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Con la maleta preparada

  • Dic 22, 201119:56h
  • 8 comentarios

Como todos los aeropuertos del mundo, el nuestro es impersonal, estresante, de aluminio y cristal por todos lados. De vez en cuando, la puerta de la aduana se abre y alguien sale con el equipaje envuelto en celofán. Los familiares que aguardan lanzan un grito, las lágrimas corren, el recién llegado tiene la cara enrojecida por la emoción. Mientras, en el primer piso ocurren las despedidas, los últimos abrazos entre gente que quizás no volverá a verse nunca más. Hay garitas con oficiales de mirada severa que revisan los documentos. Pasaporte, visa, boleto… permiso de salida. Siempre me pregunto qué les ocurre a quienes se paran ante esa ventanilla sin la tarjeta blanca, sin esa autorización denigrante que los cubanos necesitamos para salir de nuestro propio país. Pero hay pocos testimonios, las prohibiciones ocurren más bien en las oficinas de inmigración y extranjería, bien lejos de las pistas donde despegan los aviones.

El rumor de que mañana viernes Raúl Castro podría anunciar una flexibilización a las restricciones de entrada y salida no me deja dormir. En cuatro años, mi pasaporte se ha llenado de visas para arribar a otras naciones, pero carece de un solo permiso para saltarme esta insularidad. Dieciocho negativas de viaje es demasiado; más parece una venganza personal que el ejercicio de alguna regulación burocrática. Tengo mi equipaje preparado desde hace mucho. La ropa que contiene se ha ido amarilleando en ese tiempo, los regalos que llevaba a los amigos han caducado o pasado de moda, las ponencias que iba a leer en vivo en ciertos eventos han perdido actualidad. Pero la maleta me sigue mirando desde una esquina de la habitación. ¿Cuándo viajamos? imagino que me interrogan sus ruedas gastadas. Y sólo atino a responderle que tal vez este viernes en un parlamento —sin poder real— alguien decrete devolverme un derecho que siempre debí disfrutar.

En caso de que la esperada “reforma migratoria” se anuncie, probaré sus límites desde el aeropuerto, frente a la garita a la que tantos le temen. Mi maleta y yo estamos listas. Dispuestas a comprobar si el guardia apretará el botón que abre la puerta hacia la sala de espera o si llamará a la seguridad para que me saque del lugar.

Yoani Sánchez
La Habana

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8 respuestas
Comentarios

  • Amadeus dice:

    No coincido con Yoani que el aeropuerto José Martí sea “impersonal” como los demás internacionales. En cualquier aeropuerto en Europa o Estados Unidos se tiene la sensación de estar en una gran tienda por departamentos, donde existen además cafés, restaurantes, bares, librerías; cadenas de fast foods, gimnasios y en todo el lugar hay WIFI gratis. No creo que el José Martí ofrezca algo parecido.

  • Tony Bolanos dice:

    Los hermanos castro no van a dejarque los cubanos comiencen a viajar como turistas porque eso no les aporta ningún beneficio económico, por el contrario representaría una fuga de capital para el régimen.

    Además el turista cubano no podría trabajar en otros paises y no podría cumplir con el papel de esclavo que hasta ahora ha desmpeñado a la perfección, a veces sin darse cuenta de que su salida de Cuba es solo para llevar dinero a la Isla y quién dice Isla dice al bolsillo de los hermanos castro.

    Por otra parte cualquier liberalización de las leyes migratorias cubanas tendría como consecuencia inmediata la desaparición de la Ley de Ajuste Cubano y ese sería el fin de la exportación de mulas.

    La nueva ley, si es que algún día la promulgan, estará llena de excepciones, como sería el caso de los médicos, que es el sector esclavo mas provechoso para el régimen.

    De todos modos, les deseo buena suerte, pero me parece que las probabilidades son bien pequeñas.

  • Una verdadera reforma migratoria debería incluir esto:
    Eliminar todo rasero ideológico para determinar quienes salen o entran del país. Es más, se debería eliminar todo obstáculo, papeleo, permiso, habilitación, tanto en las entradas como en las salidas. Solo se necesitaría un pasaporte en regla, el billete aéreo y el visado correspondiente (si fuera necesario) para la salida. Para la entrada solo el pasaporte en regla. En este punto realzo el tema de los médicos cubanos y otros profesionales de la salud y en general, que han enfrentado gigantescos obstáculos en el tema migratorio (Se debe abolir la Resolución 54 del MINSAP que rige esto).Ninguna institución controlaría permisos de entrada y salida, solo órdenes judiciales de impedimentos de salida a quienes tengan asuntos pendientes con la justicia ( no relacionados con la política o diferencias ideológicas.)
    Erradicación del concepto de «emigrado definitivo» y el plazo de 11 meses y 29 días para regresar al país para no caer en esa categoría. Todo cubano puede regresar a residir a Cuba cuando lo desee y por el tiempo que estime, independientemente del tiempo que lleve residiendo en el exterior. Por ende se eliminarían las demás categorías migratorias existentes: Permiso de Visita al Exterior, Permiso de Residencia en el Exterior (el famoso PRE concedido a quienes se casaban con extranjeros o residentes permanentes en el exterior), Salida Definitiva o cualquier otra.
    Ajuste de los precios requeridos para los documentos y procesos migratorios, escandalosamente altos y abusivos.
    Abandono del trato descortés y arbitrario en la Aduana cubana. Todo cubano, venga de donde venga, deber sentirse como que llega a casa cuando se presente ante un oficial de Inmigración y/o Aduana. Ajuste de las tarifas y prácticas aduaneras, actualmente abusivas en extremo.
    Nadie perdería propiedades por salir del país, independientemente del tiempo que permanezca fuera.
    Permitir a los cubanos tener doble ciudadanía. En ese sentido se modificaría el famoso y controvertido Artículo 32 de la Constitución.
    Permitir a los menores de edad salir del país solo contando con un simple permiso notarial legalizado hecho por sus padres o tutores.
    Derogación del impuesto mensual cobrado a aquellos que permanecían en el exterior como visitantes y regresaban antes del límite establecido de 11 meses y 29 días para no ser considerados emigrados definitivos.
    Permitir a los ahora llamados «emigrados definitivos» comprar propiedades y autos en Cuba. Permitirles importar más allá de lo permitido hasta ahora en Aduana.
    Permitir a los ahora llamados «emigrados definitivos» hacer inversiones en Cuba en cualquier área.
    Permitir a los cubanos residentes o de visita en otros países ejercer su derecho al voto en las elecciones cubana. Habilitar las embajadas a tales efectos.
    Permitir a los hijos de cubanos en primera generación obtener la ciudadanía cubana si ese fuera su deseo.

  • Alexey dice:

    No creo que Raulito elimine la tristemente celebre tarjeta blanca, o permiso de salida, cuando algo funciona bien no hay que cambiarlo, y eso al regiemen le ha funcionado de lo mas bien, ese es el mecanismo diabolico que ha separado familias por anos, como por ejemplo la ley del servicio militar con los varones mayores de 16 anos, cuantas familias se han ido de Cuba, dejando atras a un hijo en edad militar, eso le representa un entrada en dollares al regimen, porque uno siempre va a ayudar al que quedo atras, y el que se beneficia es el regiemen.
    Los Castro siempre han buscado maneras muy creativas de robarle el dinero a los subditos, y la tarjeta blanca le representa una muy buena entrada economica, ademas de usarla como mecanismo de chantaje contra personas como Yoani Sanchez, que hasta el dia de hoy es absolutamente injustificado e irracional que un regimen se meta en algo el derecho, y digo derecho porque eso es lo que es, que tiene un ciudadano a salir a donde le plazca, en un pais normal, viajar es una cuestion de presupuesto, si a usted le alcanza el dinero para llegar al destino de su eleccion, pues compra el voleto de avion y viaja, pero no tiene que pedirle permiso al gobierno como si fuera un menor de edad pidiendo la aprobacion de los padres para ir a jugar.

  • john noarms dice:

    bueno las espectativas son muchas,vivir para ver,sera q cambien todo,q sea normal como en todo el mundo,quin puede viaja y quien no,continua sonando o com muchos ni piensa en eso

  • Peterbill dice:

    Yo soy ciudadano americano por eleccion de cuerpo y alma e ire a Cuba cuando pueda entrar como tal.
    No le dare nunca al regimen la oportunidad de obligarme a que tenga que sacar “un pasaporte cubano” para entrar a la nacion en la que naci años atras por casualidad.
    Bastantes años vivi apresado y silenciado como para permitir ahora que soy libre caiga de nuevo en sus ontracismos.

  • peresozo dice:

    OK ahí va mi pronóstico. No habrá eliminacion alguna del permiso de salida: es demasiado lo que está en riesgo. Cómo podrían acallar a los cientos de miles de cubanos que, por no perder la posibilidad de ver a sus familiares, permanecen en silencio ante tantas arbitrariadades del régimen? Cómo mantener el rebaño silencioso después de eso? Eliminarán, eso sí, el permiso de entrada, siempre que se esté al día con un impuesto mensual que van a crear para enfrentar la campaña mediática del imperio y para enfrentar los peligros que se derivan de dejar a entrar a todo el mundo; además, habrá que cumplirse con 475 cláusulas de buen comportamiento y deberá entregarse una declaración jurada -275 CUC por Consultoría Jurídica Internacional- que contenga un compromiso de buen comportamiento durante la estadía en Cuba. También habrá un incremento de los costos de renovar el pasaporte, habilitar un pasaporte nuevo y en los impuestos de aeropuerto. Habrá que seguir entrando con un pasaporte cubano (tus hijos incluídos, aunque no hayan nacido en Cuba), y emitirán un nuevo pasaporte a propósito de la “reforma migratoria”. El nuevo pasaporte va a ser un poco distinto: ahora tendrá una bandera cubana en la carátula y un escudo cubano en la contraportada, además de una marca de agua de una foto de Fidel, Raúl, y Mariela muertos de risa.

  • Teresa Cruz dice:

    Debe incluir a todos los cubanos residentes o no en el país. Si limitan por ideología-a los de dentro o de la diáspora-no hay libertad de movimiento.