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Morir en junio y con la lengua afuera

  • jul 06, 201216:17h
  • 18 comentarios

La radiación solar en la Esquina de Tejas puede matar a un adulto en poco más de una hora. O dejarlo con efectos irreversibles en sus cromosomas. A un niño, podría calcinarlo en muchísimo menos tiempo. Minutos. Eso es lo que nos queda de vida antes de combustionar uno de estos mediodías de manera espontánea. Minutos. Cuba se acabó. No tuvimos tiempo de recuperarnos de la agonía vertiginosa de la Revolución. La historia nos enchufó a un horno de helio llamado siglo XXI. Moriremos como quería Martí en el XIX; caeremos como lo cantaba el fascismo que en la Metrópoli del XX plagió al Apóstol: de cara al sol…

Siglas, siglos, sigilos. ¿Nunca va a nevar en La Habana?

Uno extraña aquellos reportes de viajeros europeos que vieron escarcha en los mogotes jurásicos de Viñales, cientos de años atrás, en la mentira arqueológica de nuestra isla todavía sin deforestar. Uno quisiera que Cuba no hubiera emergido nunca del Mar Caribe, que fuera una costra continental, un puñado de esponjas húmedas, un río de lava submarino, el jardín de un octópodo donde la política fuera sólo el sueño de un dios que hubiera rebasado su fecha de caducación.

He dicho. ¿Qué digo? ¿Estaré ya afectado por los fotones cósmicos que ninguna atmósfera terrestre podría desacelerar?

De niño recuerdo los abriguitos raídos de invierno en invierno (las palabras “corduroy” e “impermeable”), el talante gris de esta urbe con cada cambio de fecha, cierto recogimiento de Primer Mundo que hacía tolerable la inelegancia laborera del socialismo real. La luz era oblicua. Los mediodías no rebotaban contra el concreto criminal, ni siquiera en agosto: mes de las mayores exposiciones al sol en las playas. De adolescente, íbamos casi a diario al mar cubano y en septiembre entrábamos tostados y sanos al aula. Éramos un pueblo pobre, pero lleno de julioiglesias cutáneos. De noche, la luna era abismal y la locura nos ponía a desnudarnos sin más sudor del necesario para amar al otro.

Las cafeterías, las guaguas, las colas, las esquinas, las fiestas en azoteas. La cercanía del prójimo parecía tolerable entonces. Hoy, en los días finales del mundo, la luz límite nos ciega y separa. Nadie desea escrutarse con tanto detalle bajo los cielos decrépitamente azules de la post-patria. Crepitamos. Sólo los líderes en su aire acondicionado se conservan intactos. Como momias de la Era Revoluciozoica.

¿Qué decían los aztecas del 2012? Porque fueron los aztecas, ¿no? ¿Quién sabe leer un poco de cordura en el mareo materialista de aquellos calendarios circulares? Porque eran circulares, ¿no? La desmemoria me mata. Espero ser testigo del castigo estelar que nos hemos ido ganando aquí, en pleno paraíso proletario. No moriré sin ver los crótalos de los cascarones desplomarse como por un efecto de edición. Fachadas, columnatas, soportales, bloques inmemoriales sublimados por la temperatura terminal que en breve nos canibalizará.

Hoy toqué el contén de Monte y San Joaquín, territorio devastado por las miradas mezquinas de sus deshabitantes. Juro que hervía. Juro que no quité la mano. Me dejé quemar. Y ahora tecleo a duras penas con la cicatriz en carne viva. Supuro una lechita deslavazada. He perdido buena parte de las huellas digitales de mi diestra. Juro que me son absolutamente innecesarias. Nadie vendrá a identificarme en la frontera frágil entre los municipios Diez de Octubre, Cerro y Centro Habana.

Es mi supuración, mi estupor. Arde. Me duele en exclusiva a mí. Estoy eufórico. Lamo. La amo. He visto en tiempo presente precario cómo el infierno se nos infiltra en cualquier paisaje. He practicado a palos con las palabras. No he huido ante la debacle piromaniaca de una guerra solarizada. Mi biografía incinerada en Cuba se conservará intacta en ti por todos los rescoldos del planeta. ¿No es perfecto? No rompas este equilibrio de cadáveres cocidos. ¿Qué podría faltar entonces para que tú bebas violentamente de mis tejidos y por fin a dúo callar?

Orlando Luis Pardo Lazo
La Habana

Foto: Fotos desde Cuba.

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18 respuestas
Comentarios

  • CAVECANEM dice:

    “Éramos un pueblo pobre, pero lleno de julioiglesias cutáneos”?
    “debacle piromaniaca de una guerra solarizada”?
    “bebas violentamente de mis tejidos”?… “bebas violentamente de mis tejidos???”…en serio? (guao)
    =================================

    Hueco, hueco, hueco…cuanta idiotez, dios mío. Y el corro, el corro..

  • laura serra rosales dice:

    para olpl
    ya he tomado nota de tu correo y te escribiré, pero ando un poco escasa de tiempo,saludos desde españa.

  • OLPL dice:

    Para Laura:
    también existe mi orlandoluispardolazo@gmail.com,
    de suerte que el webmaster no nos censure el foro privado en PD…!!!

  • laura serra rosales dice:

    podemos comunicarnos por la página mejor, claro si es imprescindible te llamo pero creo que te faltan números, como por ejemplo, el de la ciudad, y el del municipio o algo así.
    De todas formas en plan, foro, me gusta más
    gracias por tu pronta respuesta,oLpL

  • Jesus del Mar dice:

    Recuerdo el cuento de la mancha de asfalto en una parada de omnibus y que alguien dijo: ” Eso fue un negro que se derritio esperando la 22″ Racismo de la era revolucionaria.

  • OLPL dice:

    Dale, Laura. Call me. Sin literatura. Dentro de la lauteratura, todo. 53340187

  • laura serra rosales dice:

    Hace 14 años que no estoy en Cuba, soy una emigrante emigrada,¿entiendes? No se que creer de todo lo que leo no me dejo llevar fácilmente pues mi integridad es personal, quisiera escarbar en la realidad de mi país.¿ me ayudaría saber descarnadamente y sin literatura(con tu permiso) la realidad cubana, ¿me ayudas?

  • Alejandro Fernandez dice:

    Psicodelico cantinflero. Me da taquicardia!

  • Fidel.Gusano dice:

    Oe pluma, temendo OLP…!!!!
    (Si, porque al revés suena a ataque, discriminación o puyita..)

  • teresa dice:

    Leido con infinita admiración y respeto.
    Teresa

  • el_yoyo dice:

    A este el calor lo tostó completo.
    :)

  • Maniel Rodríguez (BCN) dice:

    Yo note más calor en mi visita a Miami y además los contrastes eran abismales entrabas en según que casa y hacía más frío que en el polo norte.

    Por cierto Orlando siempre escribe caliente.

  • Amadeus dice:

    Me gusta OLP porque escribe con la agonía y la desesperación en la boca. Es comos si de pronto me regresara el pasado y estuviera deambulando como un zombie por Galiano. Pero te digo algo Orlando, aquí el calor que se está metiendo por todas partes es de infierno nada que envidiarle al tuyo, con la única diferencia que tenemos con qué soportarlo y además es sin humedad. Para colmo. Saludos.

  • varela blog dice:

    los locos que bien escriben, solo le falta pescar agujas, el yate hablar ingles y la casa en cojimar. genial.

  • Fer dice:

    Refrescante… ( desde lesjos ). Un abrazo OLPL.

  • Miguel Iturralde dice:

    ¡Bravo, OLPL!

  • Cloro Díaz Epóxido dice:

    Se fundió el pelú. It was about time.

  • Jacobo dice:

    Muy bueno OLPL. Como todo lo que escribes.

    Saludos, Jacobo

  • matronize