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Confesiones desde La Habana

  • Sep 08, 201211:51h
  • 30 comentarios

Llegué a La Habana, tras 16 años de ausencia, horas después de la muerte de Oswaldo Payá Sardiñas. Leí la noticia en París antes de salir. Y, egoísta, mi miedo encomendó a los dioses el destino de mi viaje. Era de noche, claro. Entré a Cuba en la noche del 23 de julio, a la hora de las telenovelas, para ver a mi madre enferma que pocos días después cumpliría 80 años.

—“¿Por qué no ha venido nunca de visita?”, me pregunta la guardiana al mismo tiempo que me pide mirar a una cámara que me enfoca desde lo alto.

Le hablo de mi madre, allá en Santa Clara. Creo que además balbuceo algo sobre el mucho tiempo consagrado a la supervivencia del otro lado del mundo: “El capitalismo es duro, compañera”. Como temía mi miedo impide que funcione mi broma: falta espontaneidad en los temblores de mi voz, es forzada (imagino) la mueca de sonrisa que acompaña a la frase.

Ella es joven, delgada, y de tanto quemarle el sol con éxito la cara, casi no se le ven aislados granos que recuerdan la resurrección de una desfasada acné. La veo tan bien como la cámara a mí, porque está sentada y debajo de mi nerviosa mirada.

La guardiana lleva dos estrellas, que parecen de cartón, cosidas en su charretera. Dos estrellas en cada hombro que no brillan como aquellas soviéticas y doradas de los uniformes que mi infancia recuerda.

—“Tiene que salir de la fila y esperar a que se analice su caso”. Sé que es una orden lo que me dice la guardiana porque su reciente sonrisa de cortesía se ha metamorfoseado en un rictus que mi miedo considera severo.

Había previsto todo para este momento incómodo. Menos la coincidencia de la muerte de alguien como Payá Sardiñas. Culpo al azar por este contratiempo, y me veo de pronto tan pequeño que me confundo con vergüenza con un cobarde.

Conocí a Payá una noche en París. Él iba a dar una conferencia de prensa en la sede de Le Nouvel Observateur, horas después de haber ganado el Premio Sajarof de la Unión Europea. Quise llegar tarde para confundirme con el público, pero Payá también llegó tarde de su vuelo de Estrasburgo.

Nos encontramos frente a frente Payá y yo en la recepción del célebre semanario de la izquierda francesa. Adivinó que era cubano y, a pesar de mi evidente estupor ante su presencia, me pidió que le ayudara a comunicarse con los organizadores porque no hablaba francés. Durante unos minutos fungí como su intérprete y lo conduje a la sala donde le esperaban. De más está decir que no pasé inadvertido: hasta mi hija asegura haberme visto de refilón en un noticiero de la televisión francesa.

Estoy rememorando ahora esta remota casualidad en el aeropuerto de La Habana, y el miedo se apiada de mí. Y me dicta mi miedo una lista de urgentes precauciones: no perder la paciencia, mencionar una y otra vez la razón humanitaria de mi viaje, insistir en mi irrelevancia como opositor al gobierno de Cuba, e incluso, como escritor desconocido, sobre todo, por sus compatriotas. Un escritor que se ve obligado a ganar su vida trabajando de simple profesor en Francia…

Me imagino lo peor y eso funciona. Me veo entrando en una celda sombría y sin agua, olvidado durante días (que debían ser de vacaciones) por todos menos por los roedores, y el hedor del orificio donde debo orinar y defecar durante mi prolongada detención.

Hasta dejo de confiar de pronto en la gente que podría hacer algún que otro modesto gesto de protestación, debido, entre otras cosas, a que en Francia, en estos meses, todo el mundo se ha ido de casa y anda de viaje…

Digo que funciona porque después de tanto calvario imaginario, cualquier regaño pasajero haría que mi miedo se atenuara casi hasta el punto de dar las gracias si me dejan al fin pasar del otro lado de la línea fronteriza. Casi ensayo en silencio consignas que he olvidado. No es difícil: de todas partes saltan las fotos de los llamados “Cinco héroes” que, aseguran, “Volverán”.

Miro alrededor y compruebo que me miran. Los pasajeros de mi vuelo y de otros vuelos, los guardias de seguridad de verde olivo, el muchacho con anchos pantalones de uniforme que lleva y trae entre sus manos mi pasaporte, todos, no dejan de mirarme como si fuera la reencarnación viviente de un Pablo Escobar en apuros.

Me pongo a leer. Así, separado de todas las filas y casi temblando el libro entre mis manos, me pongo a leer Las Confesiones de Rousseau. No puedo responderme a la pregunta de por qué elegí este libro para mi viaje de verano, para estas fingidas vacaciones invertidas.

Leo a Rousseau de pie, a la espera de la orden que me diga si puedo o no entrar al país donde he nacido. Y no me ayuda mucho, la verdad, Jean-Jacques, con su egocentrismo desmedido. Sólo que Rousseau da la impresión de estar como yo en esos momentos de espera: completamente solo en el mundo. “Yo y el mundo”, diría Rousseau. “El mundo y yo”, esperando, me digo yo. En ciertas situaciones alivia constatar la fuerza de espíritu de los otros, creer que en esa comunión pasajera uno resuelve algo para si y se inventa una religión del instante.

Pienso en mi madre que espera mi llamada y la frase: “Ya estoy en Cuba”. O en J. A., que allá afuera ha contratado de chofer a un vecino para llevarme a su casa, y a quien le he prometido una botella de Havana Club como brindis por estos 16 años de lejanía. O en mi hija Ariane en Francia, que de tanto buscar noticias sobre Cuba me dijo antes de salir:

—“Papá si te pasa algo no vayas a hacer una huelga de hambre”. Mi hija, como todas las hijas, cometiendo el error en su pasión, de creer que su papá es un héroe…

“Estoy en Cuba”, me confieso. Y ni siquiera la extrañeza de mirar lo que me rodea (el verde particular y desordenado de los campos desde el avión, las luces blanquecinas del aeropuerto, el calor resbaladizo de los sudados rostros uniformados, el acento nasal de alguna que otra frase) atenúa estos minutos de pie, con mi bolso y el voluminoso libro de Rousseau entre las manos.

La muchacha me hace señas de que vaya detrás del cristal de su taquilla. Estoy de nuevo frente a ella y me toma otra foto. Me devuelve mi pasaporte cubano y me dice mirándome a los ojos: “Bienvenido a Cuba, Armando”.

Hasta le doy las “Gracias”, avergonzado, temeroso y feliz, incrédulo y satisfecho. Paso una hora en la aduana. Salgo a la noche calurosa, abrazo a J.A., y caminamos a buscar al chofer con una botella de ron bajo el brazo.

Y la alarmante falta de alumbrado público en la avenida de Rancho Boyeros me permite percibir mejor el cielo estrellado de Cuba.

Armando Valdés-Zamora
París

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30 respuestas
Comentarios

  • Armienne la Puta dice:

    Yo no voy a Cuba porque el hecho de haber escapado del castrismo y ser personas libres ya nos hace criminales en Cuba.

  • jeremy dice:

    Bastante pendejito el autor: el capitalismo es duro, companera. tremenda perronancia.

  • fefita dice:

    PERO ES QUE EN CUBA, NO TIENES QUE SER CULPABLE DE NADA
    Y SI VIVES EN EL EXTRANJERO… Y SI ES EN USA,, TE CONVIERTES, AUTOMATICAMENTE, EN OBJETIVO RECLUTABLE,,
    LA SEGURIDAD DEL ESTADO REQUIERE CONSTANTEMENTE DE ELEMENTOS QUE SIRVAN DE MATERIAL DE ESTUDIO Y DE INSTRUMENTOS DE CHANTAGE PARA ALCANZAR SUS PROPOSITOS , SIEMPRE MALIGNOS, EN UN PAIS SIN LEYES, GOBERNADO POR TIRANOS
    SI RESULTA QUE VIVES EN MIAMI Y RESULTA QUE TIENES ALGUNPARIENTE EN LA POLITICA LOCAL, YA ERES UNOBJETIVO
    SI RESULTA QUE ADEMS CONOCES A FULANO DE TAL, YA ERES UNOBJETIVO
    SI ERES UNA FIGURA RELATIVAMENTE IMPORTANTE EN CUALQUIER CAMPO DE LAS LETRAS, LAS ARTES O LAS CIENCIAS, YA ERES OBJETIVO
    SI ERES UNPERSONAJE PUBLICO O UNPERIODISTA YA ERES OBJETIVO
    Y ES FACIL… MUY FACIL PONERTE UN NARIGON
    TE TIRAN UNA FOTO CON UNA CHIQUITA DE 12 ANOS QUE EN TU VIDA HABIAS VISTO Y YA.. AHI ESTA TODO O PEOR,, TE MONTAN UN SHOW CON UN NINO MENOR Y TE CONVIERTES EN UNPEDERASTA O COOPERAS O DELA NOCHE A LA MANANA NO VALES NADA NI PARA TU FAMLIA
    CADA HOTEL EN CUBA TIENE EN CADA PISO UN APARTAMENTO QUE ES DE LA SEGURIDAD DEL ESTADO, 24 HORAS AL DIA HAY VARIOS PERSIGUIENDO SUS OBJETIVOS.. Y EN CONSTANTE OPERATIVO

  • Anónimo dice:

    Si el autor realmente le sirvió de acompañante a Oswaldo Payá durante su estancia en París, como él pretende, lo menos que podía haber hecho era haber ido a sus funerales en el cementerio de Colón en La Habana. ¿O es que estaba demasiado cagado de miedo?

  • Armando, me alegra que el contratiempo haya tenido un final feliz, estar con tu madre.
    Yo no he regresado nunca, me asile en la embajada del Perú y lo que presencie antes de irme fue tan terrible… que no creo que vuelva aunque en Cuba regrese la democracia algún día.
    He hecho mi tierra US, cuando ando por el mundo y estoy de regreso, siento la alegría de quien esta llegando a lugar seguro, su casa, donde he sido feliz, donde no me robaron mi pasado y mi futuro.
    Me alegra que estes de regreso y con bien. Un abrazo

  • Toni montana dice:

    vaya historia llevo 32 anos sin visitar mi tierra desde que sali en 1980. Todavia tengo temor volver. Vivi los mitines de repudio,las malas palabras y los empujones y me marcaron. Algun dia volvere.

  • MEN CANTAS dice:

    ay, y ella quien es? bombón, contigo hasta me vuelvo hasta contra mi mismo! ufff! que “suin” tu tienes, por dios!

  • Carlos Tellez Gil dice:

    Tomografia del miedo…

  • papito perez perez dice:

    me llega la imagen de DANTE,en este caso la oficial seria la CANCERBERA y debio decirte ¡¡¡ VOS QUE ENTRAIS, PERDED TODA ESPERANZA¡¡¡,el susto no es para menos…….¡¡¡que pais….

  • jose arias dice:

    si, está muy buena la flaca

  • Jesús dice:

    A mí me da más susto llegar a Estados Unidos que a Cuba. Inmigración americana sí que es temible. ¡Tanta hipocresía!

  • azel shyts dice:

    por la vieja uno tiene q hacer cualquier cosa pq si no va y se le muere sin verla sera un traumatizado x vida.

  • Maniel Rod (Bcn). dice:

    Lo mejor que pudiste ver a tu madre despues de tantos años y no estrellarte con el carro por esas calles oscuras que son del carajo que lo mismo te sale una bicicleta, unos chamas cojiendo rufa, unos queriendote proveer de tabacos, ron y locas y un largo etc.

  • Juan Afonso dice:

    Que triste es llegar a tu pais y te reciba un funcionario de aduana mal educado y con cara de suspenso al estilo de película de Alfred Hitchcock, que es el que te da la aprobación final , luego de buscar en el ordenador si te has portado bien , y te permite entrar donde naciste , como una dádiva de lo bueno que son.
    Pero antes te manosean y esquilman todos los regalos que le llevas a tus hambreados y necesitados familiares .
    A uno lo tratan como a un terrorista de Alqaeda ( y créanme que esto no es ciencia ficción ) lo sacan del aeropuerto en un lada destartalado entre los aviones estacionados en la losa del aeropuerto y te llevan a un lugar desconocido con un  peruano que traía un pasaporte falso, pero tu que los conoces bien con todos tus papeles en forma y te encierran en una celda con candado y un custodio con metralleta , al cual tienes que pedir permiso para ir al baño. Esto me hicieron y créanme que la historia es larga y tan tenebrosa que me he propuesto escribir esta vivencia para que dimensiónen lo que son capaces de hacer estos esbirros.

  • Juan Afonso dice:

    Uno para portarse bien luego que emigra y te dejen a entrar donde nacistes, como debería ser puede incluso decir incluso que ” aquello esta malo y que no lo arregla nadie y si te prestas pa el jueguito que el culpable es el ” bloqueo ” que todo el mundo sabe que no existe ni menos en la s casas de los dueños del fundo que llevan , desde hace años una vida divorciada de la realidad del pueblo. Lo malo es cuando uno expresa las causas del porque ese comunismo es un desastre , es decir se pone a jugar con el ” mono” y no con la cadena.

  • Anónimo dice:

    Qué atraso, por dios. Un escritor leyendo a estas alturas, de viejo, a Rousseau. Las Confesiones, el libro escogido para el verano. Esas deben ser lecturas de adolescencia.

  • Juan Afonso dice:

    Que susto se pasa para entrar en nuestro pais si uno es una persona sincera de donde crece la palma , como decía Martí y cuenta donde reside , a las mayorías desinformadas por la propaganda comunista, que es fuerte y donde se utilizan los recursos del hambreado, desinformado y analfabeto en cuestiones de internet del pueblo cubano.
    Eso me paso a mi y les juro que es una película de horror y misterio.

  • Cagüentó, Ptolomeo e Intransigente dice:

    Esto mas bien es la confesion -bien escrita- de un masoquista. Ya estoy aburrido de oir lo mismo de aquellos que buscan justificacion del por que siguen ayudando a mantener a los verdugos de sus propios familiares con lo que aportan cuando se someten a esos viajecitos, algunos nostalgicos y muchos exhibicionistas.
    Otros son de indole economica como esto que Newsweek destaca aqui:
    Paladar habanera entre los mejores restaurantes del mundo, según Newsweek
    Cuantos de los cubanos que viven en USA son “socios capitalistas” o les envían dinero a los familiares para estas palabares?,los otros dias leía que uno iba a tener problemas con los cambios en los cobros de la aduana sobre los paquetes que traen las mulas o las agencias que envían paquetes,porque toda la sazón que él usa el su paladar es de Goya.

    Por Redacción CaféFuerte

    Una paladar habanera de comida criolla aparece en la lista de los mejores restaurantes del mundo, según la selección anual de la revista estadounidense Newsweek/The Daily Beast..

    Doña Eutimia, ubicada en una edificación de la Habana Vieja, fue seleccionada entre los 101 lugares donde mejor se como en el mundo. La selección incluye restaurantes de América Latina , Norteamérica, Europa, Asia y Medio Oriente, Africa y Australia.

    La tradicional encuesta fue realizada a partir del criterio de 53 chefs considerados luminarias de la cocina internacional.

    Para escoger a Doña Eutimia en el listado, el panel de jueces culinarios reconoció su “bien preparada comida cubana, mojitos helados y picadillo”.

    Es el único restaurante cubano incluido en la selección, compuesta por nueve sitios latinoamericanos y caribeños. En la lista aparecen además establecimientos de Brasil, México, Perú , Barbados e Islas Cayman.

    La paladar Doña Eutimia, propiedad de Leticia Abad, está ubicada en San Ignacio No. 60-C, entre O’Reilly y Empedrado, al final del Callejón del Chorro, en pleno corazón del casco histórico de La Habana. Brinda servicios todos los días entre el mediodía y las 11 p.m.

    Ambiente cómodo y deliciosa ropa vieja

    En su artículo “Sabores de La Habana”, el periodista Elio E. Dancausee describe los atractivos de Doña Euitimia en los siguientes términos: “Su ambiente se destaca por muebles antiguos y auténticas lámparas art nouveau y una linda colección de relojes de pared. Un pequeño bar localizado estratégicamente al fondo del local armoniza con el ambiente cómodo y familiar que hace de Doña Eutimia el lugar perfecto para saborear la auténtica comida cubana”.

    Dancausee recomienda especialmente “las deliciosas croquetas y las frituras de malanga servidas con salsa de miel, para comenzar, y el pollo asado Doña Eutimia o la ropa vieja del chorro como plato principal, acompañados de un plato de espesos frijoles negros”.

    El precio de una comida oscila entre $8 y 14 dólares.

    Inaugurada en 1996, Doña Eutimia toma su nombre de una bondadosa vecina del Callejón del Chorro en la Plaza de la Catedral, quien viviá en un pequeño cuarto contiguo al Taller de Gráfica de La Habana. La mujer cocinaba y daba de comer a numerosos artistas plásticos que laboraban en la institución cultural.

    “Por eso hoy tiene el reconocimiento y cariño de tanta gente, que desde todas partes del mundo vienen a disfrutar de nuestra comida y del recuerdo y la sonrisa de Doña Eutimia que permanece entre viejos muros y calles estrechas”, afirma un texto publicado en la página de Facebook de la paladar habanera.

    Surgidas como una alternativa de sobrevivencia en la década de los 90, las paladares constituyen actualmente un lucrativo negocio que mueve millones de dólares y atrae la atención de turistas, visitantes ilustres y reconocidos chefs internacionales.

  • Cloro Díaz Epóxido dice:

    North Korea, for a long time. Yo llevo veintiuno. La pura tiene ochentitrés, sanita. Y lo pienso, lo pienso. Aquí en Urbana, Illinois.

  • Anónimo dice:

    L0 mejor de este artículo es la flaca de la foto. Me gusta un montón.

  • Fidel.Gusano dice:

    Libraste Caballo…!
    Me tuviste en suspenso todo el tiempo, verdaderamente preocupado…será que ya podémos entrar a CASA ?
    Ya llevo 18 sin arriesgarme a ir…porque yo si soy GUSANO MALO..!
    Y revolucionario de izquierda también…

  • augusto cortes dice:

    Lo de Cuba siempre me ha recordado la fábula de Esopo, cuando las ranas pideron un nuevo rey a Zeus

  • Miguel Iturralde dice:

    déjá vu. saludos.

  • Alejandro dice:

    Esta historia puede ser(es?) la de cualquiera de nosotros, el miedo es completamente lógico.
    Miedo del ciudadano completamente indefenso ante el poder del estado. Desde un chivatazo en el barrio hasta la decisión del líder supremo, pasando por una gigantesca cadena de mando. Casi cualquiera te puede aplicar uno o varios de los múltiples métodos represivos en el arsenal de la dictadura, basta con pegarte la etiqueta de opositor o mercenario que para los efectos prácticos de la dictadura significan exactamente lo mismo.
    En el caso de aquellos que tienen el manto protector por ser conocidos en el exterior. Pueden hacer uso del ataque del ejercito de “periodistas” a través de absolutamente todos los medios de comunicación en el país.
    Miles de millones de dolares dedicados a la represión y la propaganda. después alguien se extraña de que aquello siga en pie. O peor aun, se escandaliza cuando se dedica cualquier suma de dinero al apoyo de estas personas.
    Sin dinero y sin fuerza militar, la única forma de que caiga la dictadura es por su propia ineficiencia para mantener al pueblo en un nivel de subsistencia mínima, y ya nuestro pueblo a demostrado que tan bajo puede caer sin rebelarse.

  • Solabaya dice:

    Esta bien. Algo sentimental, rousseauniano, pero bien escrito.

  • Pedro Julio Suarez dice:

    Desgarrador, por eso yo no voy a Cuba, claro no tengo una madre enferma, porque ya no la tengo, ni hijos que ver, porque estan aqui donde vivo.

  • Luz dice:

    Muy bueno, a la espera de la continuación…

  • pOpEyE dice:

    vaya ego!… SIMPLE profesor, siendo ESCRITOR…

  • azel shyts dice:

    se cago d miedo esa gente no tienen madre x eso t hacen pasar x esos malos ratos,q mierda