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PD en la red
  • jul 18, 201214:47h
  • 23 comentarios

Hijos separados de sus madres cuando éstas decidieron dejar el país. O de sus padres, al ser ellas quienes emigrasen.

Hijos que nunca conocieron a su padre —o a su madre— porque no habían nacido cuando éstos se separaron y uno de ellos decidió emigrar.

Esposas con el marido fusilado, que purgaron prisión, y tras la prisión tuvieron que soportar el escarnio de sus propios hijos, acusándolas de traición y abandono.

Madres y padres que renunciaron a sus hijos para dedicarse a la Causa. Aquella extranjera, por ejemplo, que recién llegada a la isla fue saltando de un revolucionario a otro hasta que, en pleno ataque de neurastenia tropical, acabó por colocar a toda su prole en uno de los numerosos internados de aquellos primeros años, “casa y escuela nueva”, para entregarse al sueño de una vida comunista en la que había poco de proletario y mucho de burguesía decadente.

En esa época de entusiasmo los revolucionarios parecían huir con desesperación de cualquier asomo de compromiso familiar, y ella fue la mujer más libre del momento: su irresponsabilidad fue redimida por la Causa. El padrastro (uno de ellos) rescató a los que pudo, y los arrojó en los brazos de su nueva novia para que los criara como hijos propios. Ya imaginarán todo lo que vino después: la ristra de traumas, gritos, llantos…

Está por escribirse el drama de esa Revolución convertida en un gigantesco internado concebido por esa gente que se estremecía ante la injusticia mundial y no eran capaces de resolver la injusticia de su propia maternidad descompuesta, la de esos incansables luchadores contra la cobardía que no se atrevían a enfrentar un fin de semana a solas con sus hijos.

La Revolución como Coartada: lo más preciado entregado al Estado para que la mala conciencia burguesa descansara en paz, un intento por dar a los hijos la “buena educación” que la insobornable misión del presente les impedía ejercer. Porque toda aquella miseria moral se lavaba en ideales trascendentes. Queremos darte más, pero nos alegra que crezcas en una sociedad más pura; dentro de unos años podremos pasar más tiempo juntos, disculpa si has sufrido el abandono de los hombres de acción, pero, a fin de cuentas, la historia nos absolverá por esas cosas.

Y hubo más.

Hijos a los que sus padres y/o madres enviaron lejos, a otra tierra, para ser adoptados por familias desconocidas, con tal de que no sufrieran el encierro de una sociedad asfixiante. Parte de esa larga lista de hijos presuntamente “rescatados”, como de un naufragio, que sus tutores deciden poner a salvo aún a costa (o corriendo el riesgo) de no volver a verlos.

Una carismática Antígona cubana, a quien conocí brevemente una tibia tarde de exilio europeo, que había decidido honrar la memoria de su hermano y rebelarse contra la orden de un Creonte tropical de pacotilla: acabó ahorcándose y su muerte desencadenó otra saga de suicidios familiares.

Una madre obligada a escoger entre sus hijos y su propio padre, preso y condenado por contrarrevolucionario. (Al irse del país, en 1965, tuvo que ir a visitarlo por última vez a la cárcel y tragarse las lágrimas sin poder decirle que en unos días saldría definitivamente con los nietos del encarcelado).

Hermanos que conspiraron contra su padre, o madre; denuncias por correo que condujeron al paredón. Hermanos que se negaron la palabra durante décadas, acusándose de traición a la causa. Subgénero de la especie “hijos que traicionaron a sus padres-padres que traicionaron a sus hijos-esposas que traicionaron a sus esposos”.

Fedras de verdeolivo enamoradas de algún hijastro, que acabaron denunciándolo por contrarrevolucionario —allá donde tal pecado era mucho peor que la violación o el incesto.

Padres que aceptaron encerrar a sus hijos, deportarlos, someterlos a electroshocks para “enderezarlos” o repudiarlos públicamente. Hijos que hicieron lo mismo con sus hermanos, padres, tíos, abuelos…

No se trata, repito, de disyuntivas teóricas o ejercicios ficcionales: a todos ellos he conocido alguna vez. Son episodios —me digo— que deberían templar un carácter, favorecer cierta gravitas, suscitar un pathos. Pero casi todas esas personas que conocí preferían olvidar. Así es “la bestia del corazón”, esa criatura que da título a un libro envidiable de Herta Müller.

Ernesto Hernández Busto
Barcelona

Ilustración: Juan Pablo Ballester, Sin título, 1996.

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23 respuestas
Comentarios

  • oscar canosa dice:

    No nos olvidamos, pero todo a su tiempo. Buen escrito.

  • scrutinizer dice:

    Bien que hizo en cancelarlo. Facebúu es la mierda más grande que se ha creado…obviamente, solo aventajado por el sistema castrofascista.

  • pd dice:

    Cancelado definitivamente, Sono. Mucho tiempo perdido. Merçi.

  • oiga PD, ¿que pasó con el FB que no lo siento, huelo ni oigo por esos lares?… lo extraño, en serio…

  • Fidel.Gusano dice:

    Lola le rompió la cara a la Maruja…!

  • Lola dice:

    Maria ningun pueblo merece sufrir, entre esos que dices que merecen lo que le ha sucedido hay niños y mucha gente inocente. Asco me da la gente superficial que opina sin saber lo que dice. A Cuba y al mundo entero le falta mucho por sufrir, es cierto, pero por culpa de gente ignorante como tú.

  • Maria Gonzalez dice:

    Que asco! Por eso Cuba merece todo lo que le ha sucedido…y lo que le falta.

  • Lola dice:

    En Cuba, cuando la dictadura sea estrangulada de una vez y por todas (sé que ese día no tardará en llegar) deberíamos promulgar una ley de Memoria Histórica como se ha hecho en España, en la que los expropiados, vilipendiados, maltratados, humillados, asesinados… reciban una compensación, al menos moral.
    FUERA DE NUESTRO PAIS COMUNISTAS DE PACOTILLA!! QUEREMOS SER LIBRES!!

  • Fidel.Gusano dice:

    El Cassette y la Daga disyuntiva podrian convivir..algún problema con eso?. Por qué enrredar el rizo compadre ?!!!!

  • Maniel Rodriguez (Bcn). dice:

    Ernesto directo al cuello.

  • sonora y matancera dice:

    ´tonce, ¿esto le hace jaque mate a la nostalgia del casete supergastado que abunda ahi, enseguida? ah, bue

  • manuel dice:

    wow, namaste, ernesto, por el doloroso pero necesario inventario, mientras lo leía pasaban por mi mente muchos ejemplos cercanos y conocidos que podrían ilustrar con nombres y apellidos tan lamentable lista…y yo solo soy una aguja perdida en el pajar

  • Fidel.Gusano dice:

    Está ud. “apretando” EHB – PD…metiendo el dedo en la llaga que duele, hurgando en donde muchos ni quieren mirar, o que miran de reojo como solo hacen la mayoría de las mujeres del Mundo… No todas sí….
    Casi ningún hombre de verdad mira de reojo o a hurtadillas…pero en Cuba resulta que ahorita mismo hay un cojonal de hombres viendo a hurtadillas, de reojo, haciendo mohines, apendejados…
    Deprimidos y quejicas los hombres y las mujeres poniéndose los pantalones….
    En Cuba todo anda al revés del Mundo…Increible.

  • Juan Carlos dice:

    Culpas y mal comportamiento, egoismo y frivolidad en la toma de decisiones, desarraigo y desnaturalización. Ha habido de todo en ambas partes. Nadie sale limpio de esto. Por eso muchos prefieren olvidar porque, al recordar, también se encuentran con la voz de su propia consciencia. Y eso siempre es más, pero mucho más dificil que ver las culpas en el otro.

  • ADVIL PM dice:

    Amen.

    Recordar es desgarrador.
    Pero mas desgarrador es olvidar. No, eso no, porque los culpables estan todavia ahi, aduenados de nuestro pais, viviendo en las casas que le robaron a nuestros antepasados, haciendole lo mismo -y aun peor- a los descendientes que por alla quedaron.

    Ningun judio olvida a Hitler y el fascismo, a pesar de que estan muertos.

  • janczeck dice:

    realmente en lo que has escrito vi a mi familia, antes de llegar la infernal revolucion mi familia era unida y solidarios unos con otros,ahora son extranos y si a veces te escribe o te llaman es por una necesidad,todo lo que he leido es cierto,por eso ni aun derribandose el sistema el pueblo cubano volvera a ser lo que era,el dano esta hecho somos un pueblo envidioso,retrogrado sin educacion y lo mas triste,un pais indolente que el dolor ajeno le satisface como si fuera un plato de comida,viven del odio de 54 anos de facismo revolucionario.

  • Monica dice:

    Quien se libra de esas historias macabras que nos robaron afectos, apoyos, placeres…
    Tengo una historia que podría decirse feliz, sin no consideramos los más de 30 años de pausa.
    El padre de una amiga cayó preso muy al inicio, solo conspiración por librarnos de las bestias que dirigen Cuba. La madre luego de mil intentos por sacarlo se fue con sus hijos para protegerlos del horror al que eran sometidos por el resto de la sociedad. En algún momento de ese larguísimo tiempo decidieron terminar la espera. Ella se casó con alguien en Miami, el se casó con alguien al salir, tuvo otra hija. Hasta aquí la historia de un amor malogrado por la revolución, una “pequeña” tragedia más. Pero el impacto fue saber esa historia mirando a los dos viejos trabajar juntos ayudando en el negocio de su hija en Nueva York. Los hijos adultos del exilio lo invitaron a visitarlos y los padres al reencontrarse recuperaron su relación.
    Nadie que viera esos rostros serenos, la armonía y complicidad de la pareja podría imaginar que había vivido tal horror, ni que hubieran estado separados tantos años, que la maldad de un hombre y el oportunismo de muchos hubiera podido robarle a esos seres la vida, sus mejores años de placer, sus aspiraciones y parte de la felicidad de sus hijos. Ni siquiera que en Cuba, seguramente quedaba otra familia partida por la misma causa. No mucho más ha producido esa revolución.

  • Gabriel dice:

    Querido Ernesto,

    Un millón de casos son una estadística. Un solo caso es una persona.

    Por eso se logra mayor impacto cuando se denuncia un solo caso, mas que un millón.

    Me encantaría conocer al detalle uno solo de esos casos.

  • Francotirador dice:

    La lista de los crimenes del principal culpable de toda esta calamidad y sufrimientos es interminable.
    Si es verdad que el infierno existe, este “hombre bestia” tendra que purgar eternamente sus horribles crimenes en contra de la familia cubana en el lugar peor y mas horrible de ese biblico lugar.
    El y su maldita “roboilusion” han destrozado a la nacion cubana y le han hecho un daño tan grande, que tomara varias generaciones de cubanos para poder repararlas y sanarlas. Futuras generaciones de cubanos maldeciran su nombre por siempre.
    En el futuro el nombre Castro sera sinonimo con la muerte, el dolor, la miseria, y el sufrimiento de los cubanos.
    Sus descendientes se cambiaran el apellido como hoy lo hacen los descendientes de Hitler y Stalin.

  • la flaca dice:

    Dentro del sinfín de lo contenido en lo que bien se llama el “daño antropológico”, quizás lo más serio ha sido el daño a la familia cubana, muchas de las cuales se han fracturado irremediablemente.

    Décadas después de los acontecimientos y con todos estos personajes ya muertos, me enteré por un primo que se quedó atrás mientras que yo crucé el mar, que mi abuela se sentaba al lado del teléfono todos los Días de las Madres esperando por una llamada de alguno de sus siete hijos que “se habían ido” sin que esa llamada jamás ocurriera.

    Mi padres y sus hermanos no le podían perdonar a mi abuela (una mujer de más de 70 años cuando salimos de Cuba) su fervor “revolucionario”. Resentimiento que calculo yo empeoró cuando tuvieron que cruzar el Niágara en Bicicleta de aquellos primeros años del Exilio Histórico en que mucha gente, bien pasada de la edad para emigrar y sin la menor preparación psicológica para hacerlo, tuvo que hacer de tripas corazón.

    Lo peor es pensar que estos “cuentos” (la realidad es más asombrosa que la ficción) se multiplican por centenares de miles… por no decir por lo menos por un millón.

  • Sin Salida dice:

    El olvido como sedante emocional. Recordar debe doler.

  • Alfredo dice:

    Muy buen articulo lo felicito

  • pitirre dice:

    uno siempre tiene la opción de no alimentar a la bestia ….