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Cerró la Universal

  • abr 21, 201300:33h
  • 21 comentarios

salvat ENH

Ha cerrado la librería —y editorial— Universal, en Miami. Leo las reseñas sobre esta “pérdida” y no puedo dejar de pensar en cómo los cubanos tenemos una tendencia casi natural a la exageración y los falsos prestigios. Nadie que tenga una relación medianamente normal con la cultura puede alegrarse del cierre de una librería. Mucho menos tratándose de una de las pocas de Miami con un surtido de libros en español. Pero en el caso de la Universal, la palinodia colectiva debería venir acompañada de ciertas notas al pie. Corriendo el riesgo de ser la voz discordante, recordemos algunas cosas.

La librería que ahora quiebra siempre fue la caricatura de una verdadera librería de libros cubanos que nunca ha existido en la llamada “capital del exilio”. A pesar de los esfuerzos que hizo Juan Carlos Castillón durante la época en la que trabajó allí como librero, Salvat nunca ha tenido mucha idea de libros ni de qué es una librería como institución cultural. Se trata, para decirlo rápido, del raro caso de una editorial mantenida por un editor semianalfabeto, listo para publicar a cualquiera que tuviera la chequera pronta.

Varios de los libros académicos que aparecen en su catálogo no son malos, y algunos de sus autores (los menos) han sido importantes. Pero incluso a los buenos les hizo pagar —en vez de pagarles. La Universal era como la famosa posada española de la que habla Dumas en uno de sus cuadernos de viaje, en la que podías comer de todo… lo que tú mismo llevases. Si el autor era un buen vendedor, vendía. Si sabía de corrección de galeradas o conocía a alguien que supiera corregir tenías un texto sin erratas. Si podía pagar una buena portada conseguía una buena portada; si no, era tristona y fea. Universal era una editorial sin editor y sin oficio, donde los errores eran habituales. Una buena antología de la literatura negra en América Latina se estropeó porque el editor no se molestó en corregir la portada y el subtítulo en vez de decir “Una antología de autores hispanos de origen africano” decía “Una antología de autores hispanos de origen hispano”. En su edición de un libro de Orestes Ferrara la foto de contraportada presentaba a éste, vestido de mambí, con el absurdo pie: “En Tampa a su llegada a Cuba”. La novela de Benigno Nieto, Los paraísos artificiales, en el lomo decía Los paraísos articiales. Uno de sus primeros libros salió con el título Los pobresitos pobres. Debió haber sido, por supuesto, “Los pobrecitos pobres” pero el editor tuvo la ocurrencia de solucionar la errata en portada con una banda superpuesta que decía “SON TAN POBRES QUE NO TIENEN NI ORTOGRAFÍA”. Tacañería con sentido del humor.

Salvat continuó en el exilio la triste tradición cubana de la vanity press: casi nunca publicó a nadie que no pagase —excepto a Lydia Cabrera, creo. Sacó una gran historia de la arquitectura colonial, bien editada hasta donde llegaba la responsabilidad de los autores, que revisaron a fondo fotos y textos. Desgraciadamente, dejaron en manos del editor, los pies de foto, gracias a lo cual podemos ver fotos de la casa de los “marquezes” de Jaruco, más castizos de lo normal. Su edición de los poemas póstumos de Sarduy, Epitafios, con portada de Ramón Alejandro, ve saltar su numeración de forma inexplicable y siendo un libro de menos de 70 páginas la paginación llega hasta la 132.

Son apenas algunos de los ejemplos que recuerdo. Cosas que le pasan a cualquiera, dirán quienes no saben mucho del arte de editar y ahora parecen dispuestos a convertir a Salvat en “víctima de las nuevas tecnologías que han provocado que descienda la lectura de los libros impresos” y a la Universal en un “bastión cultural”. Pero la verdad es que las Ediciones Universal son un compendio de chapucería, donde todo se hacía mal para abaratar costos y ganar hasta en lo mínimo. Lo dice alguien que se gastó bastante dinero en sus libros, y se tomaba el trabajo de leerlos. Creo que fue Juan Abreu quien lo retrató (en clave) en una de sus noveletas, donde lo llama “El Flaco” y alude a las condiciones leoninas de sus contratos (con cláusula para editar en Cuba “después de la liberación”).

Ahora que la Universal se retira, a lo mejor Miami encuentra finalmente el espacio necesario para que aparezca una buena editorial cubana en el exilio, esa que los lectores de la comunidad se merecen.

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

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21 respuestas
Comentarios

  • sinjabón dice:

    qué mala onda, no era sapo sino sapiens, gracias a tí por tu sapiencia.

  • omu dice:

    sinjabá, alguien me ha enviado un e-amil diciendo que “oye tú, te están diciendo omusapo en PD…”. subo, entro y miro y me sonrío. qué bruto ese corresponsal mío, que no vio que no se trataba de insulto sino de halago, pq decirme omusapiens es un honor, y todo lo demás, igual de bueno.

    de nuevo, sinjabá, agradecida por la atención. venga, ahora vete a la Universal a comprar diccionarios en descuento.

  • sinjabita dice:

    la omusapiens concluyendo como siempre, en eso de saber y joder si que se le sale el judío de libreta.

  • mepiamo dice:

    Hace mucho llegué a la conclusión de que encontrar cubanos cultos era difícil. Hay muchos educados, pero no cultos. El problema me parece que consiste en que tanto los leídos como los no leídos, se creen más allá de todos los principios.

  • angel dice:

    Ernesto, si hasta ahora con todo el “poderío” del exilio cubano y su cultura, esta era la librería y la editorial que habían logrado ¿tú crees que van a mejorar en el futuro?
    Anda ya…

  • omu dice:

    jotajota, como jodes, tú tan fundado: “Tan solo por esto: los judíos son un pueblo basado en un Libro”. y bien, los cubanos, tus cubanos, son un pueblo basado en una libreta.

    y si no ves la ironía ni el sarcasmo de mi comentario, pues eso.

  • nilda dice:

    Bueno, vamos por partes. No me puedo imaginar como algun escritor pudiese pensar que la libreria y editorial de Salvat no fuese mas que un “vanity press.” Cuando un escritor no importa lo dedicado, o un escribidor paga porque le publiquen, esta usando un “vanity press.” Esos negocios como, bodegas o farmacias, existen para sus ganancias, y los que los manejan son negociantes. Algo muy natural en cualquier pais que sigue las reglas de la economia de libre empresa. Usualmente el altruismo no es parte parte de la filosofia de sus duenos. Si un cliente piensa de otra manera es que vive en las nubes. Caramba, hay que ser realista.

    Cuando un cliente pide que le publiquen un libro, antes de que se publique es la obligacion del escritor que usa un “vanity press” revisar la prueba de galera.

    Yo, que me dedico a la poesia en ingles, y que he tenido la gran suerte (porque eso es como sacarse la loteria) de que algunas de las universidades en E.U. compren mis libros para sus cursos de poesia, soy muy cuidadosa cuando publico y, aun asi, he encontrado erratas; mea culpa.

    No se la formacion academica que tendra Salvat, ni tampoco se si leia los libros que publicaba, asi que en eso no puedo opinar, no obstante, para vender jamon no hay que saber la formula de como prepararlo, solamente cobrarlo por libra.

    Como le escribi a Castillon: De cierta forma, Juan Carlos, extranare la libreria. Alli pase momentos agradables con mis colegas, aunque despues que volviste a Barcelona ya no habia con quien hablar de literatura, ni de nuestros suenos en ese hermoso mundo. Pero quedaran los recuerdos del dia que alli brindamos contigo, con una buena botella de vino espanol, Andre, Jerry y yo, cuando llego a nuestras manos tu primera novela.

    Todo en la vida tiene su razon de ser y haber hecho amistades, alli en la libreria, que han perdurado, es quizas una buena razon para que existiera la libreria. Por supuesto, eso no tiene nada que ver con la venta de libros, pero es la parte que me interesa a mi.

    Nilda Cepero

  • fam guy dice:

    el libro que mas vendia LU era ”Cocina al minuto” de Nitza Villapol, en una edicion pirata, donde no pagaba derecho de autor a los herederos de esa señora, cuando los herederos en Cuba le reclamaban por el robo, decia que ellos representaban la tirania asesina castrista y que no tenian nada que hablar … jajajaja, ladron que roba a ladron se diria, solo que le estaba robando a unos infelices, despues de eso siempre lo vi como un descarao

  • Victoria Garche dice:

    La primera vez que fui a Universal me atendio un gallego con gafas de nombre creo Juan Carlos que solo con decirle el titulo del libro que buscaba sabia la editorial y la tematica, si estaba agotado o no. Un dia regrese y me dijeron que ya no estaba: el cambio fue total y completo, no sabian nada, me vendieron lo que no me servia, no me lo quisieron cambiar por otro y todo ello con malos modales: acabe en la libreria Impacto donde el dueño (QEPD) sabia casi tanto como el español.

  • José Julian dice:

    Omu
    dice repite usted ese tópico infundado de que los cubanos son los “judíos del caribe”. Nada puede ser más ridículo. Tan solo por esto: los judíos son un pueblo basado en un Libro. Y eso hace una gran diferencia. Le prestan una enorme atención a la cultura y a la educación. No se puede decir lo mismo de los cubanos. Pena, porque me caen muy bien los cubanos con esa manera tan simpática que tienen de hablar… pero cultos? No!
    JJ

  • omu dice:

    Aunque estoy de acuerdo con lo expuesto por el autor –siempre me parecieron chapuceros los libritos de la Universal y las faltas de ortografía me daban soponcios–, el principal propósito de cualquier negocio es tener ganancia, no pérdida. Eso lo sabemos todo, por muy idealistas que querramos ser, incluyendo al autor. Por eso lo que dice MAT abarca mucha verdad, sobre todo esto: The intellectual publisher is the wet dream of authors.

    Pero también es cierto que la LU y su editorial tuvo su momento, su propósito como dice MMenéndez. Para mí fue un refugio cada vez que iba a Miami de estudiante, y me metía allí a fisgonear y me tropezaba con Castillón mirándome por sus espejuelitos, ansioso por dar consejo literario en medio del silencio y el runrún del aire acondicionado.

    Luego la LU quedó como ghetto mayamense, porque es cierto que la mayoría de los escritores cubanoamericanos que surgieron de esa primera ola decidieron escribir en inglés, not only because they could, but because they wanted to make money (not that they made much, but the few that hit the diana of the “exiled-inmigrant-exotic-coming-of-age-nostalgic-novel” did somewhat well, at the expense of being horribly translated into Spanish and repeating themselves over and over).

    Ese condenar siempre “el dinero” es absurdo y se hace eco del supuesto “rechazo” que hacen los castristas de lo mismo, siendo la principal acusación contra Yoani y su éxito como “periodista” y sus premios metálicos.

    Y esperar que algún cubanoamerica ya con dinero lo emplee en una buena editorial, periódico, o inversión cultural de cualquier tipo es un sueño, uno que comparto, pero que para nuestros judíos del caribe “no es práctico”. Aquí lo que importa es el cash.

  • Tienes mucha razon en todo lo que dices. En realidad, la libreria la sostuvo la editorial y aunque es cierto que a veces organizo eventos y fue centro de tertulias y reuniones, nunca lo hizo de manera consistente y fue mas bien por la voluntad de sus asistentes.
    A medida que los autores han encontrado otras vias editoriales gracias a las nuevas tecnologias, Universal fue perdidendo clientes. Sus libros son ofensivos a la vista (en su mayoria).
    Otro autor a quien al final no le cobro, despues de haberle sacado bastante, fue Carlos Victoria.

  • NDDV dice:

    Amén a todo lo expresado aquí. Que no exista una revista, una editora, una librería que valga la pena en Miami es realmente sintomático. La ciudad tuvo una literatura y un grupo muy activo de escritores, que ya van de salida, y que Salvat pudo publicar y amparar. Quedó la librería misma, que fue el refugio de tantos intelectuales en pequeña tertulia diaria, recuerdo a Humberto Piñera y Ángel Aparicio y tantos otros escritores de radionovelas, libretistas, costumbristas y periodistas del Antiguo Régimen.

  • The real tragedy is that vanity publishing doesn’t exist in Cuba today. A vanity press is infinately preferable to a state press (let alone a monopolistic state press). I should rather decide for myself what I want to write, even if my words are reproduced with errata or at my own expense, than be forced to write what others expect me to write, imposing self-censorship on myself and accepting the censorship of others.

    I do not believe that any important work was ever published in Cuba before 1959 that the author himself did not underwrite. Salvat merely continued that tradition in a milieu where there were almost more writers than readers (or at least buyers of books). He was not a university press, a philanthropic foundation, or a wealthy Maecenas. He gave his authors what they wanted and were willing to pay for, as any good businessman would.

    I do not care if Salvat was himself an intellectual or not, or how many gradations from an intellectual he may have been. The intellectual publisher is the wet dream of authors. But most authors manage to do without them because there simply are not enough of them to go around. A would-be author can live and die without ever publishing a word if he were waiting for the second coming of Maxwell Perkins.

    Salvat’s authors did not feel that they were being exploited; on the contrary, most continued to publish with him for decades: rare indeed was the author that produced only one book with his imprint. Moreover, no Cuban publishing house in the last 50 years or the last 100 years published more works by canonical (and, yes, non-canonical) authors than did Salvat’s Editorial Universal. It may have been the only game in town, but that fact, if anything, makes its contribution all the more valuable and indispensable.

    Universal is closing because both its authors and its readers are now in short supply. In the U.S., Cuban intellectuals today prefer to write in English (because they can). This opens the door to commercial publishing in this country, which is both more lucrative and prestigious than any ethnic press. For a previous generation of exiled writers this was not an option. Salvat allowed their voices to be heard. Without him most would have been silenced here as in Cuba. Whatever you may think of the value of those voices, you must admit that they had a right to be heard and for 50 years they were.

    As to the hope — appealing but impossible — that Editorial Universal will be replaced by something bigger and better, this would require, first and foremost, the creation of a market that just doesn’t exist, and may never have existed. Editorial Universal was the best publisher that could be fashioned from these circumstances.

  • lisa dice:

    Tengo entendido que la libreria no cierra hasta finales de junio.

  • Anónimo dice:

    Amén!

  • Lucien dice:

    Demoledor articulo.

  • Anónimo dice:

    De acuerdo contigo 100%!

    Salvat siempre me recordo a los “coleccionistas de arte” de Miami que compraban por libras los Mijares de etapa azul que este hacia en los 80′s.

  • anonimo dice:

    El cierre de la Universal. ¿Por quÉ esta en la rúbrica de CULTURA?

  • juan carlos castillón dice:

    Gracias por salvarme de la debacle.

  • Marilu Menendez dice:

    Estoy de acuerdo con mucho de lo que dices….pero La Universal fue, en su pricipio, mucho mas que una libreria.
    Fue el espacio en algunos de nosotros, los jovenes del exilio historico, encontramos una suerte de “tertulia” que nos mantuvo dentro de nuestra cultura—cuando el pastiche de Miami aun no existia y no podia ofrecer, ni siquiera, el guinno que ofrece ahora. Quizas si pudieses imaginar la soledad y el desarraigo de aquel aquel momento no te pareceriamos tan riduculos.