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Devaneos de una cubano-española

  • nov 26, 201210:28h
  • 21 comentarios

Días atrás leí una nota publicada por la Redacción de Cubaencuentro, fechada en Madrid el 30 de octubre bajo el título “Cónsul español en La Habana pide a sociedades hispanas en la Isla acoger a los nuevos cubano-españoles”, la cual me ha producido cierta perplejidad. Además de ofrecer algunos datos interesantes, el texto merece una lectura cuidadosa: muchas veces lo esencial está en los detalles, sobre todo cuando se trata de un discurso diplomático, lleno de omisiones y medias verdades.

El tema de los cubanos que han abarrotado la sede del Consulado Español en La Habana con el objetivo de acogerse a la nacionalidad de sus ancestros en virtud de la Ley de Memoria Histórica, resulta un signo elocuente de lo depreciada que se encuentra la condición de los nativos de la Isla. Basta consultar las cifras para tener una idea aproximada de la movilización que se desató por parte de centenares de miles de descendientes de españoles que en el transcurso de los tres últimos años han aspirado a recuperar la ciudadanía de sus abuelos.

Según la citada nota, por declaraciones del propio cónsul general de España, Tomás Rodríguez Pantoja, al cierre de 2011 se habían concedido en Cuba 65 000 nuevas nacionalidades y en la actualidad son 70 000 los cubanos que la han obtenido, mientras quedan todavía pendientes 140 000 expedientes de solicitudes. Si a esto se añaden los 28 000 españoles radicados en Cuba antes de la aplicación de la referida Ley, se puede concluir con facilidad que la cantidad de ciudadanos de ese país (es decir, los neo-españoles caribeños) surgidos en pocos años casi supera el total de inmigrantes españoles que arribaron a la Isla en todo el primer tercio del pasado siglo. En esas cifras no se incluyen las decenas de miles de cubanos de ascendencia española que por diversas causas se han visto imposibilitados de obtener la documentación imprescindible que se requiere para la obtención de la nacionalidad –como, por ejemplo, las certificaciones de nacimiento de los abuelos– y, en consecuencia, ni siquiera han presentado sus solicitudes ante las oficinas del Consulado.

En reunión sostenida con los directivos de sociedades españolas en Cuba, el señor cónsul expresó que “uno de los retos más importantes que tenemos, y que os pido que os toméis con el máximo cariño, es integrar en nuestras sociedades a todo este ingente número de españoles nuevos o viejos, renovados, que son los cubanos españoles que, a través de la Ley de la Memoria Histórica, van a recuperar la nacionalidad de sus ancestros”, y pidió a las comunidades españolas asumir “la responsabilidad de integrarlos en el espíritu de España”, debido a que algunos de los cubanos nacionalizados “no saben siquiera distinguir entre comunidades”. Anteriormente había afirmado en otro espacio que estas personas “no tienen todavía el sentimiento español (…) no sienten el país ni están pegados a nuestra realidad, pero son tan españoles como nosotros”.

Como cubana-española reciente, debo reconocer que en buena medida el señor cónsul tiene razón: aquí no tenemos ni la más peregrina idea de lo que pueda ser “sentirse español”, al menos no como parece considerarlo el diplomático. Somos, simple y puramente, cubanos, sin importar la cantidad y variedad de ciudadanías o pasaportes que llegaríamos a atesorar si nos fuera posible. No es un secreto, ni siquiera para el cónsul, que la abrumadora mayoría de quienes se han acogido a la ciudadanía española lo ha hecho con la esperanza de emigrar. Por cierto, el pasaporte español ni siquiera tiene tanta demanda como una visa norteamericana.

Y aquí quiero subrayar que soy una excepción en la regla: no tengo el menor interés en escapar de Cuba, ni en establecerme en España (ni en ningún otro país) y si decidí acogerme a la ciudadanía de mi abuelo, un vasco nacido en Busturia, es porque me corresponde tal derecho y porque si alguna vez tengo la posibilidad de visitar España sería preferible hacerlo en condiciones de ciudadana de ese país, con un pasaporte que me abriría las puertas que me cierra el cubano. Soy en definitiva una incurable adicta a los derechos. Tampoco me interesa “solicitar ayuda” para parasitar sobre el erario público que se sostiene sobre los impuestos de los españoles que aportan a él con su trabajo y su esfuerzo. No tengo espíritu de holgazana ni de mendiga.

En lo personal, no tengo idea de qué definiría el cónsul como “sentimiento español”. No creo que se precise de algún sentimiento nacionalista para experimentar una emoción profunda ante la historia y la cultura españolas. Los grandes maestros de su pintura; sus artistas; los innumerables genios de su literatura, en particular de su poesía, de los cuales Antonio Machado sigue siendo mi favorito; la fuerza y peculiaridad de su música y sus danzas; la riqueza y variedad de sus tradiciones; la fascinación de su rica historia cargada de luces y sombras, que en buena medida encierra las claves del propio devenir de la historia de mi patria, Cuba, y que también explica la idiosincrasia de mi propia nación e identidad, son elementos suficientes para comprender la singular empatía entre cubanos y españoles.

España me resulta más cercana, además, desde que comenzó a producirse la migración al revés: las décadas de dictadura han coadyuvado al desplazamiento de miles de cubanos que se han hecho de España su patria adoptiva. Muchos de ellos no tienen la nacionalidad española y una parte considerable no ha obtenido siquiera la residencia, pero hacen lo posible por sobrevivir en condiciones de desventaja y en medio de una prolongada y severa crisis económica. Quiero más a España desde que se ha convertido en el hogar de tantos compatriotas míos y desde que en el transcurso del último lustro he recibido el apoyo y las muestras de simpatía de españoles que me escriben y son seguidores de mi bitácora digital. Porque, aunque esto no resulte de interés para el señor cónsul, entiendo que el gobierno español pudiera no haber hecho una buena adquisición al otorgarme la ciudadanía: soy una disidente impenitente y me opongo a cualquier autoridad que coarte mis derechos. Como cubana disiento del gobierno de la Isla, y como española quisiera que, discursos condescendientes aparte, el Cónsul, representante en Cuba del gobierno de mi otra nación, me aclarase algunas dudas.

Me interesaría saber, digamos, de qué manera el Consulado piensa ayudar a que los cubanos que están recuperando la nacionalidad de sus ancestros “sientan el país (España)” o “se peguen” a la realidad española. Pongamos por caso, la sede diplomática de España en La Habana podría comenzar por introducir prácticas que reconozcan a los cubano-españoles los mismos derechos que a los españoles de nacimiento, ya que hasta ahora el trato que se otorga a unos y otros es marcadamente diferenciado, como lo demuestra el detalle de que cualquier nativo de España solo tiene que presentar su pasaporte comunitario o su DNI español para acceder a la sede diplomática, en tanto los cubano-españoles están obligados a utilizar su carné de identidad cubano para ello, aunque posean el pasaporte español. ¿Somos españoles de segunda categoría, ciudadanos sin pedigrí, españoles amateur?

El pasaporte es otro punto neurálgico. Es casi tan engorroso acceder al pasaporte español como al cubano. En mi caso, recibí la comunicación de otorgamiento de la ciudadanía en octubre de 2011 y más de un año después no he podido confeccionar mi pasaporte, ignoro por qué. Muchos cubanos que han obtenido la ciudadanía después que yo, ya lo poseen. Ante la falta de respuestas, he solicitado el trámite en varias ocasiones, sin éxito. Estoy inscrita en el registro consular de La Habana, pero soy una “española indocumentada”, sin saber qué ineptitud burocrática (si lo fuera) me impide acceder al documento que me identifica como ciudadana de España. ¿Será que el pasaporte español es tan selectivo como el cubano y ciertos elementos no tenemos derecho a él?

No conozco ningún nuevo cubano-español que haya sido invitado a las celebraciones por el Día de la Hispanidad que se celebra cada 12 de octubre, ni he tenido noticias de que el consulado tenga alguna propuesta de atención para este sector de sus “nacionales”. Por ejemplo, a pesar de las conocidas limitaciones de los cubanos para acceder a Internet, todos los trámites consulares requieren de citas previas que deben solicitarse por correo electrónico. No obstante, el consulado no ha tenido a bien habilitar una sala de acceso a la red de redes, ni siquiera para el uso de los cubanos que ya han obtenido su documentación como españoles. Tampoco se ofrece ese servicio en las sociedades culturales españolas. ¿No sería esta una forma efectiva de demostrar la buena voluntad del gobierno de Madrid y una vía para que los nuevos españoles estén mejor informados y conozcan más sobre su nación adoptiva? ¿No son las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones el medio más expedito para el libre intercambio cultural en la llamada aldea global?

Tampoco sé de cubano-españoles que sean libremente contratados y considerados como tales por las firmas comerciales de España que han invertido capitales en la Isla. ¿Qué impide que éstos sean contratados como españoles de ultramar y que gocen de los mismos beneficios salariales y los derechos laborales de cualquier otro español? Similares exclusiones se extienden a quienes han decidido independizarse del empleador oficial —el gobierno cubano— tras obtener la ciudadanía española. Conozco casos de cubanos que mientras fueron contratados a través de una bolsa empleadora oficial de la Isla pudieron ejercer su profesión en España sin que para ello les exigieran titulación de ese país. Sin embargo, al pretender emplearse como ciudadanos españoles en el mismo desempeño ahora se les exige documentación de centros de estudios españoles. ¿Es que acaso existe un acuerdo con el gobierno cubano para limitar los derechos de los españoles de ultramar? ¿Cómo se puede consolidar de esa manera el “sentimiento español”, cómo explicaría el cónsul semejante discriminación y cómo supone que estos nuevos españoles tengan la posibilidad de “penetrar” en la economía de sus empresas cuando en principio se encuentran marginados de ellas?

No me parece que el señor cónsul tenga muy claro que la integración no se puede sostener sólo sobre los “intercambios y actividades culturales”. Es decir, las panderetas, gaitas y castañuelas me parecen muy bien, pero como “derechos” resultan insuficientes. El gobierno de España podría hacer muchísimo más por los españoles de esta ínsula y también por su propia nación si concibiera políticas eficaces que estimulasen a éstos a permanecer en Cuba y que a la vez aportasen beneficios a la economía española. De hecho, aportar a España fue lo que hicieron hombres como mi abuelo vasco y centenares de miles de españoles que como él llegaron a esta Isla cargados de esperanzas para trabajar, prosperar y ayudar a los suyos en la patria lejana. No se trata aquí de ofrecer limosnas, sino de trazar estrategias de beneficio mutuo. Ojalá los hacedores de la política española en Cuba fuesen hoy tan determinados, creativos y auténticos como aquellos inmigrantes que antaño partieron de sus playas para recalar en las nuestras.

Miriam Celaya
La Habana

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21 respuestas
Comentarios

  • marcos dice:

    soy testigo de las diferencias que al pasar de los años ha venido empleando la embajada española en cuba.Soy ciudadano español desde el año 1998.Ya para ese entonces hacian dos colas una los que tenian el pasaporte y otra los que no lo tenian.De más esta decir la prontitud en una y en la otra no.Además cuando eso entrabas en la embajada y te atendian muy bien.Ya ni eso te atienden como perros en las aceras

  • scrutinizer dice:

    Juanw,
    Creo que estás delirando un poco…lol. Si bien es cierto que generalmente los monosílabos no llevan acento, en este caso SÌ que lo tiene que llevar. Las palabras “más” y “mas” no significan la misma cosa. Así como los pronombres “qué” y “que” tampoco significan la misma cosa. “Tú” y “tu” tampoco significan la misma cosa. ¿Es necesario seguir?
    Pero bueno, no es el fin del mundo. Eso fue solamente para darle un poco de cuerda a Gabriel. No hay que tomárselo tan en serio tampoco.

  • JuanW dice:

    Mr. Scrutinizer, los monosílabos (más, sé, qué) no llevan acento, porque no lo necesitan. Que otra sílaba va a acentuar?

    Excepción, la o cuando está entre números, para no confundir con el cero. O de manera informal para énfasis, ñó!

  • Gabriel dice:

    Scrutinizer,

    En una hipotética guerra comercial con Cuba, España perdería el 0.2% de sus exportaciones y Cuba el 6.5%. Eso demuestra una relación asimétrica donde Cuba tiene las de perder. Lo del acento demuestra lo mucho que le gusta a usted andarse por las ramas cuando hay tantas cosas importantes que hacer.

    Querido Funcionario,

    Efectivamente al gobierno cubano le encanta “ganar perdiendo” cuando quien pierde es el pueblo de Cuba. Resulta paradójico que España proteja la libertad de expresión de los cubanos, mientras Cuba la persigue.

  • azel shyts dice:

    d cuales tu hablas de los primeros q vinieron a robarselo todo o los otros q vinieron a trabajar y integrarse al pais,pq hay d todo en esta historia d mas d 500 anos,hasta tu luchando tus fulitas mirian,quien diria

  • funcionarioconsular dice:

    Sr. Gabriel
    Como usted bien sabe al Gobierno Cubano le encanta “ganar perdiendo”. Poco les importa a los empecinados mandatarios las consecuencias que tiene su política exterior (e interior) para la propia economía.
    La pregunta que hace o mas bien su respuesta es la del “millón de dólares”. Y parece que no tiene mucho que ver con el color del gobierno en España, a tenor de los últimos episodios de las relaciones España-Cuba ya con Rajoy en el poder.
    Quizá tenga que ver con razones estratégicas, pues mas de una y mas de dos empresas españolas (sobre todo las relacionadas con el turismo) se mantienen con pérdidas desde hace años, y sin embargo se resisten a abandonar la Isla.

  • scrutinizer dice:

    Siempre he estado un poco asombrado de la ingenuidad del señor Gabriel. Eso se pone de manifiesto en la última frase de su comentario:
    “En un hipotético conflicto comercial Cuba perdería infinitamente mas que España”. (Nota: la palabra “más” se escribe con acento. Es que no quiero que me maltraten el idioma de Cervantes…lol)
    De verdad que no sé qué quiso decir con eso. Si me lo pudiera explicar, por favor.

  • Justo del Castillo dice:

    Te aplaudo Miriam por lo valiente de tus escritos.
    Es verdad solo hay que ir a la Embajada española para ver el trato que se le da hasta los viejitos que se acercan a ella,debe ser un honor para España que los emigrados que llegaron a Cuba y tanto ayudaron a la Patria que dejaron detras pues el dinero que enviaban a sus familias se redundaba en beneficio de España.
    No es una limosna como bien dices es un derecho ganado por estas familias de tener la ciudadania

  • Gabriel dice:

    Querido Funcionario Consular

    ¿Qué importancia tiene Cuba para España?

    Para responder tomo datos publicados por su propia embajada:

    http://www.icex.es/icex/cma/contentTypes/common/records/mostrarDocumento/?doc=4617205

    Las exportaciones de España a Cuba en 2011 fueron de 647 millones de euros. ¿Es mucho?

    A modo de comparación la facturación de una sola empresa española, Inditex, es de 12.500 millones de euros. Las exportaciones totales de España son de 304.000 millones de euros.

    Es decir, las exportaciones de España a Cuba suponen el 0.2% del total de España.

    A modo de comparación, España es el quinto país que recibe exportaciones Cubanas, lo cual supone el 6.5% de todo lo que exporta Cuba.

    Resumiendo, Cuba supone el 0.2% de las exportaciones de España, mientras que España supone el 6.5% de las exportaciones de Cuba.

    Ahora, por favor, explíquenos, ¿por qué un elefante le tiene tanto miedo a una hormiga?

    En un hipotético conflicto comercial Cuba perdería infinitamente mas que España.

  • funcionarioconsular dice:

    Sr. Gabriel.
    No sea ingenuo. Por cosas mas nimias, el Gobierno Cubano expropió el Centro Cultural de España saltándose olímpicamente el derecho internacional y el Gobierno Español reaccionó tan solo con una tibia protesta, pudiendo haber actuado recíprocamente. Desconozco las razones de “alta política” por las que se guía la diplomacia europea y en concreto española respecto a Cuba, pero tal y como están las cosas, le prometo que instalar un gran centro de acceso a Internet en la Embajada de España -que sería todo lo legítimo que usted quiera- tendría graves consecuencias. Puedo imaginar por ejemplo las represalias sobre alguna de los cientos de empresas españolas en Cuba, grandes y pequeñas, cuya inseguridad jurídica depende de la arbitrariedad de las autoridades cubanas.
    De todas formas y para su información, existe en la Consejería Cultural un pequeño centro de acceso a Internet, que usan tanto ciudadanos españoles como cubanos que esten vinculados con las actividades de dicha consejería.
    Quiza si usted o yo dirigiéramos la política exterior Española las cosas se harían de otra manera, pero créame que la diplomacia es un poco mas compleja que la simple reciprocidad y las decisiones que se toman suelen “salpicar” a muchas otras instancias.

  • Gabriel dice:

    Querido Funcionario Consular,

    Por favor explíquenos eso del conflicto diplomático al instalar un centro de Internet en la embajada.

    La embajada es territorio español, y España tiene todo el derecho del mundo a instalar un centro de Internet en su territorio para que puedan acceder ciudadanos españoles, y también extranjeros. Cualquier tipo de reclamación por parte de Cuba sería una injerencia inaceptable en asuntos españoles despachados en territorio español.

    Poniendo las cosas al revés, a España no se le pasaría por la cabeza poner la mínima pega a que en la embajada cubana en España se instalase un centro de Internet para que lo usasen todos los ciudadanos —cubanos o españoles— que Cuba viese oportuno.

    Creo que hay que exigirle al gobierno cubano que no se inmiscuya en asuntos internos españoles.

  • funcionarioconsular dice:

    Ningún ciudadano español puede entrar en las dependencias del Consulado o la Embajada tan solo presentando su DNI, decir lo contrario es demagogia pura. Para solicitar cualquier trámite consular se ha implantado el sistema de cita previa por correo electrónico, debido al desborde que ha supuesto la aplicación de la Ley de Memoria Histórica. . El Consulado no tiene medios para atender por teléfono ni mucho menos por ventanilla tal avalancha y se ha demostrado que a pesar de que en Cuba no hay acceso libre a Internet, los cubanos solicitantes de nacionalidad han encontrado la manera de reservar cientos de miles de citas previas para entregar la documentación. La reserva de turno para solicitar pasaporte se hace igualmente mediante correo electrónico, actualmente se están dando turnos para enero de 2013 . Visite la web del Consulado para informarse de cualquier trámite.
    Aunque dice que no es su caso, miles de ciudadanos cubanos están solicitando ayudas no contribituvas al gobierno español, como son las del retorno, y de indignan tremendamente cuando no se les legalizan documentos que se detectan falsos o se demuestra la picaresca de que el ciudadano en cuestión en realidad quiere cobrar las ayudas en Cuba. Pero es fácil imaginar que si la Embajada de España instala un centro de acceso a Internet (tuvo algo parecedio en el Centro Cultural que el gobierno cubano expropió) a parte de que se vería desbordado inmediatamente, provocaría un conflicto diplomático. Sobre las contrataciones, las empresas españolas o mixtas no tienen la capacidad legal de contratar trabajadores directamente, la legislación cubana obliga que sea a través de las empresas empleadoras, llámese PALCO, CIMEX, etc. El caso que menciona de cubanos que trabajan en España lo desconozco, no se si se refiere a puestos de trabajo en instituciones públicas o privadas, en todo caso la homologación de títulos si es necesaria tiene un procedimiento perfectamente establecido.
    Que en Cuba no haya salarios dignos, acceso a Internet, ni libertad para viajar, no es algo que se deba reclamar al Consulado Español. Quizá lo que deberían de hacer los ciudadanos cubanos que han obtenido la nacionalidad española es reclamar sus derechos civiles ante las autoridadedes cubanas con la misma vehemencia que reclaman sus derechos como españoles.

  • Andres Garcia Martinez dice:

    No quisiera desilusionarte pero si aqui sean perdido, ya tantos derechos sociales, que no teestrañes de lo que te pase,

  • Gabriel dice:

    No creo que el consulado haga diferencias entre los españoles “nuevos y viejos.” Mas bien debería de tratar a todos algo mejor.

    No acabo de entender por qué un ciudadano español no va a poder usar la embajada, por ejemplo, para conectarse a Internet. Si en Cuba un cibercafé costase lo mismo que en España se podría entender, pero no es el caso.

  • pitirre dice:

    Excelente el punto de SIN SALIDA.

    Los peninsulares ibéricos no saben la lata de lombrices que han abierto, quizá en el fondo este la esperanza …

  • Sin Salida dice:

    Míriam,

    Si el gobierno español no respeta los derechos de los nuevos ciudadanos, pues a plantear demandas legales.

    El tema de la contratación es muy interesante. Pondría contra las cuerdas de los derechos civiles a los gobiernos cubano y español.

    Quizás los cubanos españoles pudieran actuar como punta de lanza valiéndose de sus derechos como españoles.

  • el_yoyo dice:

    Miriam, esto se pace a nuestro famoso cuento del gato. Por tu respuesta e vuelto a releer ambos artículos, el de Cubaencuentros y el de crónicas de la inmigración. En ninguno de los dos encontré ninguna falta cometida por el cónsul. Por el contrario está llamando a los nuevos españoles a unirse a su comunidad asistiendo apelando a las asociaciones españolas para que los reciban.

    En las sociedades españolas en Cuba no solo hay apoyo economico, pandereta y paso dobles. También hay bibliotecas y centros de información con la prensa española que permitiría a esa gente enterarse de cosas básicas de su nuevo país, cosa que es imposible a través del Granma.

    Si en Cuba no hay Internet, si las empresas extranjeras pagan una miseria, si los cubanos tenemos que hacer colas… Eso no es culpa del cónsul. El te puede sencillamente responder que eso es problema que tienen que resolver los cubanos. Y tendría razón.

    A propósito de la condescendencia. Hablo de condescendencia histórica. Eres libre de aceptarla o no, peraleda condescendencia es con la historia de España, con los miles de españoles que fueron bien recibidos en el pasado en Cuba. Estoy seguro de que tu antepasado, el que llegó de la península estaría agradecido de que a su nieta le acepten en la va que él dejó.

    En días pasados tuve la oportunidad de halar con los cubanos que salieron de la cárcel directo a Madrid. Están en la calle, reclaman lo que les prometió el gobierno anterior. Ellos por las razones que sean no han tenido la misma suerte. El invierno les viene arriba y nadie ha tenido la condescendencia de acercarles siquiera una manta.

  • A El Yoyo. No me malinterpretes, hablo de cosas que sí se pueden hacer. Lamento que alguien tome la “condescendencia” como algo bueno y deseable. No es mi caso. No aspiro a que algún gobierno, cualquiera que sea, me “distinga” con su condescendencia; de hecho, ni siquiera tengo la intención de emigrar de Cuba. Estoy reaccionando sencilla y llanamente ante declaraciones que no me parecieron suficientemente atinadas por parte del cónsul, y apunto opiniones personales que tengo a propósito de ellas. Ni ofendí al cónsul, ni a España, ni muchísimo menos a los españoles. Es todo.

  • pitirre dice:

    La cuerda del YO_YO

    Los gaitos tienen la idea de que pueden reconquistar América a la “le monde musulman” , el problema es que España se revuelca en una de las crisis existenciales más cruda de su historia y los peninsulares ven a los advenedizos recién llegados como sudacas deportables con los que compiten por las pocas migajas que los socialistas del PSOE dejaron sobre el mantel ….

  • el_yoyo dice:

    Me parece que Miriam está disparando en la dirección equivocada en algunos puntos aquí y en otros desconoce la burocracia española:
    - Los españoles de nacimiento que residen en Berlín se quejan exactamente de las mismas cosas que Miriam. Leer Consulado de España: instrucciones de uso en el blog español: berlunes.com/consulado-espana-instrucciones-uso y verá cómo son tratados los nacionales de ese país por el personal del consulado español, a veces llegan a ser más “difíciles”. Sobre todo que las invitaciones a celebraciones en el Consulado de Berlín son un misterio. O sea que no es solo con los cubanos. Los gallegos son así.
    - Para acceder al consulado español tienes que hacerlo como cubano. Como mismo lo hacemos los nacionalizados en Alemania, Suecia, Italia al asistir a “nuestras embajadas”. Es lo normal.
    - En cuanto a las contrataciones por empresas españolas en Cuba, estas no contratan españoles sino cubanos. Legalmente no pueden hacerlo pues tú tienes las dos nacionalidades. La disposición es cubana, no española. Las reclamaciones no son al cónsul español sino a quien tú sabes. Otra cosa es que los gallegos siempre se ahorren unas pesetas, pero otra cosa no podrían hacer.
    - Las profesiones en España están reguladas por los colegios de profesionales (colegios de arquitectos, de ingenieros, de abogados, etc). Ellos son los que ponen las condiciones, no el gobierno. Y es así: Para ejercer necesitas aceptar sus condiciones. Si una de esas condiciones es haber estudiado en España, hay que joderse. Estudiar en La Habana o en Harvard no te ayuda. España tiene suficientes profesionales, muchísimos en paro. Sería contraproducente aceptar de golpe miles de médicos o ingenieros.
    España no es perfecta, pero creo que Miriam está siendo injusta con ese país. A pesar de los problemas que tiene ese país, se ha echado arriba una carga que , OK es justo y todo lo que quieras, pero otros países desde los que también llegaron inmigrantes no han tenido la misma condescendencia.

  • rogelio dice:

    Wow!!!

  • matronize