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Testimonio sobre explotación petrolera

  • Nov 02, 201118:14h
  • 9 comentarios

“North American Offshore Energy: Mexico and Canada Boundary Treaties and New Drilling by Cuba and Bahamas”*

Miércoles, 2 de noviembre de 2011

Muchas gracias, señor Presidente. Es realmente un privilegio el estar aquí, hoy, con todos ustedes.

Mi nombre es Mauricio Claver-Carone y soy Director Ejecutivo de Cuba Democracy Advocates, una organización sin ánimo de lucro, no partidista, dedicada la promoción de los derechos humanos y el estado de derecho en Cuba.

He tenido este cargo durante siete años y a lo largo de ese periodo he seguido de cerca los planes, desarrollos y motivaciones geopolíticas tras los esfuerzos del régimen para dedicarse a la búsqueda de petróleo submarino.

No obstante es necesario indicar que a pesar de la amplia atención dada por parte de la prensa a los planes más recientes del régimen, que discutimos hoy aquí, sus esfuerzos para llevar a cabo la búsqueda de petróleo submarino tienen casi veinte años. Y que, en última instancia, todos han fracasado.

Permítanme comenzar con algunas observaciones generales.

Cuba es un régimen totalitario. Es la única dictadura que aún existe en el hemisferio occidental. En consecuencia, no debe ser vista a través del mismo prisma que sus vecinos democráticos, Bahamas y México, ni debe ser tratada de la misma manera. Bahamas y México son aliados de Estados Unidos. Compartimos una relación de confianza y cooperación con esos dos países amigos. Mientras que el régimen cubano permanece sometido a sanciones estadounidenses, que el congreso codificó en forma de ley bajo el Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act de 1996, debido a tres razones fundamentales:

1. las brutales violaciones de los derechos humanos, civiles, políticos y económicos del pueblo cubano.
2. sus políticas hostilmente antiamericanas.
3. la expropiación ilegal de propiedades pertenecientes a ciudadanos estadounidenses.

Aún más, Cuba sigue siendo uno de los cuatro países señalados por el gobierno estadounidense como estado patrocinador del terrorismo, debido a que acoge fugitivos (incluyendo los asesinos de agentes de la ley estadounidenses); su falta de voluntad para cooperar con los esfuerzos antiterroristas estadounidenses; la forma en que recoge información y la comparte con otros regímenes terroristas; y su apoyo a organizaciones terroristas extranjeras. Los otros tres países patrocinadores del terrorismo enlistados son Irán, Sudán y Siria.

Considerando el trasfondo del régimen cubano, puede argumentarse razonablemente que no nos beneficia levantar las sanciones y ayudar así a otra dictadura antinorteamericana —y a un estado patrocinador del terrorismo— en sus ambiciones de buscar petróleo. Hacerlo no disminuiría los costos del combustible doméstico ni mejoraría la independencia energética aquí, algo que debería ser el objetivo de la política energética estadounidense. Por el contrario, se añadiría a las prácticas extorsionistas que otras dictaduras productoras de petróleo han explotado durante el último medio siglo.

Aún más, considerando que este es el mismo régimen cubano ya ha expropiado activos petroleros estadounidenses en el pasado (Esso and Texaco), mandaría un mensaje peligroso a otros gobiernos hostiles que, en esa misma región (por ejemplo Hugo Chávez en Venezuela) querrían hacer lo mismo.

Ahora permítanme centrarme en algunos puntos específicos de los planes cubanos de exploración submarina, que desgraciadamente tienden a ser pasados por alto.
A pesar de los muy publicitados esfuerzos del régimen cubano a lo largo de los últimos veinte años, no ha habido descubrimientos comercialmente viables o extracción de petróleo en aguas costeras cubanas. Es más, en estos momentos no tiene lugar ninguna perforación en las aguas costeras cubanas.

El régimen cubano comenzó a emplear sus derechos de perforación costera para conseguir concesiones de varios países del mundo, inmediatamente después del colapso de la Unión Soviética en 1991, que significó el fin de los elevados subsidios de ese país a Cuba.

De acuerdo a documentos recientemente desclasificados del Ministerio de Asuntos Exteriores brasileño, en 1993 el régimen cubano inicialmente ofreció al gobierno del entonces presidente Itamar Franco los bloques “más prometedores” para su exploración por parte de la compañía nacional petrolera de Brasil, Petrobras, a cambio de su rechazo a los disidentes cubanos en la isla y de cancelar una reunión con exilados cubanos en la Embajada brasileña de Washington D.C. El gobierno brasileño aceptó ambas condiciones, para abandonar Cuba con las manos vacías años después.

El régimen cubano encontró un nuevo “socio” cuando Hugo Chávez se alzó a la presidencia de Venezuela en 1998. Con el respaldo de Chávez y de la compañía petrolera estatal PdVSA, el régimen cubano reanudó su ofensiva diplomática firmando concesiones petroleras, muy publicitadas, con la española Repsol, la noruega Statoil, la rusa Gazprom, la hindú ONGC Videsh, Petronas de Malasia, la canadienze Sherritt, la angolana Sonangol, la vietnamita PetroVietnam y la china CNPC.

Sin embargo, tan sólo una compañía ha conducido algún tipo de perforación exploratoria —la española Repsol en 2004. Encontró algún petróleo pero no en cantidades viables para la explotación comercial. Después se retiró de Cuba.

De forma similar, a pesar del bombo y platillo iniciales, la canadiense Sherritt y la brasileña Petrobras —tal vez la más creíble y respetada de las compañías petroleras de la región, fuera de Estados Unidos— abandonaron públicamente sus esfuerzos el 2008 y el 2011, respectivamente, declarando que las perforaciones submarinas cubanas no eran “comercialmente viables,” citando “pobres expectativas.”

Gran parte de esto puede atribuirse a las sanciones estadounidenses, que encarecen dramáticamente los gastos de producción. El mismo régimen cubano ha admitido que las sanciones estadounidenses hacen que producir petróleo en aguas cubanas no sea comercialmente práctico. Recordemos que incluso las más grandes compañías petroleras vecinas, Pemex de México y PdVSA de Venezuela, refinan la mayoría de su petróleo en Estados Unidos y después lo repatrían, debido a la falta de infraestructura doméstica para procesar su propio crudo y a que la proximidad geográfica de Estados Unidos refuerza su rentabilidad. Mientras las sanciones comerciales estadounidenses contra el régimen cubano permanezcan en pie, producir y refinar cualquier petróleo encontrado en aguas cubanas en Estados Unidos no es una opción.

Esto nos plantea una cuestión: si la perforación submarina en aguas cubanas no es comercialmente viable para las más respetables empresas petroleras regionales, que están sitas relativamente cerca de Cuba y tienen más experiencia tratando con los cubanos ¿sería esa perforación realmente viable para angoleños, malasios o chinos? La respuesta es no.

Nos enteramos de esto inicialmente el 2006, cuando el régimen cubano parecía haber convencido a líderes políticos públicos en Washington —incluyendo a muchos aquí en el Congreso— de que los chinos estaban dispuestos a perforar en las costas cubanas. La amenaza nunca se materializó, pero sirvió para los intereses políticos del régimen cubano. Como Reuters informó desde Cuba en aquel momento: “La Habana está deseosa de ver cómo las compañías petroleras americanas se unen al lobby contra el embargo, conducido por los granjeros americanos que han vendido alimentos a Cuba durante cuatro años.”

El escape petrolero del año pasado en el Golfo de México, por parte de BP, y el justificable enfado público que le siguió, han dado al régimen cubano nuevas y estratégicas oportunidades para emplear la amenaza de las perforaciones submarinas como medio para forzar una relajación unilateral de sanciones por parte de Estados Unidos. El ministro de Asuntos Exteriores cubano Bruno Rodríguez ha confirmado esto en varias ocasiones y se lo ha retransmitido al antiguo gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, que recientemente viajó a La Habana en un fracasado intento de conseguir la libertad del rehén norteamericano Alan Gross; que lleva dos años en una cárcel cubana por ayudar a la comunidad judía de la isla a conectarse a Internet.

En un regreso al 2004, la española Repsol ha vuelto a Cuba preparándose para perforar otro pozo exploratorio a principios del año que viene. Esta vez el régimen cubano está “amenazando” con que si Repsol es presionada para abandonar la perforación, la ONGC Videsh de India o Petrona de Malasia ocuparán su lugar.

Curiosamente, a este peculiar trío corporativo le fueron garantizados amplios derechos petroleros el año pasado por parte de Hugo Chávez para desarrollar un bloque de 235 billones de barriles en el rico cinturón petrolero del Orinoco en Venezuela. Reservas que sólo en ese bloque venezolano se estima que son cincuenta veces más grandes que las de todas las aguas territoriales cubanas. Ciertamente, algún tipo de juego sucio geopolítico puede deducirse de la particularidad y momento de este arreglo.

A pesar del hecho de que Repsol continúa enfrentándose a obstáculos en la exploración (y a gigantescos costes de producción si el petróleo llega a encontrarse en algún momento), Estados Unidos está equivocándose por exceso de precauciones y dando licencias a firmas especializadas en mitigar los derrames petroleros para responder rápidamente en caso de accidente. Esto tampoco es un fenómeno nuevo. Estados Unidos ha estado concediendo licencias a estas firmas al menos desde el 2001. Lo que es más: las actuales leyes estadounidenses dan la necesaria flexibilidad para hacerlo.

Esas precauciones son necesarias, pero deben hacerse esfuerzos también para prevenir que el régimen cubano se implique de cualquier manera en exploraciones submarinas. La naturaleza antiamericana del régimen cubano simplemente no concede las necesarias salvaguardas no importa cual sea el nivel de implicación estadounidense en esta cuestión. Así hay en la actualidad legislación creada pensando en este objetivo, incluyendo la H.R.2047, la Caribbean Coral Reef Protection Act, que enmienda la Outer Continental Shelf Lands Act para negar concesiones estadounidenses a compañías petroleras extranjeras comprometidas en exploraciones petroleras con países sancionados por los Estados Unidos, como Irán o Cuba. La precaución puede darnos una tranquilidad temporal, pero la prevención servirá mucho mejor a nuestros intereses nacionales a largo plazo.

Señor Presidente, esto concluye mi testimonio. De nuevo, agradezco sinceramente la invitación y la oportunidad de hablar ante usted y el comité. Me complacerá contestar cualquier pregunta.

Mauricio Claver-Carone
Director Ejecutivo
Cuba Democracy Advocates

*El Subcomité de Energía de la Cámara de Representantes de EE UU discutió esta mañana en sesión especial el potencial energético en zonas marítimas adyacentes a Estados Unidos, incluidos los planes de perforación en Cuba y sus consecuencias para la zona. Este fue uno de los testimonios.

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9 respuestas
Comentarios

  • Anónimo dice:

    A este intento de argumentación le falta muuuuucha sustancia…

  • john noarms dice:

    tiene el derecho como todos pero al mezclar politiqueria con analisis tecnico es un irresponsable,nadie dice los grandes corporaciones ganan mucha plata en china y pagan salarios miserables y ganan miles d millones d dolares y el desempleo en la yuma va a una velocidad espantosa,en cuba hacen muchas mierdas esos desgobernantes pero cuando quieren hacer algo util ,es malo tbn,aflojen y dejen q inviertan q en pocos anos sera para beneficio verdadero del pueblo cubano.

  • cubalinda dice:

    Por lo demás, muy bueno el articulo. Alina, a qué PAC se refiere? Aunque no sea idependiente, supongo que se refiere al CDA. mejor que le paguen para que hagan un buen trabajo. Para ser una exposición de 5 minutos, está bastante objetiva, no te parece?

  • cubalinda dice:

    Una correción, es Itamar FRanco, no Itama. Esperemos que Dilma sea más objetiva, sus asesores no sson peores que los de Berlusconi.

  • Cagüentó y Ptolomeo dice:

    El Juanito Sinbrazos como alguien lo califico antes no es mas que un apologetico del gobierno mafioso cubano. Parece que le pagan bien o lo tienen chantejeado con algo para que se le pase diciendo sus boberias en este blog.

  • Anja dice:

    Que conste que lo de “bodega” es en referencia a la blogosfera disidente miamera, no a PD, ok?

  • Anja dice:

    jaja…si lo de Carone es de risa, este comentario de Alina es de apaga y vamos… bajarse con que la construccion de hoteles acabo con la arena, es lo mas ridiculo en terminos politicos que se haya dicho ultimamente para denunciar al regimen de los castros…chica, y las empresas gringas, no hubieran acabado con la arena de varadero igual? Mira ahora lo que pasa con el Internacional de Varadero… un hotel no hecho por los Castro, que conste…Esto es una bodega…aqui cualquiera emite un criterio y luego va con Oscar Haza a armar comparsa…Asi no se avanza, que va!

  • Alina Brouwer dice:

    Mauricio tiene todo el derecho de decir lo que desea, pero ese PAC no tiene nada de independiente. Yo tambien estoy en contra de cualquier perforadera en Cuba, los Castro son unos irresponsables, unos terroristas y aquellos que se benefician en hacer negocios con ellos son unos oportunistas. El ejemplo mejor son todas esos hoteles contruidos en las playas cubanas, que han acabado con nuestra arena.
    Para mas referencias sobre el desastre inmenso que ha ocasionado ese regimen, podemos remitirnos a Naturaleza Cubana de Carlos Wotzkow. Es un conpendio escalofriante del desastre ecologico de los hermanos depredadores cubanos.

  • john noarms dice:

    no le veo fundamento a esta trova,politiqueria barata,os mayores derramamientos d petroleo han sido en locales cercanos a los ee.uu,cuba y ee.uu tienen buenas relaciones en controles maritimos d drogas,metereologicos todos reconocidos x el propio gobierno americano