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Rapsodia en plomo

  • May 02, 201212:24h
  • 18 comentarios

Madelaine se había encontrado con muchas personas que decían haber conocido a Camilo Cienfuegos. Entre ellos, Lorenzo, un plomero que fue a arreglarle el baño del piso que rentaba. Lorenzo se jactaba de ser saxofonista y era cierto porque le había dado una tarjeta de muchos colores del bar donde él tocaba los fines de semana.

Lorenzo le contó que en aquellos primeros años de la Revolución tocaba su saxofón en un cabaret exclusivo de Guanabo, donde acostumbraba a ir gente de dinero y muchas prostitutas. Una noche, ya avanzada la madrugada, aparecieron cinco convertibles de lujo llenos de rebeldes barbudos vestidos de uniforme verde olivo y se regó entre los presentes el comentario de que allí estaba el comandante Camilo, cosa que sucedió minutos después. Camilo entró, puso su ametralladora sobre la mesa, y enseguida vino un camarero. Varias mujeres iban riendo con él mientras lo besaban por turnos, se hizo silencio y todos los presentes se pusieron de pie y aplaudieron a Camilo, al “Señor de la Vanguardia” que honraba aquel lujurioso cabaret con su presencia, entonces la banda comenzó a tocar más fuerte que de costumbre y Lorenzo se quedó atrás luciendo los talentos que poseía con su instrumento. Hubo un descanso en que se le acercó a Lorenzo uno de los barbudos que acompañaba a Camilo y le dijo que debía acompañarlos. El músico le explicó que aún no terminaba su función, pero el barbudo enojado le dijo que eran órdenes directas del comandante Camilo, que tenía que irse con ellos si no quería pasarla mal. Lorenzo continuaba narrando en lo que cambiaba el tubo del inodoro como sintió mucho miedo cuando lo montaron en uno de los convertibles donde casi lo llevaban encañonado, eran seguidos por el auto de Camilo quien iba tomando de su botella y besando desenfrenadamente a todas las mujeres que lo acompañaban llenas de lentejuelas y vestidos ajustados.

Avanzaron buen tramo en la remota noche, su mente comenzó a pensar mil cosas de una manera muy rápida, estaba seguro de que lo habían confundido con alguien, que estaban en un error y aunque trató de expresarlo la respuesta venía envuelta en la amenazadora mirilla de un arma. En aquellos primeros meses de la revolución ser fusilado por sospechas de contrarrevolucionario no era nada raro. En medio del miedo, las dudas y lo surreal de la noche, llegaron a un lugar apartado en medio de una desierta carretera y comenzaron a avanzar monte adentro. Camilo y las mujeres, que no paraban de reír, iban detrás. Lorenzo estaba seguro de que había llegado su hora, poco antes estaba en el escenario club tocando su saxofón de y ahora dispuesto a pagar por algo que no hizo. Se detuvieron en un monte lleno de árboles y le dijeron a Lorenzo que caminara un tramo hasta alejarse del grupo. Lorenzo sentía que Camilo se paraba frente a el y rastrillaba su ametralladora.

¡Saca tu instrumento muchacho! —le dijo uno de los barbudos— ¡Dale!

Lorenzo muerto de miedo y nervios ensambló su saxofón.

—¡Ahora toca, toca! —le volvió a decir.

Y comenzó Lorenzo a tocar en entrecortados soplos su saxo seguro que era la última vez que lo hacía.

Una ráfaga eléctrica cruzó a su lado, los plomos encendidos alumbraban la manigua creando centelleantes caminos en la noche. Camilo disparaba con su ametralladora a la nada mientras reía desaforadamente:

— ¡No pares de tocar hasta que el comandante diga! ¡No pares!

Y seguía Lorenzo con su saxo convencido de que era el mejor músico sobre la tierra que hasta el mismo comandante Camilo Cienfuegos lo había buscado para que le tocara en lo que el lanzaba las valientes y únicas ráfagas de su ametralladora al cielo en medio de un alocado rapto. “Rapsodia en plomo” podría llamarse su pieza, de pronto en un arpergio raro se detuvo todo.

Regresaron en silencio, a él lo dejaron en una parada de ómnibus en las afueras de Santa María.

— Es que el comandante cuando estaba en la Sierra soñó que estaba disparando mientras alguien tocaba el saxofón —le dijo al regreso el mismo guardia que lo amenazó dándole unas palmaditas en la espalda. —Tranquilo y no le cuente nada a nadie, ya sabe.

Y Lorenzo asintió muy frío y tranquilo, como sacado de un profundo accidente.

Madelaine quedó dormida y soñó que su avión caía al mar.

Magdiel Aspillaga
Miami

© Este fragmento pertenece al libro inédito REQUIEM EN BETA. No puede ser reproducido en ningún otro sitio, salvo con autorización de su autor.

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18 respuestas
Comentarios

  • cubanoenmadrid dice:

    oye tu!

    que talla de cerebro usas mijito?…seguro que la xs.Làvate bien esas bocota antes de hablar basura de gentes que valen mucho mas que tu.Huber Matos fue uno de los tipos mas valientes que tuvo esa guerra. Avalan sus principios y su integridad los 20 años que se tirò en las càrceles de Cuba. Asì que lo que diga èl para mi va a misa.Y hasta donde yo sè jamàs fue guataca del Che

  • Fidel.Gusano dice:

    Y a mi no me extrañaría que esto sea parte de una campaña mediática sofisticada para dañar lo poquito que le queda de memoria histórica digna, auténtica, al pueblo cubano para acabar de una vez por todas de arrebatarnos la Isla, oportunistamente, como siempre lo han intentado…ya lo dijo Martí hace mucho..!
    Ojo,Ojo…!!!

  • Fidel.Gusano dice:

    El que se mete con Camilo se está metiendo en camisa de 11 varas….Cuidadito Magdiel.
    Oye, acaso ese apellido Aspillaga te vincula al Aspillaga Lombard o Lommbart…aquél trasnsfuga del servicio secreto cubano?
    Si es así, no tienes credibilidad alguna, y recuerda aquello de “que Roma le paga a los traidores pero los desprecia…”
    A ellos, los que te pagan, les importa un comino Camilo pero para millones de cubanos, Camilo sigue siendo el señor de la vanguardia….un cojonúo !!!

  • OyeTu!!! dice:

    JEJEJE Muy poco tiempo estuvo Camilo vivo despues del 59 pero si es cierto lo que Camilo decia… que el era un guataca del Che no se como se puede entender lo de integridad y principios….demasiados fusilados en la sierra en el llano y en la Cabaña y Camilo segun Huber Matos es un hombre integro y de principios…JEJEJE

  • cubanoenmadrid dice:

    No me cuadra esa imagen con la que tengo de Camilo, pasa que con tal de echar mierda a todo el que tuvo algo que ver con la gran estafa llamada revolución cubana nos volvemos émulos de Isaac Asimov. Yo que conste que no me guío sólo por los libritos de historia que nos daban a leer en la primaria. Huber Matos en su biografía lo describe como un hombre íntegro y de principios, así que este cuento del comandante rebelde llevándose a un músico a punta de revólver al estilo Meyer Lansky está difícil de digerir. Creo que la mayoría coincide !Afloja Magdielito!!!

  • y esto que es dice:

    Bueno pero es que ni gracia ni credibilidad tiene el plomazo este.

  • Maniel Rodríguez. dice:

    Tremendo tostón.

    Pero es creible Cuba y los cubanos pasamos a ser propiedad de los robolucionarios, una inmensa mayoría de puteros y jineteras de la robolución, otros músicos para amenisar la orquesta, solo faltó un deportista cargando a Camilo y afilandole el clarinete.

    Llegó el comandante y mando a parar.

    Lo mejor para el futuro ser una estrella más de la bandera yuma.

  • menendag05 dice:

    Si todo el libro es tan poco atractivo y creible como este capítulo, creo que no lo leeré.
    Aunque pudiera ser una de las tantas aventuras tontas de aquella época, parece desfasado, en tiempos donde valdría más ocuparse de cosas serias, que de alguna manera contribuyan a enriquecer la historia.
    Pericles

  • Cubanacan dice:

    Ufff! Bueno! Me imaginé a Camilo disparando al cielo mientras el otro se tocaba el instrumento y las guaricandillas le chupaban el rabo al muerto!

  • maria dice:

    No hay nada mas romantico que morir joven, la imagen queda sin muchas manchas, no hubo tiempo para ello.
    Sea cierto o no.

  • Luis Gonzalez dice:

    De lo que yo si se de Camilo es que era un pesao, que cuando iba al cine en Lawton, lo que hacia era tirarse eruptos para que le rieran la gracia.

  • german dice:

    si hacemos heroes a cualquiera sin saber , que su historia no es completa ,hasta aqui en exilio hacemos heroe a ochoa , y tanta rata se maten entre ellos

  • Anónimo dice:

    no aprieten caballeros…no hay mas guiones x ahí??

  • Gabriel dice:

    Y toda esta historia ¿es cierta?

    ¿O solo es la fantasía del autor?

    En temas serios hay que trazar una frontera nítida entre la realidad y la ficción.

  • Cagüento y Ptolomeo dice:

    No creo ni una palabra de este relato. Me cambias el comandante por Almejeiras que era un mariguanero y me lo creo todito pero no de Camilo.

  • Melkay dice:

    Cada vez me convenzo más de que las guerrillas del mundo se parecen todas entre sí.

  • Isis Wirth dice:

    C…ó !