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F de familia

  • feb 04, 201320:23h
  • 1 comentarios

Llevaba algún tiempo disgustada por tener que aceptar que mi hija aprende a leer en oraciones que mezclan los recuerdos y sentimientos de la infancia con los intereses políticos del Estado. Pero asumí que en algún momento voy a preparar mi propio informe y lo enviaré a Amnistía Internacional, quejándome del mal trabajo de UNICEF en Cuba, por no haberse pronunciado respecto al adoctrinamiento político que reciben los niños aquí.

Pero el colmo fue la profesora de computación de Olivia. Fui a verla para aclarar un suceso que me contó la niña cuando íbamos de camino a la escuela. Moisés, uno de sus amiguitos, dijo tener un nombre bíblico y la maestra de computación automáticamente puso fin a la conversación diciéndoles a los niños “Esto no es una iglesia”. Yo sabía que me encontraría con la respuesta de que la educación en Cuba es laica. Por eso los valores del Evangelio debo enseñárselos en la casa. Pero no contaba con que la respuesta de la profesora de computación sería que en su clase, luego de que los niños cruzaran el umbral de la puerta, ella le podía enseñar lo que quisiera. Le hice notar los afiches de los iconos políticos postotalitarios que están colgados en las paredes del aula y el hecho de que nadie me ha consultado como madre si estoy de acuerdo con esos valores.

Supe, sin poder conseguir que me fueran mostrados, de los softwares “educativos” que enseña a los niños, donde está contenida la campaña ideologizante que marcará la pauta moral de muchas de esas personas que ahora tienen 6 años. Cuando se me hizo intolerable seguirla escuchando le expresé que cuando Cuba sea un país libre ella se avergonzaría de lo que me estaba diciendo.

Al final, independientemente de mi rebelión, mi niña sigue asistiendo a su clase y no estoy segura de que la profesora de computación haya reconocido que no puede estar por encima de mis derechos como madre a escoger la educación de mi hija.

Lilianne Ruiz
La Habana

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1 respuestas
Comentarios

  • Laura dice:

    La foto con la que ilustraste ya lo dice todo. Estremece. Haces bien en tener esperanza. Yo creo que son los penultimos dias de ese regimen. Estuve en cuba en octubre y la verdad que no me puedo olvidar ni un dia de como estan viviendo. Como les robaron sus vidas. Es indefendible. Y da pena ver el potencial que tiene CUba y su gente en estado de latencia, aplastado por unos pocos miserables sin ideologia, solo con afan de lucro privado a costa del pueblo entero.