- sep 09, 2011 • 18:12h
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Reina, nuestra calle de balcones y arcadas, de pizzas a cinco pesos y aguas albañales que corren por las aceras. Avenida de trapicheo y cuentapropismo, con sus vendedores furtivos anunciando colchones a las afueras de las tiendas y una iglesia gótica que señala hacia el cielo. Por Reina corretean los niños que van a la escuela en las mañanas, estiran sus manos los mendigos junto a alguna imagen de San Lázaro y las prostitutas atraen a sus clientes durante las noches. En sus portales hay espacio para todo, lo hermoso y lo podrido, lo pasado y este presente a medias que no acaba de cuajar, la sonrisa y la mueca.
Ayer, el tráfico ruidoso de Reina se paró, los indigentes se levantaron del suelo y los kioscos de comida cerraron por un rato. Era día de peregrinación de la Virgen de la Caridad, cuyo culto arrasa ahora entre los cubanos después de décadas de ateismo forzoso. Agnósticos y curiosos, devotos y policías políticos, acompañaron al cortejo de una imagen pequeña acicalada con su manto dorado. Muchos iban con velas, muñecas vestidas de Oshún, girasoles, pañuelos y ropa de color amarillo. Por convicción, había miles y por fisgonear otros tantos que se unieron a la procesión. En un país donde no está permitido tomar las calles de forma pacífica para protestar, los 8 de septiembre en La Habana atraen tanto a feligreses como a inconformes.
Justo en el momento en que la “reina” iba a entrar en la calle Reina, alguien sacó un cartel con la palabra “Libertad”. Fue un segundo, pero suficiente para vivir un anticipo —una biopsia adelantada— del horror. La gente corriendo, los gendarmes vestidos de civil lanzándose sobre las manos que sujetaban aquel papel y el rostro desencajado del sacerdote temiendo lo peor. Por un instante, la imagen se tambaleó entre los pétalos de atrezo donde la habían colocado. Y después vino la calma, el miedo, los rezos bajitos. Un viejita decía casi en un lamento “no politicen la procesión, que no van a dejar salir a Cachita el próximo año”. Señora —quise decirle, pero me callé— si ella es como dicen la Virgen de todos los cubanos, nos aceptará también revoltosos y tranquilos, apáticos o contestatarios, orando bajito o gritando nuestro malestar.
Yoani Sánchez
La Habana






Aguas !!…es Cuidado!!, Atentos!,Ojo!…Eso viene de la época colonial y era el aviso de cuando iban a lanzar el contenido de las vacinillas a la calle desde los balcones. Todavía los mejicanos usan esa expresión a diario…
creo no perjudicar a los “luchadores del baro”, pues me dicen que cambian de seña regularmente, pero un dia fui testigo de como al grito de “agua” todos rapidamente buscaban refugio en puertas y escaleras, guardaban todo tipo de mercancias, despues me dijeron que el grito llegaba en minutos hasta Belascoain, era que la Policia estaba pidiendo documentos.
Se calienta la sartén.
pobre viejecita piensa en que se porten bien , para que le dejen salir el proximo ano su virjen ,que mal esta ese pueblo que ya solo quiere que le dejen favores , pues si se portan mal son castigados
pero la calle reina no siempre fue asi,junto a galiano,san rafael,neptuno y monte era de las que mas tiendas tenia,llena de negocios era muy popular,no precisamente por las condiciones en que esta ahora