castrismo Cuba soviética Cubazuela Cultura DD HH deporte disidencia economía EE UU-Cuba En Cuba España-Cuba exilio historia y archivo Internet & ITC

PD

exilio

PD en la red

De pasaportes, emigración, permisos y quimeras

  • ene 31, 201319:06h
  • 6 comentarios

Esta semana deben estar recibiendo sus pasaportes los primeros cubanos que los solicitaron una vez entrada en vigor la “nueva política migratoria” del gobierno cubano. Ya se comenzarán a conocer las verdaderas posibilidades al saberse de los pasaportes expedidos y de los negados. Ya veremos los nuevos criterios de selectividad.

Aunque se ha eliminado un paso, el de la tarjeta blanca, quienes deciden a quien se le expide o no un pasaporte siguen siendo los mismos. En realidad, hace muchos años que solo un exclusivo grupo de opositores y algunos profesionales son víctimas de las restricciones de salida del país. A la mayoría de los solicitantes el trámite se les corría sin muchas dificultades. Pero, ya por costumbre, nadie estaba seguro hasta tener el papel en las manos, todos temían que se les negara la dichosa tarjeta. Con los nuevos lineamientos se ha eliminado un eslabón en la cadena del miedo.

Es cierto que ha habido otros cambios, relativamente favorables, como extender el tiempo permitido de estancia en el exterior (aunque que yo sepa, en ningún país del mundo existe un límite de tiempo para que los ciudadanos permanezcan fuera del país sin perder sus derechos, ni en Irán) y el no tener que presentar ningún documento de excusa para solicitar el permiso. Eso entre otros cambios mayormente cosméticos y con el ojo en el ingreso de moneda extranjera. Se ha ensanchado el ojo de la aguja, pero aún se requiere pasar por la aguja.

Muy pocos gobiernos han manipulado la emigración de una manera tan grotesca, como válvula de escape, como instrumento de represión o como arma de agitación popular como lo ha hecho el cubano. Desde las arbitrarias separaciones familiares de los primeros años, pasando por Camarioca, el forzar a quienes solicitaban la salida a pasar al menos dos años en la agricultura, el final de los vuelos de la libertad, la caprichosa violación del derecho de asilo, las expulsiones de los centros de trabajo a quienes presentaban para irse, el período en el cual no se le permitía salir a nadie entre el final de los “vuelos de la libertad” y la liberación de los presos políticos, el asilo masivo en la embajada de Perú y el subsecuente marielazo, el maleconazo de 1994 y los asesinatos a quienes intentaban irse de manera clandestina o secuestrando embarcaciones, hasta las condiciones de rehenes que por años se le impusieron a los familiares de atletas, profesionales y de algunos que salían en misiones técnicas oficiales, finalizando con las repercusiones que sufrían todos los parientes de alguien que desertaba, la política migratoria cubana se ha movido entre diversos matices de terror. Eso para no hablar de la política inmigratoria.

En los últimos quince años han aflojado la mano, ya que han visto los beneficios económicos del flujo emigración-inmigración, dada la necesidad material tras la caída del bloque socialista y la desideologización de gran parte de la población, así como la pérdida de la narrativa de quienes detentan el poder. También hay que considerar el descalabro de la economía mundial en el último lustro y el tenebroso terrorismo internacional, lo que hace que muchos países se vean obligados a restringir la entrada de inmigrantes a sus países y a velar con más celo quiénes son sus visitantes.

Ahora, con sus flamantes pasaportes, los cubanos enfrentarán la tarea de solicitar visado para salir como turistas. Por seis décadas los cubanos han sido uno de los pocos pueblos del mundo (me atrevería a decir que el único), cuyos habitantes no pueden ganar con su trabajo una moneda con valor de cambio en el mercado internacional. Sin trucos, marañas ni ayuda de familiares en el extranjero, casi nadie puede ahorrar dinero convertible para pagarse un viaje. Sabedores de ello, los gobernantes le pasan la papa caliente a los gobiernos extranjeros.

Hace muchos años, cuando salí con salvoconducto y pasaporte de la embajada de Perú, bajo la promesa del gobierno cubano de que si conseguía un visado de cualquier país podía irme, en las cuatro semanas que mediaron entre ese día y mi salida por el Mariel, tras hacer mil malabares para evadir a las turbas que diariamente rodeaban mi apartamento y lo llenaban de huevos y tomates podridos mientras vociferaban insultos y amenazas, me tomé el trabajo de recorrer cuanta embajada pude en La Habana. Fui a la de la entonces República Federal Alemana, las de Austria, Canadá y Suecia. Todas me negaban la visa a pesar de que yo tenía forma de asegurarles que solamente sería una visa de tránsito y que tenía familiares en el extranjero que tenían solvencia económica y no dejarían que yo fuera una carga para sus gobiernos. Llegué al punto de que ya harto de su actitud le pregunté al embajador austríaco si había algunos acuerdos culturales o económicos con Cuba tan importantes y tan frágiles como para que se me negara un visado de tránsito. No me respondió, solo hizo una mueca cercana a una sonrisa conmiserativa. Solamente los ingleses escucharon mi caso y me prometieron visa, requiriendo una segunda visita que nunca hice, porque en eso la policía me vino a buscar para que me fuera por el Mariel.

Claro que las cosas han cambiado mucho desde entonces en todas partes y muchos países han liberalizado su concesión de visados a cubanos, pero ya vemos como tras la medida del gobierno cubano, muchos países, como Ecuador que antes no exigía visado a los cubanos, han cambiado sus requisitos. Ahora los cubanos que enarbolan sus pasaportes en solicitud de visado se encontrarán múltiples negativas o vaselinas para demorar o no concedérseles el visado. No creo que la situación respecto a los Estados Unidos cambie mucho. Otros países pondrán requisitos nuevos. A la larga, quienes tengan cartas de invitaciones, o apoyo financiero de algún familiar o conocido, recibirán sus visados. Al resto, es muy poco probable que se les conceda nada y que tengan que deambular embajada tras embajada para lograr su sueño de salida que a la larga puede devenir en pesadilla.

Pero hay esperanzas. Entre los pocos países que no exigen visa a los cubanos, muchos de ellos zonas devastadas por la guerra reciente o el hambre, como Botsuana, Kirguistán, Montenegro, Serbia, Haití y Mongolia, encontré un alma casi gemela en el Océano Pacífico. Se trata de la isla de Niue, un pequeño atolón coralino, a 2400 kilómetros al noreste de Nueva Zelandia, con una población de 1400 habitantes, con un gobierno de monarquía constitucional pero asociado en casi todos los aspectos a Nueva Zelandia, en donde vive el 15% de su población, que envía remesas a sus familiares, lo cual constituye el 40% de su economía. Pues resulta que Niue está, desde hace diez años asociada a un importante proyecto científico con Nueva Zelandia para desarrollar el cultivo y la exportación de… ¡la moringa! No hay dudas de que con sus antecedentes, los cubanos pueden convertirse en un baluarte para la expansión económica y demográfica del pequeño país.

Roberto Madrigal
Cincinnati

Publicado en
6 respuestas
Comentarios

  • No es cierto lo que expresa el autor de que: “En realidad, hace muchos años que solo un exclusivo grupo de opositores y algunos profesionales son víctimas de las restricciones de salida del país. A la mayoría de los solicitantes el trámite se les corría sin muchas dificultades”. Como regla, durante varias décadas se les ha negado la salida a los médicos y los otros profesionales del sector de la salud, los profesores universitarios, los investigadores, los deportistas, los entrenadores y otros profesionales. El caso más conocido es el de la Dra. Hilda Molina, quien tuvo que esperar quince años para poder reencontrarse con su único hijo y conocer a sus nietos. Un año antes, en el prólogo con fecha 4 de junio de 2008 de la edición cubana del libro ‘Fidel, Bolivia y algo más…’, Fidel Castro escribió: “Se le niega a ella [Hilda Molina] la solicitud de viajar al exterior”. Durante el período 2004-2009 dos presidentes argentinos hicieron intensas gestiones ante Fidel Castro para lograr la salida de Hilda, cuyo hijo era ciudadano argentino y sus nietos eran argentinos de nacimiento.

    castropanama@yahoo.es

  • Aclaración a Caney: La razon de esas limitaciones no son debido a que la persona “esta afuera”, los derechos de residencia en los paises occidentales se establecen porque los individuos reciben ciertos beneficios segun el estado de declarada residencia. Asimismo, tienen derecho a votar por representantes locales y nacionales, y lo que se quiere evitar es que alguien viviendo en la Florida vote por un representante de Iowa, o l mismo para Canada, que un quebecois vote por alguien en Toronto. Pero nadie te prohibe residir donde quieras, ni siquiera tienes que informar (por supuesto, tienes que pagar los impuestos y la casa y las utilidades, cosa que resuelves dejando a alguien a cargo). Es solamente un problema de mantener la legalidad y evitar fraudes al fisco o fraudes electorales.

  • jeremy dice:

    una aclaracion para caney. los derechos se pierden solo temporalmente. pasados 3 meses de vivir nuevamente en la provincia, los recuperas nuevamente.

  • mara dice:

    Pués carretera pa’ la isla Niue.. Como se llega? Ese es el problema, habrà que hacer escala en otras partes para poder sumarse a los programas de desarrollo sostenible de moringa! jajajaja

  • el_yoyo dice:

    Un articulo muy pobre sin dudas. Más emocional que real

    - Roberto dice: hace muchos años que sólo a un pequeño grupo de opositores y “algunos” profesionales son víctimas de las restricciones de salida del país. coño Roberto, me parece que estas hablando de otro país. En Cuba todos han tenido la misma “suerte”. De entrada los medicos y todo el personal de salud de Cuba hacen ya unos cuantas decenas de miles si no más. Agrégale los deportistas y todos los demás profesionales que han tenido que pedir permiso a sus ministros y ya tendrás cientos de miles que multiplicados por 52 años. Por cada profesional que salió habrán quizás 10 ó 20 ó 100 que han recibido un NO como respuesta. Quizás algún día se sepan la cantidad de denegaciones de Permisos de salida y autorizaciones ministeriales. A eso ahora agrégale las visas denegadas y la falta de dinero para cartas de invitación, seguros medicos y cartas de invitacion y tendrás a la inmensa mayoría del pueblo cubano. No ha sido un “grupito”. Tú no eres más víctima que todos los otros.

    - El mundo no gira alrededor de Cuba y de nuestros problemas. No es una campaña contra Cuba ni los países se han vuelto malos de pronto. Las exigencias de Visas son las mismas para todos los países del tercer mundo. Ve a la embajada de Austria en Zambia o Kabul como ciudadano de ese pais y te mirarán como una rata (aunque tu familia sea dueña de una mina de diamantes). La única diferencia es que ahora los cubanos van a sentarse en el mismo banco que los demás. Cosa esta que hemos evitado durante años, porque los cubanos nos creemos superiores: no somos latinos, no somos indios, a nuestro continente le llamamos letrinoamerica (como si fuesemos suecos), bailamos salsa cubana y no NY Style, somos muy listos, uno llegó a senador en USA y otro dirigió alguna vez la Coca Cola.

    Welcome to the real world!

  • Caney dice:

    Sólo un pequeño apunte:

    “…aunque que yo sepa, en ningún país del mundo existe un límite de tiempo para que los ciudadanos permanezcan fuera del país sin perder sus derechos…”

    En la mayoría de provincias canadienses si un residente pasa más de 6 meses y un día ya no fuera del país, sino de la provincia, se arriesga a perder sus derechos de residencia y seguridad social.

    http://travelinsurancefile.com/headlines/how-long-can-a-canadian-snowbird-stay-out-of-the-country/