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Trucos viejos, trucos nuevos

  • ago 28, 201210:32h
  • 8 comentarios

Las manos vuelan sobre la mesa. De tan rápidas, sólo se alcanza a ver la estela que dejan los dedos y el brillo de un anillo de oro. Podrás adivinar —al menos la primera vez— debajo de cuál recipiente se esconde la pequeña esfera de papel. La función es sólo para ti, tú eres la presa, el único público al que va dirigido el espectáculo. Te has metido en esa habitación, de una oscura cuartería, para comprar un par de zapatos a un precio más barato que en las tiendas. Pero cuando te adentras en el enrevesado pasillo, la joven que te propuso aquellos precios ventajosos se esfuma. Así que te quedas allí parado, a pocos metros de dos hombres que juegan como si no estuvieras, pero que a la vez dirigen todos sus gestos hacia tus ojos. En pocos minutos te propondrán apostar y creerás que puedes descubrir dónde está la escurridiza pelotita. En menos de una hora habrás perdido todo el capital que llevabas contigo.

Hasta aquí, la sucinta narración de una de las estafas más repetidas en nuestro país y en el mundo. Un timo antológico, que no por su simplicidad y su reiteración ha dejado de funcionar. En Cuba han surgido últimamente nuevos métodos para birlarle a la gente su dinero. Hay de todo. Billetes de un peso a los que se les dibujan burdamente dos ceros para “hacerlos pasar” como si fueran de cien. Bolsas con jeans vendidos en un portal, que al llegar a casa sólo contienen un viejo saco de recolectar papas. Supuestos agentes inmobiliarios que se esfuman con la paga sin haber hecho siquiera su trabajo. Hasta “viajes en lanchas hacia la Florida” que terminan con los interesados comidos a mosquitos en un manglar, sin que aparezca nunca la embarcación. Repito, hay de todo. Aunque recientemente ha surgido un nuevo tipo de hurto que involucra casi siempre a un supuesto extranjero.

La técnica es hasta simpática, si no fuera por lo que causa en la billetera. Alguien, con acento argentino o francés, alquila un taxi. Le propone al chofer una buena suma de dinero por contratarlo durante todo un día. Con el auto en movimiento el acongojado extranjero empieza a contar todos los problemas que tiene con su mujer cubana, a la par que describe la rentable empresa que está montando en la Isla. El itinerario casi siempre incluye ir a un hotel, pasar por un hospital, recoger unas maletas en la casa de algún “amigo” y hasta tomarse una cerveza en un bar. Cuando ya el conductor ha entablado cierta amistad con su cliente, entonces éste último le pide algo de dinero para pagar un trámite con la excusa de que no le aceptan billetes de cien o que sólo le quedan euros. “Préstamelo unos minutos que enseguida vamos a un banco para cambiar y te lo devuelvo”. Y el turista de sombrero y camisa de flores se baja del auto. Después de esperarlo por más de una hora, el taxista empieza a sospechar, pero ya el estafador está bien lejos de allí.

Si el truco de la bolita que se esconde bajo un recipiente apela a nuestro ego, a hacernos creer que nuestros ojos pueden ir más rápido que las manos del jugador, la trampa del “turista que nos pide dinero” se basa en la extendida creencia de que los extranjeros “nunca pueden ser más pícaros que nosotros”. De manera que aprovechándose de ese falso estereotipo, los estafadores de La Habana están haciendo su agosto. Para qué entrenar las manos o esperar a que la “presa” entre en un destartalado cuarto en busca de un par de zapatos, si con hablar como un bonaerense o un quebequés la ganancia puede ser mayor. Cierto olor a crema solar, gafas oscuras, bermudas anchas y la mirada curiosa hacia los edificios que se ven desde la ventanilla del taxi… basta eso y la estafa estará a punto de hacerse con el contenido de tu bolsillo.

Yoani Sánchez
La Habana

Foto: Orlando Luis Pardo.

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8 respuestas
Comentarios

  • Maite Díaz dice:

    Hace falta un buen iconographe o un buen fotoreportero.
    La picaresca es un efecto de la miseria, no de la pobreza.

  • Marcelo Salas dice:

    Los cubanos son ingenuos, esa es la única conclusión posible.

    Fidel se está muriendo sentado sobre el país no porque sea un tirano cruel, violento y sanguinario, que lo es, mas porque los cubanos creyeron en todas las mentiras que contó durante décadas en lugar de darle la patada que merecía. Claro que no fueron todos quienes le creyeron, pero fue la mayoría y eso fue suficiente para garantir el poder al tirano y su grupo.

    Raúl probablemente se morirá también sentado sobre lo que restó de la nación cubana por el mismo motivo. No les era suficiente a los cubanos creer en las mentiras del hermano demagogo megalómano, tenían que probar su absoluta ingenuidad creyendo ahora en las promesas del apagado y oscuro hermano menor, a pesar de que no sabe mentir tan bien y de que carga claramente todos los vicios y defectos del hermano que le entregó personalmente el cetro.

    Y después que pase la nulidad que hoy se dice “presidente de Cuba” no hay mucho que esperar. El heredero del hermano “general” también será tratado por los cubanos con respeto y esperarán sinceramente que ilumine el camino de la isla, aunque sea tan loco e incompetente para conducir el país cuanto un Chávez.

  • anil contractor dice:

    Como dijo Martin Lutero ” ya me voy aqui los dejo que viva el listo del mas pendejo”

  • cuban1959 dice:

    La Habana siempre ha estado llena de esto. Claro, no lo vas a ver en la Universidad, ni en el Vedado. Pase por el Puente Negro entre Coco Solo y la Lisa y vera un casino en la calle, el que juega alas chapas es un menor de 12 an-os con un pariente con un cuchillo en la cintura y un fajo de CUCs y pesos en la mano. (esto lo veía yo todos los días) Junto a todos los objetos robados y perdidos de los barrios adyacentes a la venta en el suelo. Este bajo mundo nunca dejo la Habana. Lo de hacerse pasar por yuma es viejo también. Lo difícil es ignorar que un Cubano siempre esta mas prieto por el sol. Aunque sea el Deniro de la Habana eso te delata aunque seas hijo de gallego. (mira que entre en hoteles en los 90 hablando ingles y el guardia me saludaba y todo!) Me inclino a creer que son extranjeros los que hacen estas estafas y no los nacionales.

  • Sin Ganas dice:

    “No está en ningún lugar” gritaba un Mark Twain niño, o quién años después sería Mark Twain, en las ferias de su pueblo. Con la sana intención no de chafarle el fraude al que movía agilmente los cubiletes, en su caso tres medias cáscaras de nuez y un guisante de señuelo, sino de aparecer como el chiquillo más listo del pueblo.
    El timador y sus cómplices le aguantaban un rato y le despedían de mala manera del lugar cuando ya había espantado a más de un incauto.
    Mister Twain lo cuenta en una colección de relatos autobiográficos que fue obligada lectura de verano en mi infancia.
    Más de un siglo después les vi a los mismos timadores inundar la Gran Via de Madrid… y descubrí que la estupidez y la codicia, siempre tan unidas, son eternas y ni tienen patria ni edad.
    .

  • Anónimo dice:

    Mi amor. Eso sucede en Times Square, en la Gran Vía de Madrid y en cualquier esquina del mundo. A qué viene azorarse por ese asunto? Quieres capitalismo? Ahí está. So what?

  • german garcia dice:

    jajajaj eso esta bien gracioso , de madre lo que inventan muy buen articulo , es gracioso leerlo pero no para el que lo timen jjajajajaj

  • azel shyts dice:

    de vivos y bobos esta lleno el mundo,las bolsas funcionan mas o menos asi mismo y no para,es el mundo girando.

  • matronize