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Julio Herrera Zapata: una exposición

  • Mar 11, 201312:59h
  • 8 comentarios

El tono convocatorio del título de esta muestra puede argumentarse de modo elocuente en aquella conocida frase con que Courbet, en carta escrita a su amigo Champfleury en enero de 1855, intentaba resumir el vuelo alegórico de su célebre pintura L’Atelier du peintre, la cual reproduce magistralmente una escena en su taller. Entre renglones entonces el pintor le enfatizaba a su amigo… es el mundo el que viene a hacerse pintar en mi casa… y con la aseveración dejaba claro para los biógrafos la conexión narcisista que se genera entre el artista y su estudio.

Es en el 41 Boulevard Saint Jacques de París, donde el pensamiento visual de Julio Herrera Zapata (1932-2001) estableció el puente de transición entre la particular manera de percibir el entorno humano y la irrefrenable poética al reproducirla en imágenes. Allí, durante años, Julio fragua un itinerario estético permeable a las últimas tendencias de la época, pero sin renunciar a la concomitancia pertinaz con el legado histórico del arte. Su oficio en el refugio parisiense transcurrió sensible a las derivaciones expresionistas y pop-art que incidieron en el arte gráfico contestatario durante el mayo francés del 68, y a esa obsesión, muy a lo Degas, de incorporar la captura fotográfica como compañera inseparable en las estrategias de la pintura.

El hiperrealismo freudiano que caracteriza el tratamiento de la criatura humana en la obra de Zapata incorporó un nuevo enfoque: la sensación de descongelamiento de la imagen desde la inmovilidad. La crítica española María del Amor González lo atribuye a la influencia del cine, además de la fotografía, en el concepto ideográfico de Zapata. Lo cierto es que se trata de una manera singular de aplicar la fotografía como referencia documental a la hora de recrear las posibilidades del cuerpo humano a través del dibujo que viene a desdecir la pesadumbre de Delaroche cuando tuvo por primera vez una fotografía ante sus ojos. Abrumado por la fidelidad de la imagen, el pintor romántico nunca dejó de afirmar que con el nuevo recurso la pintura había muerto. Herrera Zapata demuestra lo contrario no dejándose asfixiar por el estatismo apresado desde el lente para dotar al ejercicio pictórico de una peculiar dinámica en la representación de la figura mientras persigue la multiplicidad de la expresión gestual o intenta reproducir simulacros de movimiento.

Nacido en Madrid, el 12 de febrero de 1932, Julio es trasladado por sus padres a La Habana, con apenas siete años de edad. Allí viviría hasta 1953, en que junto a su primera esposa se traslada a New York donde estudió diseño gráfico en Parsons School of Design y Arquitectura y Filosofía en Columbia University.

En 1959, ilusionado por la revolución cubana, se radica nuevamente en La Habana y emprende su primera etapa como artista. Junto con el Doctor Manuel Rodríguez de la Cruz funda el Taller Nacional de Cerámica de Santiago de las Vegas y trabaja como diseñador gráfico. Después de tres años de trayectoria fecunda, donde ya se perfila no sólo el dibujante-pintor competente, sino también un consumado ceramista y grabador, es incluido en el primer catálogo de Pintores cubanos, editado en 1962 por el Consejo Nacional de Cultura.

En 1965 viajó a Francia, junto con su segunda esposa, invitado a participar en la Bienal de París de ese año. Escéptico ante el rumbo tomado por lo que hasta entonces había considerado un proyecto social progresista y atribulado por la intervención del gobierno de Castro en la gestión artística, decide radicarse en París definitivamente. Desde entonces su nombre y su obra, como la de otros tantos artistas que decidieron residir en el extranjero, fueron borrados de los archivos del arte en Cuba.

A partir de su residencia en Paris, desde su modesto atelier en Boulevard Saint Jacques, creó piezas que serían exhibidas en numerosas exposiciones personales y colectivas. En 1968 recibió el Primer Premio de la Bienal de Lignano, Italia, con su monumental óleo sobre tela titulado Science au service de l’Homme. Su virtuosismo en las proporciones y el dominio del color se manifestaron con fluidez en esos lienzos de grandes superficies, aunque su consagración como pintor estriba en la capacidad de atrapar mediante la pintura al pastel los volúmenes, la iluminación y las texturas del cuerpo humano. El dominio de esta última técnica le mereció múltiples reconocimientos de la crítica especializada y lo llevó a ser miembro en calidad de Maestro de la prestigiosa Sociedad de Pastelistas Franceses, desde los años 70 del siglo pasado. Sin embargo, en sus dibujos y en las destrezas como grabador es donde se aprecia cabalmente el desempeño riguroso de su pulso ante la figura humana asumida como tarea. Son ejercicios donde la intrincada emocionalidad de Julio se expresa de forma visceral y desde la cual se erigen las terminaciones más sofisticadas de su iconografía.

Estas facetas de Herrera Zapata reseñadas apretadamente, son algunas de las aposentadas en el segundo útero materno que fue su estudio parisino. Un espacio de íntimas epifanías donde convivió con la parafernalia imprescindible a la imaginación y en el cual gravitaba la mística y la filosofía que incorporó durante el paso intenso por la vida. Lo que ahora se intenta compartir sobre los muros es el modo en que, allí en el 41 Boulevard Saint Jacques, las luces y formas provenientes del mundo tenían que pasar por Julio en su travesía hasta el soporte de papel… Esas formas del mundo que, según Courbet, no les queda otra opción que acudir a la morada del artista para hacerse pintar.

©Jesús Rosado
West Miami/ Marzo de 2013

* Palabras del catálogo de la expo “Welcome to 41 Boulevard Saint Jacques / Julio Herrera Zapata: Works on paper

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8 respuestas
Comentarios

  • Jose M Miro dice:

    Formidable la fotos, quisiera recibir mas pues estoy estudiando fotografia, gracias

  • ric dice:

    Este es uno de los grandes artistas de la plástica cubana, y asombrosamente uno de los menos conocidos para toda una generación de cubanos — aunque en Europa y otras partes del mundo su obra es muy considerada. Siempre me ha gustado su pintura, dibujos y grabados, y su estilo se ha mantenido muy contemporáneo en un panorama de artes plásticas tan diferente como es el de los últimas décadas. Inclusive, yo creo que las obras de Herrera Zapata son en estos momentos más actuales, frescas y dicen más del ser humano de nuestros tiempos que las de otras “vacas sagradas” de Cuba como Portocarrero o Mariano, que han quedado como en un marco más esteticista y “culturalista” de su época. Al contrario, las cosas de Herrera Zapatas tienen un dramatismo y un contenido q las hace más cercanas al presente, y al mismo tiempo más trascendentes a través del tiempo.

  • Rolando Pulido dice:

    Julio Herrera. Un de los grandes pintores de Cuba.
    Las transparencias y el movimiento en sus pinturas están magníficamente logradas. Los tonos, el color y sobre todo, la perfección de la figura humana, son impresionantes.
    No tendré la oportunidad de asistir a la exposición, pero conozco bien su obra y puedo decirle a Miami, ¡Qué afortunada eres!.
    Le deseo gran éxito a su hija en ésta exhibición. Julio estaría muy feliz.
    Yo también.

  • Taoro dice:

    Julio Herrera Zapata es sin dudas uno de los grandes maestros de la pintura cubana.
    El uso del pastel, el movimiento y la transparencia en sus obras son de una belleza extraordinaria.
    Es una gran lástima que su obra no haya alcanzado aun la difusión que merece.
    Este recorrido por su vida y la proxima exposicion, son un homenaje a su memoria y un regalo a nosotros, sus admiradores. ¡Gracias!

  • KY Jelly dice:

    WDNA no cobra en lo absoluto la entrada a la galería. Así que ahí nos veremos, en una zona rica, cálida y pulposa para el arte.

  • Ileana Fuentes dice:

    Organizada por el Cuban Museum qué abrirá sus puertas en 2014, y en colaboración con WDNA 88.9FM Public Radio, la entrada a esta muestra es completamente gratis. Les esperamos. Ileana Fuentes, Consultora Cultural, Cuban Museum.

  • Cloro Díaz Epóxido dice:

    Merecido homenaje. Gracias, Jesús, por el trabajo curatorial. Pero parece que WDNA cobra la entrada a la galería, doesn’t? Ese es un punto duro para el arte en Miami.

  • ADVIL PM dice:

    Qué suerte que podré ver por primera vez en persona piezas de este gran artista que la furia castrista nos arrebató en su esfuerzo por castrarnos culturalmente.

    Llevo años tratando de ver su obra en vivo y directo! Finalmente!