- feb 06, 2013 • 22:27h
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Es un ejercicio apasionante ponerse a seguir la evolución gradual de las opiniones del sociólogo oficialista —o politólogo, le dicen algunos— Rafael Hernández. En diciembre del 2011, elogiando la “democracia a la cubana” afirmaba sin sonrojo, por ejemplo, que el Congreso del PCC era un supremo ejemplo de democracia (“El Congreso tuvo un contenido, no fue simplemente un ejercicio ritual para ponerle un cuño a una política ya decidida”) y se deshacía en elogios hacia el “estilo político” del raulismo (“se trata de toda una concepción en relación con lo que es la política, con lo que es la participación de los ciudadanos y con lo que es la relación con eso que el Che Guevara llamaba la vanguardia y la masa”).
Un año después, el mismo Rafael Hernández le dice a este periodista inglés (minuto 1:57) que el resultado de tan democrático y sensible proceso ha sido el siguiente: “Esta no es una sociedad sin clases, esta ya no es una sociedad uniforme”. Tremendo caminito, ¿no?.




Pues le tengo que dar la razón a Rafael Hernández y de paso romper el mito del Comunismo igualitario con datos . Conviene mirar con atención esta tabla:
http://es.wikipedia.org/wiki/Lista_de_pa%C3%ADses_por_igualdad_de_ingreso
Lista los países del mundo según su igualdad de ingresos medida con el coeficiente de Gini. En una lista de 160 países, Cuba ocupa el lugar 78 entre los más igualitarios. Nada del otro mundo.
Todos los países europeos salvo Rusia y Macedonia son más igualitarios que Cuba. Aunque Cuba puede presumir de ser más igualitaria que los Estados Unidos.
Tanto España como Grecia, a pesar de la crisis, son mucho más igualitarios que Cuba.
Entre los 20 países más igualitarios del mundo todos son europeos salvo 3.