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Mis diez libros del 2012

  • dic 15, 201211:23h
  • 1 comentarios

1-El primero, “Opus pistorum” de Henry Miller, publicado post mortem; básicamente fue encargado por un librero de Hollywood a Miller pagándole un dólar por cuartilla, relatos absolutamente pornográficos que a su vez terminaban en la biblioteca personal de cineastas como Billy Wilder o Joseph Mankiewicz. Para mí, que soy un seguidor de Miller, es su libro más romántico, más bello, más triste, más porno. Personajes parecidos a los que existen en “Trópico de Cáncer y “Trópico de Capricornio”, aquí tienen un mayor despliegue no sólo de fantasías sexuales y atrevimientos sino de hastío y pesimismo. Amar carnalmente es la única salida ante lo inhumano de la sociedad contemporánea. Literatura de la mejor; obscena, directa, pura y excitante como ninguna.

2-Mi segundo libro de este año es Glauber Rocha: del hambre al sueño. Trabajo, política y pensamiento. Es la publicación más completa que existe hasta el momento sobre Rocha. Cartas, artículos y críticas de cine de su propia mano, los últimos escritos casi indescifrables, resultado directo de la conexión de su mente con su cuerpo enfermo. Se aprecia al creador orgánico que fue, consecuente como el momento histórico que le tocó. Desde ensayos políticos y teóricos bien concretos, hasta amenos escritos sobre cine donde se observa sobre todo a un gran cinéfilo. Exquisito cuando narra su encuentro con Fritz Lang, John Ford y Jean Renoir, y sus impresiones sobre el cine del oeste y la Nueva Ola francesa.

3-Santa Evita de Tomás Eloy Martínez, escritor argentino que narra en esta novela el recorrido del cadáver momificado de Eva Perón, posterior al golpe de estado a Domingo Perón. La historia que comienza como un testimonio histórico y termina convertida en un alucinante relato de ficción. Me encantan muchos momentos del libro, como cuando esconden el cadáver de Evita en un cine, exactamente detrás de la pantalla sin afectar la programación del mismo, mientras la hija del proyeccionista juega con “su muñeca”, o el episodio de dos soldados que transportan el cadáver en una camioneta: el que maneja sufre un infarto repentino y pierde el control; el otro (que lleva calada su bayoneta) se corta la yugular con la misma, el vehículo choca y ambos mueren, mientras la bella primera dama permanece detrás, observándolos.

4- El cuarto libro es Adam, de Ted Dekker, creador de best sellers y oscuros thrillers que han sido llevados al cine como su novela más famosa “Thr3e”. Comenzar con la primera página de Adam es suficiente para no dejar el libro hasta terminarlo. El escritor mezcla tiras de diarios que narran los hechos, fragmentos de entrevistas y teje un miedo escalofriante en este thriller que regresa la historia de un asesino en serie. Jonathan Denme, David Fincher y John Carpenter se dan cita en esta pieza del creador de “The circle series” y “The lost book series”.

5-Vida completa del poeta Wampampiro Timbereta, de Samuel Feijóo. Este año regresé sobre libros que había leído mucho tiempo atrás y eso sucede con este y el que sigue a continuación. Feijóo es uno de los creadores cubanos que prefiero, no sólo como escritor sino también como investigador y antropólogo, extendiendo su obra a su vida casi en una acción performática.
En esta novela quijotesca el héroe (el héroe cubano) encuentra situaciones y personajes que lo hacen interactuar con la magia del campo cubano. Muy hermoso y a la vez triste el final donde decide quedarse a vivir en una población aborigen oculta en la Sierra Maestra, una linda metáfora de la muerte y la historia.

6-Mitología cubana, tabién de Samuel Feijóo. Una recopilación de testimonios de habitantes de diversas zonas rurales sobre las leyendas de las madres de agua, güijes, aparecidos, y otros mitos. Narrados por testigos directos que describen el encuentro y las vivencias con dichas criaturas. Un trabajo casi documental pero que esencialmente denota la belleza literaria de uno de los artistas más importantes —y olvidados— del siglo XX cubano.

7-Del caminar sobre hielo, de Werner Herzog. Es el diario que uno de mis cineastas preferidos escribió durante su caminata de Munich a París cuando se dirigía a ver a su amiga Lotte Eisner, la cual se encontraba hospitalizada. La idea de que en la medida en que caminara podía ayudar a la recuperación de su amiga y del tránsito a otro estado mental a través del entendimiento del sacrificio, el viaje y el camino. Notas que no tienen una lógica exacta o coherencia, por momentos son vestigios del pensamiento del cineasta y la apreciación directa del mundo en este viaje que comenzó el 23 de noviembre de 1974 y finalizó el 14 de diciembre de ese mismo año. Al llegar, en efecto, su amiga se había recuperado. Herzog, el tiempo, el espacio y el cine, no se necesita más para un buen viaje.

8-Entre el mueble y el inmueble (entre una roca y un lugar sólido), de Jimmie Durham. Había visto algunas piezas del artista de origen cherokee Jimmie Durhan, sus automóviles aplastados por rocas y sus acumulaciones de objetos. En estas páginas uno asiste a reflexiones no solo estéticas de uno de los artistas mas prestigiados por las colecciones y bienales mundiales, sino a un análisis lingüístico de la cultura occidental y el canibalismo de la misma sobre otras culturas, en este caso la india norteamericana. Activista del American Indian Movement, su ensayo analiza las variantes de la comunicación y la lengua. Los valores y preceptos de una cultura arrasada. Indispensable.

9-La civilización del espectáculo, de Mario Vargas Llosa. Leído en el aire, ida y vuelta a New York, es su libro después del Nobel. Testigo de los grandes cambios culturales en el tránsito del siglo XX al XXI, Vargas Llosa reflexiona en este ensayo-homenaje a “La sociedad del espectáculo” de Guy Debord sobre el papel del intelectual dentro de la banalización del arte en la actualidad. Pienso que a veces es muy duro y pesimista pero a la vez ameno. Transita de sus recuerdos personales sobre Baudrillard o Foucault a sus criterios sobre el cambio de la cultura contemporánea, donde el tiempo y la velocidad implican el rápido y ligero consumo de una obra de arte.

10-Annie Hall, guión de Woody Allen y Marshall Brickman. Leer guiones es algo que hago con bastante frecuencia y este me encanto, no he vuelto sobre el filme pero disfruté bastante esta lectura, me hizo pensar en la prefilmación, en el momento en que aún no se había realizado. Espectacular la riqueza de los diálogos que nos recuerdan la era en que Woody Allen concibió sus mejores trabajos “Manhattan”, “Hanna y sus hermanas” o “Interiores”, que es mi preferida.

Magdiel Aspillaga
Miami

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1 respuestas
Comentarios

  • mario crespo dice:

    Excelente lista, Magdiel.Tendré en cuenta algunos títulos para buscarlos. Me encantaría tropezar con ese libro de Miller que no conozco. Retomar como tú los trabajos de Feijoo, puede ser una aventura mirados ya desde la perspectiva del emigrado.