- dic 01, 2011 • 23:27h
- 2 comentarios
Un interesante post del pastor bautista Mario Félix Lleonart:
Sorprende cuánto de paralelo hay en las experiencias china y cubana respecto a la religión. A pesar de la lejanía cultural y geográfica llama poderosamente la atención cómo la adopción de regímenes políticos tan parecidos, aunque no idénticos, puedan determinar comportamientos sociopolíticos similares y tan despóticos. Primero fue la pretensión de eliminar totalmente la ‘lacra’ de la religión a costa de todo tipo de excesos. Después de una derrota asimilada en ambos países se puso en práctica una política más sutil. Primero la condena del opio, después, ante la imposible eliminación, por lo menos su control y manipulación.
Si China tiene hoy su Administración del Estado para las atenciones religiosas (SARA), Cuba tiene su oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista. Si China tiene su Three-SelfPatriotic Movement (TSMP) Cuba tiene su Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), aunque hoy se deba reconocer que el CIC no ha sido tan efectivo a los objetivos del gobierno como lo está siendo el uso de la selecta lista del Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia, por los privilegios que provienen de la pertenencia a este canon cuasi cerrado, aunque también sanciones (pregúntesele a iglesias bautistas como la Primera Iglesia Bautista La Trinidad de Santa Clara). De esta manera se ha generado una élite de autoridad religiosa por lo general en contubernio con las autoridades políticas.





El CIC no puede funcionar si tiene como cabeza al muy burro y tonto Miguel Marcial (auto denominado reverendo, pero en un seminario que solo existe en su cabeza) este parásito oportunista que tiene varias cuentas pendientes con la justicia por robo, estafa y trapicheos varios (venta de aires acondicionados, cemento, comida) y todo lo que ha podido desde su privilegiada posición al frente del CIC a donde arribó sobornando y comprando adeptos entre las iglesias pentecostales cubanas. Con esos bueyes…
oye, y que paso con aquellos locos encerrados en Infanta…?