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Por qué Corea del Norte es lo peor de lo peor

  • pd
    Editor Jefe
  • dic 19, 201115:11h
  • 13 comentarios

por Christopher Hitchens

Hace un par de meses, la Casa Blanca pasó un filme sobre la vida de Varian Fry, el benefactor que rescató a innumerables artistas y escritores de la Europa nazificada. Varios líderes de organizaciones humanitarias y de ayuda fueron invitados y uno de ellos fue presentado al presidente George W. Bush. “¿Cuál es el peor país del mundo?” inquirió el jefe del ejecutivo. “El Congo, señor presidente,” fue la respuesta. “Ah, sí —Paul Kabila nos visitó hace poco. “¿Y cuál es el segundo?” “Afganistán, señor presidente.” Ya —donde los chalados disparan a las estatuas.”

Escoger el peor país del mundo no es muy distinto a escoger un estado canalla —un juego de salón abierto a la interpretación, informada o no.

¿Qué es lo que crea un auténtico infierno? Los principales ingredientes son tiranía, caos y corrupción, pero en muchos países, la falta de una tiene a mitigar la presencia de otras. Un estado autoritario puede traer estabilidad y orden; por otro lado, los países caóticos tienden a tener gobiernos que no son tan buenos a la hora de reprimir.

En Bagdad estuve enfermo debido al penetrante sentimiento de temor mientras me sentía razonablemente confiado en que si un coche me atropellaba, llegaría una ambulancia. En la capital congolesa de Kinshasa, me di cuenta de que no habría nadie a quien llamar. Algunas dictaduras, como China, son duras con el crimen así como con cualquier otra forma de desorden; la plaza de Tiananmen en un día normal está muy controlada pero es también muy segura. Mientras que en Zimbabwe, que solía ser mi país africano favorito, el estado emplea ahora a elementos criminales como “agentes de la ley.” No podemos olvidar a los sistemas y sociedades que son perfectamente abiertos, a menos que seas miembro de la “raza” o religión equivocada.

Sin embargo hay un lugar en el mundo que es hogar de todas esas potencias de la miseria: la República Popular Democrática de Corea. En ese pequeño lugar se ha venido a concentrar la peor combinación de absoluto despotismo y quiebra total —una rara coincidencia de totalitarismo y fracaso del Estado.

Es la parte totalitaria lo primero que te choca, como me sucedió cuando visité Corea del Norte el pasado invierno. Cincuenta años de ultraestalinismo han convertido la idea de vida privada en algo impensable. Cada movimiento y declaración están planificados y siguen un guión, con todo un pueblo permanentemente movilizado dentro de un culto de adulación histérica. El presidente del país es un muerto llamado Kim Il Sung, cuyo rotundo rostro brilla desde cada pared. Todos los demás puestos oficiales de liderazgo los ostenta su hijo Kim Jong Il, cuyo nacimiento se vio rodeado por signos y portentos milagrosos. Todas las películas, todos los libros, todos los periódicos y toda la radio y programas de televisión giran en torno al padre o al hijo. Todo el mundo es un soldado. Todo el mundo es un informante. Todo es una unidad. Todo es propaganda.

No hay minorías en Corea del Norte, pero eso no significa que la sociedad no sea intensamente xenófoba. Los niños son educados para pensar en los japoneses y americanos, en concreto, como monstruos. Está prohibido que sus ciudadanos tengan cualquier tipo de contacto con el puñado de visitantes extranjeros. Uno de mis guías nombrados por el Estado, me dijo que Corea del Sur necesitaba ser liberada pronto por el Norte, antes de que los matrimonios y la exposición a los extranjeros mestizasen al pueblo surcoreano.

La vieja justificación del sistema estalinista de marchas forzadas era que al menos conducía al desarrollo. Pero incluso en Pyongyang, la capital reservada para ciudadanos aprobados, uno puede ver que la excusa no funciona. No hay coches en las calles; no hay construcción, con la excepción de algunos altares vulgares dedicados a la Sagrada Familia. En años recientes, la corrupción en dólares ha abierto una pequeña ventana, pero no hay nada que comprar ni mercado negro. La corrupción entre los líderes es exorbitante, con palacios y limusinas y (una obsesión especial de Kim Jong Il) proyectos cinematográficos megalomaníacos. Pero no gotea, no existe una vivificante economía paralela.

En el campo y las ciudades de provincia vi gente recogiendo simples granos de los campos y lavándose en alcantarillas abiertas. En las casi desiertas carreteras, los animales resuelven gran parte del transporte. No se ven por ninguna parte mascotas domésticas. Tal vez la mayor parte de las mismas han sido devoradas, debido al hecho de que Corea del Norte es un Estado basado en el hambre y, en muchas de sus provincias, un estado desvaneciente. Los pocos voluntarios que permanecen en el mismo hablan de orfanatos repletos de niños arrugados. Nadie conoce el balance de muertes —la conjetura más ajustada se encuentra entre el millón y medio y los dos millones— pero además una generación de niños aturdidos física y mentalmente ha sido “dada a luz” por el “Querido Líder.”

Rumores creíbles de canibalismo se han filtrado a lo largo de la frontera de China, donde la minoría de habla coreana se ha visto aumentada por refugiados lo bastante desesperados como arriesgarse a que les disparen cruzando el río. Un sistema en el que no puedes vivir pero del que no puedes irte es la definición del infierno.

Me mostraron un filme rodado secretamente en el Norte. Tenía metraje de ciudades desiertas, fabricas vacías, niños vagabundos y desasistidos y campos sin cultivar. Muchos informes coinciden en que se ha permitido que las antaño productivas minas de carbón del país se inunden, y que no hay bombeo que pueda resolverlo. Como burlándose del abandono de la propiedad y la miseria, el régimen invierte en la construcción de cohetes para la exportación —tal vez la única parte de la industria que aún funciona y la garantía adicional (como si la histeria xenófoba no bastase) de que la ayuda internacional no llegará con facilidad.

Creo que eso cubre todo. De un lado, el país está marcado por una militarización rígida y fanática, la censura completa y el control total del partido. Por otra parte, continúa plagado por un subdesarrollo galopante, la escasez y la implosión social. Ni comida, ni cultura. Ni futuro, ni pasado. Tan sólo un presente insoportable, a la vez predecible e inestable. No puede ponerse aún peor, excepto que sucederá. El sobre, por favor…

[Newsweek International, 9 de julio de 2001.]

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13 respuestas
Comentarios

  • Pan con gorgojos dice:

    ¿Compra Cuba autos y camiones a Corea del Norte o a Corea del Sur?

  • padre Ignacio dice:

    Sr.RADHA su argumento es escatologico,todo lo que tienes que hacer es comparar a un coreano del Norte con uno del Sur para que vea la diferencia entre un modo de vida infame y otro al menos decente.Yo como hombre de a pie,preferiria ser colonia de EU que no esclavo de un monstruo sifilitico como el difunto.Usted esta justificando lo injustificable.El estado de Israel vive acediado por el mundo arabe y no somete a tal estado de esclavitud a sus ciudadanos.Colombia lleva mas de 45 años luchando contra una guerrilla narcoizquierdista con magnificos recursos,sin coartar las libertades de sus moradores.No se atraque tanto señor mio.Da usted pena.

  • Documental español dice:

    hay un documental que se puede descargar llamado “amaras al lider” de Jon sistiaga, un español que visito el pais y pudo grabar muchas imagenes, bueno.. las que le dejaron

  • oscar canosa dice:

    Para los Cubanos, interesante las consequencias de esta muerte.

  • Radha dice:

    Me gustaría que alguna vez se hablara de la situación verdadera que vive de Corea del Norte, por que no se habla que desde que finalizó la guerra en la que EE.UU. invadió Corea y perdió en el año 1953, nunca quiso firmar la paz, lógico para poder invadir cuando le apeteciera, Corea del Norte constantemente está rodeada por buques y miles de soldados en el paralelo 38 para vergüienza de la humanidad, si se han construído misiles, es para defenderse del persistente ostigamiento que sufren, si no hubiera sido así ya habrian sido invadidos como: Vietnam, Irak, Agfganistan y pronto Iran, si se habla de la falta de alimentos, por que no se habla del embargo de EE.UU, con que derecho se creen de doblegar al mundo? Piensen en su imperialismo desmedido y antes de juzgar, miremos a nuestro alrededor…….

  • LECTOR dice:

    Y por supuesto, Qué tal! a ti eso te consuela.

  • pd dice:

    En efecto, me parece una excelente iniciativa.

  • Jaime Blas dice:

    El momento es ideal para que Raúl Castro cumpla su promesa de llevarle a todos los cubanos un vaso de leche: intercambiar a Alan Gross por toneladas de leche en polvo.

  • Qué tal! dice:

    Ya se los decía, a quienes se pasan criticando a Cuba, Korea es mil veces peor! Mi esposo, que la visitó, me dice que es una pesadilla. qt!

  • Luis Gonzalez dice:

    y lo mas jodido es que el nuevo heredero es muy joven, por lo menos los cubanos tenemos alguna esperanza de libertad.

  • el_yoyo dice:

    Alguien (creo que Iván el terrible) dijo una vez:

    ¡No hay situación tan mala que no pueda ser peor!

  • Anónimo dice:

    Por esta descripción de North Korea, Cuba es un paraíso

  • cundejo cojo dice:

    pa su madre eso si es una dictadura mala mala mala. La de cuba es mala igual pero no tan extrema como esa… total ahora se murio ese degenerao sigue igual… ese pobre pais le han desgraciado las mente a toda una poblacion,…..