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Adiós, Papa

  • Abr 06, 201222:51h
  • 4 comentarios

Eugenio fue liberado por la tarde, después de que el funesto Papa tomó su avión de regreso a Roma. Pero Agustín estaba todavía en una celda, porque Eugenio lo vio al pasar, además estaba con él algún integrante de “Los Aldeanos”. Han detenido a mucha gente. Cuando regresaba a mi casa me he encontrado en el ascensor con una de mis vecinas, muy “integrada”, que regresaba con su gorra y pulóver blanco y le he preguntado si había ido a ver al Papa:

—No, estaba en el cordón de Buena Vista, Playa.

—Eso está lejos de la Plaza.

—Pero conduce al aeropuerto.

—Y todo eso ¿para proteger al Papa?

—Para impedir que alguien se acerque.

Yo insisto en que esa puede haber sido la orden hasta del mismo Papa, pero en el caso de Cuba no solamente por su seguridad sino porque en esta visita los opositores al régimen han sido excluidos una vez más. No vino el Papa como campeón a interceder por los derechos de los seres humanos a no ser tratados como “especie” sin derecho. El Papa vino para que la Iglesia tuviera más espacio para las relaciones públicas. Y aunque yo creo en los Evangelios, el modo católico no es predicar un Evangelio vivo sino meramente litúrgico, ceremonial.

El Papa no se ha reunido con las Damas de Blanco porque teniendo “poco tiempo” no consideró una prioridad lo que más afecta a los cubanos: la segregación, el presidio político. De lo que ellas son las únicas gladiadoras que “no esconden su rostro de los golpes y salivazos”. El Papa es un emperador que juzga a los pecadores y parece sólo absolver de sus blasfemias a los poderosos. El poder en Cuba es blasfemo, aborrece a la persona humana y el mismo Papa dijo en la Plaza que la medida del hombre es Cristo. Ya yo lo sabía, porque afortunadamente yo no aprendí el Evangelio de ningún cura, de ningún catequista, ellos no pudieron salvarme de una adolescencia marcada por una madre manipuladora y destructiva como la mía. Me salvó Dios, leyendo los Evangelios, regalándome paz, certeza, identificación plena.

He salido con mi hija a buscar pan, porque a todas estas el hambre es también como el león de Jerónimo. De regreso nos seguía un perro. Un perro real, un can, claro que un poco menos perro que la Seguridad del Estado. Mi hija, como muchos niños, tiene miedo a los perros, y yo quizá inspirada por este día terrible me he oído decirle: Los perros huelen tu adrenalina y más quieren atacarte, no le tengas miedo, uno no debe sentir miedo de nada. Solo se debe temer a Dios para no ofenderlo, respetando a nuestros semejantes y respetándote a ti misma. No quiero que se me olvide. No le tendré más miedo a la Seguridad del Estado, sólo temeré a Dios, a quién puedo amar porque sé que me ha amado hasta la tortura y la muerte. Y la Resurrección.

Lilianne Ruiz
La Habana

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4 respuestas
Comentarios

  • Rafael dice:

    El Papa infame solo le interesaba lo que pueda hacer los Castros por su iglesia. Me repugna verlos estrechando las mal las manos asesinas de los Castros…………..

  • ADVIL PM dice:

    La leo por primera vez ahora y no puedo dejar de decir que es excelente. Bravo! Que sigan saliendo nuevas voces!

  • Puta Armienne dice:

    Excelente comentario de Lilianne. Para mi su blog es uno de los mejores.

  • Fidel.Gusano dice:

    Los perros saben mucho..ellos saben con quién se meten…
    Ala…. siga a por su pan Lilianne Ruiz. Gracias.