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Mis diez libros del 2012

  • dic 14, 201211:28h
  • 5 comentarios

1-Primero que nada, La Feria de Guaicanama de Carlos Enríquez, una joya de romanticismo guajiro y erotismo perfumado dentro de un raro frasquito de cristal que contuvo esencias raras de cosas secretas de esas que solo saben mujeres y poetas. Un canto al individualismo invencible que fulgura en el fondo del alma de cada verdadero cubano a pesar de todos los pesares.

2-Segundo que nada, La Vuelta de Chencho de Carlos Enríquez, joya de la poesía de los suburbios habaneros y del culto de la suerte loca que a cualquiera le toca dentro de ese perpetuo y reincidente derrumbe de las condiciones de la vida material, salvo durante algunos raros y breves períodos de inesperada prosperidad pasajera, que sufre la población autóctona de esa Isla tan apegada a la gozadera que termina por perderla en el caos de su inconsecuencia congenital.

3-Tercero que nada, Tilín García de Carlos Enríquez, prototipo del macho cubano, noblote, jodedor, por encima de toda moral y formalismo, fiel hasta la gandinga a lo que le sale del meollo cuéstele lo que le cueste y pésele a quién le pese. Galletas, planazos de machete y fogonazos definitivos. Eros de la autosatisfacción de tener los genitales bien colgados en su sitio, para mayor felicidad de cualquier niña juguetona, y también para cualquier señora a la que así le plazca considerarlos soportables.

4-Cuarto que nada, Su propia mente, A Mind of his Own, una historia cultural del pene, de David M. Friedman, una historia del prestigio masculino centrado en su fascinante, en el sentido etimológico de esta palabra, aparato reproductor desde los comienzos de las civilizaciones inventariadas en Occidente hasta hoy día, excluyendo felizmente a esos inverosímiles aliens que algunos dicen que en tiempos muy pretéritos manipularon a ciertos desprevenidos antropoides para crear la actual especie humana. Muy interesante saber sobre la responsabilidad teológicamente justificadora de San Agustín y Santo Tomás de Aquino en la cazas de brujas del Medioevo.

5-Quinto que nada, Lecciones morales del siglo XX, diálogo entre Mijail Gorbachov y Daisaku Ikeda sobre Comunismo y Budismo. Gorbachov se abre sicológicamente ante el líder de la Soka Gakkai Internacional y cuenta el desarrollo íntimo de sus ideas desde su juventud hasta los acontecimientos que precipitaron la caída del régimen soviético. Un documento fundamental para entender el sorprendente final del experimento socialista en Europa del este.

6-Sexto que nada, El Filósofo Interior, diálogo entre el filósofo canadiense Lou Marinoff y Daisaku Ikeda, sobre el poder psicológicamente transformador dentro de las diversas civilizaciones del ejercicio de la filosofía desde Epicuro, Aristóteles, Lao Tse, Shakyamuni, Confucio y Sócrates hasta hoy.

7-Séptimo que nada, Los cínicos griegos, fragmentos y testimonios, selección, introducción y notas de Léonce Paquet. Recuento compilatorio de una rama marginal de la filosofía de la Antigüedad grecorromana que el filósofo francés Michel Onfray ha vuelto a poner sobre el tapete de la contemporaneidad. Esencial para volver a limpiar la mente de los prejuicios que la vuelven a empañar recurrentemente y poder gozar la libertad de pensar por uno mismo con toda la felicidad consecuente.

8-Octavo que nada, Vida, Doctrinas y Sentencias de los Filósofos Ilustres, de Diógenes Laercio. Un paseo por uno de los legado culturales más preciosos de toda la humanidad, salvado milagrosamente del oscurantismo cristiano que durante quince siglos se dedicó a destruir con zaña feroz toda traza de testimonio que pudiera ridiculizar eficazmente sus supersticiones monoteístas con el sano ejercicio de la simple Razón.

9-Noveno que nada, El crepúsculo de un mito, Michel Onfray sobre Sigmund Freud. Fundamental para entender el lamentable embeleco psicoanalítico que ha arrasado con la población argentina, entre otras incautas poblaciones suceptibles de chupar pirulís alucinógenos.

10-Décimo que nada, Adua la Pedagoga de Ramón Alejandro, esencial para saber cómo fue el exilio cubano en París, entre 1959 y 1992, en tiempos del genial Néstor Almendros y de la rumbera camagüeyana La Chelo, alias Severo Sarduy, junto con otras aves de corral del Ballet Nacional de Alicia Alonso y del seductor seguroso agregado cultural de la Embajada Cubana, Elpidio Manduley.

Ramón Alejandro
París

* Hemos pedido a varios colaboradores del blog enlistar sus diez lecturas más importantes de este año. Ramón Alejandro inaugura la serie, que vendremos publicando a lo largo de este mes.

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5 respuestas
Comentarios

  • Anónimo dice:

    …pues a mí me ocurre lo mismo con los fragmentos publicados en PD y en Café fuerte: son bien pujones, demasiado centrados en una homosexualidad afocante, y sobre todo, anacrónicos, con un léxico cubano en total desuso, eso, bien pujón…

  • Constitno dice:

    El libro de Ramon Alejandro amenaza con ser simpatico, pero el pintor fuerza sus pinceles, es decir su lenguaje, hasta llegar a ser un remedo laconico de Cabrera Infante.
    Ramon Alejandro hace de su protagonista una especie de asere ilustrado desfasado: quiere hacer reir pero con el lenguaje humoristico de nuestros abuelos.
    Ah, y un libro, Sr Alejandro, no es bueno por lo que cuente sino por la manera de contarlo.
    A mi, como se dice en francés: “se me cayo de las manos el libro de Ramon” y sus guateques.

  • Anónimo dice:

    Caguento, por favor, esas novelas de CAM, como decírselo, pues no son tan buenas, más bien, son flojitas, eso, bastante flojas.
    A La Pluma, el que Adua no esté escrito con la jerga de ahora, nada debe quitarle, más bien lo contrario. Otra cosa es lo que usted asevera que está mal escrito; eso habría que verlo y comprobarlo, que muy bien puede ser usted que tiene mal gusto. Por lo demás, salvando a unos muy pocos escritores, la mayoría de los libros de la excelsa literatura cubana están mal escritos, requetemal escritos, comenzando, claro, con la egregia ZV y terminando con el no menos egregio LeoP, y así por ahí pa alla.

  • La Pluma dice:

    La lista es irregular y excéntrica como Ramon.
    Honesto su ego al citarse a si mismo en la lista, lastima que ese libro suyo, tan bueno en anécdotas, esté mal escrito, con repeticiones y un habla que a fuerza de querer ser popular, suena falsa por vieja, por démodée. Ramon no sabe como hablan los cubanos de ahora.
    Me sorprende que un tipo inteligente como Ramon Alejandro cite en su lista un libro como El crepúsculo de un mito, Michel Onfray. Resulta quen en Francia todo el mundo se rie de ese seudofilosofico de Onfray. Eso no corresponde tampoco a su espiritu iconoclasta.
    Quizas la causa sea que Ramon es un pintor talentuoso, y un lector culto…pero se trata de las lecturas….de un pintor.

  • Cagüentó, Ptolomeo y Recalcitrante dice:

    Yo solo tengo dos:
    La Mujer del Coronel y Otra Vez Adiós, las dos ultimas novelas de Carlos Alberto Montaner.

  • matronize