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Galápagos

  • Mar 09, 201311:28h
  • 10 comentarios

En estos días me viene una y otra vez a la mente el chiste aquél de cuando le fueron a regalar una tortuga de las Galápagos a Fidel:

—¿Y cuánto tiempo vive?
—Entre doscientos y trescientos años, Comandante.
—No, entonces no la quiero. Es que es muy duro que uno críe y le coja cariño a los animalitos para que al final se te mueran.

Me imagino lo que debe estar pensando ahora el Comandante. Que más nunca le va a coger mucho cariño a otro discípulo para que no le pase como con las tortugas.

Desconsuelo aparte, la muerte de Chávez (ante la que siento una profunda solidaridad biológica: he fumado durante un montón de años) ha alborotado la musa poética por todos lados. Una musa más bien tosca pero febril. En la Unión de Escritores de Cuba sus miles de asociados no pudieron producir muestra de dolor más profunda que esta: “Su desaparición física se clava como un puñal en el costado de Nuestra América, que sangra su dolor sin falso rostro”. La puñalá sugiere carnavales, muerte entre sonido de tambores y cencerros… pero luego aquello de “sin falso rostro” nos rectifica la impresión. No hay máscaras, así que tampoco debe haber carnavales (aunque no sé por qué lo digo, la verdad, si en los carnavales cubanos las máscaras están prohibidas hace mucho).

En cuanto a arrestos poéticos, los americanos no se quedan atrás. En la revista más antigua de los Estados Unidos, The Nation, Greg Grandin, al parecer inspiradísimo, nos lo vende como campeón de la democracia: “Yes, the Venezuelan president could be a strongman. But he leaves behind a nation that might be called the most democratic country in the Western Hemisphere”. No se puede decir eso sin demostrar un profundo desprecio por el continente y por la democracia. Esto último lo confirma cuando dice que el mayor problema de Venezuela no es que Chávez fuera autoritario sino que no era lo bastante autoritario. Eso mismo diría el frustrado criador de tortugas galápagos que, sin embargo, le perdonaba a su discípulo sus debilidades en atención a su extrema generosidad.

Tanto lamento no puede estar más justificado pues lo que desespera a los dolientes no es qué pasó sino lo que va a pasar. Cómo será la vida después de Chávez, el amor después del amor. Motivos hay para que nos preocupemos todos. Chávez era, paradójicamente, un factor de desestabilización en Latinoamérica pero de equilibrio dentro del chavismo. El chavismo, aprovechándose de la marea emocional de estos días, apelará a la mitología, se empeñará en que Venezuela se dedique a cumplir los deseos de su líder muerto y los que no estén dispuestos a hacerlo serán tenidos por traidores. En ese clima emocional la oposición no tendrá muchas posibilidades de ganar las próximas elecciones, sobre todo desde que el principal candidato opositor, Carriles, ha sido acusado desde la propia oposición de ser un agente encubierto del chavismo (¿les suena conocido el argumento?). Poco importa que la única verdad que hayan dicho los sucesores de Chávez sea que su jefe ha muerto.

Esta nueva versión del chavismo sin embargo está condenada a ser menos ambiciosa, sobre todo en el plano internacional, a fin de asegurarse el poder dentro del país. Eso lleva a los cubanos a pensar en condiciones parecidas a las del llamado Período Especial, emigraciones masivas… y he aquí que el gobierno cubano, previsor, ya tiene abierta las compuertas desde hace casi dos meses. Y es aquí donde todo encaja. La razones profundas de las últimas medidas del raulismo emergen en todo su esplendor. Ellos sabían de primera mano que, pese a las declaraciones oficiales y las fotos con el Granma en la mano, era mejor que se fueran preparando y lo han hecho*. Por mucho cariño que le tuvieran a su galápagos no intentaron engañarse y se prepararon para cuando esta empezara a apestar.

* Dos semanas antes de que anunciaran la reforma migratoria el canciller cubano había estado en Nueva York reunido con sus corifeos de la emigración y ante el tibio pedido de estos últimos de que acabaran de emprender la reforma el canciller se negó en redondo. Cuando a las dos semanas anunciaron la reforma atribuí erróneamente este cambio repentino a un agravamiento de la salud del viejito malvado. Viendo ahora que eran ciertos los rumores de que Chávez está agonizando desde diciembre (y que su muerte ya sería previsible desde hace meses) y con los cubanos con esa información en la mano lo lógico es que la usaran a su favor y que la muerte de Chávez los cogiera preparados. Es lo que haría cualquiera (cualquiera con la gandinga suficiente para usar a su favor la muerte de un aliado incondicional, quiero decir) en su situación.

Enrique del Risco
New Jersey

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10 respuestas
Comentarios

  • Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente dice:

    Y hay un mas:
    10 March 2013 ~
    La triple herencia de Hugo Chávez
    por Carlos Alberto Montaner

    (El Nuevo Herald) Qué les deja Chávez a los venezolanos? Les deja tres legados y todos están envenenados: una forma disparatada de gobernar, el loco socialismo del siglo XXI, y un modelo neopopulista basado en el asistencialismo-clientelista.

    Primero, les deja el recuerdo de un personaje pintoresco que era muy divertido. Gobernaba mal, pero era entretenido y daba mucha cancha en los telediarios. Fueron catorce años de sobresaltos, sin un minuto de aburrimiento. Cantaba, jugaba al béisbol, insultaba, se peleaba con medio mundo y luego se amigaba, como ocurrió con el presidente colombiano Juan Manuel Santos, a quien parecía que le declararía la guerra, pero acabó declarándole el amor más intenso, sentimiento que luego, para sorpresa de todos, resultó ser mutuo.

    Así no se dirige un país. Es un mal ejemplo que enseguida se propaga. Maduro es un aprendiz de Chávez. Esa manera excéntrica de comparecer en la vida pública, a la que alguna gente llama “carisma”, suele generar una gran atracción entre las clases latinoamericanas menos educadas, pero siempre conduce al desastre. La seriedad, ciertamente, no da réditos electorales en aquellos parajes tumultuosos, mas no se debe renunciar a ella.

    En segundo lugar, Hugo Chávez deja instalado entre sus huestes el sucedáneo de una visión ideológica. El Socialismo del Siglo XXI no es una ideología, por mucho que se empeñe Heinz Dieterich, su alegre teórico alemán-mexicano. Es un sucedáneo compuesto por tres elementos nocivos: antiamericanismo, estatismo antimercado y rechazo a la propiedad privada como modo de generar riqueza.

    De esos tres factores, el verdaderamente clave, el que los une, es el antiamericanismo. Como Hitler estaba convencido de que todos los males que padecía la humanidad derivaban de la existencia y acciones de los judíos, lo que lo llevó a masacrarlos cruelmente, Chávez, de la mano y las magulladas neuronas de Fidel Castro, murió totalmente persuadido de que la Casa Blanca era, realmente, la guarida de Satán.

    Sólo así se explica que afirmara, sin asomo de duda, que el terremoto que devastó a Port-au-Prince fue el resultado de un arma secreta del Pentágono, probada en la capital de Haití como medio empleado por el imperialismo norteamericano para apoderarse de las riquezas de ese país. ¿Cómo se puede decir una estupidez de ese calibre y no ser internado en un manicomio o colocado en un circo?

    Junto a la maldad ínsita de los yanquis, está, también, la de los mercados. Según el chavismo, ¿a quién se le puede ocurrir que los precios deben surgir de las transacciones libres entre compradores y vendedores? A los precios hay que controlarlos, cogerlos por el rabo y sujetarlos para que los pobres puedan adquirir bienes y servicios. Las multinacionales son malas. Los mercaderes son agentes del imperialismo. La libertad económica es un camelo. La equidad, en cambio, reside en la buena voluntad de una legión de funcionarios benévolos.

    Chávez creía todo eso y se lo inoculó a sus partidarios. Para él sólo era posible una sociedad justa si un grupo de revolucionarios, dirigidos por un caudillo iluminado por la Providencia o por Bolívar, que viene a ser lo mismo, dicta el qué, el cómo y el cuándo de las transacciones comerciales.

    Pero de las tres herencias que Chávez les deja a sus albaceas para que las administren revolucionariamente, la peor es la tercera: el neopopulismo. Es decir, la noción de que la sociedad debe vivir de las dádivas del Estado y no al revés, como sucede en los países prósperos del planeta.

    En la Venezuela democrática previa al chavismo, todo hay que decirlo, ya existía un sustrato populista fomentado por adecos y copeyanos, pero Hugo Chávez multiplicó por mil esa equivocada manera de dilapidar los recursos públicos.

    En sus catorce años, mientras se cerraban más de cien mil empresas privadas, y cientos de miles de venezolanos optaban por emigrar, el presidente bolivariano creó un sistema asistencialista-clientelista montado sobre la base de otorgar subsidios y crear “misiones” que asignan servicios y bienes, generando una actitud parasitaria en millones de personas, que, por supuesto, votarán por quien las sostenga.

    Esa herencia maldita será muy difícil de erradicar. Los argentinos no han podido en más de sesenta años.

  • Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente dice:

    Siguen los chavistas con su verdadera consigna: ” Hasta la Victoria Secret”
    El ABC ha estado bien informado sobre Venezuela miren lo que publica hoy y que confirma mis teorias sobre la hora de la muerte del Mico-mandante:
    http://www.abc.es/internacional/20130310/abci-testamento-chavez-kirchner-201303092035.html

  • Rolando Pulido dice:

    Empi.

  • José Julian dice:

    A todos aquellos que sueñan con la partida de Fidel Castro y con la ayuda de los americanos, mírense en este espejo

    http://www.guardian.co.uk/world/2013/mar/09/saddam-hussein-statue-kadom-al-jabourir-sledgehammer

    “Under Saddam there was security. There was corruption, but nothing like this. Our lives were protected. And many of the basics like electricity and gas were more affordable. After two years I saw no progress. Then there came the killings, robberies and sectarian violence.”

  • scrutinizer dice:

    Ptolomeo,
    El artìculo de Londoño está contundente, al duro y sin guante. He leído otros también muy buenos del señor Londoño, muy contundentes también.
    Este se lo deberían de leer unos cuantos manganzones que andan por aquí hablando catibia acerca de la supuesta grandeza del finado presidente.

  • Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente dice:

    Juan Manuel Cao de Americateve de Miami:

    http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Wnw2Trl8D0E

  • Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente dice:

    Brillante como siempre la pluma de Fernando Londoño!!!

    De: EL TIEMPO DE BOGOTÁ
    Por: Fernando Londoño Hoyos

    A Chávez le llegó su hora. Sus cómplices temen que la suya también. Y eso explica la opereta y la furia de las víboras.Sí, queridos lectores: es de la famosa novela de François Mauriac de donde tomamos prestado el nombre de estas líneas.
    Porque viene como anillo al dedo a la opereta con fondo trágico que se representa en Venezuela.
    No cabe duda de que el Comandante se la buscó.
    Pudo conseguir el consuelo de un final digno para su turbulenta carrera de mal militar y eficiente demagogo.
    Prefirió llevar al extremo su pasión narcisista por el mando, ceder ante sus odios y aspirar a la pompa mundana de una apoteosis que lo semejara a
    Bolívar.
    Pero se va a quedar con los dolores del prócer, sin un ápice de su grandeza.
    Lo que hay en torno suyo, esa carrera por los restos de la piñata que va a romperse, es lo que tiene merecido su memoria.
    Los que conspiran en silencio para alzarse con trozos del poder tienen comprometida su conciencia y justos temores por el examen de su conducta.
    Porque saben que se robaron a Venezuela, que la condenaron a cien años de abandono y que ha llegado la hora de que respondan ante la Historia.
    Ese país perdió, porque se la robaron, la mayor bonanza que ha tocado a las puertas de cualquier nación latinoamericana.
    Tres millones de barriles de petróleo a cien dólares, para simplificar cuentas, montan trescientos millones de dólares diarios, más de CIEN MIL
    MILLONES DE DÓLARES AMERICANOS por año.
    De lo que no hay ni especies náufragas.
    Después de 14 años de producir semejante fortuna, a Venezuela no le ha quedado nada.
    Y eso era lo que tapaba Chávez con su agresividad de “rufián de barrio” y sus maromas de populachero de tercera categoría.
    Se va con el mérito de no haber permitido que esa pregunta se la hicieran en serio, con lo que se economizó el costo de una respuesta imposible.
    Venezuela no tiene un camino, ni un puerto, ni una fábrica, ni un colegio ni un hospital para mostrar como resultado de esa danza millonaria.
    En cambio, arruinó lo que tenía de industria y lo que producía de comida.
    Y se gastó hasta el último barril de petróleo, dejando la pesada carga de una deuda que tardará muchos años en pagar.
    Nada de eso es enteramente atribuible a la improvisación y a la ineptitud de un régimen comandado por un sujeto clamorosamente incompetente.
    Descontado ese fardo, surge patente que a Venezuela se la robaron y las víboras sobrevivientes no quieren enfrentarse a la gran cuestión que alguien, algún día, les propondrá a nombre de ese adolorido país: ¿dónde
    están mis reales?
    Los aspirantes a mandar saben todo lo que tienen que ocultar.
    Y saben que no podrán hacerlo si el poder se les escapa.
    Un poder judicial digno, una opinión independiente, una Fiscalía decorosa y todo volará en átomos. Lo que no es permisible ni aceptable.
    Las víboras se lanzarán implacables contra cualquiera que pretenda penetrar en su nido de maldades.
    La cuestión es de supervivencia, que genera solidaridades feroces, y odios y recelos incontenibles.
    Chávez era el mago que lo tapaba todo.
    Muerto Chávez, como está muerto, cada uno se preocupa por lo suyo y lo defenderá a dentelladas.
    Los hermanos Castro serán los primeros.
    Esa cifra que fluctúa entre cinco y diez mil millones de dólares por año, regalo del locato de Caracas, explica que Cuba no haya tenido que rendirse.
    Y queda lo que Chávez regaló a Nicaragua y comprometió en Bolivia, en Ecuador y en Argentina.
    Y lo que se alzó la boliburguesía, esa mezcla de militares corruptos y civiles arribistas que mandan y roban en Venezuela.
    Faltaría el balance del narcotráfico para medio completar las cuentas.
    Esas que nadie se atreve a pedir y que todos temen que un pueblo enfurecido llegue a demandar.
    No se puede robar tanto, tan impunemente.
    A Chávez le llegó su hora.
    Sus cómplices temen que la suya también.
    Y eso explica la opereta y la furia de las víboras.

    El Tiempo, Bogotá.

  • Corazón dice:

    Este circo es el ensayo para el cadáver máximo. Que cursis, cheos, kitschoides, culorídilos risibles todos esos payasos caudilletes. Que mierda de continente. Que asco de gente, gentuza, gentiles marionetas.

  • DRAE dice:

    Error tipográfico:
    Donde dice: “…el principal candidato opositor, Carriles…”
    debe decir: “…el principal candidato opositor, Capriles…”

  • Gabriel dice:

    La obsesión por el pasado es un marchamo de los países pobres. Está científicamente demostrado:

    http://www.ucl.ac.uk/news/news-articles/1204/copy_of_120405-study-links-google-searches-to-GDP

    Por eso espero que dejemos pronto de hablar de Chávez.