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La decadencia de la repostería cubana en Miami

  • dic 14, 201104:29h
  • 30 comentarios

No siempre fui flaca. Durante mi adolescencia sufrí un periodo de gordura, que si bien me sirvió de carnada para atraer a chicos mayores, no inspiraba demasiada solidaridad en mi casa, donde me llamaban, sin el menor reparo, “Ubre Blanca”. De esa época lo único que echo en falta son precisamente aquellos dos pechos gigantes que tanto me preocuparon. Las fotos no mienten.

En aquellos años, a principio de los noventas, aún se podía encontrar un buen pastelito en cualquier panadería o bodega cubana. Yo trabajaba los sábados en una joyería situada en el Metro Mall del Downtown, y en La tacita, que estaba en la esquina de la Primera del NE y North Miami Avenue, vendían unos pastelitos que eran la vida misma. El hojaldre crujiente se deshacía de sólo mirarlo. Un pastelito de materia contenida no es un buen pastelito. Pero aquel de La tacita se esparcía en mil direcciones y comerlo sin desperdiciarlo era casi un acto de malabarismo. Y la pasta de guayaba tenía el color adecuado, nada de tintes raros ni siropes de maíz. Yo adoraba esos pastelitos y creo que una vez me llegué a comer una docena en un mismo día.

Luego comencé a trabajar a la altura de la 72, por el NW, detrás del Perímetro. Por esa zona descubrí no sólo buenos pastelitos, sino también capuchinos y panetelas borrachas, eclairs y napoleones, flanes, arroz con leche, boniatillo… todo hecho en el día. En Flagler o la Siete, que eran los caminos que cogía para subir hasta la 72, había también varias panaderías respetables. Hasta en Sedanos se conseguían buenos capuchinos y panetelas borrachas, fresquísimas. Pero todo esto es nostalgia, porque con los años la repostería cubana ha ido en declive. Mientras Miami se llena de dulcerías y pastelerías francesas, españolas y latinoamericanas, bastante refinadas, la buena repostería cubana parece cosa del pasado.

Los cubanos que vienen de afuera casi ni lo notan porque el anhelo de probar sabores que no siempre se consiguen donde viven los turba. Pero la diferencia entre antes y ahora es abismal. El Brazo Fuerte Bakery que está en la 32 Avenida ya nada que ver, nada, excepto las cremitas de leche. Gilberts, que era una garantía, ahora es una apuesta. El Versailles, tampoco, y eso que aunque ahí nunca se ha comido bien los pastelitos eran para morirse. La Rosa Bakery, más o menos: todavía hacen el mejor cake cubano en Miami, con merengue del que nos gusta. La Suiza por la Ocho y Karla en la 79 de NE eran dos de mis dulcerías favoritas y en cualquiera de las dos comerse una señorita era regresar al tiempo de la Colonia cuando, según dicen, se inventó la señorita. Llevo tiempo de no pasar por ahí, aunque la última vez que fui no quedé impresionada. Hace un par de años descubrí unos pastelitos que traían de Homestead a una cafetería frente a la escuela de mis hijas, que eran idénticos a los de los buenos tiempos. Para mi sorpresa, vendieron el negocio y no los volví a ver. Luego me pasé a los pastelitos de El Carajo, en la US 1 y la 17, que no eran malos, aunque el último que me comí tenía un extraño sabor a tocino. A veces en las gasolineras se consiguen buenos pastelitos que vienen de Homestead o de algún horno particular, pero en general el pastelito de guayaba, esa institución miamense, está decayendo. Es una lástima, porque en Cuba ya nada de eso existe, y en otras ciudades y países no se han logrado como se lograron en Miami hasta hace apenas unos años.

Después están algunos postres que también empeoran cada vez más —y algunos ya se han olvidado por completo. El dulce de naranja, el de leche, el de coco y los casquitos de guayaba, nada de eso se consigue ya a no ser enlatados. Por no hablar de las torticas de morón, la gaceñiga y el sponge rush crujiente, los panquecitos de jamaica, el brazo gitano, el tocinillo del cielo y el dobo, que en realidad nunca llegó a cuajar del todo en Miami. O el dulce de ciruelas que las traían de Santo Domingo. El pudín de pan o de coco y el flan, que son postres sencillos y de los más tradicionales, han ido desapareciendo —o decepcionándome. Las únicas torrejas que me atrevería a comer ahora mismo son las de Tosca, en la Calle Ocho. Me temo que pronto las vamos a perder. Hace poco fui a por una y ya no sabía igual. Cuando pregunté a la dependienta me explicó que Juan Carlos, el dulcero de toda una vida, se había enfermado y ahora había otro en su lugar. Noté la diferencia, aunque siguen siendo las únicas torrejas de toda la ciudad que valen la pena, y cuyo pan se hornea específicamente para prepararlas.

En cuanto a los buñuelos, los únicos que me he comido con gusto y sigo comiendo como si el tiempo no pasara son los de La Rosa, el restaurante. Te los fríen al momento, —ah, y son de yuca, claro, nada de harina como se encuentran por ahí. El almíbar tiene el punto perfecto y las semillas de anís le dan un toque casero que me recuerda los que hacía mi bisabuela cuando yo aún vivía en La Habana. En Ricky’s Bakery, en la Coral Way, se come rico, en especial el coquito acaramelado que casi nadie hace. Los eclairs de caramelo valen la pena también. Karlo, en cambio ha perdido todo su encanto, y mira que ese lugar fue en algún momento de lo mejorcito en repostería. El arroz con leche de Casa Larios en la 57 y la US1 es bastante sabroso, pero ya el toque de la cáscara de naranja no existe. El Sergio’s de Coral Way vendía unos merenguitos cubanos perfectos (crujientes por fuera y chiclosos por dentro); ahora merenguitos duros por fuera y por dentro es lo que sobra.

Ya Miami no es sólo de los cubanos, y nuestros platillos se van perdiendo o se integran entre las nuevas culturas que adopta la ciudad. El que busca encuentra, pero ya no tenemos la repostería que definía este pueblo hasta hace poco más de una década. Es una pena, porque lo que se está descuidando en esta ciudad tal vez ya no se va a recuperar en ningún lugar. Puede que el paladar se adapte a esos dulceros y panaderos que han perdido el arte de la repostería cubana, y que en algunos casos no son ni siquiera cubanos, pero el recuerdo de aquellos buenos años de dulce placer (nunca mejor dicho) persiste y me sigue haciendo la boca agua.

Grettel J. Singer
Miami

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30 respuestas
Comentarios

  • Anónimo dice:

    Cierto. Yo puedo recordar perfectamente los sabores originales de Cuba. En mi primera visita a Miami en el 2007 quedé decepcionado con lo que probé en la calle 8, supuestamente en un buen restaurante. Le quedé super mal a mi esposa que no es cubana y yo le decía que eso era lo mejor. Los tamales son mi pasión y esos fueron los peores de mi vida. Cuando tengo que pasar por el aeropuerto de Miami en tránsito voy comido para no tener que torturarme con esa cosa horrible que sirven allí y no me identifico como cubano para no demostrar pena ajena ante los demás extranjeros. Simplemente triste y decepcionante la transformación cubana.
    Si van a Gaziantep en Turquía podrán saborear una baklava hecha por los descendiente del creador de la más famosa baklava y según los entendidos es igual a la de hace más de un siglo.
    Lo mismo con el Iskender Kebab en Bursa, Turquía, que se dice es el mismo desde que lo comenzó a hacer ?skender Efendi en 1867 y se preocupan porque siga siendo el mismo, sin variarlo y sigue teniendo una legión de complacidos seguidores. Orgullosos de su legado y de mantenerlo.
    Los franceses con sus panes, repostería, vinos y quesos; los italianos con sus pastas y otras delicias; los mexicanos con sus comidas; la lista es casi infinita… excepto que no se pueden incluir los cubanos.
    ¿Por qué los orgullosos cubanos no intentan hacer los mismo con sus tradiciones?

  • Pan con gorgojos dice:

    Perdonen el lapsus pero en realidad quise decir Vicky Bakery en Hialeah y no Lilisita.

  • Pan con gorgojos dice:

    De acuerdo en pricipio aunque parte del disfrute es probar diferentes lugares y no enquistarse en uno solo. Prueba el hojaldre de Roma Bakery en la 8 y Granada y déjame saber. Lilisita, en Hialeah también se la juega todavía. Mi pastelito perfecto tendría un hojaldre crujiente en capitas que deje espacio para que el calor le entre directo a la guayaba del medio para que la amelcoche un tanto y la que se sale por los lados que toque la tarta y se queme un poquito para darle un leve toque amargo como el caramelo del flan. Yo siempre miro la tarta y escojo el mas inflado (el levantador de pesas). A veces salen así por casualidad en cualquier lugar y entonces me como dos… o tres.

  • Maniel Rodriguez dice:

    No será que la comunidad cubana y latina en Miami han apostado por la cantidad y lo barato y no por la calidad.

    Los que vamos de europa buscando esos sabores y aromas los primeros dias quedamos satisfechos ya que hechamos en falta todo esa comida, después de dichos diás ya ves que solo buscan cantidad y competir en quien es más barato y donde se come más el por eso esas fotos llenas de kilos y gangarreas miamense.

    Un abrazo para los de miami.

  • Güicho dice:

    Igual pasó antes con los spaghetti italianos en el norte y los würste alemanes en el medio oeste.

    A corto o mediano plazo la yuma le mata el sabor a la jama. Mucha química y, sobre todo, demasiada velocidad.

  • Marissa dice:

    Buen articulo.! Aunque no lo comparto,vivo en Miami hace 20 años y si hubiera guardado todo el dinero que gaste en dulces y reposteria proveniente de cada Bakery de Miami..fuera rica..!! y que decir de mis hijos nacidos y criados aqui,claro para gustos ,colores,no en todas partes hay la misma calidad,eso ha sucedido toda la vida…pero la reposteria cubana de Miami..hay que tocarle los timbales..como dicen los cubanos..!!!

  • scrutinizer dice:

    ¿¿??
    El horno no está para galleticas.

  • Leah (la de siempre) dice:

    Me gusto mucho el articulo, Grettel. Tus palabras siempre me remontan a ese Miami en el que creci y del que ya queda poco… Coincido plenamente contigo, cada vez hay mas comida en Miami pero la calidad es peor. Los pastelitos de guayaba eran mis favoritos, ahora saben a cualquier cosa menos a guayaba. Ni siquiera el color de la mermelada se ha mantenido. Gracias a eso he logrado que mi peso se mantenga estable por anos. Gracias.

  • Leah dice:

    Esa es su opinion Alejandra. No la comparto y la respeto. Haga usted lo mismo.
    No me he comido mejores pastelitos de carne que en el Versailles. Para gusto se han hecho colores.
    En cuanto a lo de Cuba….que comente el que acaba de ir.

  • Eon Flux dice:

    Completamente de acuerdo con Grettel!

    La pasteleria ha decaido en los ultimos 10 o 12 años.

    Pense que era por el cambio generacional que llego con los balseros, o la falta de entrenamiento de como hacer los dulces, que es falta del que dirige la dulceria.

    Y del pan, ni se diga.

    Increible que sea un italiano ( Roma Bakery ) que haga el pan cubano con la tirita de palma! y crujiente, no esa masa informe y plastica que pasa por pan.

  • Amilcar Barca dice:

    Buena recensión. Gusto en las narices y olfato en las papilas gustativas de la lengua. Conclusión….me gusta como es-des-cribes.

    Un tema asi para el próximo número de Nagari no iría mal.

  • AH-GUEEENO dice:

    Vicky Bakery, the BEST !!!!!!!!!

    Siseñó!!!

  • Veroco dice:

    Este artículo resuena extrañamente con el de las ciudades perdidas del fulano escritor aquel… una onda de que Miami fue, al menos hasta hace una década, una ciudad dulcería.

  • Anonimo dice:

    ve al Vickys de la 40 y la 144 y veras buenos pasteles y ademas atencion ejemplar…..

  • Diana dice:

    100 % de acuerdo con la autora. Los que llevamos toda una vida aqui hemos sido testigos de eso. La cantidad de comida en Miami no es precisamente sinonimo de calidad. El Versailles hace mucho que no le hace honor a su fama. Lo unico que me gusta de ahi es el cafe cortado con leche evaporada. Y en la mayoria de los lugares parece que olvidaron lo que es una guayaba porque esas mermeladas rojo anaranjadas saben a cualquier cosa menos a guayaba.

  • Adelina López dice:

    Primero tengo para decirte mi querida amiga dos puntos(:)…me llevaste a un mundo delicioso, que nunca he degustado en Miami, realmente todo eso debío haber sido asi, pero lamentablemente para mi, las veces que he probado un pastelito o sanduchito(en algun cumpleaños o celebración) de la repostería cubana, se me pega como un sebo en el cielo de la boca(mejor dicho en el paladar), que me produce una muy mala sensación, me hubiese gustado haber probado todas esas delicias que mencionas de la repostería cubana ya que yo soy debil con el postre(de hay mi grosor) y por ultimo…no te imagino de “UBRE BLANCA” porque en vida realidad pareces una modelo, gracias….mucho gusto, hasta tu próximo escrito!!!!:-)

  • ay, QueSeVanCabar que el duRcero se vaaa….
    http://youtu.be/4UOWT-0mYVY

    Dulcero cuentapropista austríaco en Cuba… pa que vean
    http://youtu.be/lxADZR6A-FA

  • Anónimo dice:

    a lo mejor todos esos postres no son tan buenos como antes porque los bakery owners no pagan los debidos emolumentos a sus empleados dulceros y estos no se sienten estimulados a hacer dulces de calidad, ja, ja, ja, todavia me rio del bloguero oficialista y agente triple miamense copiando las frases y palabras que lee en PD. Sigue asi Ernesto, poco a poco vas ayudando a elevar el nivel intelectual de la blogosfera cubana y lo que mas se valora es que lo haces sin recibir emolumento alguno.

  • Alejandra Magana dice:

    Oiga Leah, no tome tanta cafeína en ayuno, que lo que dice la autora es bastante cierto. Haber hay de sobra, pero malos… no, malísimos, empezando con el Versailles.
    Y le explico por qué. En Miami, han desaparecido los dulceros que también lo fueron en Cuba y pusieron dulcerías acá, principalmente en el SW, que fueron creciendo. Muchas de las mejorcitas de las que hoy existen han sido heredadas, o sea,los hijos de… que no eran dulceros, que para ellos es solo un negocio y como todo esa almíbar se vende, mientras así sea, seguirán.

    Pero de que es cierto que ya no hacen la mermelada de guayaba de cero para el relleno de los pastelitos como lo hacían antes es verdad y la forma y tamaños de los pastelitos, por favor. Cada uno inventa su geometría, sin tener en cuenta tradición y que los pastelitos, por eso el diminutivo, eran siempre pequeños y rectangulares los de guayaba, los de carne redondos y chicos, etc. para comerlos de un bocado, no las exageraciones que hacen hoy.
    Lo que dice de Cuba, no sé, nunca he regresado, pero los dulceros más recientes que han llegado de Cuba elaboraban cosas allá de otra manera, por la falta de ingredientes, y aquí pues… continúa la chapucería y no sabe igual, lo siento.

    Y en el Versailles nada, absolutamente nada es bueno. Y nunca lo fue. Todo es exagerado, los Valls creadores del “más y más, pero mucho más para que no noten el menos”. Allí se puede comer, pero todo es recalentado, resalado, remanoseado. Nada, Leah, que eso de verse reflejados en los espejos atrae mucho al ego, o ¿es que ud. no se mira cuando va?

  • Daisy dice:

    Grettel,bravo por ti.Tienes toda la razon…!!Y como bien analizas hay muchas otras influencias sincreticas y los sabores(casi lo mas sagrado y marcado de cada una de ellas)se van diluyendo,pero hagamos lo posible por mantener por SIEMPRE nuestra cubania y criollismo a la justa medida de nuestras nostalgia..y tu articulo es una de las grandes fuerzas que constribuyen a ello.Un abrazo de cubana.

  • moe ronga dice:

    Vicky Bakery, the BEST !!!!!!!!!

  • Leah dice:

    Pero bueno y esta niña en que ciudad es que vive? porque seguramente no es en Miami! Pero de que habla ella??????? Uno no puede escribir semejante articulejo asi a la ligera! hay miles de bakerys cubanos no solo en Miami, sino en Broward, bien cerquitica, donde puede degustar todo eso que dice ella que esta desapareciendo! Y eso de decir que los pastelitos del Versailles nunca fueron buenos, mira, esa es tu apreciacion, no lo pongas en el post como si fuera la absoluta verdad. Para mi siguen siendo los mejores del pueblo! Y se nota que no has ido a Cuba! Yo acabo de llegar de alla hace 2 semanas y se te cansa el oido de escuchar vendedores ambulantes pregonando pastelitos de guayaba y coco, calenticos riquiiiiiiiiiiiisimos!!!!!! Cada mañana compraba una docena y los devorabamos en mi casa en la Habana! Despues fuimos para casa de mis suegros en Matanzas y alli tambien pasan los vendedores ambulantes vendiendo los pastelitos recien horneados para chuparse los dedos. Asi que vamos a ver si vamos investigando un poquito mas antes de escribir estas cosas, ok?
    Es mi opinion.

  • así que Ubre Blanca, eh… exagerada la gjs… ¿y quién anda por ahí usurpándome el “mamisela”? a ese le voy a dar yo un fuacatetazo, que yo sí puedo, que lo voy a sacar a comentar desde el techo… y nada, mujer, que has puesto a los penultimeros, casi todos diabéticos o en vías de, a babear con todo esto… me encantan los pastelitos, pero la “repostería” cubana, q yo bajaría de categoría a “dulcería”, que es como se llamaba, me empalaga, aunque me encanta un capuchino de vez en cuando… y los dulces caseros, que melancolía de recuerdos… mi madre los hacía de todo tipo, porque a papi le encantaban…el dulce de toronja y el de tomate, la gente se fajaba por que ella les diera a probar… nunca hizo cascos de guayaba, pero hacía un manjar del cielo (a que pocos saben qué es), una natilla con bizcocho, boniatillos, coquitos, y cosas de esas que la verdad, a mí no me gustan mucho, pero que de niña me extasiaban.

  • ADVIL PM dice:

    Dulce articulo, de leerlo he aumentado un par de libras. Voy para la pesa corriendo!

  • Carolina dice:

    Gracias por las sugerencias. Mis padres llegan de Colombia la proxima semana y quiero llevarlos a comer comida tipica (AKA Cuban).

  • Anónimo dice:

    Mamisela, hazlos tú que te van a quedar buenísimos y quién sabe del tiro recuperas las dos tetas gigantes !

  • Andy Hardwick dice:

    Por favor, mándanos a Houston una panadería cubana como había en New Jersey (Cuba Bakery) Aquí abundan panaderías mexicanas pero sus postres saben diferentes. Hay dos restaurantes cubanos por aquí que venden dulces al estilo cubano pero uno de ellos queda lejos. Ojalá que algún día un cuentapropista tal vez recien llegado de Cuba venga a nuestra ciudad para abrir una panadería. Santa Claus escucha mi plegaria!

  • Anónimo dice:

    Finalmente alguien habla de este tema: La peor comida cubana que he comido en mi vida, la he comido en Miami…y en varios viajes….El famoso bistec de palomilla es toda una herejia culinaria en cualquier restaurante de Miami, donde el corte es de calidad inferior a lo que deberia ser…y ahora, ademas, los dulces…Que verguenza!

  • Rick dice:

    La Suiza all the time…I love them all they have…

  • Fidel.Gusano dice:

    No te preocupe Gretel, que en cuanto yo estire la pata todo eso volverá a surgir en Cuba.
    Solo deben de tener un poco de paciencia mijita !!!…