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Anónimo

  • ago 19, 201212:12h
  • 13 comentarios

Alguien lanzó la carta por la ventana hacia la oficina del director, en una bolsa de nylon con una piedra dentro. Renglones y renglones de una letra apretada, inquieta, que denunciaba el desvío de recursos en el área del comedor. Allí estaba la descripción meticulosa del almacén “particular” donde se guardaban esos productos que nunca llegaban a la mesa de los estudiantes. Y la abultada cifra de raciones que terminaban —cada semana— en tanquetas para alimentar los cerdos del administrador. En ocho hojas se delataban los trucos para cuadrar los números a fin de mes y hasta el nombre de quien avisaba sobre posibles inspecciones.

Aquel anónimo obligó a una reunión de urgencia. La sorpresiva auditoría a la cocina había confirmado lo dicho por el incógnito justiciero. Un jueves, en asamblea de manos levantadas, por unanimidad, se expulsó a los implicados en el defalco y se nombraron nuevos trabajadores para esas plazas. Desde las sillas del amplio local, pocos creyeron que la comida robada terminaría en las bandejas y que el almuerzo de los alumnos recuperaría sus gramos perdidos y sus sabores extraviados.

Cuando llegó el lunes, los nuevos empleados de la cocina ya tenían su propia dinámica para malversar. Escondían los sacos de frijoles y las botellas de aceites en un lugar distante al descubierto por los auditores. Durante al menos tres días, pusieron sobre los platos la cuota establecida, pero gradualmente fueron retirando una onza aquí, un gramo allá. Los cerdos de algún corral lejano volvieron a engordar con el caldo y el arroz que de tan insípidos muchos escolares ni probaban. Adulterar los números garantiza que el defalco no se note en los papeles, mientras un informante —cercano al director— advierte si hay una inspección del ministerio. El anónimo acusador y su denuncia sólo lograron que el robo cambiara de nombres y que el desvío de recursos terminara en poder de otras manos.

Yoani Sánchez
La Habana

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13 respuestas
Comentarios

  • cubana dice:

    Nadie esta restando importancia ni minimizando una falta de ortografia; cualquiera la puede cometer en un momento dado una falta ortografica no hay mas que ver la tv hispana para darse cuenta cuantos presentadores hasta de noticias en canales importantes comenten a diario errores gramaticales hablando Y es saludable corregirlo para los que lo lean y no lo sabian ya que el mismo puede haber sido un error de redaccion al pasar el escrito y no necesariamente una falta de desconocimiento de la persona que lo escribe
    Lo que es penoso es que se insulte y falte el respeto a la persona que escribio el articulo poniendo en duda sus conocimiento sin conocer la misma ni el origen del error eso Sr es ser mas ignorante

  • Miguel dice:

    El sustantivo es desfalco, aunque la forma verbal admita defalcar sin s, por lo tanto es un error como está escrito.

    Lo que no entiendo es por qué se empeñan algunos en quitar importancia al error cuando es más que evidente. No pasa nada, todos nos equivocamos, lo que es ridículo es querer minimizarlo o incluso criticar a quien lo pone de manifiesto.

  • Pepe desde mexico dice:

    Para los super genios linguistas criticones y sabelotodos que se hacen los listos. http://lema.rae.es/drae/?val=defalco

  • cervantes dice:

    No minimicen la burrada. Y no sabe como se escribe desfalco, parece que le “defalcaron” la ortografía. Qué país!

  • cubana dice:

    Nunca imagine que insignificante error gramatical que puede ser hasta al pasar el escrito por otras manos ya que en cuba no hay internet y esta valiente joven que denucia al regimen dictatorial de los Castro valientemente desde cuba y no se fue como ratas como hemos hecho todos nosotros sin hacer nada para libertar a nuestra patria despertara tamano problemon gramatical como fiscales gramaticales todos al unisono han caido como buitres sobre la palabra desfalco o defalco eso demuestra cuan ratas siguen siendo se fijan en la hoja de laurel del arroz con pollo y no en el arroz con pollo

  • Zarathustra dice:

    ¿Es Madrid la cuna del idioma? Me viene a la mente el monasterio de San Millán, La Rioja, Cantabria, Castilla… ¿pero Madrid…?

  • scrutinizer dice:

    Ambas formas son aceptadas por la Real Academia. O sea, tanto “defalcar” como “desfalcar”.

  • Cloro Díaz Epóxido dice:

    Claro que es desfalco, señora. Escribir bien no es ninguna vergüenza. Corregir la ignorancia, tampoco.

  • Cloro Díaz Epóxido dice:

    Comer catibía es ser incultos y groseros. El mensaje mejor es el mejor escrito. ¿Y sabes lo que es la catibía, pobre burro? Mira que estás en Madrid, la cuna del idioma.

  • karibanti dice:

    Es desfalco, Clara. Si hay duda, busque en Google. Eso es lo de menos porque cualquiera se puede equivocar.

  • // La terrible realidad cubana no es cuento //

    Pero narrada de forma novelezca y… anónima crea la idea de que sí lo es.

  • cubanoenmadrid dice:

    Cloro: ¿Alguien te nombró el corrector ortográfico de Yoani?. Céntrate en el mensaje, que es claro y directo y déjate de comer tanta catibía anda.

  • Cloro Díaz Epóxido dice:

    ¿Defalco -dos veces- o desfalco? No sé, Ud. es la filóloga (de todas mis angustias, de todos mis quebrantos…).