- oct 14, 2011 • 18:10h
- 24 comentarios
“¿Qué mal mayor puede escogerse para un estado que el ver hombres honrados
condenados como criminales al destierro, porque piensan de diversa manera e ignoran
el fingimiento? ¿Qué, repito, más pernicioso que conducir a la muerte y considerar como
enemigos a hombres que no han cometido crimen ni delito alguno,
sino que tienen el pensamiento libre?” —Baruch Spinoza (1632-1677)
No se trata de una fábula, sino de un caso bien real en que el poder de un general presidente se ensaña con un humilde hacedor de graffitis. Es imposible imaginar una pelea más desigual, por eso los represores tratan de justificarse a sí mismos ideando conspiraciones y redes detrás del artista. Les avergüenza confesar que le temen a lo que ellos mismos han denominado “papelitos” (flyers) pero lo cierto es que no sacaron nada de esto. Antes bien El Sexto —joven, delgado, pobre, aislado en su propia ciudad y hasta recluido en una estación de Diez de Octubre— mantuvo en vilo al régimen con cada hora que pasó en prisión, mientras iba sumando admiradores.
Ya Aristóteles, desde las profundidades de la Antigüedad griega, destacaba el curioso hecho que los tiranos se hacían rodear por individuos de la peor calaña; por los elementos más inescrupulosos de la sociedad. Cabe preguntarse hoy, en Cuba —isla que en medio de una bruma de vergüenza ajena transpira corrupción e impunidad sin darse siquiera por aludida— quiénes ejecutaron la orden de detención del conocido graffitero. La respuesta no se hace esperar: unos paisanos, traídos por el poder revolucionario desde los más remotos rincones, dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de llegar a la capital del país e instalarse en la casa de la “habanera” venida a menos. Es el sueño provinciano de los futuros agentes de fila, los que apalean con gusto a los “capitalinos” descargando todas sus frustraciones sexuales, económicas y hasta deportivas.
Si La Habana se congeló en un “Período Especial” el interior del país vive todavía la era soviética, y allí, sin duda, el abuso de autoridad y la represión son más brutales. Nada más lógico, pues, que extraer de esa cantera a los esbirros revolucionarios.
¿Quiénes son los zorros que ordenaron la detención? No es difícil imaginar que los testaferros son Primeros Oficiales, la parte ¿pensante? del aparato represivo, una amalgama que involucra todos los orígenes: el punto aquí no es la geografía, sino la “eficiencia burocrática”, acompañada de la adulación a los superiores.
Pero ¿quiénes son sus superiores? El resto de la pirámide cuyo vértice todos conocemos: la máxima jerarquía revolucionaria, rodeada de esa lacra a la que aludía Aristóteles, dedicada exclusivamente a construir un muro de incondicionalidad y ciega lealtad alrededor del tirano.
En la extinta Unión Soviética corría un chiste sobre las cinco reglas del socialismo. A saber:
No pienses.
Si piensas, no hables.
Si piensas y hablas, no escribas.
Si piensas, hablas y escribes, no firmes.
El Sexto violó las cuatro primeras y, en consecuencia, se le aplicó la quinta y última:
Si piensas, hablas, escribes y firmas, no te sorprendas.
Última pregunta: ¿cómo es posible que un tirano le pueda temer a un graffitero? El tirano no confía en nadie, por eso se rodea de lo peor. Pero si el tirano es, además, un anciano se vuelve inseguro y temeroso. Con la vejez se apodera de él el terror a la muerte; simplemente, no la acepta como un fenómeno natural y, al propio tiempo, comienza a caer en cuenta de que no es inmortal y que debe pagar si hay un más allá.
Así, en el ocaso de su existencia —luego de toda una vida atea e inicua— el tirano se convierte en devoto. Todo el poder y la autoridad con que se ha investido contrastan con el temor, la fragilidad y la pequeñez que lo consume por dentro, lo que no deja de hacer más torpe sus decisiones.
El General presidente podría entrar en la historia nacional sólo con dar el paso real y definitorio hacia la democratización y la libertad plena del país, cerrando el ciclo de medio siglo de ejecuciones, represión e intolerancia. En lugar de ello, prefiere acosar a un graffitero solitario.
Ya El Sexto está en la calle y todo seguirá igual: sus flyers revelando al mundo que los cubanos rechazan la falacia de la libertad revolucionaria, mientras el tirano se contempla en el espejo y no ve más que vacío.
Alexis Jardines
San Juan





Genial este artículo y todo el trabajo de Estado de SATS.
Todo el mundo sabe que los holguineros se consideran a sí mismos como no orientales, como una raza especial…
respuesta al camarada Anonimo:
- nop, el plomero picaba ingle…
poIO:
Jardines nació en Holguín, aunque solo nació. Si te fijas bien lo de “capitalinos” está entre comillas, lo que indica a los que viven en La Habana (orientales incluidos) y no solo a los que nacieron en ella.
Una pregunta tovarich Kornakov, en el chiste original en ruso el camarada plomero hablaba así? yamaron? edifisio? sentral?
No hay que ver la desgracia de nuestro país como un enfrentamiento entre el Oriente y La Habana (o entre ricos y pobres o entre cultos e iletrados). Hay que verlo como lo que es: un enfrentamiento entre una pandilla de delincuentes gobernantes -que para nada tienen en cuenta al pueblo- y el pueblo doblegado que sufre y calla. Y esto lo digo tanto para PolO como para Alexis Jardines (por cierto, me parece un magnífico escrito).
otro chistecito soviético
un plomero cae preso en una cárcel plagada de presos políticos. ellos se sorprenden al verle a un auténtico representante de la clase obrera en la cárcel y claro que le preguntan:
- ¿por quéééééé? ¿qué has hecho tú para merecer ESTO?
- eh que me yamaron al edifisio del comité sentral del partido pokke había una fuga de agua y no sabían cómo reparal…
- ¿Y?
- Leh dije que hay ke kambial TODO EL SIHTEMA…
Muy buen articulo Alexis, sigan llamandole a las cosas por su nombre, el tiempo apremia, y Uds. son los encargados de destruir esa tirania, y costruir un nuevo pais.
E X C E L E N T E
Según Jardines los orientales somos los totíes-esbirros soviéticos y los habaneros -pobrecitos- unas víctimas paralizadas ¿?
By the way, Laura Pollán nació en Manzanillo, Oriente…
buen articulo Jardines. me imagino que ya decidiste no regresar a Cuba. Bienvenido al exilio.
Felicitaciones… un excelente articulo
[...] mantuvo en vilo al régimen con cada hora que pasó en prisión, mientras iba sumando admiradores. (Más…) var a2a_config = a2a_config || {}; a2a_localize = { Share: "Compartir", Save: "Guardar", [...]
este tipo esta muy claro en lo que dice, sus intervenciones en estado de SATS fueron de lo mejorcito. Creo que el interior del pais esta menos expuesto al mundo y eso lo hace tan rezagado y tan buen productor de chivatones y policias.
muy bien escrito pero toda esa soledad, esa sensacion de vacio no es mas que imaginacion del talentoso autor; el general y su hermano tienen el poder y lo ejercen, ese es su triunfo, lo que los hace feliz. son matones y abusadores desde la temprana juventud asi que un bofeton, cabillazo o balazo mas o menos a lo sumo les causa gracia, la mayor de las veces les resbala como vaselina. solo con la carcel pagan, los delincuentes son asi
- pienso que se equivoca son su apunte geográfico, el régimen es capaz de movilizar habaneros para que repriman en Oriente, hay la misma proporción de HP por toda la geografía mundial.
- parece que ahora filosofea menos y escribe más directo estilo Martha Beatriz Roque (a la que tanto criticó). Supongo que por estar ahora en San Juan, estará más informado y tendrá menos miedo a la represión.
De todas maneras, me gusta mucho lo que escribe.
Alex, violando tambien la pauta konsomola…
nihil mirari, chama
Excelente Alexis!
Y…vayamos preparando la campana para liberar a alexis….
Hay que apoyar . Es hora de definir y cerrar filas
para ver si acabamos de una vez con esa pesadilla. Adelante sexto, te seguira el séptimo, octavo, noveno…casi un pueblo entero.
lázaro Cuba
“Paisanos”.
Maravilla de sinónimo eufemístico.
No hay dudas.Y mientras mas a su alrededor vayan muriendo, mas solo se va sintiendo.
Pretenden morirse con las botas del fracaso puestas.
Me quito el sombrero antes la valentía de Alexis. Porque, que yo sepa, vive en Cuba. ¿O no?