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Disentir

  • Ago 23, 201309:23h
  • 3 comentarios

walfrido

El truco es viejo. Cuando no hay nada que ripostar contra una opinión o una evidencia, se ataca a quien la expresa. Los abogados son muy cuidadosos y te entrenan antes de testificar. Te advierten de que si tu testimonio como experto es correcto y está basado en evidencia sólida, te van a atacar. El abogado del otro lado trata de distraer al juez o al jurado buscando algo en las credenciales del testigo experto que le reste credibilidad, y si no, busca algún fallo irrelevante, desde un error tipográfico hasta un nombre deletreado incorrectamente. Todo con tal de evitar entrar en la discusión de la opinión, a la cual no tiene nada substancioso que oponerle.

Es muy humano reaccionar ante una opinión con la cual uno no está de acuerdo con una respuesta defensiva. Aceptar argumentos que nos contradicen no es fácil. Todos somos prejuiciados y resistimos cambiar nuestra visión de las cosas. De ahí que cuando algo no nos encaja enseguida, antes de pensar y analizar lo dicho, atacamos al mensajero, incluso sin conocerlo a fondo. La situación se agudiza cuando el tema nos toca profundo y si es en cuestiones de política, la combustibilidad aumenta. Aunque esa actitud no es patrimonio exclusivo de los cubanos, no hay dudas de que el castrismo, a lo largo de seis décadas, se ha encargado de nutrirla y exacerbarla. Los cubanos somos proclives a asesinar la reputación de quien disiente. No somos dados a la discusión seria de los problemas. Nos gusta lo dramático y lo inflamatorio.

Disentir, según el diccionario, es meramente “no ajustarse al sentir o parecer de alguien”. Un recorrido por la blogosfera cubana indica que una vez que eso ocurre, los cubanos por lo general rehuimos la polémica y acudimos al insulto. Decir que Guillermo Fariñas tiene aspecto de faquir, o que Berta Soler confunde las r con las l, que Orlando Luis Pardo Lazo es un marrano masturbador de banderas, que Yoani Sánchez es la que “más discos vende fuera de Cuba… pero que la que vende más discos no es siempre la que mejor representa el pensar de la gente”, o que Rosa María Payá es serena y heredera de un hablar pausado no dice absolutamente nada acerca de lo que proponen. Nada de eso afecta lo correcto o lo errado de sus posiciones. La demonización o el endiosamiento no conducen a ninguna parte ni ayudan a entender mejor los asuntos que se ponen sobre la mesa. Son solamente fuegos artificiales para distraer la atención de lo enunciado, son las armas de los publicistas o peor aún, de los propagandistas. De los inseguros, los ignorantes, los desinformados o los manipuladores. Los que quieren vender su opinión a toda costa, sin cambiar ni un acento ni una coma.

Disentir, aunque no lo diga el diccionario, es sostener una opinión y estar dispuesto a polemizar. Es en la polémica honesta y abierta en donde se profundizan los temas, se alcanzan conclusiones y se logran objetivos. No es que uno no ponga en duda la procedencia de quien habla, ni sus intenciones, ni sus fuentes de financiamiento, pero es que nada de eso importa si no se polemiza sobre los asuntos. Y si los cubanos no aprenden eso, no van a ninguna parte. Lo más triste es que son los de “acá” los que están poniendo en práctica las enseñanzas de los de “allá”. La solución no está en cogerse las manos y entonar una canción solidaria y llena de esperanzas, sino en discutir abiertamente las diferencias y mantenerlas con respeto. Entre la utopía y el margen, me sumo a los marginales.

Roberto Madrigal
Cincinatti

Foto: Plaza de la Revolucion-Plaza Tiananmen conexión, inspirado en Study in Perspective de Ai Weiwei: Walfrido López R.

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3 respuestas
Comentarios

  • mercy perdigon dice:

    encantada de leerlo.. pero irremediablemente descorazonada por tanta falsedad con respecto a los que supuestamenet disienten. Ojala no supiera tanto sobre los que usted menciona en su articulo… despues de recorrer las calles de este m]iami . de marchas, de misas , de garages sales… CUBA duele y mucho. tambien duele el engano, EL MISERO fraude de los que dicen disentir. LO QUE sucede es que hace rato se erige la causa sobre enormes falsedades. MI actuar y el de muchos,, la , llamamemos apatia.. y digo esto para no caer en lo de EL COCO…. y BERTA, Y JOSE DANIEL.. y un largo yyyyy, de todas formas me gusta leerlo.. saludos

  • Miguel Iturralde dice:

    Lo más triste es que son los de “acá” los que están poniendo en práctica las enseñanzas de los de “allá”

    Nada más con el testigo, su señoría. Saludos.

  • jj dice:

    Oh, ese dedo enarbolado.. He aquí un acto de genuina valentía me ha movido hasta las lagrimas… Se necesita mucho coraje para hacer algo así, en la misma plaza de la revolución….