- dic 13, 2011 • 20:26h
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Aunque desde finales de noviembre hasta los primeros días de diciembre se podían contar más de 150 detenidos por razones políticas, esta cifra fue superada en las cuatro jornadas transcurridas entre el 8 y el 11 de este mes, que han sido muy significativas en el desarrollo del trabajo de la oposición interna. Sería una ligereza brindar una cifra exacta de los que sufrieron algún tipo de hostigamiento estos días, porque —ciertamente— a pesar de todos los contactos en la isla que tiene la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios, ha sido imposible determinar un número. Siempre aparece alguien más, que incluso los propios disidentes en sus localidades ignoraban que estaba en el calabozo. A esto habría que añadir una cantidad de personas —sin vínculos directos con la oposición organizada— que resultaron también apresadas, por diferentes motivos. En resumen, se puede afirmar en estos cuatro días fueron detenidas no menos de 300 personas, al sumar Santiago de Cuba, Holguín, Camagüey, Cienfuegos, Villa Clara, Matanzas y La Habana.
Algunos de los que fueron conducidos a Unidades de la Policía Nacional Revolucionaria repitieron hasta dos y tres veces en prisión, ya que hay hombres y mujeres de los que salen a las calles a protestar que pueden considerarse como “inspectores de celda”, pues son detenidos semanalmente y los mantienen encerrados dos y tres días.
Hay que destacar todos los métodos que en estos momentos está utilizando la policía política; se conoce que tiene a la oposición dividida entre los que colaboran y los que no. Los primeros, a su vez, están divididos en: importantes y de la caterva; y los segundos en problemáticos y no problemáticos, en dependencia si salen a las calles y se reúnen con el pueblo o si hacen disidencia en la casa. En esta ocasión, muy pocos de los problemáticos quedaron sin visitar las celdas, o aplicársele cualquiera de las otras variantes de hostigamiento, como por ejemplo: no permitirles salir de la casa, con turbas delante de ella o autos patrullas y oficiales de la policía política; o bien citarlos a unidades de la PNR para sostener conversaciones con ellos y tratar de que les sirvan de eco, difundiendo todas las amenazas y mentiras que acostumbran a decir. No hay que olvidarse de los mítines de repudio. También están las multas, por el solo hecho de ir a preguntar por un familiar o por un disidente amigo.
Los que se incluyen en esta clasificación de problemáticos no son precisamente todos los que reciben premios o están propuestos para recibirlos, ya que la policía política trata de usar cualquier medio para dividir la oposición, enviando a este grupo el mensaje de “Tú estas cogiendo los golpes, las detenciones, el hostigamiento, tu familia está sufriendo, y los otros cogen los premios y sobre todo el dinero”.
Las detenciones —de forma general— fueron acompañadas de violencia policial, insultos y amenazas de muerte, muy particularmente en el caso de las mujeres. También los abusos se basan en que, en el mejor de los casos, les quitan las tarjetas a los celulares y las cámaras, borrándoles toda la información, y en muchas ocasiones incluso les decomisan el teléfono y la cámara.
Pero en los últimos meses se ha producido algo diferente y es que no se da a conocer el lugar de la detención. Esto hace que los arrestados queden en un total estado de indefensión; así como la desorientación y el desespero en que se ve envuelta la familia cuando detienen a alguno de ellos y no permiten conocer donde está. De esta forma el gobierno viola sus propias leyes.
El clímax de este nerviosismo del régimen estuvo vinculado a la aparición de la Flotilla del Movimiento Democracia, que no necesitó ser divulgada por parte de la oposición, ya que su presencia en aguas internacionales el día 9 de diciembre pasó de boca en boca. Aunque personas desorientadas pensaron en alcanzar las naves echándose al mar, lo que también ocasionó algunas tragedias, el saldo, creo, ha sido positivo: los que mal gobiernan a Cuba tuvieron su gran momento de “pelos de punta” y para tratar de bajarlos, llegaron con su hostigamiento a situaciones de desgaste social, algo que es muy importante en esta etapa, pues acelera el estado crítico en que se encuentra —de forma general— el país.
Es por eso que los resultados de estos cuatro días de barbarie policial pueden ser considerados positivos dentro de la lucha por la libertad y la democracia y los que fueron víctimas de tan desagradables momentos están en condiciones de que vengan más flotillas y más ideas de este tipo que pongan en tensión al régimen.
De esta forma se celebró en Cuba el día “Sin derechos humanos” que recuerda que el 10 de diciembre de 1948, con 30 artículos, se firmó por unanimidad en la Asamblea General de las Naciones Unidas, una Declaración Universal dedicada a promover y potenciar el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales.
La Habana, 13 de diciembre de 2011.
Martha Beatriz Roque
La Habana
Nota: Este trabajo contó con la colaboración de Arnaldo Ramos Lauzurique.
Foto: Orlando Luis Pardo.







Ahora nos van a joder el relajito de las mulas !….tan contento que yo estaba con las mulitas que mandé para allá para descomponer el exilio problemático..
Lúcido análisis.
¿Podremos seguir yendo a Cuba, tolosaños?. Pregunta que tantos se cuestionan.
Resulta que los que se atreven a hacer ¡”algo”! (desde el exilio) por la democratización de Cuba, son los que no (NO) pueden entrar en la isla.
Basta solamente un comentario en un blog, en facebook o Twitter, para que los cubanos se “paniqueen” y piensen que no (NO) los van dejar regresar a Cuba, por eso tantos miles y miles se retraen de comentar.
Ir a Cuba a hacerse el “Yuma”, es muy folclórico…está bien para las fotos pero, realmente, ¿Se está ayudando a la democratización?.
Sé también que algunos disidentes se benefician de cualquier input que venga de afuera, sobre todo informativo.
Pero no es a los disidentes a quienes debemos “democratizar”, es a la masa (al pueblo de Cuba).
Vivir de la caridad de un familiar en el extranjero, no es un concepto “saludable” en ninguna sociedad.
Estamos contribuyendo al miedo, a la “dependencia“, a la “incapacidad“.
Es muy tarde para poner curitas…Cuba necesita puntos, stitches, sutura con hilo grueso y el pueblo, la masa es la que tiene que lograrlo para poder sanar.
Gusanos llenitos de baratijas, no van a democratizar a Cuba, mucho menos cuando van también, muertecitos de miedo.
El “Día sin Derechos Humanos”, como lo son todos los días en Cuba bajo la tiranía castrista.