- sep 26, 2011 • 11:09h
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En El Nuevo Herald, Alejandro Armengol sobre “la pequeña corrupción”:
Queda la interrogante de si el sistema administrativo que se quiere mantener en Cuba es capaz de existir sin la corrupción, si ese mecanismo de desvío de recursos, latrocinio y desorden no es también una fuente de estabilidad para el gobierno.
Lo que resulta muy difícil, casi imposible, es eliminar toda esa corrupción imperante en la isla sin dar al mismo tiempo formas alternativas de obtención de recursos, ingresos e incluso de enriquecimiento.
Ofrecer esa lista menguada de ocupaciones —más bien propia de un feudo que de un país subdesarrollado— no alimenta las esperanzas de que en un futuro cercano surja en la isla un sector privado legal, que por su propio beneficio combata, en lo individual y lo nacional, una corrupción que limite su desarrollo.



