- dic 29, 2012 • 05:14h
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APUNTES PARA UN DISCURSO POR LOS 100 DE VIRGILIO
Virgilio que no estás en los cielos
(aunque por el infierno pasaste ya).
la cruz y los clavos fueron borrados
junto con la corona de espinas
(la crónica oficial no los menciona),
y tu enemigo, tu enemigo el viejo comisario
hoy pronuncia tu nombre con unción,
y te honra con misas
y de rodillas llega
al apartamentico de N y 27
—donde todavía se te escucha
escribiendo en el pasado
los textos del porvenir—,
y trémulo te implora milagros.
“Virgilio, haz que llueva,
haz que la Unión Europea afloje la cuerda,
haz que Chávez no se muera,
no permitas que Barack Obama se vuelva loco
y nos quite el Bloqueo,
cuida de nos, protégenos,
compadécete, Virgilio:
tennos siempre a mano un padrino magnánimo
y un enemigo poderoso al cual culpar de nuestro fracaso.
“Lo que fue ya no fue,
fue jugando; en todo caso
ya eso pasó, dentro de unos años,
si no se habla más de eso,
nadie se acordará.”
Óyelo, Virgilio, oye al Comisario.
ahora que te descubrió
o ahora que ya no le das miedo
sin comprender el muy iluso
que es ahora cuando eres un peligro,
óyelo (no gastes tus alas,
baja por una escalera
o por un ascensor,
tienes que cuidarte-
cien años son cien años), pero óyelo.
oye al Comisario, escúchalo
(no que le hagas la caridad,
escucharlo tan sólo).
Aunque sigue siendo el comisario de entonces,
el mismo comisario cultural de aquel tiempo
el muy macho, el del pistolón,
su óptica respecto al viejo asunto ha cambiado,
o tal vez no ha cambiado
pero ahora la disimula, y también para eso
ha de servirle la celebración de tu centenario:
razón de más para autorizarla
y costearla
y pregonarla
y enviar un cake del tamaño de la fortaleza de la Cabaña
con todas sus velitas, en su nombre, y, por supuesto,
en el nombre de su protegida la patria sacrosanta.
Hoy cuando ya han sido olvidados
—o ya no emocionan los comandantes—
que pasaban con sus pupú alborotando el barrio,
haciendo en el barrio salir a la puerta a todo correr hasta
a los inválidos,
deseoso el vecindario de ver de cerca
a aquellos jóvenes guerreros recién bajados del cielo
con licencia del Señor para cambiar el mundo
—de lugar inclusive—.
hoy, cuando todo eso es pasado,
melancolía, vago recuerdo de una vez,
sueño quizá, lamentación
de una gran oportunidad perdida,
hoy, que tú en cambio,
el sepultado en vida de entonces,
el segregado, el prohibido, el vituperado,
el Virgilio Piñera escupido de aquel tiempo
permanezca vivo, y aun más vivo que antes
puesto que ahora eres una religión,
hoy, esa victoria sobre lo oscuro,
esa resonante victoria de la luz
con todo lo que ella indica
(tú que nunca tuviste un pupú,
tú que siempre hiciste la cola de la guagua);
hoy esa victoriosa lección
ha venido haciendo vivir con los pelos de punta
al viejo Comisario que paró la cruz
y te hundió los clavos (con guantes,
con guantes, porque le dabas asco). Por eso
puedes creerle cuando te implora
y además te ruega
que lo recuerdes cuando a él también
lo tiren al inodoro y halen la cadena
igual que al Delphi de tu novela.
Gracias por la moraleja, y felices 100,
Virgilio que me estás oyendo.
Amén.
Rafael Alcides
La Habana





Ya veo, OMU, para usted la importancia de un escritor no está en su arte sino en su, como decirlo, en su cualidad testimonial, etnográfica. Sin duda, en la obra de VP es donde más se reconoce una Cuba gráficamente registrada, más inmediatamente, pero eso mismo, ¿no es un error? Aparte de que a Carpentier no le interesó eso jamás. Pero sus obra, sus novelas, todo, es mayor que VP. No importa si escribía de Venezuela o la selva amazónica o de Haití. Lo que cuenta es la calidad de su arte, y el de Carpentier (y el de Lezama) mucho mayores. O usted imagina que un pintor mediocre pintor de batallas históricas es mayor pintor que un Van Gogh que pintaba girasoles? En el arte OMU, los temas no importan. De ahí que la muy temática ZoeV sea un bodrio a pesar de que en ella esta la “crítica al sistema”, hallemos reflejado el machuque, etc. Gracias.
JJ, para gustos los colores y para colores las flores, y para las flores… Búcaros, pupús y guaguas fúnebres. A ver, JJ, amplío… Alejo, de lejos, con los audífonos puestos y siempre alejado de tanto paso perdido en su paseo por los reinos de este mundo debido a la falta de luces y exceso de siglas. Sigamos, JJ… Lezama, de rama en rama torcida de bosquejos caídas de un paraíso maricónico y asmático, magistral pero ya, bucólicamente pesado y pasado. Ido en desespero a su gaveta poética se hayan joyitas, cierto, pero nunca la contundente gema de una isla pesada, sudorosa, puta, teatral, cuentista, irónica, desgarrada y fea. ¿Quién era el otro? Ah sí, el cuarto tigre triste. En su momento innovador y atrevido, el viejo Cabrera no se merecía el principado de Asturias y mucho menos la importancia de no llamarse Virgilio. VP aún ruge, mientras nos dirige. Todos los demás yacen, y de vez en cuando bostezan. Saludos y japy nu llear.
VP el escritor cubano más importante del siglo 20? Are you kidding me? Y Alejo Carpentier? Y Lezama? Y Cabrera? Etc. OMU está usted equivocado, aunque admiro su celo de converso reciente a la nueva religión (o secta) de VP.
El poema de Alcides nada perdería de ser puesto en forma de párrafos en prosa. Es un poema de ocasión, propiamente. Loable el gesto, pero el poema, ejem, ejem.
Para muestra:
“(tú que nunca tuviste un pupú,
tú que siempre hiciste la cola de la guagua);”
O es yo que estoy equivocado y uno debe celebrar “el uso desenfadado de cubanismos como “pupu” (y tan anticuado, dicho sea de paso, quién c…o dice pupú hoy en Cuba?)
“pupú”, “guagua”
Eso. Q cuando se refieran a VP en cualquier rincón del futuro como el escritor cubano más importante del siglo 20 siempre existirán los paréntesis de la “dictadura castrista” q lo persiguió y aniquiló, pero q
no pudo ni podrá negarlo porque el pupú de Virgilio se llama genio. Y ese pupú rueda por nuestra historia montado en talento y maestría, cosas q nunca tuvieron ni tendrán los pupús de los dictadores. Excelente poema.