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Mis diez libros del 2012

  • dic 25, 201210:52h
  • 6 comentarios

Puesto que PD es un sitio de temas cubanos, voy a limitarme recomendar diez títulos relacionados con Cuba. Títulos cubanos no todos necesariamente publicados durante el 2012: cinco libros publicados este año y otros cinco títulos que pudiéramos llamar textos de archivo, es decir, libros casi olvidados pero que merecerían la relectura. La velocidad editorial sumada con las novedades temáticas nos exige, tal y como sugería Antonio Gramsci, leer en dos tiempos: desde un pasado que busca colocarse en la discusión del presente, y desde un presente que recupere las inscripciones del pasado. Aquí, entonces, una lista que propone el recorrido en esas dos direcciones.

1. La máquina del olvido: mito, historia y poder en Cuba (Taurus, 2012), de Rafael Rojas. El más reciente libro del historiador y ensayista cubano reúne ocho ensayos publicados en los últimos tres años. Interviniendo en diversas zonas del saber, como pueden ser el análisis constitucional, la cultura popular, la historia intelectual y la nueva historiografía cubana, la unidad central de estos textos es la crítica de los dispositivos discursivos que han articulado el relato oficial de la historia cubana en los últimos cincuenta años. De los ocho ensayos, habría que resaltar “Soledad constitucional” y “El Derecho de Nacer”. En el primero, el lector encontrará una investigación en la esfera de los estudios constitucionales, donde se pueden repensar las diferencias entre Cuba y la nueva gobernabilidad latinoamericana. En el segundo, el elemento de la cultura popular se coloca en el centro de una discusión más amplia sobre la construcción de la comunidad letrada cubana a partir del concepto de inmunidad del pensador italiano Roberto Esposito. Estos ensayos se leen como una serie de hipótesis de trabajo o como puntos de partidas para investigaciones futuras. La Máquina del olvido es, en este sentido, una radiografía del algunos de los síntomas que, en los últimos años, han venido articulando el espacio de la cultura cubana.

2. Che en Miami (Aduana Vieja, 2012), de Néstor Díaz de Villegas. Escrito con un inusual aliento épico y una desmesurada fuerza verbal, Che en Miami se instala como el Gesamtkunstwerk de la poética de Néstor Díaz de Villegas. La obra de Díaz de Villegas hasta el momento se había articulado en dos registros disímiles. Por una parte un registro que trabaja con las zonas bajas del espacio urbano de Miami (El estrangulador de Flagler Street, Vicio en Miami, Cuna del pintor desconocido), y por otra, la que ha trabajado personajes históricos (Héroes, Por el camino de Sade) como alegorías instantáneas de la revolución y la historia. Este largo poema sobre Guevara puede leerse como una síntesis de estas dos líneas que hasta el momento habían trazado la cartografía de su poética. En Che en Miami asistimos a una convergencia entre esos dos registros, a partir de una poca conocida anécdota de la juventud de Guevara en Miami que echa andar una cosmovisión delirante, un aparato antropofágico que se nutre de no pocos registros poéticos y mitologías urbanas. Capaz de producir malestar en más de un frente ideológico, este poemario es sin lugar a dudas la obra más compleja hasta el momento de uno de los grandes poetas cubanos vivos, y un raro duelista literario de nuestro tiempo.

3. Discurso de la madre muerta (Baile del Sol, 2012), de Carlos Aguilera. La más reciente obra del autor de Retrato de A. Hooper y su esposa, traduce la experimentación con el lenguaje poético al espacio teatral de los gestos. Este libro puede ser leído en un primer nivel como una alegoría de la guerra civil en la cual habitamos a partir de un juego de espejos que convergen en la figura de la madre. El tratamiento de esta figura recuerda a obras como El frasquito de Luis Guzmán o El apando de José Revueltas, donde la fuerza del lenguaje libera la referencialidad y abre un espacio para el acto poético. Así, Aguilera continua el proyecto deconstrucionista que había comenzado desde los años de Diáspora(s): potenciar el habla desde los límites del lenguaje, hacer del delirio uno de los modos de operatividad política de la literatura. Fantasmal y trastocada por no pocas resonancias del Este, esta obra de teatro puede ser leída también como una escenificación de la escritura en el instante en que ésta ha perdido su lugar central. En esta obra, como en sus poemarios previos, encontramos a un gran escritor experimental y político en medio del hechizo de su escritura.

4. El caso PM: cine, poder, y censura (Editorial Colibrí, 2012), edición a cargo de Orlando Jiménez Leal & Manuel Zayas. Medio siglo nos separan del “affair PM” y de “Palabras a los intelectuales” en la Biblioteca Nacional. Esta antología ofrece hasta el momento la visión más completa sobre lo sucedido con el cortometraje más glosado de la historia del cine cubano. Además de incluir entrevistas y ensayos críticos de Néstor Díaz de Villegas y Antonio José Ponte, Rafael Rojas y Fausto Canel, Emmanuel Vincenot, Manuel Zayas y Vicente Echerri, el volumen también incluye largos fragmentos de las conversaciones de la Biblioteca Nacional, así como la Ley N.589 y las actas oficiales de censura al documental. Aunque el libro persigue la exhaustividad, sorprende que el libro no incluya importantes ensayos sobre P.M. escritos por el ensayista Duanel Díaz Infante y el crítico de cine Juan Antonio García Borrero. Al margen de estas ausencias, este libro podrá servir como un importante documento para una historia de la censura cultural en Cuba, así como una imprescindible antología para estudiantes del cine cubano.

5. Visions of Power: Revolution, Redemption, and Resistance, 1959-1971 (University of North Carolina Press, 2012), de Lillian Guerra.
Producto de una larga y minuciosa investigación en varios archivos de Cuba y de sostenidas entrevistas con actores políticos del proceso revolucionario, el libro de la historiadora cubana-americana Lillian Guerra es sin duda alguna el estudio más completo sobre la primera década de la Revolución Cubana y los modos en que el “fidelismo” fue construido a partir de antagonismos y batallas internas (algunos de los capítulos se ocupan de la UJC, el ICAIC, la Reforma Agraria, la Zafra de los 10 Millones, entre otros). Contra algunas líneas historiográficas que han afirmado que la consolidación del castrismo tuvo lugar a causa de la coyuntura de la Guerra Fría o del diferendo con los Estados Unidos, Guerra demuestra, a lo largo de los diez capítulos del libro, que el castrismo necesitó de la representación y de una nueva cultura política basada en una moral política para construir la homogenización y el consenso total de la nueva sociedad revolucionaria. Visions of Power, contra el relato de la historia oficial, así como la tesis de la revolución traicionada por parte del exilio histórico, propone entender el “fidelismo” dentro de una dinámica de resistencia y redención en el interior del proceso. Publicado en la serie “Envisioning Cuba” de la University of North Carolina Press, es imperativo que esta magnífica reconstrucción historiográfica se traduzca pronto al español.

6. Nosotros (Editorial Trópico, 1933), de Regino Pedroso.
Censurado tras su publicación y puesto a la venta por error en una de las vitrinas de El Encanto, la primera edición de Nosotros tiene cierta mitología dentro de las letras cubanas. Una rueda de industria y un brazo de un trabajador adornan la portada y anuncian la temática social. Aunque ya hacia finales de la década del veinte, el poema “Salutación fraterna al taller mecánico”, había sido publicado en la revista Atuei, órgano cubano del APRA, este poemario de 1933 reúne una decena de poemas “sociales” de Pedroso, así como una autobiografía que puede ser leída como el ars poética del compromiso letrado con la causa de la emancipación del proletariado. Como Wifredo Lam o Severo Sarduy, en Pedroso la identidad china aparece como elemento central en la descolonización de la cultura cubana. Poemas como “Salutación al camarada culi” y “El heredero” prefiguran, dentro del universo del agitprop proletario, poemarios como El ciruelo de Yuan Pei Fu. Leído a la par de sus contemporáneos latinoamericanos —Nicolás Guillen, Pablo Neruda, Cesar Vallejo— el compromiso político de Nosotros es meramente referencial, una apuesta aclamada en el aire, un gesto que no logra escapar de los ecos poéticos del modernismo. Releemos Nosotros concientes de que la vanguardia cubana de los veinte y treinta se encuentra en otra parte.

7. Francia en la trinchera (Cárdenas, 1940), de Alberto Lamar Schweyer. Injustamente olvidado luego de su ruptura con el Minorismo y su giro político hacia la derecha, este fue el último libro publicado por Lamar Schweyer en una editorial menor luego de su regreso a Cuba. Sin llegar a las cien páginas, el volumen reúne los artículos que Lamar Schweyer escribiera desde Francia para la prensa cubana durante los meses antes de la invasión alemana. Leído equivocadamente por algunos críticos cubanos como una defensa del fascismo, Lamar en estos artículos reivindica y exalta la espiritualidad francesa como frente de batalla de la cultura occidental Occidente amenazada tanto por el Nacional Socialismo como por el comunismo soviético. Lo que sí se detecta a lo largo del libro es la idea de necesidad de una dictadura, tal y como lo había esbozado en Biología de la democracia (1927), con el propósito de establecer el orden y la legitimidad frente a una enemigo. Así, escribía: “…la dictadura no es un mal. La dictadura es el único sistema de gobierno en momentos de peligro nacional, cuando no se pueden perder horas en polémicas porque el enemigo toca a la puerta”. Por el lugar que ocupa dentro de la historia intelectual latinoamericana, Lamar Schweyer merecería ser reeditado y más estudiado por quienes se interesan por el pensamiento latinoamericano de la primera mitad del siglo XX.

8. Moral burguesa y revolución (Procyon, 1963), de León Rozitchner. Originalmente publicado en la Revista de la Universidad de la Habana como producto de una serie de conferencias impartidas en esa institución, Moral Burguesa y Revolución es un libro que expone las contradicciones morales que encarnaban los invasores de Playa Girón. Desde un aparato marxista ortodoxo, Rozitchner investiga, a partir de las declaraciones emitidas por los miembros de la Brigada 2506 en la televisión cubana, las antinomias de la moral burguesa y la eticidad revolucionaria entendidas a partir del concepto de totalidad. Aunque este libro nunca se publicó en Cuba, algunos podrán recordar fragmentos en Memorias de Subdesarrollo (1968) de Tomas Gutiérrez Alea (en efecto, el ejemplar que Sergio Corrieri compra en una librería habanera en el filme, es la edición argentina de Procyon de 1963). La obra de teatro de Hans Magnus Enzenberger sobre el mismo tema, El interrogatorio de La Habana, es en realidad un plagio escenificado de este comentario filosófico. Moral Burguesa y Revolución fue el segundo libro del pensador freudo-marxista que sólo ahora, después de su muerte, ha comenzado a reeditarse en la Argentina por la Biblioteca Nacional. Al margen de la ideología que se suscriba, debería ser leído y colocado en discusión intelectual sobre Cuba, tanto dentro como fuera de la isla.

9. Diario de brigadista, Cuba 1961 (Lumen Editorial, 2010), de José Agustín. Publicado recientemente por Lumen casi medio siglo después, el diario del mexicano José Agustín se suma a la copiosa bibliografía existente de los fellow-travellers de la Revolución Cubana. Con tal solo diecisiete años, y ya casado con Margarita Dalton, hija de Roque, José Agustín da testimonio de la experiencia de la alfabetización desde adentro: los andares con los campesinos y militares, las lecturas y la música, los tonos del habla que el mexicano detecta entre los cubanos. A lo largo de estos apuntes, José Agustín va marcando un territorio donde la indisciplina, lo jocoso y la fiesta están más presentes que la imagen militarista y la vocación vertical con que el relato oficial resume aquellos primeros años. De ahí que aparezcan a lo largo de sus anotaciones burlas risueñas a los discursos kilométricos Fidel Castro o a las comparecencias de Guevara. “Somos la brigada Mamado Boyítez” —escribe en una parte. Los chistes van dando el ritmo de un diario light. En otro momento: “¿Qué es el capitalismo? La explotación del hombre por el hombre. ¿Y el socialismo? La explotación del hombre por el Caballo. Juar, Juar”. Diario de brigadista es también el laboratorio de lo que será en los próximos años al escritura contracultural de Agustín: el gusto por las zonas bajas de la cultural, el rock, las políticas del goce y del cuerpo. En una entrevista que da cierre al libro, Agustín confiesa que en algún momento en La Habana lo habían llamado “bitongo” por andar con un par de discos de rock. Su obra nunca ha sido publicada en la isla.

10. Diario en Cuba (Universidad Autónoma de Puebla, 1976), de José Revueltas. Menos conocido que otros de los fellow-travellers de los primeros años de la Revolución, el mexicano José Revueltas escribió un brevísimo diario durante su visita a La Habana en 1961. Invitado por la ICAIC para colaborar en el proyecto de varios guiones junto a Jorge Fraga, el diario de Revueltas acumula algunas de las instantáneas recurrentes de la escritura de los fellow-travellers: la intensidad de las actividades laborales, la vigilancia miliciana en cada esquina, la transformación “moral” que forjó la Revolución en apenas un par de años. Quizás el momento más memorable del diario sea una discusión con Joaquín MacGregor, donde Revueltas intenta reconciliar la teoría foquista de la Revolución Cubana con el Partido Leninista: “Yo le sostengo que la experiencia cubana no invalida la teoría leninista del partido. Joaquín no comprende que la teoría del partido y el partido mismo no son sino una expresión de las leyes del conocimiento… centralismo democrático”. Leninista, expulsado del PCM, ideólogo del 68 mexicano, escritor presidiario de Lecumberri y defensor de una un nuevo tipo de dialéctica que llamó en sus últimos años “democracia cognoscitiva”, José Revueltas, como buena parte de los marxistas latinoamericanos críticos del comunismo soviético, resultó incómodo para la cultura revolucionaria cubana. (Años más tarde, en efecto, se distanciaría de Cuba a causa del “caso Padilla”). En el 2010 por primera vez se editó en Cuba su novela Los días terrenales. Este diario cubano de Revueltas es una raro documento que puede ser de interés tanto para quienes se interesan por la historia del cine de los 60, así como para quienes buscan añadir otra pieza a la colección de viajeros amigos de la Revolución.

Gerardo Muñoz
Princeton

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6 respuestas
Comentarios

  • Anonimo dice:

    MIS DIEZ LIBROS DEL AÑO (POCO IMPORTA CUÁL)
    POR EMMA ZINSKY

    1) La ficción Fidel.
    Donde, con una maestría inigualable, nuestra insigne portavoz revisita la historia del mundo, al afirmar que la segunda guerra mundial se prolongó durante tres años, de 1940 a 1943, y de nuestra desgraciada isla, donde la dictadura de Batista duró sólo dos años (poco importan las fechas: la historia no le interesa, solamente la ficción).

    2) El todo cotidiano.
    En su novela magistral, la escritora ecuánime confiesa: “Yo nunca fui primera escritora”, rebatiendo con su benevolencia habitual aquella pretensión de una plumífera del Caribe: “Yo nunca fui primera dama”.

    3) La nada cotidiana.
    Aquella obra maestra (una de las cien mejores de la literatura en español de todos los tiempos) en que, en pocas páginas, competía en erotismo con cualquier escritor anterior y por venir, abriendo un ciclo que no se iba a acabar nunca, para nuestra mayor felicidad.

    4) Te di la vida entera.
    Ese libro que recoge todos nuestros boleros y el conjunto de nuestra música, acompañándonos en nuestros momentos de soledad y de dolor por nuestra Patria, más perceptibles aún durante estas fiestas.

    5) La eternidad del instante.
    Esa obra que marca un hito en la indagación de nuestras raíces profundas, refutando la tesis de una sola mezcla, blanca y negra, en nuestra cultura isleña, yendo a buscar los orígenes de todos nosotros allá por el Extremo Oriente, de donde vinimos en balsa, sin duda.

    6) Danzar con la vida.
    ¡Cuánta gracia, Dios mío! Un texto maravilloso que enlaza a Nijinsky con el flamenco, recorriendo el planeta (aquí no hay juego de palabras con la editorial) con unos movimientos celestiales y con palabras que sólo ella podía plasmar para reflejar la belleza intrínseca.

    7) Lobas de mar.
    Maravillosa novela de aventuras, que deja atrás todas las historias de piratas de nuestra infancia, transportándonos a un universo real y maravilloso a la vez, donde las mujeres se vuelven más sexy que Errol Flynn en persona.

    8) La hija del embajador.
    Un relato corto pero inmensamente profundo sobre aquella estancia suya en París, cuando aún no había tomado la terrible decisión de abandonar todos los cargos y honores de su función para dedicarse a aliviar la desgracia de sus semejantes en la isla y en el exilio.

    9) Una novelista en el museo del Louvre.
    Joya artística y espiritual de extraordinario alcance, el mayor museo del mundo revisited, dándole nueva vida a los retratos de vírgenes y cortesanas hasta entonces sepultados en las grandes galerías del antiguo palacio parisino, para regocijo de nuestros incultos ojos.

    10) Respuestas para vivir.
    Sus poemas iniciáticos, compuestos en tiempos en que todos, absolutamente todos, andábamos equivocados pero donde nuestra luz marina del Sena escribía, con su lucidez premonitoria: “Bendito el vientre de la madre / que parió un hijo sandinista”, entre otras joyas retóricas, entre las cuales se destacan “Comunismo poético” y “Poesía guerrillera”. Su modelo fue, probablemente, el desgraciado salvadoreño a quien le dedicó, póstumamente, sus entrañables “Respuestas para Roque Dalton”, resucitándolo como solamente ella sabe hacerlo.

  • Flux-2 dice:

    Margarita es la hermana de Roque.

  • CitizenOK dice:

    Roque Dalton nacio en 1935 . A que edad tuvo a Margarita?

  • CitizenOK dice:

    Jose estaba casado en 1961 con la hija de Roque Dalton que nacio en 1935?! Help please!

  • Walfrido Dorta dice:

    excelente selección Gerardo… todos imprescindibles para trazar líneas de reflexión bien documentadas, y tener la memoria actualizada

  • matronize