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Václav Havel: sin falsas envolturas

  • dic 21, 201107:44h
  • 11 comentarios

Venía forrado cuidadosamente con una página del periódico Granma, pero no guardaba ninguna relación con el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. Aquel aburrido envoltorio era sólo el camuflaje, la máscara bajo la cual se escondía un ejemplar de El poder de los sin poder de Václav Havel. El amigo que lo trajo por primera vez a nuestra casa llevaba décadas defenestrado, purgando su castigo en algún olvidado departamento de una biblioteca pública. Al igual que el dramaturgo y político checo, nuestro suministrador de “bibliografía prohibida” había mostrado su molestia por la entrada de los tanques soviéticos a Checoslovaquia en 1968. A Havel tal postura le costó la prohibición de su obra, el hostigamiento y hasta la cárcel, mientras nuestro conocido tuvo más suerte y sólo perdió un ascenso, el posible auto Lada que le tocaba y una esposa que no soportó vivir con alguien sin privilegios. De ese calvario compartido brotaba quizás la simpatía que profesaba aquel habanero cincuentón por quien llegaría a ser el primer presidente de la República Checa. Hablaba de él como si hubieran compartido espacios en la revista Tvar o en la Carta 77, con la camaradería de quien estuvo celda con celda, escudilla con escudilla. Los sancionados políticos tienen esa predisposición inmediata a la solidaridad entre iguales, se reconocen en la distancia y se admiran. Así que más de una vez, en tertulias y conversaciones informales, el relegado bibliotecario nos declamaba fragmentos de Las ideas democráticas: armas de la libertad. Era su obsesión y pasó a ser también la nuestra.

La palabra vive peleándose con el poder, la cultura pocas veces accede a la alta política. Los creadores se lavan las manos y aseguran —no sin cierta hipocresía— que no les interesan los cargos públicos, que eso de gobernar es cosa sucia que termina paralizando la pluma y enlodando el alma. Y tienen mucho de razón, pues los descalabros históricos de escritores presidentes y artistas ministros lo confirman. Pero aún así no debemos conformarnos con el reinado de la ordinariez y la regencia de los mediocres. Afortunadamente, de vez en cuando la creación y el oficio del político dejan de estar reñidos, el juego ideológico y la belleza del lenguaje se funden en un individuo. Al provenir del teatro, Václav Havel estaba familiarizado con los dobleces de la naturaleza humana, con la certeza de sus máscaras y sus arranques. La poesía lo proveyó de blindaje espiritual, imprescindible coraza interior para sobrevivir a un totalitarismo que utiliza como arma predilecta la injerencia en la privacidad. Su propia obra literaria lo salvó probablemente del suicidio y del ostracismo paralizante que este tipo de regímenes destina a sus inconformes. El hombre de letras nunca se dejó ganar por el animal político. La prisión no logró convertirlo tampoco en un líder vociferante clamando revancha en la tribuna. Saber que al otro lado del escenario el público podía aplaudir o chiflar cuando terminaba el espectáculo, lo hizo prepararse de antemano para los vaivenes de la popularidad. Havel era guionista y decidió escribir el libreto de sus días, dejándole a la policía secreta apenas la posibilidad de garabatear unas glosas al margen de su vida.

Parte de la intelectualidad cubana, aunque aún hoy no lo confiese, quedó subyugada por este raro especímen de autor poético y activista. Pocos se atrevieron a profesar públicamente su admiración por el líder del Foro Cívico o a reconocer que leían sus textos. Pero lo cierto es que cuando ciertas brisas de la perestroika soplaban sobre los medios oficiales de esta isla, él era uno de los referentes más asiduos entre periodistas, narradores y dramaturgos. El culto a Havel se mantuvo en voz baja; sólo algunos intrépidos, como nuestro amigo defenestrado, se atrevieron a salir a la calle con un libro suyo bajo el brazo… siempre que estuviera forrado, claro está. El presidente checo pasó a engrosar el panteón de los rostros prohibidos y las figuras censuradas. Nos perdimos a Havel, como ya nos habíamos perdido a Alexander Solzhenitsyn y a Milan Kundera. Porque como él mismo dijo: “Entre los planes del sistema postotalitario y los planes de la vida, hay un profundo abismo”. Nosotros queríamos saber más de Havel, pero en la Plaza de la Revolución siempre han tenido otra idea de lo que nos toca conocer.

El pasado fin de semana Václav Havel murió, justo en el momento en que era más leído en Cuba. Se fue y no pudimos oír su voz en un aula de nuestra Universidad ni escuchar su amplio anecdotario de los años del control soviético. El gobierno de Raúl Castro todavía no ha hecho la menor alusión pública al fallecimiento del demócrata checo, pero sí decretó tres días de duelo oficial por el deceso del dictador de Corea del Norte, Kim Jong Il. De este último dicen los medios oficiales de su país que escribió más de mil quinientos libros a lo largo de toda su vida. Ninguno de ellos es hoy material de lectura entre nosotros. Sin embargo, el autor de La Fiesta (1963) y de La Tentación (1986) es cada vez más conocido y admirado. Como misioneros de una peculiar religión, muchos distribuyen hoy su obra y propagan por la Isla sus escritos. Pero ahora lo hacen sin cubrir las portadas con las monocromáticas páginas del Granma, en un gesto irreverente, desafiante.

Yoani Sánchez
La Habana

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11 respuestas
Comentarios

  • [...] Neil Clark ve la otra cara de Havel. Mary Kaldor lo recuerda en opendemocracy. Yoani Sánchez recuerda al escritor prohibido en [...]

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  • Joel Rojas dice:

    Es una verguenza que se obligue a la nacion cubana a guardar duelo por Kim Jong Il, asesino que ha llevado a su pueblo a la miseria, que lega a los coreanos una dinastia absurda, con cara de bitongo regordete, y un absoluto desprecio por la vida. Toda ese llanto catartico en masa es un genocidio, han llegado a aniquilar cientificamente, uno a uno, a cada individuo.
    La muerte de Vaclav Havel, del intelectual que nos enseno la decencia de tomar reponsabilidad social, tan ausente en la abulica e indiferente “intelectualidad” cubana, personalmente me duele mucho.
    Una vez mas los Castro toman partido, se muestran en su verdadera esencia, se duelen por el dictador que logro lo que ellos querian y no pudieron, ( la cultura cubana, la terca realidad de que somos parte de occidente, se lo impidio). Una vez mas averguenzan a la nacion cubana.

  • alberto dice:

    Aunque parece absurdo, Havel nos enseña que lo grave no es el Castrismo actual que va de salida sino el postcastrismo. Prestemosle verdadera atencion…

  • roberto dice:

    Ciao Yoani, coraggio e buone feste!

  • Pablo dice:

    hubo un tiempo en que parecía que Checoslovaquia sería esclava por siempre, vino la Primavera pero despues las sombras volvieron a parecer eternas. Sin embargo entre las cenizas quedaron rescoldos y finalmente ardió el fuego de la libertad.
    Pronto la pesada carga de Cuba dará lugar al alivio de la libertad.

  • Veronika dice:

    Gracias por este articulo sobre mi primer presidente democrático! Soy Checa ahora estoy visitando mi familia en Praga. Aquí están miles de personas acompañan el féretro de Vaclav Havel.
    PS, voy a Havana pronto por unos meses. Saludos y Feliz Navidad
    Veronika

  • pd dice:

    Hombre, una noticia de cuatro líneas en la sección “Hilo directo”… Pero vale la corrección…

  • Tersites Domilo dice:

    Yoani:

    En el PDF que ponen en el sitio de Granma en Internet se puede ver, en la sección “Hilo directo”, la noticia de la muerte de Havel (http://www.granma.cubaweb.cu/2011/12/19/pdf/pagina04.pdf). Aunque es evidente que la noticia ha sido minimizada al extremo, y que es desolador que un tirano como Kim Jong Il reciba los honores de un duelo oficial de tres días mientras que a Havel apenas lo menciona, no es exacto decir que el gobierno cubano no haya hecho “la menor alusión al caso”… a no ser que el Granma impreso sea distinto al PDF que hay en el sitio web.

  • jesus garcia dice:

    Bravo Yoani…

  • matronize