatos. En Cuba también debería de darse una reforma económica y financiera radical. Los cambios Raulistas sólo han sido cosmético y están muy lejos de tratar a los contrapropistas con dignidad y decoro, cómo hombre y mujeres de negocios que son incentivados a innovar y a prestar un servicio del cual se sientan orgulloso y más humanos, y no simplemente, “tratando de sobrevivir y hacer dinero”. Lo que he visto cuando visito a Cuba es que el contrapopista se siente y es mirado como un pequeño “capitalista” con dolares en sus ojos. Esa visión de l contrapopista tiene que acabarse y también tendrá que acabarse la doble moral de ver al contrapopista como un mal menor ante la real ineficacia del estado de resolver los problemas del pueblo. El contrapopista debería de ser una fuerza creativa, innovadora, competitiva, que le muestra al estado que el estado no tiene que ser totalitario y que finalmente tendría que hacer solo lo elemental para garantizar la vida publica y no controlarlo todo como lo hace ahora.

  • Ulysses Alvarez dice:

    Estimado El Pidio Torres,

    Gracias por su consejo acerca de “Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente”. Es bueno que existan reacciones como esa, realmente me divierten y ello le da más colorido a la discusión aunque no hay nada que me anime a responder directamente a tales comentarios. La agresividad y la ofensa hacia mi persona raramente me conmueven.

    Trataré dentro de lo posible ser breve. En realidad su contribución se va por la tangente en muchos respecto, pero le comentaré acerca de esas digresiones y luego me concentraré en el problema en cuestión.

    Meritocracia, (y discúlpeme si soy meticuloso con ello), se origina del Latin mere?: “ganar”, “merecer”, “obtener”, cracia viene del antiguo griego ??????, kratos: “fuerza”, “poder”, “dureza”. Hay un conflicto vivo e histórico en la médula de la unión de esas dos palabras y en particular en su unión en Cuba.

    Ganar o obtener un mérito da fuerzas, da poder y dureza y ello garantiza que el mérito sirva de ejemplo, sea transmitido y emulado. Por otra parte, ganar u obtener méritos da humildad, da responsabilidad, da flexibilidad para delegar y hacer nacer como propio los méritos en otros. Es precisamente la falta de esas cualidades los que generan con el tiempo el aspecto despectivo y muchas veces corrosivo del mérito en sí.

    Tal proceso en que lo “méritoso” deviene “meritocrático” yo lo experimente más o menos durante mi adolescencia como estudiante en Cuba incluyendo mis años en la Universidad de la Habana (y le hablo de los años 70’s). En Cuba, en esos años, y me restrinjo a mi experiencia personal, inicialmente el balance entre el “ganar”, “merecer”, “obtener” y “humildad”, “responsabilidad” ,”flexibilidad” más o menos los viví sin las connotaciones “meritócraticas” que empezaron a aparecer más tarde.

    Yo fui no sólo un miembro activo de la UJC y un modelo de estudiante, sino también admirador, seguidor minucioso de los discursos de Fidel Castro, participando en incontables 1 de Mayo, trabajos voluntarios, Guardias Cederistas, etc. Sin embargo, lento pero sin desvió comencé a experimentar en nuestros ameritados líderes falta de humildad, de flexibilidad y de responsabilidad. Sus propios méritos poco a poco les hicieron sentirse en un pedestal casi “celestial”. Y para dejarlo bien claro, la figura de Fidel, sus discursos, sus entrevistas, su dirección comenzaron a mostrarme todos esos rasgos de falta de humildad, falta de flexibilidad y responsabilidad al no permitir cuetionamientos revolucionarios que realmente le hicieran pensar y reconsiderar sus propios errores. Todo devino tararear el viejo dicho: “Con la revolución todo, contra la revolución nada.” Mayormente, Fidel ha sido “cogido” en errores sólo cuando él mismo se ha visto obligado a reconocerlos. Tal mal hábito onduló hacia abajo despacio pero con una naturalidad indetenible.

    El pedestal empezó sutil pero sin vacilación a dar potestad para que otros de no tantos méritos más bien acataran las ideas venidas “desde arriba” y en el mejor de los casos “emularlas”, excluyendo, por “presiones del enemigo”, cuestionarlas.

    Esto raramente sucede a nivel de base. Los cubanos sin muchos méritos por lo general (insisto, por lo general) siempre me han parecido muy humildes, y eso siempre lo he admirado(mi madre para mi, por ejemplo, siempre ha sido un ejemplo de humildad extrema). Es así cómo los méritos se convirtieron en meritocracia. Y que conste, yo nací en 1967, fui un “hijo” de la revolución.

    Dije que el régimen cubano es una meritocracia oligárquica. Con relación a la parte oligárquica debo decirle que no he afirmado ello de pasada. Oligarquía viene del griego: ?????? (olígos): “pocos” y ???? (arkho): “gobernar” o “comandar”. El régimen de Cuba creó a raíz de Playa Girón las Milicias Nacionales Revolucionarias, convirtiendo al pueblo prácticamente en un “ejercito.” Cuando una sociedad civil se intenta convertir en un “ejercito” debido al tarareo de “presiones del enemigo” no es muy difícil ver por qué los órgano realmente dirigente de la sociedad, el Partido Comunista y las Fuerzas Armadas Revolucionarias se han convertido en “centros de mando” de toda actividad social, cultural o doméstica, en el que incluso en el terreno de las ideas (ideología) en última instancia, y muchas veces en primera, hay que “acatar” ordenes venidas desde arriba sin mucha explicación. Esto se pone en práctica incluso cuando ni se refiere al “enemigo” o a un ataque a los llamados principios de la revolución.

    Un ejemplo vivo de ello es la suspensión del cine 3D. El periódico Granma dio no sólo pocas explicaciones en tal sentido, pero las explicaciones que intentaron dar sentido causan más bien risas. Los cubanos que tenían permiso para abrir salas 3D obtuvieron licencia de entidades estatales,estas entidades estatales sabían perfectamente qué las gentes estaban haciendo con esas licencias, pero el régimen las cancela diciendo que nunca fueron legales, los contrapopistas no son indemnizados y para colmo les dan como razón extra la mala calidad de lo que se exhibía, como si lo que se muestra en la televisión cubana fuera de alta calidad. Nada de esto hace sentido en la superficie, pero es una orden “desde arriba” y las explicaciones cuando vienen desde “los centros de mando” o sobran o son cortas sin necesidad de debates posteriores.

    En Cuba el poder popular y la Asamblea Nacional del Poder Popular funcionan y es democrática, pero en última instancia, no es ni la Asamblea Nacional del Poder Popular, ni el pueblo quienes deciden la dirección fundamental del país, ya sea a nivel ideológico, político o económico. Es la cópula del Partido Comunista y del ejercito quienes deciden eso. En tal sentido si bien es cierto que en Estados Unidos en última instancia son los grandes Conglomerados y Bancos (Monopolios) los que decide todo el juego político de la “democracia” del pluripartidismo, en Cuba son las élites del Partido Comunista de Cuba y del ejercito los que deciden en última y en primera instancia todo el juego político de la “democracia” de la Asamblea del Poder Popular. Eso fue todo lo que quise decir cuando llamé al régimen actual cubano como meritocracia oligárquica.

    Hay otras cosas tangenciales pero responderé rápido a ello.
    Dice y cito: “Cuando leo textos en los blogs, en facebook o twitter donde se menciona los términos “democracia”, “libertad”, “libertad de expresión”, etc., advierto en ellos un sentido marcadamente manipulador, desinformador.”(fin de la cita).

    Me temo que siempre habrá un sentido marcadamente manipulador si sólo busca discusiones acerca de la democracia en blogs, facebook o twitter, esto no sería un problema de cómo los términos “democracia”, “libertad”, “libertad de expresión” son usados en estos medios, sino un problema de lo que la tecnología misma permite(facebook, twitter). Cualquier otro término estaría sometido a la misma manipulación.

    Dice y cito: “Hay un hecho real: los grandes medios de comunicación social han irrumpido de forma creciente en la cultura universal imponiendo conceptos que acuñan como “clichés”(fin de la cita).

    Los medios de comunicación no imponen nada en lo absoluto. Son los distintos grupos dueños de esos medio los que imponen, pero incluso con ello, el asunto es mucho más complejo, muchos consumidores aunque inteligentes están dispuestos a ser manipulados felizmente, exactamente como en Cuba, pero en este caso son más bien consumidores monocromáticos de una sola ideología. Por otra parte la producción de clichés, aunque lamentable, es parte de toda cultura, no tiene sus origines en los medios de comunicación, los media solo los aceleran y de hecho los hacen obsoletos también.

    Dice que se trata de una batalla por mantener una nación. Eso es lo que yo pienso que el régimen cubano quiere hacer creer al pueblo. Para el pueblo cubano, de a pie, se trata de sobrevivir día a día.

    Dice y cito: “Cualquier país, en otras condiciones pudiera reflexionar sobre alternativas a su modelo de democracia, pudiera plantearse la hipótesis del pluripartidismo, la libre empresa u otra fórmula recomendada por los teóricos de occidentes.”(fin de la cita).

    Muchos otros países no se plantean la hipótesis del pluripartidismo, simplemente la viven. La libre empresa no es recomendada por teóricos, es vivida y luchada por muchas gentes con grandes ambiciones, y no sólo en occidente. Hay unas economías emergente en China, Brasil, Rusia que comienzan a hacer irrelevante los viejos conceptos de “occidente”.

    El bloqueo económico, con el cual yo estoy en desacuerdo, no creo que tenga nada que ver con los puntos anteriores que hemos estado discutiendo. EL régimen cubano a jugado con tantas ilegalidades como el gobierno americano, no se trata de ver quien es bueno o malo, quien está equivocado o quien tiene toda la razón. Tal polarización, y tal infinito círculo vicioso de culpar y mutuo ataques sicológicos, políticos y de otros tipos no ha resuelto ni va a resolver nada. Ambos son culpables, ambos han cometido crasos errores. Aunque Estados Unidos no ha dejado de jugar sus juegos de actuar como Goliath, el régimen cubano hace mucho tiempo que dejo de ser David frente a Estados Unidos.

    Dice y cito: “pero tenemos la voluntad (rectifico VOLUNTAD) de sostenernos y defender nuestro proyecto social.”(fin de cita).

    En realidad no entiendo que quiere decir por VOLUNTAD, y tampoco sé qué es para usted ese “proyecto social” y como se lo apropia desde un punto de vista individual o tendría que asumir por defecto que se refiere al Socialismo y a los ideales de Fidel o Raúl Castro. Si no se refiere a esto último sería interesante que comentara cuales son las nuevas ideas de tal proyecto social que le permitirían a los cubanos insertarse e integrarse a la economía y sobre todo a la vida cultural mundial.

    Creo haberme extendido más de lo que el tiempo me permite. Tal vez intente terminar mi respuesta en otra ocasión si el tiempo me lo permite. Gracias por sus comentarios.

  • Señor Ulysses Álvarez:

    Nuevamente le agradezco su diálogo enriquecedor e interesante.
    Le pido que desprecie por su agresividad, las alusiones grotescas del que le escribe a nombre de “Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente”.
    Hace falta mucho más que una visita anual a Cuba para conocerla. Yo que vivo aquí a veces no entiendo muchas cosas.
    No sé qué Ud. entiende por “meritocracia”. Para mí el término no pasa de ser un neologismo despectivo para desacreditar a los que ocupan cargos de dirección gracias a sus méritos. En cuanto a lo de oligarquía, tampoco me lo parece. En este mundo hay pocas naciones cuyos procesos más radicales de cambios sociales hayan sido llevados a cabo por un grupo de ciudadanos seguidos por la inmensa mayoría popular.
    En cuanto a la “democracia” de la que habla, me parece que no estamos hablando del mismo concepto. Interpreto que para Ud. la democracia se expresa en el pluripartidismo, lo que a mi modo de ver es otra acepción del mismo término.
    Yo veo la democracia como un fin, no como un estado de cosas. Es un camino –bastante azaroso por cierto– hacia algo.
    Cuando leo textos en los blogs, en facebook o twitter donde se menciona los términos “democracia”, “libertad”, “libertad de expresión”, etc., advierto en ellos un sentido marcadamente manipulador, desinformador.
    Hay un hecho real: los grandes medios de comunicación social han irrumpido de forma creciente en la cultura universal imponiendo conceptos que acuñan como “clichés” y siembran en el modo de pensar del ciudadano global, así también se crean estereotipos culturales que se imponen progresivamente, guillotinando la historia y la ideología de un país o región. Así por ejemplo, si hoy alguien habla de terrorismo, nuestra mente se mueve hacia las imágenes de los árabes, sujetos barbudos envueltos en ropa y forrados con explosivos; si se habla de emigración ilegal, pensamos de manera casi refleja en los mexicanos huyendo de la policía en los áridos desiertos fronterizos, o en los balseros cubanos atravesando las inquietas aguas del estrecho de la Florida; si nos mencionan el narcotráfico, salta indefectiblemente la imagen hollywoodiana de los colombianos avanzando hacia costas norteñas; y así, si nos hablan de violaciones de los derechos humanos, debe pensarse por impulso en las “palizas de la policía política a las nobles Damas de Blanco”. Es eso, lamentablemente: la africanización de la pobreza (cuando existen hambrientos en Europa); la latinoamericanización de la emigración ilegal (cuando cada año salen casi en estampida emigrantes africanos, asiáticos o incluso europeos); la arabización del terrorismo (cuando viven hoy en EUA personajes que se jactan de sus actos genocidas contra Cuba) o la cubanización del totalitarimo, la antidemocracia o el irrespeto a los derechos humanos, (cuando están acusados los más poderosos de esta tierra de espiar al mundo entero, cuando niegan la compra de medicamentos para niños enfermos de cáncer, o cuando financian a los grupos de oposición internos.)
    Nada, estimado Ulysses, por más que se dibuje de una forma, a más que se interprete con “ismos” o “ISMOS”, o se usen calificativos grandilocuentes o altisonantes, de lo que se trata es de una lucha de supervivencia, una batalla quincuagenaria por mantener la nación. Cualquier país, en otras condiciones pudiera reflexionar sobre alternativas a su modelo de democracia, pudiera plantearse la hipótesis del pluripartidismo, la libre empresa u otra fórmula recomendada por los teóricos de occidentes, pero Cuba es –por más que Ud. crea entenderlo– un campo de batalla, el único país sobre el cual pesa un bloqueo (por favor no intente desmentirme en este punto, o le restaré crédito a sus palabras), decía un bloqueo que tiene entre sus últimas novedades la suspensión de las transacciones bancarias a la oficina de intereses cubanos en EUA.
    Pregúntese cómo actuaría otro país “democrático”, digamos Estados Unidos o el Reino Unido, si en su propio territorio se financiaran en las mismas embajadas de naciones adversarias, a partidos políticos o grupos de incitación política.
    Los cubanos tenemos miles de problemas, yo diría que nuestro bloqueo interno es aún peor que el impuesto por los yanquis, pero tenemos la voluntad (rectifico VOLUNTAD) de sostenernos y defender nuestro proyecto social.
    Para comprender eso Ulysses, hace falta más que una visita al año, hace falta más que una disquisición filosófica sobre “ismos” o “ISMOS”, hace falta más que ver con los lentes de occidente, la esencia antiimperialista y rebelde de la nación cubana, hace falta sentirse patriota.
    Un saludo respetuoso, Elpidio Torres

  • Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente dice:

    Ulysses, a confesion de partes, relevo de pruebas. Si es cierto que te sometes a las vejaciones anualmente para regresar al barracon, no hay que demostrar que tienes alma de calesero y por caracter transitivo eres un carnero mas con mayusculas o minusculas segun el ismo o Ismo que quieres aplicarte.

  • Ulysses Alvarez dice:

    Estimada XIOMARACARLA67:
    Gracias por su consejo saludable de leer sin prejuicios las vidas y obras de Fidel Castro, Che Guevara y Julio Antonio Mella. Debo decirle sin embargo que como cubano, habiendo vivido en Cuba por 23 años, tener cuadros de Fidel, el Che y Mella en mi dormitorio como adolescente, estudiado en la escuela vocacional Vladimir Ilich Lenin, luego graduarme con distinciones en Filosofia Marxista-Leninista en la Universidad de la Habana, ir a la plaza de la revolución a escuchar a Fidel Castro cientos de veces, releer detenidamente sus discursos, ir a la escuela al campo, participar en incontables trabajo voluntarios, cuidar mi cuadra como Cederista y pertenecer a la UJC. No creo, honestamente que necesite leer sin prejuicios a Fidel Castro, Che o Mella para apreciar más justa y objetivamente los aportes que ellos hicieron a la historia de Cuba.

    No obstante, le explicaré con algo de detenimiento esos comentarios que les han parecido superficiales. Sin duda, estaría de acuerdo en calificarlos como superficiales considerando la naturaleza del espacio donde escribo (comentando las opiniones de otros). En tal sentido, opino que lo más productivo de su parte hubiera sido ofrecer una contribución que le diera más sustancia al asunto en cuestión a cambio de limitarse a llamarlos superficiales y referenciar otras figuras históricas. Aun así creo que su comentario es legítimo en lo que respecta a las limitaciones de este espacio.
    En primer lugar quisiera aclarar que Fidel Castro nunca tuvo un dedicado interés en Marx (cosa que no quiere decir que no lo haya leído mucho antes). Se pueden encontrar entrevistas en que él inicialmente declara no ser comunista http://www.youtube.com/watch?v=a0Q6pOfwMFw . En otro momento en su visita a Nueva York lo deja ambiguo: http://www.youtube.com/watch?v=d_OQBEDgwOc reduciendo la cuestión a un asunto práctico de estar más beneficiado con la ayuda de Kruschev sin mencionar ninguna vínculo con la ideología soviética. Fué más tarde, durante la crisis de Octubre que Fidel declara el carácter Socialista(Comunista) de la revolución y sus vínculos con el marxismo-leninismo. Fidel sin duda, usó el marxismo como una herramienta política y económica (menos teórica-ideológica) para facilitar negocios y la amistad con los soviético. Lo demás fue una cuestión de desarrollar e indoctrinar al pueblo en esos vínculos. Es por ello que pienso que la relación que Fidel mantuvo con el marxismo fue banal.

    Cosas muy distintas sucedieron en el caso de Che Guevara y Julio Antonio Mella. En mi opinión el Che contribuyó grandemente a la fetichización del marxismo como herramienta políco-práctica aún a pesar de que el Che tenía un conocimiento del Marxismo mucho más avanzado y detallado que Fidel. En sus Notas para el estudio de la ideología de la Revolución cubana del 8 de Octubre de 1960 el Ché nos dice:

    Hay verdades tan evidentes, tan incorporadas al conocimiento de los pueblos que ya es inútil discutirlas. Se debe ser «marxista» con la misma naturalidad con que se es «newtoniano» en física, o «pasteuriano» en biología, considerando que si nuevos hechos determinan nuevos conceptos, no se quitará nunca su parte de verdad a aquellos otros que hayan pasado. Tal es el caso por ejemplo, de la relatividad «einsteiniana» o de la teoría de los «quanta» de Planck con respecto a los descubrimientos de Newton; sin embargo, eso no quita absolutamente nada de su grandeza al sabio inglés. Gracias a Newton es que pudo avanzar la física hasta lograr los nuevos conceptos del espacio. El sabio inglés es el escalón necesario para ello.(fin de la cita).

    Afirmar que el Marxismo es una ciencia comparada a los descubrimientos de Newton no sólo es un craso malentendido de las leyes de la naturaleza con respecto a los procesos sociales, pero afirmar que “ya es inútil discutirlas”, es sentar las base para el dogmatismo y la fetichización. Por otra parte, la comparación entre Newton y Einstein no sólo está fuera de lugar en tanto, ambos Newton y Einstein aunque sostenedores de dos teorías diferentes, argumentaron en el terreno común de las leyes de la naturaleza. Los procesos sociales son algo diferente a las leyes físicas, ya sea que vengan de Newton, de Einstein o de Von Newman.

    El Che no sólo fracasa en establecer la correlación adecuada entre dos procesos que son diferentes, pero incluso, deja sin esclarecer cual sería la teoría diferente al marxismo que como la teoría de Einstein complementa el Newtonismo.

    Por otra parte, en otro párrafo de, Notas para el estudio de la ideología de la Revolución cubana, el afirma:

    La Revolución cubana toma a Marx donde éste dejara la ciencia para empuñar su fusil revolucionario; y lo toma allí, no por espíritu de revisión, de luchar contra lo que sigue a Marx, que revivir a Marx «puro», sino, simplemente, porque hasta allí Marx, el científico, colocado fuera de la historia, estudiaba y vaticinaba.
    Después Marx revolucionario, dentro de la historia, lucharía. Nosotros, revolucionarios prácticos, iniciando nuestra lucha simplemente cumplíamos leyes previstas por Marx el científico, y por ese camino de rebeldía, al
    luchar contra la vieja estructura del poder, al apoyarnos en el pueblo para destruir esa estructura y, al tener como base de nuestra lucha la felicidad de ese pueblo, estamos simplemente ajustándonos a las predicciones del científico Marx. Es decir, y es bueno puntualizarlo una vez más, las leyes del marxismo están presentes en los acontecimientos de la Revolución cubana, independientemente de que sus líderes profesen o conozcan cabalmente, desde un punto de vista teórico, esas leyes.(fin de la cita).

    Tal afirmación le dió plena licencia al Che (el revolucionario práctico) para hacer de Marx el científico), prácticamente lo que le fuera oportuno y poner en práctica de manera “creativa”( a mi entender voluntarista) cualquier postulado marxista. Sobre estas premisas es claro que el Marxismo, y Marx incluido, sentaron las bases para que el marxismo en la práctica pudiera ser cualquier cosa, incluso si contradiciese su articulación científica. En otras palabras, el Marxismo estaba preparado desde su nacimiento en Marx para la manipulación política e ideológica al servicio del “pueblo”.

    Me temo que por espacio de tiempo no podré dejar mis ideas con más detenimiento acerca de Julio Antonio Mella, pero es sabido de sus tendencias Trotskista en el entendimiento del Marxismo, tal vez en otro momento seré más detallado al respecto.

    Todo esto no quiere decir de ninguna manera que las ideas del Che o de Fidel en aislamiento no se le puedan sacar elementos valiosos, pero me temo que en general ya vienen causando bastante daño. Hay una frase del Che sin embargo con la cual yo aún me siento identificado: …El hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía.

  • Ulysses Alvarez dice:

    El Pidio Torres,

    Le agradezco igualmente el tiempo que se ha tomado en leer mis comentarios. Primero, tendría que aclarar que no soy “un estudioso de la filosofía”, soy un programador en un agencia de animación y tecnología en Londres. Hice estudios de filosofía en la Universidad de la Habana a finales de los años 80, pero nunca ni me he atribuido, ni se me ha conocido por “intelectual”. No sé si pueda considerarme como un “discutidor pueblerino” como usted, pero me interesa cualquier tema, intelectual o no, que proponga formas novedosas de mirar a las cosas, ya sea sobre el baseball, la parapsicología o el gobierno cubano. Hay limitaciones, por supuesto, no solo relacionadas con las miles de otras cosas que hago en mi vida, sino también con el formato de comentario de este blog (No puedo hacer una explicación detalladas en este formato).

    En lo que respecta a las diferencias entre los ISMOS y los ismos. Si le resulta una discusión bastante abstracta, no le culpo, cada cual viene de contextos muy diversos y diferentes. Cada uno de nosotros tenemos un “lenguaje” de hablar, y aunque sea bueno encontrar lugares comunes y resonar con el interés general, el hecho de que la especialización por una parte y la personalización de muchos problemas en el mundo de hoy por otra, hace difícil pero no imposible una comunicación efectiva.

    Le prometo aclararle las diferencias entre los ISMOS y los ismos, pero antes de ello necesito responderle a algunos comentarios paralelos que hizo. Me dice que hablo de una realidad que no conozco o que interpreto de una forma similar a la de los “filósofos” contrarrevolucionarios. Le confieso que no conozco a cabalidad la situación cubana (me pregunto quién la conoce), ni creo que tenga que conocerla a cabalidad para poder hacer comentarios validos sobre ella. Le puedo decir que visito a Cuba a ver a mi familia todos los años. Mi familia tiene similares dificultades como cualquier otro cubano promedio y cada año que voy por un mes me actualizo con lo que sucede.

    En realidad no sé que quiere decir cuando piensa que interpreto de una forma similar a la de los “filósofos” contrarrevolucionarios. Sería bueno que aclare a quiénes llama “filosofo” y a quiénes contrarrevolucionarios. Incluso, sería bueno que aclare que idea en particular de otros es similar a lo que expreso y que hay de contrarrevolucionario en ello.

    No sé cómo pudo de deducir de mis comentarios alguna referencia a “ustedes” como un rebaño de carneros sometidos a la voluntad tiránica de un dictador. Si mis palabras de alguna manera despertaron esas ideas en usted le aseguro que no considero a usted o a nadie como parte de algún “rebaño”.

    Cuando pregunta: ¿Qué explicación filosófica, epistemológica, ontogénica o ecológica tiene la subsistencia de la Revolución Cubana a más de 55 años de su triunfo, a pesar de la agresividad imperialista y aún más, del descalabro del socialismo “real”? Creo que la explicación que tiene, sin necesidad de darle ningún adjetivo (filosófico, epistemológico, ontogénico o ecológico) es muy simple. Primero, es geográfica. Segundo, un pueblo puede seguir los ideales de un líder o de unos líderes como etapa transitoria de lo que el marxismo-leninismo llamó “dictadura del proletariado”. En Cuba, debido a las llamadas presiones del enemigo la “dictadura del proletariado” se ha convertido en algo permanente.

    Marx y Lenin nunca previeron que no importa cuan beneficioso sea proteger el pueblo y sus ideales, mantener la “dictadura del proletariado” en manos de un gobierno uni-partidista traería a la larga muchos problemas más graves, que crear multi-partidismo, incluso considerando los riesgos asociados con esto último.

    Tal dictadura como protectora de los intereses del “proletariado”(el pueblo), tiende a convertirse de una “dictadura del proletariado” en una dictadura de aquellos que representan al proletariado, incluso cuando en una etapa tardía de tal dictadura(la Cuba de hoy), el “proletariado”(el pueblo) aun ha conservado el hábito y la voluntad ( ya rígida) de seguir y apoyar a sus gobernantes.

    Mi opinión personal al respecto es que cuando la “dictadura del proletariado” es la dictadura de aquellos que representan y favorecen al pueblo tal dictadura tiende a convertirse en una meritocracia oligárquica, incluso aunque institucionalmente no lo sea.

    Representar a la mayoría bajo una meritocracia oligárquica es un problema complejo, pero esencialmente no tiene que estar basado en mucha reflexión o deliberación de eso problemas complejos, sino más bien en poner en práctica, distribuir y reinforzar principios que han sido aceptados (en muchos casos sin cuestionarlos) desde hace mucho tiempo (en este caso desde el triunfo de la revolución cubana), y al mismo tiempo introducir cambios cosméticos que garanticen cierto nivel de creencia en la “innovación” y la “actualización” de los ideales incuestionables.

    Regresando a mi explicación sobre los ISMOS y los ismos. Los ISMOS con mayúsculas son Capitalismo, Socialismo, Comunismo, Liberalismo, Democracia, Imperialismo, etc. Ismos con minúsculas son todos aquellos movimientos e ideas que ofrecen soluciones reales a problemas reales pero no están tan ocupados en nominarse como esto o como aquello, pero están interesados en dar pasos pequeños pero efectivos en resolver problemas que acosan diferentes comunidades de individuos que no son ni se consideran mayormente homogéneos. Esto no quiere decir que los ismos con minúsculas este necesariamente opuestos a los ISMOS con mayúsculas. Algunos los están, pero otros usan a los ISMOS con mayúsculas para llevar sus voces e intereses a otros grupos. ISMOS con mayúsculas es creer en e intentar influenciar 99% del pueblo, ismos con minúsculas es en ocasiones creer en e intentar influenciar al menos 50% del pueblo. El primero tiende a generar tendencias totalitarias, el segundo es algo más democrático.

    Finalmente, cuando afirma que no cree que haya muchas alternativas de respuesta, me temo que estoy en desacuerdo. No sé si hay muchas, pero si pienso que existen lo suficiente como para reconsiderar que sólo UNA puede ofrece la panacea universal de toda respuesta a los problemas que los cubanos tienen hoy.

  • Señor Ulysses Álvarez:
    Agradezco a Ud. que haya tenido la deferencia de contestar mi comentario. Su respuesta es interesante, pero amerita una lectura más pausada que, por razones de tiempo, ahora mismo no le puedo dispensar.
    Por lo visto es Ud. un estudioso de la filosofía, en lo cual me aventaja por mucho, ya que este humilde interlocutor escasamente alcanza a ser un “discutidor pueblerino” de temas tan superfluos e inconexos como la parapsicología o las reglas del baseball.
    Le confieso que no entiendo con claridad esas variaciones sobre “ismos” e “ISMOS”, medianamente alcanzo a comprender que, según su punto de vista, de lo que se trata es de un juego de ideologías que solo tienen algún sentido en la medida en que se sobreviven unas a otras, y cuando se identifican como tal es porque han sido superadas por la historia.
    En verdad creo que es una discusión bastante abstracta para mi menguado intelecto, pero le replico algo: quien habla de “totalitarismo” en Cuba, ni conoce ni el totalitarismo ni a conoce a Cuba. Ud. habla de una realidad que no conoce o que interpreta de una forma similar a la de los “filósofos” contrarrevolucionarios. Habla de los cubanos como si tuviera a mano las estadísticas nacionales de respaldo a nuestro sistema social. Me parece bastante osado. Yo tampoco tengo esas estadísticas, pero la historia de mi Patria me da razones suficientes para desmentir a los que desde su ignorancia o su mala fe, hablan de nosotros como un rebaño de carneros genuflexamente sometidos a la voluntad tiránica de un dictador.
    Ahí, señor Ulysses, ahí no cabe su disertación filosófica. El pueblo cubano fue el último en despojarse del colonialismo español y el primero en alzarse contra el imperialismo norteamericano como país socialista en América. Cuando hubo dictadores sanguinarios en nuestra tierra, no superaron los 10 años: José Miguel Gómez, Menocal, Machado, Grau, Prío, etc. El más duradero de ellos y el más asesino, fue Fulgencio Batista que, a pesar de contar con el apoyo incondicional de los yanquis y tener uno de los ejércitos más poderosos de A. Latina, no pudo contener el empuje revolucionario, a pesar de que sobre su espalda yacía una cifra impronunciable de mártires. No pudo Batista, no pudo sostenerse en contra de la voluntad popular.
    ¿Qué explicación filosófica, epistemológica, ontogénica o ecológica tiene la subsistencia de la Revolución Cubana a más de 55 años de su triunfo, a pesar de la agresividad imperialista y aún más, del descalabro del socialismo “real”?
    No creo que haya muchas alternativas de respuesta, lo que sí creo es que el Marxismo es para nosotros una forma de pensar, un camino lleno –gracias a Dios– de contradicciones, azaroso, difícil, como lo es también el pensamiento martiano, el leninismo…
    Yo, honestamente Sr. Ulysses, creo que de lo que se trata es de defender un partido, o sea definirse: el mío está claro: la dignidad del hombre.
    Respetuosamente, Elpidio Torres

  • xiomaracarla67 dice:

    No puedo valorar acerca del libro de Ivan de la Nuéz pues no lo he leído, pero el tema me es interesante ya q los cubanos hemos conocido de una forma u otra las obras de Marx,Engels y Lenin.Las interpretaciones de Marx han ido de un extremo al otro,sin embargo resulta superficial el criterio de Ulysses Alvarez de “hasta que finalmente devino un objeto, simultáneamente banal y de fetiche (un cliché de consumo- Fidel Castro-Che Guevara)”. Sería sano q leyera sin prejuicios, las vidas y obras de estos dos hombres y de otros anteriores a ellos (Julio Antonio Mella,por ejemplo) en la historia de la Revolución Cubana para que apreciara más justa y objetivamente los aportes q estos revolucionarios han hecho a la historia de Cuba especialmente y del mundo, desde su pensamiento y sobre todo desde la práctica revolucionaria,sin menoscabar la participación de los intelectuales ,aunque algunos detrás del buró se creen dueños de la verdad y menosprecian a los que han expuesto sus vidas para construir junto a sus pueblos obras de infinito amor gracias a lo q aprendieron leyendo a Marx entre otros magníficos pensadores y hacedores de nuestra patria y del mundo.

  • Ulysses Alvarez dice:

    Una última observación: El Marxismo, al menos en lo que respecta a Carlos Marx, es una forma de pensar. Hay sin embargo dos afirmaciones de Marx que han quedado como un legado de la naturaleza contradictoria de su propia manera de pensar. Marx la hubiera llamado, “dialéctica” y el engendro monstruoso que él junto a Engel nominó como materialismo dialéctico:
    1- Marx una vez afirmó que ni el mismo se consideraba a cabalidad un Marxista. Esto probablemente apuntaba al hecho de que el Marxismo estuvo destinado desde sus inicio a ser mucho más que una teoría y convertirse desde esa teoría fundamentalmente en una praxis. El Marxismo término convirtiendo en una “praxis” pero no desde la teoría que Marx designó a hacerse práctica. Es por ello que tal “praxis” materializó la insolvencia “dialéctica” de un modus operandi que dio su último suspiro al venderse como mercancía banal de segunda mano en el mundo occidental.
    2- Para Marx, los filósofos han interpretado el mundo de una manera u otra pero de lo que se trataba era de transformarlo. Y en otros momentos nos dice que la filosofía tiene que realizarse para poder perderse y que su realización es su pérdida. En términos prácticos lo que se ha perdido es la filosofía Marxista, no precisamente porque se haya realizado de la manera dialéctico hegeliana en que Marx la concibió, sino porque se ha perdido en una realización forzada, en un malentendido fundamental que estaba en el corazón de la teoría marxista y su mal manejo de la doctrina Hegeliana. Marx terminó siendo mas hegeliano idealista que Hegel precisamente en la práctica y articulación de su aberrante “materialismo dialéctico”.

  • Ulysses ALvarez dice:

    Estimado Elpidio:

    El estado de cosas que diagnóstica Iván alrededor del Marxismo son sólo los síntomas y al mismo tiempo la consecuencia de un fenómeno global que ha venido sucediendo incluso antes de que se cayera el muro de Berlin. Todas las grandes narrativas, políticas o de cualquier otro tipo, se han venido desmoronando. Ni siquiera el llamado capitalismo ha escapado de este proceso, incluso aunque en algunos círculos se sigan pregonando que ha triunfado.
    Para que el Marxismo deviniera un fetiche en algunos grupos en el Occidente, primero tuvo que funcionar para otros grupos cómo una verdad científica (El Capital – Louis Althusser, etc) y más tarde como una ideología (El Manifiesto Comunista -Lenin-Antonio Gramsci) hasta que finalmente devino un objeto, simultáneamente banal y de fetiche (un cliché de consumo- Fidel Castro-Che Guevara). Esto en realidad es el proceso natural de muchas ideas, incluyendo innovaciones tecnológicas (colectores de viejos macintosh intentando hacer un culto a los viejos ideales de computación).
    Creo que se han producido más camisetas y parafernalia de consumo de Einstein que de Marx. Por supuesto, las teorías de Einstein han funcionado a un nivel de aplicación que es completamente diferente al marxista, pero la manera en la que ambos se han popularizado ha demostrado que incluso a nivel de las llamadas ciencias exactas se ha creado y se puede crear cantidad de ideologías.
    Digamos por ejemplo, la teoría general de la relatividad junto con la teoría darwinista de la evolución, ambas han generado cantidad de ideologías no solo a nivel de las ciencias sociales sino incluso dentro de las prácticas de las llamadas ciencias exactas. No creo por otra parte que el problema este en el “mercado”. Mucho antes de que las cosas e ideas se vendan con bastante éxito en el mercado tienen que devenir ideologías y como resultado convertirse en cliché hasta que terminan siendo obsoletas. Después que son hecha obsoletas pasan por un período de adormecimiento para luego, con el tiempo, ser reavivadas nuevamente con nuevos aditamentos, pero ya no remitiendo a nada en relación con su esencia, cualquiera que esta haya sido. Esto es explicado extensamente por Marshall McLuhan es su libro, Laws of Media.
    No se trata de que ni el Marxismo, ni el Liberalismo ni el Cristianismo, ni el Fascismo sirvan, y que como resultado nos quedemos sólo con el cinismo de creer exclusivamente en uno mismo. Lo más curioso de todos estos procesos globales que suceden hoy es que cualquier cosa que optemos por creer como sistema de ideas sea personal o no, ya ha sucedido como ISMO con mayúsculas, por tanto de lo que se trata es de evitar y corregir esos ISMOS con mayúsculas y generar “ismos” con minúsculas con las esperanzas y haciendo el esfuerzo por hacer un impacto relevante en la ecología social de nuestra propia vida personal.
    Digamos pro ejemplo, el Totalitarismo del gobierno cubano es un ISMO con mayúsculas en relación a los cubanos que lo sufren o lo vanaglorian dentro de la isla. Sin embargo, esos mismo cubanos se están dando cuenta poco a poco que lo que resuelve sus problemas reales, materiales o espirituales son “ismos”, creencías y actividades con minúsculas. No obstante, esos “ismos” y creencías con minúsculas afrontan las censuras del ISMO dominante gubernamental y “popular”. Ello obliga a los partidarios de los “ismos” con minúsculas a reconsiderar sus creencias e ideas políticas como ISMO opositor de transición con mayúscula, retro-alimentando así el círculo vicioso que el mismo gobierno ha generado en aras de no perder su poder. El gobierno cubano en su último suspiro de vida quiere generar los mismos síntomas de descomposición en sus opositores al obligar a toda oposición a tener el mismo fervor intolerante que ellos practican.
    La desilusión con no creer en ningún ISMO es precisamente porque los ideales para reemplazarlos intentan ser articulados nuevamente como ISMO con mayúsculas, creyendo que esa es la única manera de hacer un impacto real en el mundo. Sin embargo cada vez más la manera en que muchas gentes hacen un impacto real en el mundo es por medio de “ismos” que desde su ecosistema social personal, con pequeños pasos, traen cambios reales en el orden social y en sus vidas, incluso cuando ello más tarde pueda convertirse en algunos casos en otro ISMO con mayúsculas.
    Comparto contigo la idea de que muchas veces tras el estímulo a la crítica y a la discusión desde posiciones “culturosas” se esconde algo, pero no creo que sea la intención ideológica del mercado de eliminar la ideología. Lo que se esconde en mi opinión es la intención de ciertos grupos sociales de poner más énfasis en sus ganancias que en innovación, creatividad y prestar servicios. El mercado en sí no elimina nada, son los individuos que van al mercado como vendedores y consumidores los que crean un mercado de mejor o peor calidad.

  • Señor Roberto Madrigal:
    Cuánto desearía tener la cultura y el verbo de estos ensayistas y filósofos. Cuando los leo me doy cuenta de lo importante y liberador de la cultura y entiendo a Martí (“Ser culto es el único modo de ser libre”).
    Y sí, coincido en mucho con lo que se dice que aborda el citado libro de Iván. Sin embargo, en el artículo que lo comenta no dejo de percibir el vaho de alguien que ha entendido que el Marxismo una forma de pensar comparable al fascismo, con lo cual discrepo radicalmente.
    En mi opinión, tanto el Marxismo como el Cristianismo y otras doctrinas, son esquemas filosóficos tan desconocidos como manipulados. Al mismo tiempo exaltados y pisoteados.
    Hay en nuestro mundo una filosofía que se erige como paradigma del modus vivendi global: el mercado. En su lucha por la hegemonía ideológica, el mercado es capaz de desarrollar la “crítica científica” de cualquier otra escuela y para hacérnosla llegar (léase para imponerla) tiene un arsenal de medios de comunicación, con lo cual se sitúa en franca ventaja.
    Cuando leo artículos como esto me pregunto: si el Marxismo no sirve, ni el liberalismo, ni el Cristianismo, ni el fascismo, etc… ¿en qué creer?
    “Pues claro –diría el cínico– creeré en mí. Mi filosofía soy yo mismo.”
    Pues pienso que de eso se trata, de esconder tras el estímulo a la crítica y a la discusión desde posiciones “culturosas”, la intensión ideológica del mercado: eliminar la ideología.
    Creo sinceramente, señor Roberto Madrigal, que el Marxismo no es un fetiche, sino que el mercado quiere hacerlo ver así, como también ha pretendido convertir el legado ético del Ché, en estampilla comercial. No creo en nadie porque se llame marxista o comunista, porque al final de cuentas –y esto es algo que todavía no se alcanza a comprender– , el Marxismo no es una forma de pensar, sino un modo de sentir y actuar.
    Saludos respetuosos,
    Elpidio Torres.

  • Anónimo dice:

    C, Pt & I: Eso ya lo hizo en su libro “Fantasia roja. Los intelectuales de izquierda y la revolucion cubana”.

  • Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente dice:

    Seria interesante que de la Nuez hiciera un libro sobre el otro fetiche que fue el argentino Guevara, que ni fue heroico ni cosa que se le parezca y sin un cobarde asesino y ahora es un Mickey Mouse mas pintado en las camisetas que se comercializan con su imagen para los inadaptados y desinformados tontos.