- sep 09, 2012 • 13:32h
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The Guardian recoge el testimonio de Aleida Guevara, hija del Ché, para un artículo que debe ser leído con música de “La Internacional” como fondo. Pasaje curioso:
“My father had terrible handwriting, so my mother was asked to transcribe his diaries. When Raúl Castro came to our house to collect the manuscript, my mother knew that Raúl and Fidel also kept diaries, so she said ‘if there are accounts in the diaries that differ then you must go with Che’s, because he is not here to defend himself’. Raúl got very angry and said ‘No, while Fidel and I are alive, Che is alive. He is always with us.’ They were crying then.”




“Me acuerdo cuando nos conocimos en casa de María Antonia…”
Y yo mirando a mis compañeritos de 6to. Grado en el “primer cuartel convertido en escuela” (el 26), Santiago de Cuba.
Los niñitos compungidos llorando ante la escucha de la “carta de despedida”, previa a la penosa consigna: “…seremos como el Che”.
Le rrrrrronca el mango!
yeah right! seguro lloro con las mismas lagrimas que cuando se miro en el espejo la mannana que el y su hermanito cadaver, decidieron arrancarsela a ochoa…a mi tambien cuando vivia en la finca, el Stolichnaya me hacia llorar ;-(
Ah, cuando los mayimbes se ponen sentimentales… qué emoción, qué drama.
Nauseabundo!
Que emotivo, realmente me parte el corazon.
Por lo menos “La Internacional”… Me alegro que “la muchachita” haya crecido y continue viviendo “sin privilegios”…