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Acuse de recibo: Roberto Zurbano responde a sus críticos

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    Editor Jefe
  • abr 15, 201323:19h
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Roberto_Zurbano

MAÑANA SERÁ TARDE: Escucho, aprendo y sigo en la pelea

Por Roberto Zurbano

Si una izquierda conservadora dentro y fuera de Cuba considera que un negro cubano revolucionario no debe hacer críticas a la Revolución, no ha entendido el papel que han jugado los negros dentro de esta y tampoco qué es un verdadero proceso revolucionario. En la base, en el corazón, en el fondo y en las orillas de este proceso los negros hemos sido buena parte del sostén. Nos asiste tanto el derecho moral a criticarla como el deber de defenderla, porque es aún insuficiente lo que hemos logrado frente a lo que hemos hecho y merecemos. Renunciar a esa crítica es renunciar a mejorar la Revolución y sentirla más nuestra.

Combatir el racismo es una de las grandes tareas del siglo XXI. Este flagelo no surgió en un país en particular, sino en un contexto mundial en el que fueron involucradas varias naciones y culturas marcadas por el afán colonial de repartirse el mundo y establecer jerarquías económicas y políticas que hoy sobreviven. El racismo contemporáneo es también un fenómeno globalizado y la lucha contra este va más allá de cualquier frontera. Renunciar al debate internacional es reducir su impacto a viejos conceptos nacionalistas y no tener en cuenta el proceso de intercambio desigual generado por el turismo, las nuevas tecnologías de la información, las migraciones y las transnacionales de la cultura. Es un debate sobre la persistencia del racismo en Cuba, sobre los modos paternalistas y sofisticados con que ese tipo de humillación se reproduce o renueva y, especialmente, sobre cómo reconocerlos y enfrentarlos en un nuevo contexto.
Es bien conocido que The New York Times no es un diario de izquierda, aunque se declare contra el bloqueo y sea el soporte donde se dio a conocer a la opinión norteamericana el caso de Los Cinco. Publicar en el NYT no fue un acto de ingenuidad, sino un riesgo asumido con toda responsabilidad. Decidí publicar allí, donde escasean las firmas cubanas de la Isla, y no en el Granma ni en El Nuevo Herald, por razones diversas, pero conocidas. Acepté la propuesta con la intención de colocar el debate más allá de los insuficientes espacios académicos y culturales a los que asisto hace 15 años. Un periódico es otra cosa: puede alcanzar, informar, desinformar y convocar, en breve tiempo, a decenas de miles de personas.

El original fue aceptado, con propuestas de cambios. Durante el proceso de negociación editorial se agregaron y rechazaron textos que fueron discutidos por vía electrónica, durante una semana de trabajo. Dos colegas compartieron conmigo estas revisiones, ambos con excelente dominio del inglés. El texto final, enviado en la tarde del viernes 22, nos satisfizo a todos. El título aprobado por mí “Para los negros en Cuba, la Revolución no ha terminado”, aunque no fue el original (“El país que viene y mi Cuba negra”) me resultaba afortunado, pues esta idea se esboza en varios momentos del texto. Desafortunadamente, el título que apareció, “Para los negros en Cuba, la Revolución no ha comenzado”, sin mi aprobación, borró toda posibilidad de identificar a los negros cubanos con la Revolución.
Este cambio constituye una violación ética y legal a mi texto, al tiempo que prejuicio casi toda la lectura. De inmediato redacté una nota advirtiendo los cambios, enviada en la mañana del martes 26 de marzo, (el lunes hubo apagón) a colegas y amigos que se encargaron de circularlo. La responsabilidad del NYT con sus lectores fue subvertir el titulo, evitando que leyeran desde mi propio emplazamiento. Esta manipulación es una lección ejemplarizante para mí, ojalá sirva a otros para que no renuncien a publicar allí y sepan aprovechar mejor ese espacio. También exijo del NYT una excusa más profesional y ética que los subterfugios que ha manejado hasta hoy.
En la primera semana hubo una reacción en mi contra. Luego, Silvio Rodríguez exclamó sin asomo poético: “le estamos cayendo en pandilla”, y se preguntaba: “¿cuál puede ser ahora mismo la suerte del propio Zurbano? ¿Dónde está el compañero?”. Lo cito porque me llamó compañero y eso marca una posición ética ante otros “compañeros de lucha” que, precipitadamente, me proscribieron en La Jiribilla, órgano digital de donde, en la tarde del lunes primero de abril, recibí una simple llamada informativa minutos antes que colgaran los primeros artículos, sin posibilidad de colocar NINGÚN texto mío. No cuestiono esas ni otras opiniones, solo anoté que algunos de sus autores son personas con quienes he avanzado un tramo de la lucha antirracista en Cuba, o sea, me han leído, conocen mis opiniones e intervenciones públicas sobre el tema y hemos compartido realidades, eventos, críticas y esperanzas colectivas, presentes también en mi texto del NYT.

Como otros de mi autoría, este fue escrito para fomentar un debate sobre el presente y dejar atrás esa retórica sobre el pasado que obliga siempre a mostrar lo que se ha hecho y no a decir lo que aún falta. Por la cantidad de palabras requeridas no quise revisar la Historia, sino husmear en el futuro; aún así, hago un repaso histórico y reconozco ganancias recientes (imposible enumerarlas todas). De las opiniones provocadas por el texto, los argumentos más útiles serán aquellos que mejor contribuyan al debate antirracista y se identifiquen con las personas que sufren este tipo de discriminación.

He trabajado por esta causa, por convicción, no por vanidad. Mientras tanto, mis libros se aplazan, pues el activismo social, es difícil de ejercer; requiere tiempo e infinita energía, pero es la manera en que nuestras ideas se materializan y se acercan a las personas que uno respeta y acompaña. Es una elección que obliga a conocer mejor el país, sus cimas y sus sótanos, su cotidianidad y sus emergencias; e impulsa a recorrer la isla junto a las razones y necesidades de la gente que, ante el racismo y otros males, buscan urgente solución.
En la Casa de las Américas, donde trabajo hace más de siete años, intenté insertar las problemáticas raciales en el programa cultural de esa institución, en la conciencia de algunos compañeros y en el modo de posicionar a la Casa ante un fenómeno continental apenas abordado antes: los movimientos negros en América Latina y el Caribe. Confieso que muchas veces pude separar mi condición de activista de mi posición institucional, pero la visión radical que configura a la primera no siempre permitió superar la crisis de verme como un ente dual; aún así creí posible reconciliar ambos estatus.

Lamento haber involucrado a la Casa de las Américas con opiniones que, bien sé, no expresan la posición de la institución. Sin embargo, este tipo de “inconformidad” es recurrente en otras personas, dentro y fuera de la isla, con cargos institucionales. ¿Puede la condición intelectual aceptar esta dualidad entre responsabilidad cívica y responsabilidad institucional? ¿Podría definirse un pacto o un diálogo entre institución y activismo? ¿Cuál es el lugar del activismo social en Cuba? ¿Cuáles son los espacios y límites del debate y del pensamiento crítico?

Por otra parte, fuera de Cuba suele afirmarse que dentro de la isla rige un solo pensamiento. Lo cierto es que hay varios modos de explicar y evaluar nuestras realidades, dentro y fuera de las instituciones. Sin embargo, no voy a negar que hay fuerzas conservadoras cuyo afán es uniformar el pensamiento y, ante nuevos conflictos, activan los viejos métodos de los setenta.

Sin embargo, Cuba es un país que va cambiando y abriendo sus respuestas ante esta y otras problemáticas. No son los años setenta, ni los noventa, pues muchas ideas se debaten y publican; los problemas se abordan desde variados enfoques, a veces encontrados. Dogmas, extremismos, oportunismos y viejos esquemas no han desaparecido, pero hay un espacio —quizás pequeño aún— para la crítica, el disenso y el diálogo que vale la pena seguir construyendo. La sociedad civil cubana es menos frágil que hace diez años atrás; pueden reconocerse sus preocupaciones y debates en un espacio emergente y heterogéneo de personas, organizaciones y medios alternativos que abordan el presente y el futuro del país.

Todavía muchos autores, en medio oficiales y alternativos, siguen centrando sus críticas en mi persona, mas insisto en promover el debate sobre el futuro de los negros en Cuba y la necesidad de una batalla frontal contra el racismo; que no debe ser una batalla retórica, ni un nuevo repaso histórico, sino una avalancha de propuestas y acciones puntuales.

Esta lucha no se reduce a una guetificación de nuestros derechos, sino que busca el camino hacia la igualdad y la plenitud ciudadanas, aun incompletas. Otros tipos de activismos en Cuba tienen su espacio de legitimación, el de los negros aun está en formación. La política debe dialogar con las diversas realidades y grupos que configuran la nación. Nuestro grupo social tiene su propia historia, sus demandas específicas, sus propios incentivos y modos de participar en la construcción de una sociedad mejor.

No debe obstruirse el debate, sino trabajar para que esta lucha crezca, dentro y fuera de Cuba. Aun equivocándome, lo intentaré cada mañana. Sigo en la pelea sin manifiestos, ni campañas, ni mea culpa, ni golpes de pecho. Sólo se requieren compañeros de todos los colores, comprometidos y críticos, prestos a discutir con argumentos y propuestas, listos para aprender de la gente que sufre cualquier tipo de discriminación y dispuestos a equivocarse, levantarse y continuar la batalla.

Creo en la crítica y asumo las que me corresponden, por duras que sean, más allá de las recriminaciones de derecha o de la izquierda conservadora. Pido a ambas no embullarse demasiado, pues anuncio: NO HAY UN “CASO” ZURBANO, sino un intelectual negro revolucionario, con la necesaria conciencia racial, que decidió trabajar en Cuba desde la literatura, la música, las comunidades, las instituciones culturales, los medios y el activismo social, dentro de organizaciones antirracistas como Color Cubano o la Cofradía de la Negritud, por el respeto y la emancipación de la población negra cubana que se siente excluida de varios espacios y cuya identificación con la Revolución es innegable. Me resulta difícil mentir sobre esta realidad. Muchos de ellos son familiares, vecinos, amigos, colegas y otros que ni siquiera conozco, a quienes pregunto y escucho. Sé cómo viven y piensan y, también, merecen un futuro mejor. Ese futuro se decide hoy, mañana será tarde.

Roberto Zurbano Torres,
Desde el Callejón de Hamell, Centro Habana, 14 de abril del 2013.

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29 respuestas
Comentarios

  • nelly richard dice:

    roberto: necesito hacerte llegar un libro con alguién que viaja en dos días más a Cuba y no sé cómo se te puede ubicar. Un gran abrazo, Nelly Richard

  • Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente dice:

    Copiado de The Real Cuba:

    Cuba Facts: The Plight of Blacks in Cuba

    April 23 – This report was prepared by Jennifer Hernandez, Research Assistant, Institute for Cuban and Cuban-American Studies, University of Miami:

    More than 60% of Cubans in the island are black or mulatos.
    About 80% of Cubans jailed in the island for political offenses are black or mulatos.
    Cuba’s Communist Party politburo, the island’s ruling body, is composed of 15 members, out of which 2 are black.
    Cuba’s Council of State is composed of 31 members, only 7 are black.
    Less than 10% of Cuba’s top Generals are black.
    Most Cubans outside the island are white. Therefore blacks and mulatos in Cuba receive very few remittances from abroad.
    A profound social and economic division has developed between Afro-Cubans and whites, which receive the bulk of remittances from abroad.
    The recent relaxation of restrictions for Cuban-Americans to travel to Cuba has had the unintended result of providing money to the Castro regime and money, food and clothing, almost exclusively, to white families in the island.
    The Cuban government discriminates against blacks for jobs in the tourist industry believing that tourists in Cuba prefer to deal with whites and light skinned people. The majority of employees in this industry are white, thus depriving the black population of access to foreign currency.
    Most of the leaders of the Cuban opposition are black:
    Berta Soler and Rosario Morales la Rosa, representatives of the Ladies in White.
    Jorge Luis Antunez, OZT National Civic Resistance and Civil Disobedience
    Front. Guillermo Fariñas, Anti-Totalitarian United Front.
    Yris Tamara Perez, president, the Rosa Parks Movement for Civil Rights.
    Oscar Elias Biscet, M.D., president, the Lawton Foundation.
    Damaris Moya, president, the Central Opposition Coalition.
    Sonia Garro, member, Independent Afro-Cuban Foundation, jailed for more than a year.
    Ramon Alejandro Munoz, member, Independent Afro-Cuban Foundation, also jailed for more than a year.
    Laritza Diversent, independent lawyer and blogger, arrested, censored and persecuted.
    Roberto Zurbano, director of Cuba’s Editorial House Casa de las Americas, a government entity, wrote an article on March 23, 2013 in the New York Times on how the revolution has not improved life for blacks in Cuba. Days after, Zurbano, a black himself, was removed from his position.
    In 2003, three black Cubans, Lorenzo Enrique Copello, Bárbaro Leodán Sevilla García, and Jorge Luis Martínez were summarily executed by firing squad by the Castro regime after their attempt to steal a raft and flee the island. There was no violence and no one was hurt.

    Cuba Transition Project

  • pedro damian dice:

    Al final, como siempre…La culpa la tiene el toti.

  • Abelardo dice:

    Ejercer el poder corrompe, someterse al poder degrada.

  • Monica dice:

    En el callejón de Hammel lo único que hay es jineteros, negros todos, que junto a los blancos, jabaos y mulatos se esfuerzan cada día por agradar al amo que los esclaviza y Zurbano es uno más, pues sin libertad no hay decencia posible ni honor ni conciencia ni dignidad y menos en el barracón.

  • Amadeus dice:

    El racismo no es uno de los conflictos sociales y cívicos más importante al que habría que darle atención en esa Isla, donde una dictadura gobierna con nombre y apellidos y que Zurbano parece desconocer porque aún mantiene la mentalidad de calesero con levita, lo cual le quita credibilidad a su iniciativa, que sin dudas tiene su legitimidad.

    Después de más de 50 años de régimen venir a estas alturas denunciando el racismo “dentro de la Revolución” porque soy un “negro cubano y revolucionario”, es una burla a mi inteligencia. El racismo de Zurbano no es el asunto más importante al que debería dársele atención en un pasís lleno de arbitrariedades, de conflictos sociales y cívicos, de represión y de violaciones de derechos humanos. Pero Zurbano quiere desde “dentro” resolver su problema, es decir, mover la cadena sin molestar al gorila.

    No creo que así Zurbano llegue a más que un artículo en el NYT, que al día siguiente ya ha pasado a la psoteridad. Le deso mucha suerte en su cruzada revolucionaria contra el recismo en Cuba y le recomiendo que contacte a Angela Davis que no tiene nada que hacer y tal vez podría tirarle un cabo.

  • sinjabita dice:

    si, fam guy, Zurbano está felíz con tu atención.

  • EL BOBO DE LA YUCA dice:

    Yo apoyo a Zurbano. Y explico:

    Zurbano se justifica con que nunca tituló según la traducción al inglés del New York Times
    “Para los negros en Cuba, la Revolución no ha comenzado” pues en su original escribió en perfecto español: “Para los negros en Cuba, la Revolución no ha terminado”.

    Imaginando que eso sea cierto, significa que Zurbano, como “intelectual-ensayista revolucionario” parte del principio que la Revolución (uso las mayúsculas de Zurbano) termina, tiene un fin: fin que, según él, aún no fue alcanzado por los negros, porque (simplificando) no reciben remesas del exterior o porque no tienen “buenos negocios” como cuenta-propistas.

    Es decir, el objetivo de la Revolución era que los cubanos vivieran recibiendo remesas del exterior (no importa si trabajando o no) o que 50 años después volvieran a ser exitosos “vendedores de fritas”, o peluqueros, o barberos, o carrelliteros, o desmochadores de palma… Algo que, según Zurbano, los no-negros ya lograron. Es decir, para los no-negros la Revolución “cumplió lo que prometió”.

    Supongo entonces que, Zurbano, como ensayista revolucionario, escribiría sin vacilar para el New York Times otro ensayo titulado en perfecto español: “Para los blancos, la Revolución ya terminó”.

  • EL BOBO DE LA YUCA dice:

    La “Loca del blog” ha publicado (http://lalocadelblog.blogspot.com.br/2013/04/zurbano-tres-pajaros-de-un-tiro.html) una tarjeta de presentación de Zurbano que es “un poema”: al mismo tiempo se mezclan informaciones institucionales de Casa de las Américas con email personal en “yahoo.es”. Me imagino que si alguien le pide cuentas, le echará las culpas al diseñador, pues él (como intelectual revolucionario) no mezclaría jamás lo personal con lo institucional.

  • La Flaca dice:

    El racismo evidente mediante esta discusión es vergonzante. Por otra parte, Roberto Zurbano Torres, parafraseando a Marx, se identifica con su opresor. Nuestra tragedia es de suma y sigue.

  • [...] fuente de incoherencia que emana desde la isla y, una vez cada tanto, allende los mares. Di con la carta abierta de Roberto Zurbano —escritor cubano y “revolucionario”, según sus palabras— quien fuera recientemente [...]

  • Capablanca dice:

    Bueno si no hay un caso a que viene tanta algarabia, “el intelectual negro revolucionario” tiene los mecanismos revolucionarios para solucionar esto de manera revolucionaria, porque apela entonces a un medio como este que para nadie es una duda es un medio NO Revolucionario?
    Si tanta confianza le tiene a su revolucion que tiene que venir a explicarnos a nosotros? Que se lo explique a sus “companeros”, a Silvio el “revolucionario”, aqui nadie se embulla, es el que parece que esta apendejao, por el temor de lo que le estan haciendo sus amigos y lo peor de lo que puden hacer, por el momento los revolucionarios estan acabando con el racismo, no liberando al negro, sino matandolo, parafraseando aquelllo del perro, “muerto el negro se acabo el racismo”

  • CAVECANEM dice:

    a quien dude que el racismo cubano está vivito y coleando eso se le quita leyendo los comentarios a este post

  • José Julian dice:

    Ya lo decía yo, en mi primer comentario a su articulo en NYT que eran cosas muy feas de las que hablaba en su articulo, no sé, muy feas. Para qué mirar en esa dirección? En Cuba hay tantas cosas lindas! Y además, mi mejor amiga se llama Barbarita.

  • 100 % Gusan@ dice:

    Mira negro, lo que pasa es que mientras no vayas a la raiz del problema todo se va a quedar en el tirijala de que dije que no dije eso que dijeron y yo sí soy revolucionario y la revolución es buenísima, es la leche, pero bueno todavía hay gente racista por educar.

    1-Te insto a que me expongas UN ejemplo de discriminación racial institucional en Cuba. No lo hay.

    2-El racismo de chistecitos y de prejuicios, por sí solo, no afecta las posibilidades de los negros de hacer exactamente lo mismo que los blancos. No hay casilla para marcar la raza en las pruebas de ingreso a la universidad.

    3-Lo que afecta a los cubanos es la discresionalidad administrativa que impera en la cosa pública. Pero eso afecta a todos por igual. En el caso particular de los negros los afecta especialmente si el investido por la facultad discrecional resulta ser un racista empedernido. Ahí sí te tengo un ejemplo. ¿Por qué condenaron a muerte y ejecutaron en 15 días a los 3 NEGROS que intentaron robarse la lanchita de Regla sin causar daños humanos ni materiales? ¿Sería que el juez era racista? ¿Por qué no ejecutaron al salvadoreño blanco que sí puso bomba en un hotel y sí mató a un turista italiano?

  • 100 % Gusan@ dice:

    “dentro de organizaciones antirracistas como Color Cubano o la Cofradía de la Negritud”

    A ver revolucionario, ¿Desde cuando se pueden organizar organizaciones de ese tipo? ¿Son legales? ¿Tienen personalidad jurídica?

    Porque si es así entonces se puede legalizar al Movimiento Cristiano Liberación y a UNPACU.

  • el_yoyo dice:

    Esto no es síndrome de Estocolmo, es el síndrome de La Habana: le están tirando a matar y el tipo sigue creyendo que es un error, que no es la intención, que puede haber crítica, que hay izquierda conservadora detrás de todo esto, que poniendo la otra mejilla izquierdo-democratico-liberal-antimoerialista-y-buena-gente le salvará del galletazo de la revolución.

    Roberto despierta: Eres historia, estás mandado a matar y sigues en tus trece!

    ¡Una vez es ser ingenuo, dos es ser tonto! La revolución, o eso que hay en Cuba, no acepta críticas, vengan de donde vengan

    Coño Marcos, si eso no es un comentario racista ¿qué carajo es?

  • Redel Frometa dice:

    En Cuba, a partir del momento que te identificas con la “revolucion”, conceptos como antirracismo, democracia o sociedad civil estan vedados de cualquier discurso alternativo de critica y soluciones. Ser revolucionario alli es dejar de ser progresista, multicultural, ente civil o hasta medioambientalista. Duele ver como individuos con buenas intenciones caen en la ned de una sociedad decadente y dogmatica que en sus extertores permite tocar pero no cojer. Este intelectual cubano deberia empezar por ahi: no ser ese “revolucionario”.

  • mara dice:

    se llama coherencia.

  • Marcos dice:

    Primero aprendan a respetarse ustedes mismos, observen como algunas comunidades descendientes de africanos sienten orgullo de serlo y luchan por ello, tienen lideres históricos y referencias, incluso hasta llegan a presidir un país, que es lo mas normal. Siempre he vivido en cuba entre negros, algunos amigos muy cercanos, siempre les he preguntado porque quieren aparentar, parecer lo que no son y sobre todo según algunos tener descendencia con blancos para “adelantar la raza”. Este no es un comentario racista, es algo real que he planteado a los negros que conozco. Creo que estar orgulloso de su raza es “revolucionario” y no quejarse toda la vida de los colonizadores y la esclavitud.

  • EonFlux dice:

    Y Zurbi, a estas alturas, no sabe que los unicos revolucionarios que pueden hacer criticas son los Comas 1 y 2?

    ¿ O en que pais vive?

  • Weroko dice:

    Yo no veo la más mínima mención al truene que sufrió.

  • Pacondo dice:

    Uncle Tom

  • Lazaro dice:

    Este “negro” sufre del “Sindrome de Estocolmo”

  • fam guy dice:

    el Robert (Mugabe) Zurbano… carà… se nota que esta contento con tanta atencion que le estamos dando

  • EL BOBO DE LA YUCA dice:

    Entonces queda demostrado que los negros siempre la cagan a la entrada (en el NYT) o a la salida (jurando que son revolucionarios).

  • ADVIL PM dice:

    Así que The New York Times no es un periódico de izquierda? De dónde sacó tamaño disparate este cimarrón arrepentido?

    Que siga esperando porque su “revolución” le de igualdad racial…. si en 54 años no se los ha dado, este piensa que en el ocaso del feudo de los hermanos Castro se la van a dar!

    Cuando yo te digo, que hay cimarrones que no saben que hacer con su libertad; regresan al cepo a que le den más latigazos y critican a quienes tratan de defenderlo.

    Que siga con su grillete revolucionario por anormalón!

  • janczeck dice:

    Callejon de Hamell alli vivia yo que recuerdos

  • PolO dice:

    Y el tipo insiste en ser un negro “revolucionario”, ninguneando a libertos y cimarrones; mientras babea de placer ante el “compañerismo” de un rancheador cultural.

    A tan mansas bestias se les llamaba “negros buenos” en los días de la colonia.