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Low noise

  • jul 18, 201206:37h
  • 55 comentarios

Roberto tenía un cassette, un artilugio plástico que lo diferenciaba del resto del mundo.

Era su linterna mágica, la única ficha de un rompecabezas dorado que nunca alcanzó a completar, la resina prodigiosa con que rellenaba agujeros y carencias infantiles.

Como en la casa de Roberto sólo había un radio nunca pudo escuchar el cassette, pero no importaba, su magia era parte de los ruidos cotidianos; no estaba concebido para ser propiamente escuchado, le hacía sentirse como los amigos que se lo regalaron: gentes de muchas anchuras y bastante tiempo para las cosas mundanas.

En las tardes, cuando llegaba de la escuela, lo sacaba de su escondite para acostarlo sobre las libretas de la tarea, buscando el contraste del rectángulo naranja sobre los renglones garabateados con cuentas de Matemáticas y respuestas de Historia.

Lo imaginaba una parte común del exiguo patrimonio familiar, nada especial, como uno de esos ceniceros o búcaros que aparecen —a veces en el baño y otras en la cocina— sin que nadie entienda como se mueven de un lugar a otro, tarecos siempre disponibles pero nuca buscados y que logran su minuto de fama justo el día en que se rompen y uno se devana los sesos recordando el momento en que llegaron a la casa.

Pero eran sólo fantasías.

La relación de Roberto con su cassette era muy especial, al extremo que a veces lo sacaba a pasear.

Simulando un gesto habitual y como con desgano, lo dejaba caer en el bolsillo de la camisa, siempre con la cara B hacia el frente, evitando ser demasiado evidente.

Preparaba coartadas, bálsamos para preguntas curiosas, argumentos como “vengo de grabarlo”, “lo voy a prestar”, “tengo una fiesta” o “se lo llevo a mi novia”.

También ensayaba justificaciones, prohibiciones paternas y amenazas de castigo para evitar prestarlo o dejarlo en manos de los amigos por más de unos segundos.

Con los años, entre tantos paseos y contemplaciones, el cassette se volvió incorpóreo, desdibujó sus contornos hasta casi desaparecer. Hoy lo recuperó, casi intacto, convertido en destellos afectivos, que saltan de una mano a la otra de su orgulloso dueño.

Roberto interrumpe su almuerzo en una cafetería de Hialeah para sacudirlo nuevamente y sentir su familiar vibración de sonajero anaranjado.

Se imagina tensándole la cinta desde sus orificios redondos, blancos y dentados, presionando cada uno en sentido contrario. La cubierta transparente de sus recuerdos le permite asomarse a la asimetría intencional del rebobinado, un lado más grueso que el otro, como si acabara de escuchar completa una de sus caras.

Siente vergüenza, el ridículo que nace con las canas lo lleva a hundirse en un mar de justificaciones.

Le calmo, mucho antes que él llenaba yo una gaveta con cajetillas de cigarros vacías. Mucho después de él visualizo a mi sobrino acumulando papeles de caramelos, cajas de dulces y etiquetas de pantalones en un cuaderno al que llama “la colección”.

En una Cuba hogareña, tierna y precaria todos los niños tuvimos un cassette, una llave de ninguna puerta y de todas las puertas a la vez, la versión miserable de la piedra filosofal, el cúmulo de todas las palabras en una sola dimensión de plástico, el primer escalón del laberinto de nuestras aspiraciones. Fuimos felices a nuestra manera, con un aleph que nos inventamos a partir del residuo de un fumador o los restos de la saliva de aquel niño que sí se comió el caramelo. Hoy, casi a nuestro pesar, la felicidad coincide con la memoria de aquellos días.

Camilo Loret de Mola
Miami

Publicado en
55 respuestas
Comentarios

  • Bertrand dice:

    Muy conmovedor tu relato, que acabo de descubrir.

    Me encantó esa “magdalena” de un joven cubano.
    Un abrazo,
    Bertrand de la Grange

  • Lilian Pombo dice:

    Me gustó mucho, sencillo y lleno de ternura porque realmente cualquier cosa en aquella época era mucho para todos y nos creíamos importantes con tonterías, además de disfrutarlas, aunque algunos se pasaban en la valoración y caían en el ridículo, pero era sano.

    Recuerdo que tenía un amigo que le llegó la familia de “LA COMUNIDAD” y porque le regalaron, entre otras cosas, unas medias de esas blancas con tres rayas de colores al final que se ponían con los tenis, se creía el rey del mundo.

    Ahora que vemos que esas las vendes a centavos y tienen malísima calidad me da mucha MÁS risa recordar la actitud que adoptaba cuando se las ponía, reservándola para las ocasiones y me imagino que las cuidaba como oro y hasta terminó con la novia porque tenía tres o cuatro cositas extranjeras también de baja calidad y ella ya no estaba a su altura.
    Qué tontos éramos verdad???. Pero la alegría que nos da recordar estas ridiculeces nos llena de oxígeno y nos hace reir con la picardía de aquel pasado. Vale la pena.

    A ver si te animas a participar en concursos de cuentos o narraciones cortas en los concursos que se hacen aquí en España. Se pueden llegar a ganar buenos premios, además de la crítica de buenos escritores y la publicidad de los mismos.

    Un saludo y anímate!!!!!

  • Anónimo dice:

    muy bonito pero muy elevado literariamente para mi que soy un camagueyano de a pie.

  • Fidel.Gusano dice:

    Ya sacó el Puerco…!!!
    Huye que te coge el güao …!!!..Despréndete a correr..!!!
    (No te lo dije Scruti, ya lo conozco al Ernesto de los cojones..je,je)

  • Holmes dice:

    Scrutinizer es el mr. Hyde de Ernesto

  • Fidel.Gusano dice:

    Y cuándo es el sexto aniversario..? Creo que en agosto cuando por poco se rompe quientusabes…
    Tal vez te mando un regalito de cumpleaños pero recuerda que yo soy del proletariado..estoy loco por romper las cadenas !!!!…

  • scrutinizer dice:

    Coñó, y la lloradera no tiene para cuando acabar…lol

  • Rugero dice:

    Yo tuve un caset, no nos vimos nunca pero importaba.
    Mi caset sonaba mientras yo dormía.

    Ayer se me perdió, tocando lo deje y desapareció.

    Cuando lo encontré todo era desconocido se hizo la canción que nos habían prohibido.

    Sera mejor hundirnos en el mar que antes traicionar la música que hemos oído.

    “En off se escucha fanfarria de Frank Fernández y se proyectan imágenes del pueblo marchando en la plaza, cierra con Fidel y la banderita, claro, cuando podía caminar y sin los zapatones deportivos.”

  • pd dice:

    Estoy esperando al Sexto Aniversario. Confío en que sueltes algo.

  • Fidel.Gusano dice:

    Oe, Escruty entre nos y hablando como los locos…Qué milagro que Ernesto no saca el puerco hace rato ?…
    Cada vez que el blog se pone bueno el tipo te saca el puerco pa la calle..!
    (Cállate, que debe estar al sacarlo..)

  • Rashkolnikov dice:

    Una Buena pieza
    Me regreso a mi pueblo

  • scrutinizer dice:

    Oye tú, un tal Aicel dijo incluso “Camilo, I like it!”. Eso suena tan cheo, tan kitsch…lol. Muy aburrido.

  • scrutinizer dice:

    Coño Gusa, pero no es pa’ tanto. Teniendo en cuenta sobre todo que “el horno no está para galleticas”…lol.

  • Fidel.Gusano dice:

    Scruti, super fascistat, tú también lloras, no te hagas el duro…!

  • Regina dice:

    Magnífica crónica. Gracias Camilo

  • aicel dice:

    “Camilo, I like it!!.

  • scrutinizer dice:

    Tremenda lloradera nostálgica.

  • Prieto dice:

    Camilo, muy interesante tu post, toda la idea de hasta que grado muchas cosas, símbolos de la modernidad y el consumismo, se convierten en fetiche en la profunda escasez, en un entorno alterado del país totalitario. Está muy en sintonía con la tesis de mi novela “Enciclopedia de una vida en Rusia”, que está por salir en inglés y que te enviaré sin falta. Pienso ir por Miami pronto, le avisaré a tu hermano a ver si lo veo por allá.Te mando un abrazo. jmp

    .

  • Martha Pardiño dice:

    Querido Camilo, me conmovió tu escrito porque pienso en mi niñez en Cuba – yo que tengo 80 años – donde pude disfrutar de las muñecas francesas, con cara de biscuí, que venían en un estuche con toda su ropita, y de aquellos juguetes preciosos made in USA. Después cuando éramos fiñes de 10 ó 12 años, tuve acceso a las matinés de los cines donde ponían una película de indios y vaqueros y otra película, casi siempre de terror, con Drácula, Frankestein, etc., más un cartón, dos noticieros y un sketch de Garrido y Piñero, y todo por 15 centavos la entrada.

    Disfruté de una niñez y juventud sin miedos a ser secuestrada, o violada, cuando caminaba como 15 cuadras de ida y vuelta al colegio. De jovencita pude disfrutar toda clase de música, rock & roll, y música del mundo entero – no había tabús ni restricciones.

    Nací en mi Habana querida y allí se abrió esplendorosamente la flor de mi juventud y nunca la olvidaré. Llegué a Miami en Julio de 1962. Aquí nacieron mis 3 hijos y mis 7 nietos. Nunca más regresé a mi patria, ahora esclava por 53 años de la tiranía unipersonal más larga del mundo.

    Por eso me conmueve que la niñez bajo la bota del tirano, no pudo disfrutar aquellas cosas que yo siempre consideré maravillosas y, que sin embargo, les fueron vedadas a mis hermanos de la isla.

  • jose soto dice:

    Muy profundo Camilo, muy cerca del hambre y el desasosiego, al lado de la nostalgia y el niño interior. Con musica de Bee Gees y Abba, con videos de poco color y muchos sueños. Un artículo para el regreso que ya empezamos hace mil años. Gracias por compartir tu cassette y tus cajas de cigarros vacias. Me supieron al olor del papel de caramelo.

    Un abrazo

  • Fidel.Gusano dice:

    Somos un agente especial, que diga, una gente especial, pésele a quien le pese y duélale a quien le duela…
    Perdon por la petulancia..

  • S Amaro dice:

    Lindo y triste Camilo y pensar que para nuestros hijos, en general, sólo tiene sentido la tecnología. Ahora tengo que seguir haciendo el almuerzo y tremendo gorrrión que me ha dado.

  • Fidel.Gusano dice:

    Excelente, refrescante ejercicio el de rescatar de la memoria sin amargura ni resentimiento la aventura que nos tocó vivir usando un Cassette como vehículo…después de todo la vida es un corto viaje, 4 días, y aunque salimos lastimados muchos, hay que reconocer que hemos tenido vivencias únicas, especiales…
    Y eso nos diferencia del resto de la masa que llegan a abuelos y no tienen un puto cuento que hacerle al nieto…
    Viva Cuba !!!…y todos las cubanas y cubanos. Todo cassette tiene dos caras, a y b…

  • trucupey dice:

    Excelente,como puedes hacer para llevar al papel todas esas cosas que muchos experimentamos?

  • Maniel Rodriguez (Bcn). dice:

    Y que bien se vendían esos caseticos.

    Yo deje a los viejos sin ninguno.

  • isadora dice:

    Si eres cubano de la “era de los cassettes”, sabrás la relación entre estos los cassettes con un bolígrafo o un lápiz!!!

    Eramos genios, inventamos el rewind manual

  • castrico dice:

    Camilo:
    ¡Me mataste!
    Recuerdo otro sinnúmero de objetos de prohibida adoración además de
    las infaltables cajas de cigarros vacías, vacías botellas de whisky,
    inalcanzables llenas de Vat 69, Black and White, Ballantine…. ( nadie
    sospechaba la existencia de un “single malt”)……… y como máxima
    expresión del culto, el secreto altar, el santuario de los ocultos
    collages de la cara interior de las puertas de los closets donde
    coexistían “pitusas” Lee (luego jeans), tennis Converse, etiquetas
    Cinzano, cuchillas Guillette, carros, pasta Colgate, yates, Bruce
    Lee en guardia con los arañazos marcados, Firestone neumáticos y hasta
    algún atisbo pornográfico de una teta escapada en la agrupación
    almidonada de recortes y paginas de revistas conseguidos con disímiles
    mañas incluyendo el hurto en aquellos tiempos donde aun era delito.
    ¿Dónde estabas metido?
    Suerte y abrazo.
    Natanael Castro.

  • Bilewi dice:

    Space Trucking, ese tema de deep purple, conocido popularmente como “dipeipol”, era una maravilla en los 70, muchos nos decían que había que estar loco para escucharlos.
    De los pelúos esos solo estaba permitido “esmoqui in de guote”

  • tamayo dice:

    Me encanta.
    Me recuerda una conversacion con Norberto Fuentes sobre los privilegios de la clase gobernante en cuba. Olvidate de lujo, me dijo. Lo mas alto a aspirar seria un aire acondicionado de cuarto

  • CAVECANEM dice:

    Troya y yo teníamos un cassette TDK de noventa con el “Made in Japan” que tenía más reempates que la carretera a Jíquima. En una época en que la gente estaba pa lo’ Bi llí y Dyango nosotros nos aparecíamos en las descarguitas con “aquello” y en cuanto sonaba Space Trucking la cara de la gente no tenía precio. Me acuerdo de una vez que pusimos el cassettico de marras en la flamante stereo radiograbadora Sanyo de Pedri y el tipo saltó de inmediato, todo alborotado: “quita eso, chico que me jode los cabezales!”
    Y sí Camilo…tu ere’ un bálbaro con la ecriturancia.

  • damiananddamia1 dice:

    Esto es bello

  • Yovana Martínez dice:

    Yo tenia una caja llena de “cuquitas” que atesoraba como si fueran las mejores muñecas del mundo… les inventaba vestidos con hojas de libreta, las pegaba con “esparadrapo” cuando se rompian, nadie las podia tocar y hasta tenian nombre completo y fecha de nacimiento!!!!… me encantó tu relato!!! Me acordé de mi infancia!!! Gracias Camilo por compartirlo!!! Espectacular!!!!

  • Uva dice:

    Me encantó

  • Alejandra Barona dice:

    Muy lindo…!
    No se puede dejar morir al niño que llevamos dentro…! Cuantos recuerdos!!!

  • Martin del Junco dice:

    Me gusto y lo disfrute muchisimo.
    Asi mismo era.
    Te felicito y
    aprovecho para enviarte un abrazo

  • Ana Loret de Mola dice:

    Camilo qué bueno volver a saber de ti !!
    Me haz hecho recordar a mis hijos cuando uno era un niño y el otro adolescente, que coleccionaban laticas de cervezas y rerfrescos recogidas a la orilla del mar.
    A la voz de un tío soñador que gritaba “vamos a recoger los arribos”, todos los muchachos de la familia se enrolaban en la excursión. Al cabo de mucho rato volvían cargados de “tesoros”. Esto era en la playa La Boca, a la entrada de la bahía de Nuevitas.
    Dios te Bendiga, qué lindo escribes !!!
    Ana

  • la vuitton dice:

    jajajaja..me puedes prestar la cubalse?, quiero ir de etiqueta.

  • JMCao dice:

    Yo conozco, y Camilo también, a unos amigos del barrio que, cuarenta años después siguen sin hablarse por culpa de un cassette que se robaron en una fiesta, era el único que había (creo que de Barrabás) y cuando alguien, de cuyo nombre no conviene acordarse, aprovechó la oscuridad para sacarlo de la casetera, la música se acabó y la fiesta tambien, como la del Guatao.

  • Bilewi para Incauto dice:

    El Aleph es la primera letra del alfabeto hebreo, es una interpretación muy personal sobre la estructura del universo, es un punto de vista alegórico sobre el principio de todas las cosas.
    Es el lugar donde convergen todos los lugares. Tal vez es una alegoría a la mente humana, ya que es el origen de todas las ideas y de todas las cosas.
    es el único término que ha tratado de abarcar material y filosóficamente el todo.
    Es, además, mi cuento preferido de Borges.

  • scrutinizer dice:

    El horno no está para cuentos de casseticos.

  • Monica dice:

    Interesante. Fue más fácil sentirnos distantes y asombrados de algunas miserias sacadas a relucir por los “desclasados” del Mariel y todo eso, pero en verdad ese tipo de miseria, el conocimiento cercano de ella, nos tocó a todos. Nunca olvido que una de las cosas que me colmó la copa para irme de Cuba fue que un amigo me contara que en la unidad militar donde estaba apostado en Oriente un companero le pregunto si saldría ese dia y cuando le contesto que no le dijo: “entonces me puedes prestar la Cubalse?”. La capacidad de esa bolsita asquerosa de dar status me saco del país más que cualquier falta de libertad.

  • albita dice:

    Un recuento incomparable del punto de vista de un analítico de la vida que entrega una perspectiva fresca, llena de nostalgia, sonidos de colores inexplicables y la meta de un sueño realizado. Camilo eres la hostia tío!

  • Incauto dice:

    ¿Y qué es un aleph?

  • LILITA dice:

    PRIMO”’ QUE BELLO ESCRITO,AUNQUE YO SALI HACE MUCHOS ANOS {55} YO TAMBIEN GUARDABA LIBROS DE COMICOS, POR EJEMPLO ”LA PEQUENA LULU” Y OTRS MAS. BESOS

  • Maria Laria dice:

    Te felicito! Me fascino…que bello escribes, tienes un estilo muy particular, unico…me remontaste a una epoca y un lugar que aunque es mi tierra nunca he pisado de adolescente ni adulta. Gracias por compartirlo.

  • Alzaga dice:

    Me recordó un huevo que puse dentro de una tela para que el calor provocara el nacimiento de un pollito a partir de la idea de la incubadora y me fui de cuba dejando el huevo en su sitio para luego enterarme que mi abuela luego de oler una peste irresistible que emanaba de un gavetero descubrió que era un huevo podrido..Manejas toda la nostalgia de la niñez con su inocencia

  • Amer dice:

    una oda a la nostalgia… buenísimo!

  • tdk dice:

    yo me preparaba unos variados que pa qué.

  • Kiko Arocha. dice:

    Fenomenal, Camilo. Te felicito por esos recuerdos no de la memoria, sino del corazón.

  • Chunny dice:

    Oh, Dios mío….. me tocó…..

    Ay, Camilo, te extrañamos……

  • Cubargie Joe dice:

    Muy bonito, Camilo.

    Y mucho mas grato que los cassettes que si suenan y que escuchamos cada día, los que llevan dentro quienes nos repiten consignas tales como “el sector privado siempre es mas eficiente que el Estado” (como lo està demostrando la mayor “empresa de seguridad” del mundo, G4S PLC, a cargo de mantener a salvo la integridad física del público y los concursantes en los próximos juegos olímpicos).

    O bien (Track Two, Side A) la consigna (con rango de mantra) según la cual las ‘regulaciones’ son una carga injustificada para ese mismo sector privado, cuya nobleza y desinterés permite que se auto-vigile y auto-regule (preguntar por Dimon, Diamond -y no me refiero a Neil- Madoff y ahora Wassendorf, y tantísimos otros por descubrir…).

    En el lado B de ese mismo cassette se escucha el tema que sacraliza a los impuestos como el eje central de nuestras contiendas políticas, haciendo claro y simple lo que, de otra manera, se traduciría en un debate de ideas y preguntas sobre el verdadero valor de las cosas, entre otras, el valor del ‘esfuerzo’ (el trabajo?), reflejado en salarios y bonos, de tipos como los nombrados en el párrafo anterior …

    Y es que, como dijo P.T. Barnum, “cada minuto que pasa nace un sinsonte nuevo” (los cubanos tenemos la mejor traducción de “sucker”, que duda cabe), y por eso ya no existen los cassettes de plástico sino en el recuerdo, o como sonajeros (el nuevo iPhone viene con una pantalla mas finita -seguramente para que se rompa mas rápido- y los sinsontes ya deben estar haciendo cola frente al Apple Store…).

    Cuanta razón tienes en añorar a esa Cuba hogareña, tierna y precaria… Hasta los sinsontes (y los “casseteros” que pretenden adoctrinarlos) la añorarían si pudieran prescindir del ultimo iPhone…

  • Schwerert dice:

    Simple y profundo pensamiento; me recuerda los cuentos de mis primos criados en esa fracasada robolución que por anos guardaban la cajita de chicklets Adams y dentro de ella el ya masticado y consumido pedazo de goma.
    Te felicito una vez más.
    Un fuerte abrazo

  • euterpe dice:

    Me gustó mucho! Aunque no tuve esas obsesiones, sabes que mi coleccion estaba formada por libros robados, algunos de los cuales tambien me fueron sustraidos a su vez, descompletandola!

    Un beso, me dijo Manuel Zayas que habia estado contigo en el progama de Oscar Haza, llamame!

    Yamilet Hernandez

  • German Osorio dice:

    Great post!Muy grato escuchar historias como esta y tan bien narradas.Keep up!

  • Fidel.Gusano dice:

    Oye Camilo, qué lindo..!
    Y te acuérdas cuando se partía la cinta del cassette y la volviamos a empatar con una pincelada de pintura de uñas..?
    Y el cassette seguía andando…