Lo que sigue sin estar claro es si la comunidad judía que radica en Cuba está a favor o en contra de “tirarle un cabo” a este hombre que dijeron desconocer. Este Gross, con un despiste más allá de lo creíble, entró y salió de Cuba demasiadas veces en demasiado poco tiempo con equipo que la aduana cubana no deja pasar así como así.
Parece que en Cuba le dieron más que suficiente soga hasta que él mismito se ahorcó en el sexto viaje en cuestión de un año. Ni sus contactos del otro lado de ni los de su lugar de origen le dieron la menor orientación sobre de qué se trataba el juego. Tampoco parece que tuvo la menor curiosidad intelectual que le condujera a estudiar “el cuadro” antes de saltar de cabeza en él con una acuarela rotundamente prohibida.
Se me ocurre que este hombre tenía la idea de que estaba entrando y saliendo de los Estados Unidos, Israel o quizás para tirarnos a algo “exótico”… Brasil. Lo deberían nominar para el Premio Nobel de la Imbecilidad.
Lo que sigue sin estar claro es si la comunidad judía que radica en Cuba está a favor o en contra de “tirarle un cabo” a este hombre que dijeron desconocer. Este Gross, con un despiste más allá de lo creíble, entró y salió de Cuba demasiadas veces en demasiado poco tiempo con equipo que la aduana cubana no deja pasar así como así.
Parece que en Cuba le dieron más que suficiente soga hasta que él mismito se ahorcó en el sexto viaje en cuestión de un año. Ni sus contactos del otro lado de ni los de su lugar de origen le dieron la menor orientación sobre de qué se trataba el juego. Tampoco parece que tuvo la menor curiosidad intelectual que le condujera a estudiar “el cuadro” antes de saltar de cabeza en él con una acuarela rotundamente prohibida.
Se me ocurre que este hombre tenía la idea de que estaba entrando y saliendo de los Estados Unidos, Israel o quizás para tirarnos a algo “exótico”… Brasil. Lo deberían nominar para el Premio Nobel de la Imbecilidad.