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    Editor Jefe
  • oct 07, 201214:30h
  • 1 comentarios

Mauricio Vicent, sobre las fotografías de Rómulo Sans.

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  • EL BOBO DE LA YUCA dice:

    París, 3 de octubre de 2012.

    A: Sr Hugo Chinea.

    De: Leonardo Padura Fuentes, escritor.

    Como usted bien dice, tenemos el derecho a la réplica. Y aunque siempre me digo
    que no vale la pena gastar tiempo y neuronas en responder ataques de personas a
    las que las mueven motivaciones inquisitoriales como las que exhibe usted en su
    réplica/autoentrevista a propósito de mi persona y a propósito de la suya. Pero
    en este caso tendré la deferencia de aclararle algunas cosas, aunque, la
    verdad, apenas voy a dedicar cinco minutos a hacerlo. Invertir más de mi
    valioso tiempo, que por lo general dedico a escribir literatura, sería absurdo.

    Minuto 1.
    - Creo que si alguien tiene necesidad de mentir para mejorar o borrar
    momentos de su pasado es usted, no yo. No tengo oscuridades que ocultar, sobre
    todo oscuridades que hayan podido afectar a otras personas. A usted, sin
    embargo, por mucho que patalee y por más consignas que repita, la historia (si
    tiene tanta memoria como para recordarlo) lo condenará. De hecho, ya lo ha
    condenado. Tanto que, como usted mismo dice, algunos creían que usted ya era
    cadáver.

    Minuto 2.
    - Si fuera necesario, podría mencionar nombres de otros redactores de El
    Caimán Barbudo que se vieron en la misma situación que yo, convocados a rendir
    cuentas de lo que escribían en aquellos primeros años de la década de 1980.
    Aunque usted no nos recuerde, diga no conocernos, seguramente ellos lo podrán
    evocar, como yo, con aquel safari gris que tanto le gustaba usar. Como antes le
    dije: los que pueden provocar miedo suelen olvidar a sus víctimas. Los que
    sentimos miedo (y yo lo sentí en aquellos tiempos de inicios de 1980, cuando
    me “regañaban”), no lo olvidamos tan fácil. Claro, mi insignificancia no
    merecía siquiera que usted me dedicara un mínimo espacio en sus heroicos
    recuerdos.

    Minuto 3.
    – ¿Por qué personajes como usted siempre tienen que pensar, sugerir,
    decir que quiénes tenemos opiniones diferentes y queremos fijar la memoria del
    país en que hemos vivido somos resentidos que, además, podemos cumplir con los
    encargos de otros resentidos? ¿Por qué el hecho de decir lo que se piensa tiene
    que ser siempre el fruto de manipulaciones? (Lo cito: segun usted yo
    actúo “como si cumpliera un encargo” o respondiera a “Intereses ajenos [que]
    parecen acunarlo entre sus manos y lo utilizan, aunque tal vez no se dé, o
    quiera darse cuenta de ello…”. Parece que se ha puesto de moda lanzar
    acusaciones de esta índole (y peores) sobre intelectuales cubanos en activo,
    con no sé que oscuro (verdaderamente oscuro) propósito.
    Y cuando habla de la corrupción como algo imposible de concebir en un miembro
    del Partido, parece que se le olvida los casos que todos conocemos y que,
    incluso, de vez en cuando salen en nuestra prensa. Y no precisamente por
    haberse robado unos litros de gasolina, que es algo tan normal…

    Minuto 4.
    Usted sugiere que mi resentimiento se debe a un fondo oscuro que puedo tener
    por ser religioso u homosexual. Afirma en un momento de su autoentrevista: “Por
    la fecha que él señala, años 80, ya estaba reparada, desde hacía varios años,
    aquella exclusión de homosexuales y creyentes de labores de enseñanza y otras
    de la vida cultural del país -desconozco si él estaría en alguna de esas
    situaciones y de ahí su fondo oscuro”, [el subrayado es mío, L.P.F.]… ¿Quiere
    decir que ser religioso u homosexual en Cuba implica cargar oscuridades morales
    o políticas? No sé que pensarán de sus juicios los miembros de la comunidad gay
    y lesbiana de Cuba y los practicantes de las diversas religiones, a quienes
    usted parece considerar seres de las tinieblas morales, según creo haber leído.
    Quizás ellos puedan responderle algo al respecto. Por mi parte queda bastante
    clara su homofobia y su resquemor contra los creyentes.

    Minuto 5.
    -Sobre el resentimiento y la profesión de practicar el odio al parecer
    tan grato a personas como usted, dedico este último minuto de mi tiempo a
    copiar y pegar un artículo que escribí hace unos meses y que si lo lee, puede
    que le resulte familiar…

    Minuto 5 y medio: El hombre que amaba a los perros es Premio de la Crítica
    Literaria 2011 en Cuba. Además tiene ya otros cinco premios internacionales,
    incluido el “Roger Caillois”, lo cual, supongo, o quisiera suponer, debe o
    debería, ser un orgullo para la cultura cubana a la que pertenezco… porque ni
    soy ni me hago el sueco. Menos cuando se trata de la verdad.

    Sin más tiempo para usted y su pobre intento de salvarse acusando a otros, ahí
    va…
    Ah, fecho mi respuesta en París… pero estaré en Mantilla, como siempre,
    (¿conoce Mantilla?) la proxima semana.

    LOS HORRORES DEL MUNDO MORAL

    LEONARDO PADURA