- ene 22, 2012 • 02:38h
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A la memoria de Wilman Villar Mendoza
Hace un par de años, mi amigo Eugenio Leal decidió sacar un reporte de sus antecedentes penales, trámite indispensable para solicitar ciertos empleos. Confiado, fue a buscar la hoja donde diría que no había sido juzgado por delito alguno, pero en su lugar se encontró una desagradable sorpresa: aparecía como perpetrador de un “robo con fuerza” en el poblado donde había nacido, aunque jamás se había llevado ni la luz roja de un semáforo. Eugenio protestó, porque sabía que aquello no era un error burocrático ni una simple casualidad. Su accionar disidente ya lo había hecho víctima de mítines de repudio, arrestos, amenazas y ahora le traía además una mancha en el historial penal. Había pasado a ser un opositor con un pasado de “delincuente común”, lo cual le resulta muy útil a la policía política para desacreditar.
Si nos dejamos guiar por la propaganda gubernamental, en esta Isla no hay una sola persona decente, preocupada por el destino nacional y sin crímenes cometidos que además se oponga al sistema. Todo aquel que emite una crítica es inmediatamente tachado como terrorista o vendepatria, malhechor o amoral. Acusaciones difíciles de “desmentir” en un país donde cada día la mayoría de los ciudadanos tiene que cometer varias ilegalidades para sobrevivir. Somos 11 millones de delincuentes comunes, cuyas tropelías van desde comprar leche en el mercado negro hasta tener una antena parabólica. Prófugos de un código penal que nos asfixia, fugitivos del “todo está prohibido”, evadidos de una prisión que comienza con la propia Constitución de la República. Somos una población cuasi penitenciaria a la espera de que la lupa del poder se pose sobre nosotros, hurgue en nuestras vidas y descubra la última infracción cometida.
Ahora, con la muerte de Wilman Villar Mendoza vuelve a repetirse el viejo esquema del insulto estatal. Una nota en el periódico Granma lo ha descrito como un vulgar malhechor y quizás pronto en la TV un programa —de corte estalinista— presentará a las presuntas víctimas de sus abusos. El objetivo es restarle impacto político a la muerte de este ciudadano de 31 años condenado en noviembre por desacato, atentado y resistencia. La propaganda oficial intentará restarle importancia a su huelga de hambre y hará caer sobre su nombre todo tipo de adjetivos despectivos. Veremos también el testimonio -violando el juramento hipocrático- de los médicos que lo atendieron y probablemente hasta declarará la propia madre en contra del hijo difunto. Todo eso porque el gobierno cubano no puede permitirse que quede un resquicio de duda en la mente de los adocenados televidentes. Sería muy peligroso que la gente empiece a creer que un opositor puede sacrificar su vida por una causa, ser un buen patriota y hasta un hombre decente.
Yoani Sánchez
La Habana





eso de estarse matando uno por “la libertad” …
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Bien penoso que Wilman Villar Mendoza haya perdido la vida, bien penoso que nuestros paisanos se estén matando por “la libertad”
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Justo cuando Lula visitaba Cuba/los Castros Tamayo se mató (and/or lo mataron). Ahora cuando Dilma Rousseff visita a Cuba Wilman se mata. ¿Coincidencia? ¿Casualidad?
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Yo podiá haber perdido la vida de un modo u otro en relativamente parecidas condiciones y una parte de mis ideales eran el de “la libertad”, que cómo muy claramente he aprendido muy erróneamente asociaba con la versión yumística de “la democracia”, “Disneyland”, “The New York Times”, … (yo aún creo en -la libertad- y en la condición humana, pero NO en matarme por las p3d3j@d@s manipulativas ni de los Castros, ni de los yumas, “la democracia”, …)
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Cada cual cree y hace lo que le dé su real gana con su propia vida. Hay una dicho (creo que africano/yoruba) que dice que “no hay nada más valedero que un día tras otro” … una de las razones por la que creo que quitarse uno la vida (por razones políticas/ideológicas) no tiene ningún sentido es porque uno entrega/pierde tácitamente el juego, para mí, en parte, es como hacerle el favor al enemigo. Además uno no llega a ver como, cuando llegue la versión yuma de “la libertad” a Cuba (¡y llegará!), muy rápido verán que todo lo que han hecho es cambiar de “pioneros por el comunismo” a “pioneros por el capitalismo” y verán cuando puedan hacer la cuenta en la concreta que al final esos que se mataron sólo han servido como estadísticas, manipulaciones de ambos bandos, tema de las jodederas somáticas de blogueros, …
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¡Paisanos dejen esas berraqueras de volverse uno un peón en el juego de los políticos/ideológos de un bando u otro!
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Gracias Pedro Corzo
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Ricardo Camilo López
Lo principal para mi en el caso de Wilman Villar, es que una persona perdió la vida y que su vida era una responsabilidad de las autoridades carcelarias cubanas. Y es muy importante que ese punto prevalezca sobre todas las demás consideraciones y divergencias.
Inicialmente pudiéramos comparar el caso de Wilman Villar con las muertes ocurridas en Mazorra, partiendo de la suposición de que fue una negligencia en el mejor de los casos. Pienso que por ahí debemos partir para ir al centro del asunto, sin darle mayor importancia a si era o no un preso político o si había estado o no en una huelga de hambre.
Vale la pena señalar, antes de pasar a la principal acusación que le hago a las autoridades cubanas, que si hubiera sido un preso común, las organizaciones disidentes de DDHH en Cuba hubieran reportado su muerte de todas maneras. Recordemos que fueron ellos los primeros en avisarnos sobre lo ocurrido en Mazorra, sin que se tratara de opositores políticos siquiera, algo que parece olvidar el propio gobierno cubano. Y si Wilman Villar hubiera sido reconocido como preso político, ese gobierno nos lo hubiera presentado como un mercenario. De ninguna manera, por esos caminos, hubiéramos podido avanzar en la controversia, sino que solo hubiera servido para desviar la atención y disminuir la importancia de la muerte de un ser humano y el sufrimiento de una familia mutilada.
Después de señalar que la salud y la vida de Wilman Villar era responsabilidad de las autoridades, debemos pasar a considerar lo que hace la diferencia de este caso con el de Mazorra, destacando que los responsables de su muerte no son ahora ni enfermeros ni médicos de una institución civil, sino miembros que representan a la autoridad misma, razón por lo que era de esperar que en contra de esos cuerpos represivos que mantienen el poder, el gobierno no hiciera nada al respecto. Porque, ¿cuándo se ha visto que el gobierno cubano tome medidas contra los que agreden a las Damas de Blanco o los que dan mítines de repudio por todo el país? Claro que no, sería un acto suicida del propio gobierno si lo hiciera. Perdería a los perros que delictivamente los defienden.
Y es ahí donde el asunto se convierte definitivamente en político, porque pretende encubrir a la misma autoridad que representan, sin ordenar siquiera una investigación al respecto. Al gobierno cubano le es más fácil culpar la labor de un médico o de un enfermero, que el trabajo sucio que realiza la policía o los miembros del MININT. Bajo esa complicidad funcionan los regímenes totalitarios y policiacos, punto que no podemos perder de vista en ningún momento. En Cuba se puede haber criticado la labor de cualquier ministerio, menos a este, el de la represión. Ese es intocable. Ese es fundamental en todo momento. Es sagrado.
Nunca hemos visto una investigación en Cuba por el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades. Y debemos poner eso en un primer plano también, pues de ahí deriva una gran cantidad de violaciones de los DDHH y seguramente la verdadera causa de la muerte de Wilman.
Si hiciéramos una comparación entre el caso de Wilman Villar y la investigación y juicio por los muertos de Mazorra, pudiéramos notar la diferencia que existe entre los implicados de un caso con el otro. Igual que si comparamos la vida del humilde Wilman Villar con la del intocable y corrupto general de división Rogelio Acevedo, la veríamos inmediatamente si quisiéramos.
No hace mucho Raúl Castro dijo que nadie estaba por encima de la ley en ese país. Por favor, que le haga ese cuento a quien no haya vivido en Cuba, porque el primero que está por encima de la ley es el mismo gobierno que él maneja.
Por algo el gobierno de Cuba controla todo
( desde la radio/ Tv hasta la vida de todos los cubanos) todo lo que escribio es la realidad de la cuba de hoy
la felicito !!!!!!!!!!
bravo , Yoani , asi mismo es , eso le a sucedido a miles de cubanos , y muchas barbaridades mas .. de ese tipo , el pueblo cubano esta totalmente indefenso ante la barbarie de la monarquia medieval, absolutista de la infame familia castro ,,, ?? porque no se pueden llevar estos mounstruos al penal internacional ??
Muy buen articulo de Yoani, una realida del estado de indefension que padece el Pueblo Cubano desde el primero de Enero de 1959.
Debería llamar la atención del mundo democrático el hecho de que mueran tantos disidentes, siempre en manos de la privilegiada y avanzada medicina cubana y en el caso que la tiranía cubana demuestre que no eran disidentes, sino simples delincuentes, también es muy importante preguntarse porqué simples delincuentes hacen huelgas de hambre hasta morir tan jóvenes. La conclusión en todo caso sería preocupante: En un régimen como el de los castros Castros hasta los delincuentes comunes escogen la muerte en lugar de seguir adelante con una vida miserable y carente de toda libertad y derechos.
Soplao!
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Soy perro huevero aunque me quemen el hocico..!!!!
Ahora estoy puesto para La Plataforma !!!…y nadie me va a joder mi petróleo..!!
Uhmmm!…(lo único malo es que me la quiten después que la tenga a punto de arrancar ,igualto como me hicieron con el aerepuerto de Granada..)
Yo tenia que hacer algo bien malo a ver si Benedicto se enfurece y suspende la visita..!!!..
Tenemos q ganar tiempo hasta que la Plataforma que trajimos de Singapur nos de el ansiado petróleo..! Eso es lo que nos salvará las nalgas viejas..!!!
Todo lo demás, es para jodernos..!