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Declaración de Estado de SATS: Censura e intercambio cultural

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    Editor Jefe
  • Feb 12, 201200:13h
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El viernes 10 de febrero se realizaría un nuevo encuentro en Estado de SATS, un proyecto que desde sus inicios busca crear un espacio público de discusión y debate sobre la realidad cubana desde el arte y el pensamiento. En esta ocasión la Poesía y el Jazz serían los protagonistas. El poeta Hank Lazer y el músico Andrew Raffo, junto al poeta cubano Juan Carlos Flores ofrecerían, desde lenguas y culturas diferentes, percepciones y aproximaciones similares.

Lamentablemente esto no pudo suceder. El jueves, tarde en la noche, sólo unas horas antes del encuentro, el poeta Hank Lazer cancela su presentación, y menciona que le habían sugerido que restringiera su estancia en el país a las actividades que tenía programadas como parte de la visita de un grupo de profesores de la universidad de Alabama. El grupo compuesto por 35 profesores vinieron a celebrar los diez años de intercambio con la universidad de San Jerónimo, ubicada en la Habana Vieja. Anteriormente Lazer había participado en lecturas en otros espacios sin ningún contratiempo.

El viernes en la tarde, después de aparecer públicamente la noticia de la cancelación, Mr. Lazer se comunica con nosotros para asegurarnos que el motivo era sólo una actividad inesperado en su agenda , una cena que tendría esa noche. Con el músico Andrew Raffo no tuvimos más contacto.

No se trata de un hecho aislado. Meses atrás publicamos una lista de sugerencias, advertencias, amenazas y acciones contra participantes, público y amigos relacionados con nuestro proyecto.

El gobierno cubano trabaja constante y meticulosamente en una campaña de aislamiento hacia todo proyecto independiente que manifieste públicamente su discrepancia con las políticas oficiales, especializándose en ahogar o abortar cualquier vestigio de independencia y libre pensamiento.

Esta nueva acción pone sin dudas el foco no sólo en el tema de la censura que se ejerce sobre intelectuales y artistas, a través de la Seguridad del Estado, sino también en el ampliamente discutido tema de los intercambios culturales y académicos, especialmente con los Estados Unidos.

Durante años el gobierno cubano se ha quejado de las dificultades que enfrentan académicos, artistas y profesionales para visitar y realizar intercambios con sus similares norteamericanos. Sin embargo, es precisamente el gobierno cubano el que restringe y controla quien puede salir y entrar al país, y selecciona cuidadosamente qué persona es políticamente “correcta” para tener un intercambio público dentro de la isla.

En los últimos tiempos diversos artistas y académicos cubanos residentes en Cuba, algunos de ellos plenamente identificados con la política oficial, han realizado giras y visitado múltiples ciudades norteamericanas con toda la libertad de movimiento.

En contraste, ningún artista cubano radicado en los Estados Unidos ha podido regresar a la isla a realizar conciertos, intercambios académicos o conferencias libremente. El gobierno cubano sigue una política discriminatoria y selectiva para decidir quién puede o no participar de ese intercambio.

¿Por qué el trovador Silvio Rodríguez, con toda su carga ideológica, canta en los EE UU y en cambio Willy Chirino no puede cantar en su país de origen? ¿Por qué no pueden venir Albita Rodríguez o Paquito D’ Rivera, por sólo citar unos ejemplos?

¿Por qué un amplio grupo de académicos radicados en la isla pueden asistir a un evento como el realizado en el Bildner Center en la Universidad de Nueva York, el pasado año, y no pueden venir a la Universidad de La Habana un grupo de académicos cubanoamericanos?

¿Por qué intelectuales y escritores cubanos exiliados, con una visión distinta de la oficial, no pueden entrar a Cuba y ofrecer conferencias en un centro universitario o en un espacio independiente?

El gobierno cubano ejerce un férreo control y censura sobre lo que se produce tanto en las artes como en las ideas, especialmente a la hora de su divulgación. En la era del conocimiento y el libre flujo de información es inaceptable este tipo de comportamiento.

El intercambio cultural es esencial pero debe ser plural, inclusivo, de lo contrario seguirá usándose para continuar proyectando una imagen distorsionada de la realidad cubana y como herramienta de propaganda falsa de un régimen senil.

A Cuba deben venir todo tipo de pensadores, de artistas y deben ser garantizadas totalmente sus libertades de reunión y de expresión. Aceptar las condiciones impuestas por el sistema es contribuir a perpetuar el totalitarismo en Cuba, los canales oficiales están perfectamente articulados para que no se rompa un guión preconcebido. Nuestro proyecto y muchos otros están abiertos a ese diálogo e intercambio imprescindibles para impulsar el futuro de nuestra nación.

Instauremos un intercambio cultural auténtico, sin censura ni manipulaciones y del que todos formemos parte.

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