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Arte cubano y mecenazgo (un borrador de artículo y una invitación para críticos de arte)

  • pd
    Editor Jefe
  • Feb 05, 201217:26h
  • 4 comentarios

¿Viven hoy los artistas cubanos de la isla de su arte? Y si no, ¿quiénes ejercen hoy como mecenas del arte cubano? ¿Cuáles son las leyes de ese flujo de dinero hacia el estamento digamos artístico-intelectual de una sociedad que está desertando del modelo socialista mientras el dólar gobierna la “actualización del modelo”? Esos artistas que han preferido quedarse a residir en la isla, donde se les premia con la posibilidad de entrar o salir a voluntad, y se tolera su conceptualismo crítico, ¿de qué viven? ¿Cómo reacciona el discurso artístico ante las reformas económicas anunciadas por el raulismo?

La actual sociología del arte cubano contemporáneo ignora consuetudinariamente estas preguntas; es como si el tema monetario se hubiera convertido en tabú al mismo tiempo que influye cada vez más en la creación y la circulación del arte cubano.

Una simple tentativa de identificación de los principales mecenas o proveedores del artista cubano de hoy:

1–El millonario asentado en la isla –o tratando de asentarse. Xantha and Sebastian Berger, por ejemplo. La Cisneros-Fontanals

2–Fundaciones, galerías y museos norteamericanos (Fundación Howard y Patricia Farber, Fundación Rockefeller, etc…)

3–Extranjeros inversores en Cuba (Ej: Ceiba Investments produjo el catálogo Cuban Contemporary Art)

4–MINCULT —estado cubano y su red de galerías en Cuba y el extranjero (Subasta Habana, Fondo de Bienes Culturales, Centro Wifredo Lam, Galería Nina Menocal…). Casas de subastas. Expolio del patrimonio cultural cubano. Relaciones “cómplices”… Becas para artistas cubanos. Recientemente, entrega de espacios con posibilidades comerciales a artistas “confiables” de la isla… Lógica viciada de artistas cubanos que son presentados como emblemas de lo contestatario por el contenido de sus obras mientras en tanto intelectuales tienen un comportamiento intelectual dócil, silencioso e “institucionalizado” dentro de la isla. ¿Cuáles son exactamente las prebendas para Kcho y Ernesto Rancaño, como nuevos “artistas oficiales” del castrismo?

5–Otros artistas cubanos que se transforman en mecenas (Carlos Garaicoa o Los Carpinteros que compran obra de otros artistas, incluso obra con temas subversivos (los fideles macabros de Luis Camejo).

6–Crowfunding. El papel de Internet como alternativa. Opción más reciente: Yagruma.org

Foto: Carlos Garaicoa: “La enmienda que hay en mí”

4 respuestas
Comentarios

  • Jesus Rivera dice:

    Me hace falta un agente literario para publicar esta novela.Les va a encantar.
    La Habana, Cuba
    Resumen novela “Los falsificadores”.
    Por: Jesús Rivera y Fernando Velázquez Medina
    Un joven y pobre pintor cubano recién graduado se despierta un día de lluvia al sonido de fuertes golpes en la puerta de su casa. Al mirar descubre a su primo, quien, bajo el aguacero, viene a pedirle que lo ayude a conseguir o a “fabricar” un cuadro de un artista famoso, René Portocarrero. Así comienza su carrera como falsificador, contrabandista y traficante de obras de arte, que lo pone en contacto con el bajo mundo cubano e internacional.
    Los pintores y escultores más relevantes se dedicaron a falsificar a los artistas de fama internacional como Wifredo Lam, Carreño, Portocarrero y otros cubanos conocidos sobre todo en Europa. Y a pintores europeos muestras de cuyas obras habían sido confiscadas a la rica burguesía cubana. Los tesoros patrimoniales comenzaban a ser saqueados y no es que en la isla de Cuba hubiesen un sin número de tesoros escondidos como se supone, sino que la isla misma era un gran tesoro un tanto olvidado dentro del continente americano hasta estos años 80 donde algunos neo-conquistadores vuelven a redescubrir “La isla del tesoro” en su afán de continuar el saqueo por el mundo y principalmente los europeos( ibéricos y galos) que ya gozan de esta fama internacional, como en el siglo XVI, XVII y XVIII que asecharon a este continente ya historia más que contada.
    Cuba en el silencio del panorama y la paranoia político mundial guardaba en sí, los grandes tesoros patrimoniales de más de 300 años de incursión extranjera; potentados descendientes de familias pudientes europeas, intelectuales, comerciantes, conquistadores etc.. que tras emigrar hacia el Caribe e instalarse en lujosos palacetes, trasladaron sus riquezas para el disfrute total en el nuevo paraíso terrenal.
    Religión afrocubana mezclada con los acontecimientos y la trama, los relatos y descripciones magistrales de la arquitectura colonial: (palacios de la Habana, fortalezas, monumentos, quintas y casonas coloniales), Jineteras, vendedores populares y chulos disputándose las calles, contrabandistas y extorsionistas buscándose la vida, lujuria y sodomía, infidelidades y orgias, cuerpos gubernamentales y represivos en acción, la vida en las prisiones y mas; todos y cada uno de estos elementos descritos con crudo realismo y con los más sorprendentes detalles hacen de esta novela algo fascinante e indiscutiblemente atractivo.

    El tráfico de obras originales o falsificadas creció hasta tener proporciones alarmantes y en él se involucraron tanto diplomáticos extranjeros como delincuentes internacionales del arte radicados en Panamá, México, Colombia, Rusia, Europa del Este, Francia, España y República Dominicana, entre otros.
    Sin embargo, a pesar de las fricciones entre Estados Unidos y Cuba, quienes mayores colecciones de arte cubano acumularon fueron exiliados cubanos, con fondos de proveniencia desconocida, pero que los organismos federales norteamericanos sospechan que eran dineros del bajo mundo. Entre ellos, de la llamada Corporación, dirigida por el conocido capo cubanoamericano José Miguel Battle, nacido en Cuba y emigrado a USA en 1959.
    Battle, ex paramilitar del grupo Tigres de Manferrer y amigo del mafioso ítalo-americano Santos Trafficante, -capo de Florida en los años cuarenta, cincuenta y sesenta-, participó en la invasión de Bahía de Cochinos. Al regresar a USA y desmovilizarse contactó a sus amigos italianos de Florida para que lo ayudaran a montar un negocio de juego ilegal llamado “bolita” basado en la lotería de Puerto Rico. Para cuando comienza el tráfico y falsificación de obras de arte en Cuba, Battle tenía negocios, legales o no, en varios países latinoamericanos y financiaba varios negocios en Miami, para lavar dinero.
    Cuadros atribuidos a Lam, Portocarrero, Carreño, Amelia Peláez, Carlos Enríquez, Fidelio Ponce y otros modernistas cubanos, fueron a parar a manos de la Corporación que lavaba dinero del juego, la prostitución y la droga en esa compraventa.
    Battle fue detenido en Florida en el 2004 y condenado por juego ilegal, lavado de dinero, cinco asesinatos, y responsabilidad en varios incendios premeditados con un saldo de ocho muertes.
    Este libro relata, apelando a la ficción y cambiando nombres, cómo un artista cubano de los años ochenta del pasado siglo se insertó en los circuitos internacionales del arte falsificando obras maestras, -siendo hoy día un respetado pintor y escultor-, en contubernio con diplomáticos extranjeros, funcionarios cubanos, delincuentes cosmopolitas y mafiosos, sobre todo la llamada Mafia Cubana de Union City y West New York en EEUU, que según cálculos federales, logró acumular en conjunto una fortuna de un billón y medio de dólares, producto de sus actividades ilegales.

  • Sin Salida dice:

    Perdido en la biblioteca me encontré con este libro:

    http://books.google.com/books/about/Artists_in_uniform.html?id=FlFgAAAAMAAJ

  • Sin Salida dice:

    Buena parte del Crowdfunding es una forma de financiar el arte mediante pre-ventas. Es interesante, pero muy limitado.

    Yo preferiría invertir en el artista, en su obra, o en proyectos específicos – con ánimo de lucro. Entre otras cosas porque es una buena oportunidad de diversificar riesgos relativo a los mercados financieros.

    El artista se puede convertir en empresa, a lo David Bowie, o vender participaciones en proyectos específicos (un álbum, gira, muestra, libro, etc.). Servicios como este existen (p.e. Sellaband).

    La dificultad estriba en quien lleva el control de ingresos para que el inversor no sea defraudado. Para eso están las distribuidoras, etc.. que ponen su reputación por medio. Luego el contrato a la venta seria un pareado (agencia,artista) o algo así. El modelo con solo el artista y el inversor no funcionaría.

    Obviamente este modelo no sirve para arte que no se comercializa. Para eso sí hacen falta mecenas.