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El Paciente

  • ene 14, 201311:38h
  • 7 comentarios

Enciendo la televisión y veo una mujer pariendo frente a la cámara en algún hospital del interior del país; la voz de una locutora explica las cifras de nacimientos de 2012. Yo me pregunto si le habrán pedido permiso a esa madre para filmarla durante el alumbramiento. La respuesta más probable es que no. Diez minutos después, me visita un amigo que me da a leer un artículo donde el abogado de Alan Gross protesta porque el gobierno cubano ha hecho público el historial médico de su cliente. El tema me hace recordar aquella escena en que una cámara oculta en un hospital captaba a la madre de Orlando Zapata Tamayo conversando con un doctor, sin saber que estaba siendo grabada. La filmación fue transmitida en el horario estelar para que millones de televidentes la vieran, sin contar con la autorización —claro está— de la sufrida señora que acababa de perder a su hijo.

La saga no se queda ahí. En septiembre pasado, la directora de un policlínico explicaba los síntomas de una disidente que se sintió mal mientras realizaba un ayuno. Todos los detalles fueron dichos sin el más mínimo rubor, a pesar de estar vulnerando la privacidad de un paciente y violando así el juramento hipocrático cuando dice “guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres”. Yo misma resolví hace más de tres años no volver a pisar siquiera un consultorio médico, después de que la atemorizada doctora que me atendió fuera obligada a declarar frente a un lente oficial. Decidí —a cuenta y riesgo— cargar con mi salud y salvaguardar así mi intimidad. Aún hoy, cada vez que pienso en una consulta hospitalaria es como si me viera en un escenario con luces, cámaras… y un nutrido público mirando mis interioridades, mis vísceras.

Ahora, los mismos medios oficiales que han utilizado la intrusión en los archivos médicos como herramienta ideológica, defienden el secretismo sobre el estado de salud de Hugo Chávez. En la televisión, donde hemos visto tantos ataques a la privacidad de los pacientes, por estos días llaman morbosos a quienes exigen información sobre el presidente venezolano. Olvidan que justamente ellos han acostumbrado a la audiencia a fisgonear en los historiales hospitalarios como si fuera algo éticamente aceptable. ¿Y todas esas pequeñas personas vulneradas en su privacidad por la prensa nacional, no merecían ellas también respeto? ¿Y todos esos galenos e instituciones médicas que faltaron a sus principios más sagrados? ¿Los penalizarán ahora que la indiscreción médica ha dejado de ser políticamente correcta?

Yoani Sánchez
La Habana

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7 respuestas
Comentarios

  • cucusa dice:

    En ese sistema todo se mueve bajo amenaza chantaje etc etc Cuando les conviene hacen una cosa y cuando no la ocultan .Lo de Yoani era importante para despretigiar a la disidencia y con un poco de cohaccion amedrentaron a la Dra y esta hablo todo lo que les convenia a las ratas de alcantariras que apoyan el gobierno Ahora con Hugo Chavez y cuando y con Fidel Castro todo es hermetismo y secreto de govierno solo dicen lo que les conviene y en partes sin detayes al publico y estamos hablando de mandatarios que llevan la responsabilidad de un pais y su govierno no de simples ciudadanos pero eso es parte del doble estandar del sistema de estos tiranosaurios

  • Gabriel dice:

    Pues querido Sr. Anónimo,

    Yo tampoco te entiendo a ti.

  • Anónimo dice:

    El ministerio de salud pública está dirigido y es parte de ese gobierno, creo que ya no quedan consultas particulares, así que sigo sin entenderte Gabriel.

  • Gabriel dice:

    Anónimo:

    Cuando fuerzas de la seguridad del estado secuestraron y agredieron a Yoani, poco después Yoani fue a un hospital. En ese hospital le atendieron unos doctores que un mes después declararon que Yoani no mostraban ningún signo de agresión. Uno de esos doctores —al que se refiere Yoani— fue Lizzie Llopis.

    En el video donde Lizzie Llopis asegura que Yoani no mostraba signos de agresión, se observa por el lenguaje corporal que Lizzie miente.

    Cuando agredieron a Yoani la seguridad del estado también detuvo a Claudia Cadelo.

    Lizzie Llopis tiene en su cuenta de Facebook a unos cuantos disidentes como amigos, incluyendo a Claudia Cadelo.

    Todo parece indicar que Lizzie Llopis es la “atemorizada doctora obligada a declarar” de la que habla Yoani.

    Obviamente Yoani no da el nombre de la doctora para evitar que sufra represalias.

    Todo esto tiene su importancia porque en su momento el régimen presentó las declaraciones de esos doctores como una prueba de que Yoani se había inventado el secuestro y la agresión. Es obvio que obligaron a esos tres doctores a mentir bajo amenaza.

  • Anónimo dice:

    En cualquier lugar cuando tu denucias que te han agredido y lo haces público, pues lo lógico es que el agresor siempre trate de defenderse públicamente, en este caso me parece legítimo, no entiendo el comentario de Gabriel.

  • Gabriel dice:

    Que conste que no digo nada que no esté en Internet.

  • Gabriel dice:

    Fijaos en esta frase:

    “Yo misma resolví hace más de tres años no volver a pisar siquiera un consultorio médico, después de que la atemorizada doctora que me atendió fuera obligada a declarar frente a un lente oficial.”

    Sospecho que se refiere a las declaraciones sobre una agresión que sufrió Yoani que le obligaron a decir a la doctora Lizzie Llopis:

    http://www.youtube.com/watch?v=cPm68xcBzPs&feature=player_embedded

    Es obvio por el lenguaje corporal que a la doctora le obligaron a mentir.

    ¿Por qué le costó tanto trabajo mentir?

    Creo que la respuesta está en la página de Facebook de Lizzie:

    http://www.facebook.com/LaUnicaNinfaBebe

    Observar su listado de amigos cargado de disidentes, incluyendo a Claudia Cadelo, que había sido secuestrada por la policía en el mismo incidente en el que agredieron a Yoani.