castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

Sábados en PD

PD en la red

Los culpables

  • pd
    Editor Jefe
  • Abr 23, 201319:12h
  • 2 comentarios

tsarnaev

por David Remnick

En medio de la Segunda Guerra Mundial, Joseph Stalin, tuvo uno de sus históricos ataques de paranoia y crueldad: declaró al pueblo checheno desleal a la URSS y lo expulsó de su tierra natal en el norte del Caucaso a Asia Central y el vacío siberiano. Decenas de miles de chechenos, junto a miembros de otros pequeños grupos étnicos del Cáucaso y la Península de Crimea, murieron en la deportación en masa o poco después —algunos de frío, algunos de hambre. La familia Tsarnaev se instaló eventualmente en una una ciudad llamada Tokmok, en Kirguistan, no lejos de la capital, Bishkek. A muchos de los que sobrevivieron durante los siguientes trece años en el exilio se les permitió regresar a casa, a finales de los cincuentas, con Nikita Jrushchev, y reestablecieron un sentido del lugar, así como de la identidad. Algunos continuaron siendo expatriados. Los chechenos hablan ruso con un fuerte acento; más a menudo hablan su propio idioma, Noxchiin Mott. El Cáucaso es una región extremadamente multicultural, pero la religión predominante en el norte es el Islam. El espíritu nacional checheno es invariablemente descrito como “orgullosamente independiente”. Cuando la Unión Soviética colapsó en 1991, los rebeldes nacionalistas lucharon dos horribles guerras contra el Ejército Ruso por la independencia chechena. Al final, los grupos rebeldes fueron diezmados o se pasaron al lado ruso. Pero la rebelión sobrevive, en Chechenia y en las regiones circundantes—Dagestan e Ingushetia —y se ha vuelto fundamentalista en su carácter. El eslogán es “Juhad global.” Las tácticas son el secuestro, el asesinato, el atentado con bomba.

Anzor Tsarnaev, un checheno étnico que vivió gran parte de su vida en Kirguistan, emigró hace una década al área de Boston con su esposa, dos hijas y dos hijos. A pesar de sus dedos artríticos logró vivir como mecánico de automóviles. Miembros de su familia acudían ocasionalmente a una mezquita de Prospect Street, en Cambridge, pero nada parecía fundamentalista en su aspecto.

El hijo mayor de Anzor, Tamerlan, nunca pareció conectar plenamente con la vida americana. “No tengo ni un sólo amigo americano,” le dijo Tamerlan a un fotógrafo llamado Johannes Hirn, que le pidió permiso para fotografiarlo mientrás se entrenada como boxeador. “No los comprendo.” Estudiaba, indiferentemente, en el Bunker Hill Community College, en busca de un título de ingeniería. Se describió a sí mismo como “muy religioso”; no fumaba ni bebía. A los veintiséis años y con alrededor de doscientas libras de peso, boxeaba regularmente en el Wai Kru Mixed Martial Arts. Le gustaba Borat (“aunque algunas de las bromas se pasan mucho”). Tenía una hija, pero poca estabilidad. Hace tres años, le arrestaron por asalto doméstico y agresión. (“En América, no puedes tocar a una mujer,” dijo Anzor al Times.)

David Bernstein, un matemático retirado de Moscú, que emigró hace treinta y tres años, dijo que conocía a la familia porque solía llevar a Anzor en su coche regularmente. Se dió cuenta de que Tamerlan a veces trabajaba en el taller de reparaciones, pero no parecía feliz por ello. “Hablaba con Tamerlan sobre estupideces.” recuerda Bernstein. “Le pregunté si conocía sobre su nombre, sobre el gran guerrero, y el decía que yo debía convertirme en musulmán. Yo le tomaba el pelo, diciendo que cada cual inventa su propia religión.” Cuando Bernstein descubrió que uno de sus conocidos era sospechoso de ser responsable de un acto terrorista en la linea de meta de la Maratón de Boston, se sintió sorprendido. “Me sentía como Forrest Gump,” dijo. “¿De súbito él es famoso por este terrible acto, y yo tuve todas esas conversaciones con él. Pero ¿quién puede decir que yo lo conocía realmente?”

Dzhokhar, de diecinueve años, se había graduado en la Cambridge Rindge and Latin School, donder era localmente conocido como luchador, descrito como ligero, ágil y un poco tímido. Obtuvo una beca de estudios de la ciudad de Cambridge. Trabajó durante un par de años como salvavidas en una piscina del campus de Harvard. Un compañero salvavidas le recordaba como un chaval “agradable” con un “buen sientido del humor.” Los compañeros de secundaria de Dzhokhar también tienen buenos recuerdos de él. “Era un buen tipo,” dijo Ashraful Rahman. “Nunca me dio malas vibraciones. No era un gran estudiante, pero era listo, A veces nos reuníamos en la mezquita de Cambridge. Dzhokhar iba la mezquita más a menudo que yo, pero no era completamente devoto. Cuando piensas en esto, tengo que preguntarme ¿le forzaron a hacerlo? ¿Le lavaron el cerebro? Es tan contrario a su carácter. Y tienes que tenerlo en cuenta —era un colgado. Le iba realmente la marihuana. Y la gente así generalmente es muy calmada, tranquila.”

Essah Chisholm, otro practicante de la lucha, dice, “Era un tipo tranquilo.” Pero cuando Chisholm y una pareja de amigos vio fotos de los hermanos Tsarnaev en la televisión, el jueves por la noche, llamaron a la línea informativa del FBI. Más tarde, aquella noche, comenzó el enfrentamiento armado: un tiroteo, una furiosa persecución, bombas arrojadas. “Es confuso,” dijo Chisholm el viernes por la tarde. “Cada vez que veo su nombre en la televisión es increíble. Ver el nombre de Dzhokhar, ver su rostro. Creo que esto tiene que ver con su hermano mayor. A menos que fuera algún tipo de agente durmiente, creo que su hermano tenía una gran influencia. Tamerlan tal vez no se sentía integrado, y podría haberle lavado el cerebro a Dzhokhar con opiniones radicales que retorciese cosas del Corán.”

El sentimiento causado por un insípido desconocimiento—“Parecía tan agradable”—comenzó a evaporarse a medida que nos acercábamos a los hermanos Tsarnaev, el canal de Tamerlan en YouTube muestra una serie de videos que apoyan el fundamentalismo y el Jihad violento, incluyendo un discurso de Feiz Muhammad, un clérigo y ex boxeador australiano con base en Malasia; en un video, el clérigo habla sobre el malvado “paganismo” de las películas de Harry Potter. Otro video dramatiza la profecía del Armageddon y las banderas negras de Khurasan, una todopoderosa fuerza islámica que se alzará en Asia Central y derrotará a los infieles; es una profecía marcial-religiosa favorecita por Al Qaeda.

Los tweets de Dzhokhar—@J_tsar—son una desconcertante combinación de banalidad y descontento. (parece haber seguido mandando tweets incluso después de las explosiones en la línea de meta el pasado lunes). Cuando las escaneas, ves los pensamientos de un joven; sus bromas, resentimientos, prejuicios, fe, deseos.

14 de marzo, 2012—Una década en América ya, quiero largarme
16 de agosto, 2012—El valor de la vida humana no vale una mierda ahora, eso es #tragico
22 de agosto, 2012—Soy el mejor jugador de beer pong de Cambridge. Lo soy #verdad
1º de septiembre, 2012—Os preguntaría por qué es tan difícil para tantos de vosotros aceptar que el Once de septiembre fue un trabajo desde dentro. Quiero decir al diablo con los hechos, sois todos auténticos #patriotas #gethip
24 de diciembre, 2012—Hermanos en la mezquita o piensan que soy un converso o que soy de Argelia o Siria, el otro día un tipo me pregunto cuando descubrí el Islam.
15 de enero, 2013—No discuto con tontos que dicen que el Islam es terrorismo. No merece la pena, dejad que los idiotas sigan siendo idiotas.
13 de marzo, 2013—Nunca intentes coger un mini tomate con tenedor cuando lleves una camisa blanca, explotará
10 dde abril, 2013—Obtén conocimiento, consigue mujeres, adquiere dinero #livestrong
15 de abril, 2013—No hay amor en el corazón de la ciudad, manteneos a salvo gente
15 de abril, 2013—Hay gente que conoce la verdad pero permanece en silencio y hay gente que habla de la verdad pero no los escuchamos porque son la minoría
16 de abril, 2013—Soy un tipo de tío libre de stress

Gregory Shvedov, editor de un sitio web con base en Moscú llamado Nudo Caucásico, visita el Caucaso regularmente y estudia tanto el movimiento juhadista como el gobierno militar y la draconiana conducta militar en la región. A duras penas le sorprendió que dos chechenos, educados en gran parte en Estados Unidos, pero con fuertes ataduras con su patria natal, pudieran llevar a cabo ese tipo de acción en un “blanco fácil” como el maratón. “Estos días hay redes sociales, y la gente toma sus decisiones a partir de las mismas,” dijo desde Moscú, “No me sorprenderia nada que tuviera otra vida en las redes sociales. ¿Qué tipo de videos veían? ¿Qué tipo de lecturas y de YouTube sobre la Yihad?” Si Tamerlan hizo lo que se sospecha que hizo, puede que no toda su educación o instrucciones surgieran enteramente de medios digitales. El 12 de enero de 2012 voló desde Nueva York a Moscú, un blanco habitual de la rabia chechena; no regresó sino hasta siete meses después.

La mayor simpatía está reservada para las familias de aquellos que murieron en el atentado y en la violenta persecución que lo siguió —y por los muchos gravemente heridos en las explosiones. Incluso los más furibundos newyorkinos sintieron una profunda lealtad y amor hacia la gente de Boston. Pero, a medida que el día llegaba a su fin, no podías dejar de sentir algo también, por los padres de los culpables, ninguno de los cuales podía desentrañar la posibilidad de la culpabilidad de sus hijos, mucho menos su crueldad y maldad. Entrevistados en su apartamento de Makhachkala, capital de Daguestán, hablaron de una “encerrona”, una conjura del FBI. La madre, Zubeidat Tsarnaeva, le dijo a la estación televisiva Russia Today, “Cada día, mi hijo solía llamarme y preguntame, ‘¿Cómo estás, Mamá?’ Los dos. ‘Mamá, te queremos.’ . . . MI hijo nunca podría guardar un secreto.” El padre describió a Dzhokhar como un “ángel.” A finales del viernes (sábado por la mañana en Dagestan) sus hijos ya no estaban –uno muerto, otro herido, hospitalizado, y bajo arresto.

La familia Tsarnaev ya había sido golpeada antes por la historia —por el Imperio y el conflicto de ser desplazados por el exilio y la emigración. El asilo en una nueva y brillante tierra les dio poco consuelo. Cuando Anzor cayó enfermo, hace algunos años, decidió regresar al Cáucaso; no se podía imaginar muriéndose en América. Había viajado por medio mundo desde la tierra torturada de sus antepasados, pero algo le había devuelto a ella. El sueño americano no era para todo el mundo. Lo que no podía anticipar era el pésimo destino de sus hijos, destruidos por un terror creado por ellos mismos. La era digital no permite esconderse del extremismo, mucho menos aún de la tóxica combinación del fanatismo altruista y las aspiraciones frustradas de los jóvenes. Una década en América ya, quiero largarme.

Este artículo fue publicado en The New Yorker el 29 de abril de 2013. Traducción: Juan Carlos Castillón.

Publicado en
2 respuestas
Comentarios

  • pd dice:

    “Francotirador”, la edición del New Yorker en papel se adelanta on line.

  • Francotirador dice:

    “Este artículo fue publicado en The New Yorker el 29 de abril de 2013. Traducción: Juan Carlos Castillón.”

    Como puede decirse que algo “fue” publicado el dia 29 de abril cuando estamos a 25 de abril? Viajando a traves del tiempo?