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Hacia una resistencia inteligente

  • ago 30, 201117:40h
  • 51 comentarios

De diez errores políticos, nueve consisten
en considerar verdadero lo que ha dejado de serlo.
Y el décimo, acaso el más importante, en no considerar
verdadero lo que en realidad lo es.
—Henri Bergson.

Algunos colegas me han sugerido que modere el tono, que abogue por la unidad de la oposición, que suprima cualquier expresión descalificadora y, créanme, lo he intentado. Sin embargo, debo reconocer que —aun tratándose de un artículo de corte periodístico— yo soy un académico. Como tal me encuentro en un conflicto entre la objetividad del texto y la probabilidad que vaya a resultar “políticamente incorrecto”. Opté por lo primero: no escribo para los anti intelectuales, sea cual fuere el lado en que se encuentren; tampoco para esos blasfemos paranoicos que ven en todo cubano de la Isla, por el mero hecho de tener empleo o ir a la universidad, un potencial agente de la Seguridad del Estado. No me interesa hacer llamado alguno a la unidad, antes bien apuesto por la diversidad; no soy un opositor del régimen porque no estoy interesado en el poder ni persigo causa alguna; soy un disidente, en el caso dado, alguien que no sólo rechaza las políticas y la ideología revolucionarias —como la abrumadora mayoría de los cubanos— sino que es refractario a la mentalidad revolucionaria. Dixi et salvavi animan meam.

I
No exagero si afirmo que la oposición interna (1), lejos de facilitar, suele a ratos frustrar las aspiraciones de los demás a disidir. Buena parte de la energía de sus militantes se gasta en luchas intestinas y en descalificaciones a los advenedizos, vistos más como adversarios que como aliados. Como en el caso de los revolucionarios, también aquí aflora un problema generacional. En lo que toca a la asimilación de los iniciados, los argumentos de ambas partes son los mismos: nunca serás lo suficientemente revolucionario como nunca serás lo suficientemente opositor. Es la lógica del sacrificio y del reconocimiento articulado en torno a la meritocracia. Este tipo de resistencia estructurada (oposición) —que requiere de líderes, organización, mártires, estatutos y cuantiosos fondos— es útil cuando se dirige contra el poder, pero, al compartir su misma lógica no prende en la población. La inmensa mayoría de los ciudadanos ha desarrollado su rechazo al castrismo y al socialismo sin la mediación de la oposición interna tradicional, generalmente reducida —entre la población de la Isla— a la vaga frase de “los grupos de los derechos humanos”. Dentro del mundo académico e intelectual es también mayoritario el desconocimiento de las figuras principales de la oposición.

La recepción popular de un par de casos paradigmáticos invita a la reflexión: por una parte, Zapata Tamayo (considerado un mártir por la oposición castrista dentro y fuera de la Isla) y, por otra, los Cinco Espías del gobierno cubano presos en los Estados Unidos. Para la gente de a pie no revolucionaria, ni Zapata es mártir ni los espías son héroes. No niego que mucho tiene que ver en esto la represión y el control de la información por parte del régimen, pero téngase en cuenta que tampoco el sistemático bombardeo propagandístico por más de una década ha logrado que el ciudadano común memorice siquiera los nombres de “los Cinco Héroes prisioneros del Imperio”. El cubano de a pie rechaza tanto al gobierno revolucionario como al “exilio histórico” de Miami y, en no poca medida, a la oposición interna tradicional. Buena parte de la Cuba del mañana se ha ido escurriendo a través de los intersticios dejados por estas esferas de influencia.

No puedo precisar con exactitud el punto de inflexión de la nueva concepción de la resistencia, pero me inclino a pensar que tuvo su origen en un feliz encuentro entre el arte y el pensamiento, contestatarios por demás. Los antecedentes inmediatos se remontan a los 80: allí está la plástica subversiva, la crítica de arte, la filosofía finalmente post y antimarxista (2), el Proyecto Paideia, como testimonios de esa “aurora que ilumina como un rayo la imagen del nuevo mundo” (Hegel). Dentro de la oposición tradicional surgirían nuevos grupos, pero, sobre todo, irían creciendo paulatinamente fuera de esta órbita proyectos alternativos —la mayoría de tipo cultural— con un marcado interés teórico-filosófico y político-social.

Un paso fundamental hacia la flexibilización (léase, diversificación y versatilidad) de la resistencia, nacido del contexto opositor tradicional —pero con su manera peculiar de ejecución— lo constituyó el movimiento de las Damas de Blanco. Su naturaleza desorienta al régimen y su lógica gandhiana lo fuerza a un mínimo nivel de permisibilidad, con lo que aumenta la posibilidad de éxito. Entre otras cosas, este movimiento ha desarticulado in actu la ecuación dictatorial que iguala el ejercicio de las libertades individuales a lo ilícito e ilegal. Si bien la oposición tradicional hace patente la dureza y la brutalidad del régimen, las Damas de Blanco ponen de relieve, públicamente, sus fisuras. El daño moral que le inflige al gobierno este tipo de resistencia es irreparable. La oposición tradicional no se tolera, pero esas caminatas a plena luz pública no queda más remedio que deglutirlas. El movimiento —esencialmente urbano— por el momento ha encontrado obstáculos represivos en su intento por extenderse al interior del país, pero en la capital ha quedado claro que no funcionan ni el descrédito ni los palos: los cortos pasos de esas grandes mujeres pisotean el tejido simbólico de la Revolución.

II
Así las cosas, el recién aventurado término “disidencia light” no ha prosperado por dos razones fundamentales: primero, porque ya hace mucho tiempo que existe una “disidencia revolucionaria” y, segundo, porque la realidad escapa a la polarización heavy/light, escindiéndose antes bien en una estrategia de lucha que comparte la misma lógica heroica de la Revolución —y funciona con sus mismos esquemas mentales (3)— y en formas flexibles y sin estructura que no se apoyan en currículums abultados ni en martirologio alguno porque, entre otras muchas razones, no luchan por procurarse un espacio en el futuro gobierno postcastrista, sino por algo más real y tangible. En el caso de Estado de Sats, por potenciar —con acciones, palabras e ideas— el desarrollo de la sociedad civil y del pensamiento liberal y democrático, cosa que se ha hecho hasta ahora con recursos propios. Los nuevos proyectos parecen cubrir un área inaccesible para la oposición interna tradicional como es la producción de pensamiento. No hay por qué atacarlos si, concebidos también como posibles think tanks, su peculiaridad estribaría en generar y promover propuestas teóricas y estéticas de tipo contestatario, que se canalizarían, mediante el uso de las tecnologías a mano, tanto en el espacio virtual como en el debate cara a cara con un público diverso y plural. El activismo es sólo una de las facetas de estos nuevos proyectos (4).

La confianza que hoy pudiera albergarse en la disidencia parte del reconocimiento tácito de que en Cuba los revolucionarios son una exigua minoría. A la menor señal de cambio hasta los aparatchiki y buena parte de la nomenklatura querrán hacerse un lugar en el nuevo orden. A diferencia de lo que se ha venido constatando por años, quien desee hoy manifestarse en la calle o en establecimientos públicos a favor de la Revolución debe hacerlo de modo muy discreto, porque corre el riesgo de ser enérgicamente rechazado por los ciudadanos: la calle ya no es de los revolucionarios, aunque no deje de practicarse la doble moral por la única razón de ser el Estado, prácticamente, el único empleador. En este sentido, nunca será suficiente destacar el hecho de que lo que ha acarreado, a fin de cuentas, la ruina del socialismo cubano ha sido el desencanto progresivo de cada ciudadano —a lo largo de medio siglo— hasta alcanzar proporciones en que se ha vuelto irreversible. Contra el desencanto no pudo el blindaje ideológico de la Revolución, pero, hay que reconocerlo, sí que intervino tangencialmente la aguerrida oposición interna tradicional, que transcurrió todos estos años, si bien visible desde el exterior, encapsulada en la lógica del poder y con una escasa incidencia en la sociedad. Particularmente pobre ha sido su influencia en el universo académico, artístico e intelectual.

Para la nueva disidencia los métodos tradicionales parecen haber perdido su atractivo. Tampoco resultaría sensato, en las nuevas condiciones, apostar por la unidad —que es en alto grado controlable desde el poder— sino por la proliferación de lo diverso (5). Las letanías de los llamados a la unidad inquebrantable se asocian antes bien a la lógica del partido único, comunista y totalitario (PCC). Pudiera ser también que el enfrentamiento físico con la policía interese menos que los encontronazos con las instituciones. A pesar de la valoración positiva del trabajo de la oposición tradicional en términos de denuncia de los atropellos policiales, abuso de poder, etc., seduce más, en algunos casos, la idea de la salida a la opinión pública mediante la fractura argumental y axiológica de las estructuras de plausibilidad del sistema y sus posibles remiendos (maniobras). En otros casos se observa también una conquista de la calle mediante la fusión con la municipalidad a través de labores productivas e iniciativas de tipo cultural, lo que dificulta la represión directa por parte de la policía. La práctica de recolectar firmas ha pasado a un segundo plano ante el uso de la blogosfera y de las redes sociales. Quizás lo que más diferencie a la floreciente disidencia de la manera tradicional de oposición sea lo siguiente:

1. El enfrentamiento interno —por razones teóricas y políticas— de lo que pudiera llamarse sus nacientes “tanques pensantes”.

2. El carácter no conspirativo. Se hace público todo cuánto se piensa y dice. No se estructura como grupo, sino como redes o como articulaciones plegables y sin estructura. El interés gira en torno al ejercicio de una libertad de facto, no a su reclamo de jure.

3. La fusión de activismo, arte y pensamiento, lo cual permite acceder e involucrar a un número mayor de personas en sus proyectos (tales como conciertos, eventos teóricos, etc.,) de manera que los ciudadanos puedan oxigenarse en espacios no estatales ni gubernamentales a modo de pequeños escenarios virtuales de la futura sociedad civil. En este sentido, la mezcla de arte, juventud y pensamiento es particularmente explosiva (6).

Como puede verse, lo anterior distingue sustancialmente a la disidencia de la cultura épica de la oposición tradicional y de reclamos como éstos (más propios de ortodoxias marxistas y de políticas de barricada):

[…] ir más a la acción directa, que como es natural lleva adjunta golpizas, maltratos y vejaciones por parte de la policía política. Sería importante idear de qué forma el pueblo se uniría a la oposición y se convertiría en una resistencia interna. Pensar en cuáles consignas movilizan a las masas o quizás una mezcla de todo (7).

La población cubana, harta de sacrificios e inmolaciones, parece haber atravesado ya esa época heroica. Salirse de la órbita revolucionaria es también salirse de esa manera de pensar. Tal vez el problema más complejo que enfrente la oposición interna —junto a la parte más intolerante del exilio— relacionado con el tema de su envejecimiento, es la incomprensión de la juventud cubana. Los jóvenes han nacido mentalmente en un ambiente postcastrista. A ellos les resultan igualmente ajenos tanto el bombardeo ideológico contra la “mafia cubanoamericana” como la castrofobia esquizoide del exilio más radical, pero también la actitud partidista y militante de la oposición interna. Fidel Castro es visto, más que como un demonio, como un delirante anciano que mueve a risa. Lo paradójico de la situación es que la oposición interna y externa viene siendo la encargada de mantener vivo el mito castrista en la mente de los cubanos. A los jóvenes semejantes cosas no le dicen nada; ellos flotan por encima de esa realidad y pareciera que ya viven en el futuro. Muchos se preocupan fuera de Cuba por la ausencia de un verdadero líder que comande la resistencia. En mi opinión tal figura es innecesaria y prefiero decir —con el Galileo de un Brecht que no suena para nada a comunista—: “Desdichada la tierra que necesita héroes”.


III
El tratamiento, aparentemente más tolerante, para con las nuevas formas de resistencia parece indicar que las están considerando como un nuevo tipo de adversario. No pocos participantes del proyecto Estado de Sats y de Observatorio Crítico —para solo citar los movimientos más representativos— han sido requeridos por la Seguridad del Estado; también ha habido, y hay, amenazas y despidos, pero hasta ahora la cosa no ha pasado de ahí. Por estos días, a raíz de un escrito de Martha Beatriz Roque contra Estado de Sats, la Seguridad del Estado citó por segunda vez a Antonio Rodiles y está ejerciendo presión sobre los participantes y colaboradores para que abandonen el proyecto que la opositora calificó de “disidentes fabricados”.

A la Seguridad del Estado no le va quedando otro recurso que el chantaje, con la amenaza de cárcel y la asfixia económica, métodos cada vez más primitivos cuando se trata de una forma de resistencia inteligente. La nueva disidencia, en algunos casos globalizada, no viola la constitución ni ninguna ley cubana, además, cuenta con un vasto capital de conocimientos en materia de derecho, política, historia, economía, filosofía. Lo mejor que se puede hacer desde el poder con estas manifestaciones contestatarias es dejarlas hacer, otra medida sería una insensatez. En cualquier caso, se puede estar seguros, mientras más arrecie la represión más se radicalizan.

Sea lo que fuere, el éxito de estos nuevos actores de la disidencia descansa sobre todo en la transparencia y en el rechazo de la paranoia generalizada que corroe a la oposición castrista (y que llega a producir tanta náusea como la propia actitud revolucionaria). Se trabaja abierta y desenfadadamente y el policía que lo ponga otro, pues se parte del supuesto que el derecho y la libertad son innatos. A las actividades de estos proyectos, simplemente, puede asistir quien lo desee, lo mismo si es un ministro o un miembro del Ministerio del Interior. Por supuesto que hasta ahora ninguna autoridad ha querido legitimarlos con su presencia: la Revolución le teme al pensamiento. Cuando se trata de un espacio sui generis de confluencia y diálogo entre artistas, intelectuales, académicos y gente común, experiencia capaz de convocar y arrastrar las más dispares inclinaciones, reprimir es más difícil. Por eso, todo proyecto disidente debería tener —como las teorías científicas, según Einstein— una justificación exterior y un acabamiento interno. Lo que llevo dicho atañe a este último aspecto. Con respecto a la justificación exterior, la misma vendría dada por el hecho de que si la forma de dominación cambia (para mal o para bien) la manera de contrarrestarla debe cambiar también. Hoy es innegable, como le escuché decir a Hernández Busto, que “la disidencia debe disponer de recursos intelectuales para enfrentar la mutación del castrismo hacia un autoritarismo de mercado”. Desde diferentes posiciones la nueva disidencia viene haciendo realidad semejante reclamo. La Red Protagónica Observatorio Crítico, por ejemplo, plenamente identificada con el llamado “socialismo libertario autogestionario” ataca las reformas raulistas desde una plataforma neomarxista, mientras Estado de Sats lo hace desde una perspectiva liberal.

Si algo me parece inobjetable en lo que toca a la supervivencia de la disidencia en la Isla es el abandono de la lógica de la unidad, que presidió la rebeldía —particularmente de los movimientos revolucionarios— de la modernidad y que tan fácilmente se quiebra desde el poder con un simple “divide y vencerás”. En las nuevas condiciones de resistencia también el viejo adagio “en la unión está la fuerza” ha sido remplazado por este otro: “la inteligencia está en la diversificación”. La disidencia no puede crecer verticalmente, mucho menos aspirar a la unidad de objetivo ni a consenso alguno. Por el contrario, en condiciones de totalitarismo en pleno siglo XXI, la disidencia —necesariamente postmoderna y postnacional— depende del grado de disenso, diversificación, pluralidad y expansión horizontal que alcance. Se ha dicho que conocimiento es poder, por lo tanto, el movimiento contestatario no puede jugar con las mismas reglas del gobierno. El perdedor sigue las reglas; el ganador las hace. En este caso se trata de fomentar y potenciar la multiplicidad de vías, una de las cuales sería la de la oposición tradicional. El punto no es, pues, aunar fuerzas, sino hacer que el sistema entre en resonancia dado lo incontrolable de la situación, producto de la proliferación de la diversidad y de la diferencia en todos los órdenes. Como puede constatarse sin dificultad con la proliferación de los proyectos culturales contestatarios independientes y, en general, de espacios alternativos —de menor solidez que Estado de Sats y Observatorio Crítico, pero capaces de arraigar entre la juventud— hoy se ejerce la disidencia con talento e inteligencia, pero, sobre todo, porque se considera una práctica natural y consustancial a la expresión artística e intelectual que está más allá de toda negociación con el poder. Esperemos que este espíritu invada también otras esferas de la sociedad cubana. Lo que podría ser un resultado para la oposición interna tradicional es para la disidencia un punto de partida. Así, pues, ni un objetivo común ni un interés común; por el contrario, en el florecimiento de la multiplicidad de intereses (aun contrapuestos) y de actores contestatarios con las propuestas más dispares, en la especialización y diversificación de la propia disidencia —no ya de sus ideologías— debemos cifrar las esperanzas de un cambio real. Nadie va a cambiar el gobierno en Cuba sino el gobierno mismo, pero sólo cuando la sociedad, mediante el desarrollo de su dimensión civil, no le deje otra alternativa. El indetenible proceso de deshomogeneización de la sociedad cubana ya está dando sus frutos. Y es justo por esta vía por la que la oposición va encontrar el respaldo popular del que hasta ahora ha carecido. No sería desacertado afirmar, para concluir, que la floreciente disidencia se rige, al menos, por estos cuatro mandamientos:

—No esperes que te den espacio civil, háztelo tú.

—No exijas las libertades, ejércelas.

—No te unifiques; descéntrate, diversifícate.

—Minimiza el riesgo represivo y maximiza los resultados.

Creo que el error fundamental en torno al problema de la resistencia cívica ha consistido en buscarla allí donde no se encuentra y —en los casos en que se ha apuntado en la dirección correcta— en que se le ha pedido lo que ella no está en condiciones de dar. Hasta cierto punto pudiera decirse que hoy la cuestión no es la resistencia en sí misma, sino la manera de entenderla: “Nadie buscará lo que sabe por saberlo ya; nadie buscará lo que no sabe por ignorar lo que busca” (Platón). En vano se espera por un líder que provoque un tsunami social; hablando en términos de vulnerabilidad, yo veo más realista el cuadro del contraste entre la anomia cada vez más generalizada y la cada vez más creciente sociedad civil, presionando desde abajo a esa facción de dirigentes que serán contaminados con la nueva mentalidad (disidencia) y cada vez más movidos por la avidez de riquezas. La prisa y las soluciones tremendistas en nada pueden ayudar aquí. Ningún socialismo de Estado se ha tumbado sin más desde abajo; ellos no se caen, se extinguen, sólo que no para dar paso al comunismo, como pensaron sus fundadores, sino a la democracia. Los cubanos no deben renunciar al sueño libertario de tomar las calles por asalto, pero, mientras no sea más que un sueño, deben aprender a vivir en —y practicar la— libertad in situ, aun bajo condiciones de totalitarismo. Eso será suficiente.

Cuando la forma substancial del espíritu se ha transformado es absolutamente imposible querer conservar las formas de la cultura anterior, son hojas secas que caen empujadas por los nuevos brotes que ya surgen sobre sus raíces (8).

Alexis Jardines
San Juan

NOTAS:

(1) Obviamente se trata de una generalización teórica, las excepciones no hacen la diferencia aquí del mismo modo que una golondrina no hace verano. Mi argumentación se dirige contra un estado mental, contra una actitud fósil que puede ser superada. W. Vallín es un buen ejemplo de ello.

(2) Yo mismo abrí esa brecha en la Colina universitaria con mi Requiem (por el marxismo) escrito en enero de 1989 y que llegó a ver la luz, finalmente, en 1991. Fue la primera y, hasta hoy, única crítica pública —destructiva, por demás— publicada, por si fuera poco, por una editorial revolucionaria. Lo lamento si siembro más dudas, pero no es este el lugar para relatar lo vivido en torno a aquél dramático e inédito suceso.

(3) He aquí un ejemplo simple de la correlación mental que conforman gobierno y oposición tradicional: «La líder opositora, que fue invitada a participar en uno de los encuentros (de Estado de Sats), prefirió no asistir pues considera: “no tengo nada que hacer ahí, no hay nada que me motive a conversar con ellos. En la vida hay que ser algo: estás con el gobierno o no estás con el gobierno. Hay que tomar una postura, además el que está en contra del gobierno, está disintiendo, no se puede estar en el aire”». Estas palabras de Martha Beatriz Roque a Martí Noticias precisan de una pequeña aclaración. Estado de Sats no está ni en el aire ni está disintiendo; está disidiendo —que son cosas bien distintas— porque Estado de Sats es disidencia y Martha Beatriz es oposición, por lo que ella mentalmente no trasciende la lógica del gobierno totalitario, más bien es su complemento. Nótese la semejanza: “quien no está conmigo está contra mí”, solía decir Stalin. “Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada”, todavía argumentan los Castro. Dicho sea de paso, en esa misma intervención radial la opositora identifica a los profesores de filosofía —y lo que es peor, de historia de la filosofía— con los profesores de marxismo. Esta lamentable confusión es casi una convicción entre los egresados de la Escuela Superior del Partido “Ñico López”. Probablemente, a partir de ellos se haya irradiado a otros círculos ajenos al mundo universitario.

(4) Quizás sea conveniente hacer más explícita mi visión de la diferencia entre disidencia y oposición. Hasta ahora ha predominado una diferenciación establecida sobre la base de la relación interno/externo. Los disidentes serían los que, situados en el interior de un legado, doctrina, ideología, religión, etc., se separarían más adelante de la línea oficial con visiones diferentes y hasta opuestas. Los opositores se situarían desde el mismo inicio fuera y contra el gobierno. Aquí cabría agregar que estos últimos no suelen tener una concepción del mundo, sino demandas, programas y proyectos. Nótese que en un caso lo que está en juego es un universo de sentido, una cosmovisión (Weltanschauung) y, en el otro, el poder político. Lo definitorio no es, pues, el dentro y el fuera, sino la inconmensurabilidad de ambos paradigmas, diríase con Kuhn. No hay que olvidar que el primer disidente de la historia fue un filósofo, nada menos que Sócrates. Se diside, pues, en el plano de las ideas y de los valores. La disidencia es un asunto de lo que se llamó en los socialismos de la Europa del Este «intelligentsia» y no es absolutamente necesario compartir previamente una doctrina o cosmovisión para disidir. Tal y como Sócrates no aceptó nunca a los dioses locales que ya estaban ahí cuando él llegó, en esa misma situación y actitud se encuentra la disidencia frente al pensamiento único de la sociedad totalitaria. Por eso toda disidencia es, de hecho, una forma de oposición, aunque no toda oposición es disidente Así, pues, la oposición es de carácter político, mientras que la disidencia tiene raíces más hondas, es —recurriendo a un neologismo— cosmovisional.

(5) Espero que no se tomen estas palabras como un intento de fomentar la división en la resistencia interna de la Isla. A cualquier unidad hay llegar mediante —y desde— el desarrollo pleno de lo diverso, porque lo otro sería como poner la carreta delante de los bueyes. Tampoco creo que sea algo muy difícil de asimilar. Adolfo Rivero Caro lo ha reconocido con claridad desde el exilio: “El país real es diverso y múltiple. Por consiguiente, una disidencia diversa sí puede significar todo un país en oposición. Esa oposición sólo necesita saberse unida en unas pocas demandas esenciales: libertad para los presos políticos, libertad de reunión y asociación, elecciones libres”. (Apuntes para la historia del movimiento disidente en Cuba en, http://www.neoliberalismo.com/apuntes.htm).

(6) Una tremenda experiencia en esta dirección fue el primer evento ampliado que se celebró Estado de Sats en julio del año pasado (2010) en La Casa Gaia, cita en La Habana Vieja. A partir de entonces todos los espacios —institucionales o no— les fueron negados. Gracias al arrojo y al tesón de Antonio Rodiles, fundador y coordinador de Estado de Sats junto a Jorge Calaforra, el proyecto sigue activo.

(7) La cita es de Martha Beatriz Roque: “Fábrica de disidentes”, publicado en el blog Diario de Cuba (04.08.2011).

(8) G.W.F. Hegel: Prólogo a la Fenomenología del espíritu.

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51 respuestas
Comentarios

  • Jorge 66 dice:

    Ya le habia dejado un comentario al profesor, a quien admiro, y quiero dejar otros argumentos debatibles. Esta plataforma ideologica es valida para la resistencia interna del individuo y no funciona en un plano colectivo. Se queda en el plano interno. Quizas sea esta una preferencia para intelectuales y artistas, como se echa a ver. Yo pienso que toda resistencia civica debe ir hacia lo inteligente segun su formato, duro o pasivo, pero encaminada a lo colectivo, de eso trata la resistencia en todos los manuales y estrategias sobre este tema, y no fortalecer la resistencia encerrada en un closet humano. La idea no deberia terminar en ese closet como finalidad, sino ir de lo individual a lo colectivo. Los tanques pensantes deben actuar por separado pero disparando hacia afuera, no hacia adentro. Creo que entender esta propuesta seria beneficiable para reactivar mecanismos dormidos en la mentalidad civica del cubano. Tambien el resistente, el tanque pensante, debe tener claro cual es su blanco de ideas, cual es el objetivo de la resistencia. Se resiste para luego pasar a una contraofensiva, ya que estamos hablando en terminos de guerra.

  • [...] En el andén… //Sep 1, 2011 at 2:02 Qué feo suena “disidir”, ya sé que es más preciso que disentir o apropiado pero suena mal. [...]

  • pitirre dice:

    Qué tal? Si mi abuela tuviera ruedas fuera bicicleta …

  • Qué tal! dice:

    Sin salida, exorta usted a Jardines a que lea libros, y la versión que usted da es la la tv americana que dicen que el muro se cayó por que Regan le dijo a Gobarchov que lo echara abajo. En Europa del ESte se dio lo que se dio the velvet revolution etc, porque la URSS habia soltado, la perestroika significó un rechazó a repetir lo del 68 en Praga, y lo del 56en Hungria. A Polonia le dieron el ultimatum de que lo resolvían ellos o los rusos entraban. Y Jaruzelski impuso el estado de sitio y los metio en cintura. A Ceasescu lo mato justo la KGB, no el pueblo, que actuó con la aprobación del poder imperial, léase los rusos. Ceacescu se resistio (como hizo Fidel) a seguir la consigna de la perestroika, y Gorbachov, en una célebre discusión en que se gritaron fuertemente, le dijo para terminar: Nicola, vas a acabar mal.” Y en efecto. Acabó como todos sabemos que murio: fusilado sumariamente.
    Si los bolos no hubieran soltado, todavía seguiría la Europa del Este y el Campo socialista. Que revolución ni que niño muerto! Jardines está en lo correcto. Quien debe leer es usted. La Perestroika y el desmantelamiento del comunismo fue una clásica revolución desde arriba. A lo que Fidel Castro se opuso, con toda razón, calificándola de suicidio, y allí sigue. Que tal!

  • veroco dice:

    Escalon, la “logradera” es un parametro en el que no estoy pensando, sobre todo porque es muy facil inflarlo en este pais. Yo hablo de identificacion, no de esperanza de “logro”. Ademas, si me lees mas abajo, veras que no me hago ilusiones de “logro” alguno con este o aquel metodo. Y de hecho, mas arriba dije bien claro que del castrismo espero mas que nada la autodestruccion; si haces el favor de subir en los comentarios, lo veras. En verdad, eso es una de las cosas que mas me agrada de Gorki, Ciro y similares: no estan en la “logradera”, hacen lo que hacen solo por que asi son.
    Y mi respuesta, como no la vendo, sale a mi manera.

  • En el andén... dice:

    Qué feo suena “disidir”, ya sé que es más preciso que disentir o apropiado pero suena mal.

    Miedo, terror, en Cuba se vive un terrorismo de Estado de baja intensidad mientras no cruzas la raya, cuando la cruzas te detienen, te violentan, te acusan te aterrorizan de verdad y te queda entrar por el aro o irte. Entonces la gente se refugia y le da muchas vueltas a las cosas, mucha teoría, el Sr Jardines dice cosas muy acertadas con las que estoy de acuerdo pero no con las estrategias y posiciones como la referida al intelectual que no está interesado en el poder y, por tanto, no puede ser o estar en la oposición…eso me suena a máscara o escudo porque si partimos del principio que el castrismo es una dictadura totalitaria y como ciudadano usted es un demócrata, por definición se situará al opuesto o en la negación de ese sistema político, aunque no quiera o ésta posición le invalide algún permiso burocrático con las autoridades migratorias. Son cosas diferentes, prácticas las dos pero diferentes, creo que esa aclaración es una máscara.

    Lo otro es respecto a INFORMACION y CONOCIMIENTO. Es más importante y subversivo en una sociedad cerrada y sin periódicos el concepto de la información es poder, que el conocimiento, porque además la información se relaciona más con la estructura de la red y su carácter expansivo y de penetración. La información, el intercambio, la comunicación son las herramientas del conocimiento.

    El problema es simple, la dictadura viola derechos y libertades. En Cuba no existe libertad de prensa ni libertad de expresión. Los derechos a informarse y asociarse tampoco se respetan y la disidencia y la oposición declarada y abierta sin pactos no es tolerada. El ejemplo son los periodistas independientes que fueron liberados con la condición de aceptar la deportación. El resto de opositores son regularmente agredidos. Entonces la “resistencia inteligente” debe jugar mucho a la censura-autocensura y al simulacro para sobrevivir, en eso Cuba seguirá siendo un bastión de la postmodernidad y de las posturas e imposturas.

    Y la foto me parece una mala elección y una falta de respeto porque esas personas llevan
    años enfrentadas a la dictadura, que no estén de acuerdo en todo no les da derecho a manipular su imagen y en un artículo como éste queda bastante de prensa poco seria y muy en la línea de dañar la reputación. Tampoco las críticas a ésta oposición son claras. Como también me parece que a Payà no se le puede silenciar obviándolo, no se menciona su actividad política con un proyecto utilizando la vía democrática que ha logrado recoger las firmas de miles de ciudadanos lo que no ha hecho ningún otro disidente u opositor, firmas con nombres y apellidos y número de identificación. Ciudadanos comprometidos con un cambio político y dando la cara.

  • Sin Salida dice:

    Escalón, ¿lee usted historia?

    Lo digo porque su afirmación que en Europa del Este se desmantelo el comunismo como una dádiva magnánima de los dirigentes es totalmente errónea.

    En Europa del Este fue el pueblo que derroco los gobiernos comunistas. El único que se resistió fue Caucescu y mire como terminó.

    El problema es que confunde usted una transición pacífica, como la de la GDR, con una transición desde arriba.

    Más bien al contrario. Los gobernantes se fueron sin disparar porque sabían que no podían matar a toda la ciudadanía. Así, literalmente, se lo informo la seguridad del estado.

    O resulta ahora que Mubarak y Ben Ali son santos.

    Favor lea algún libro.

  • veroco dice:

    Nah, la diferencia entre la epoca martiana y la actual, e incluso entre la epoca moncadista y la actual, la diferencia que pesa e importa, no reside tanto en los cubanos como en Estados Unidos, en el gobierno de Estados Unidos. En las epocas martiana y moncadista, el gobierno norteamericano ni remotamente habia desarrollado tanto sus aparatos de orden y control como ahora, asi que facilmente los cubanos podian reunir billete para a tumbar los gobiernos cubanos del momento. Que digo, en la epoca moncadista el afilado del machete fue en Mexico, pais que ni pintado, ayer y hoy, para planear violencia. Pero hoy en dia, los americanos no quieren que haya machete, y tienen los medios para impedir que lo haya. Del Mexico actual, o el del reciente priismo, ni hablemos, solo se permite la narcoviolencia, porque es la industria nacional.
    En resumen, si los americanos fueran otros, si el mundo fuera otro, no hubiera parado de juntarse “billete pal machete” en esta epoca, y ese billete se hubiera puesto en accion una y otra vez hasta el exito, no hubiera muerto de tisis politica en 1971, y otro gallo cantaria. Cuba sigue siendo castrista, porque el orden del mundo en de los 70s paca asi lo impone, con una inercia que hoy en dia ni los cojones de Maceo podrian contrarrestar. Esa es la circunstancia en que coincido con Escalon, pero puntualizo que en esa circunstancia la parte cubana es eso mismo, parte, y parte arrastrada, de la cola, no motor; cuanto hagan y dejen de hacer los cubanos, doquiera esten, es irrelevante. Este pais es mas chiquito que nunca, la verdad, somos un granito de polvo en el mundo, y ese mundo, o quiere castrismo por conveniencia, o por mojoneria mental, o no le importa, o no le importa mucho. En otras palabras, nos condena la inercia, la inmotilidad de la pequeñez.
    A joderse y a esperar.

  • Escalon dice:

    Ah, ya Veroco la esta cagando.

    Ni 20 Gorkis, ni 20 Jardines (ni 20 Verocos) van a lograr nada. Entonces no hay porque celebrar a uno e insultar al otro. La violencia ciega y la postura intransigente que solo permite un solo modo de actuar es inutil y contraproducente.

    Me parece que tu analisis de la situacion es correcto, pero tu manera de responder a ella deja mucho que desear.

  • PPQUIL dice:

    Alguien me puede decir q es Estado de SATS

  • veroco dice:

    Nombre no, de mi intelecto vivo yo, este Jardines no vive, ni remotamente, de su intelecto, vive del cuento y la mameadera familiar, y dicho sea de paso, es muy pendejoide esa equiparacion entre la critica gestual y la violencia, no sea usted hablamierda, una trompetilla no tiene nada que ver con una galleta, ojala la trompetilla fuera tan popular como la galleta en la politica moderna, tanto cubana como extranjera. Lo que pasa que la trompetilla solo sirve entre, precisamente, gente civilizada dotada de sentido del humor, del ridiculo o de la sobriedad, y de esas cosas carecen, por desgracia, los intelectualiches cubanos, asi como sus admirantes de posteo que apenas ven una parrafada mas larga de lo que debe ser, amen de bien adiccionariada, se lubrican toditos de meninge. Trompetilla y bien, con todo derecho, con toda humanidad, sin pompa, en toda inocencia, como mismo el niño que grito que el rey esta encuero. No me joda mas, que el engome baboso, engreido y de culo fruncido no es, ni remotamente, garantia de certidumbre de criterio ni de claridad de proposito. Namas pa dar ejemplos, contrasten a Lazaro Barredo y a Gorki Aguila. Prefiero un Gorki, o un Ciro, a veinte Jardines.
    Esas odas al intelectualoide, se las jame otro.

  • Amicus Plato dice:

    No recuerdo haber coincidido con Jardines en la UH, ni sabía que había profesores abiertamente opositores o disidentes [sí de manera oculta], pues supongo que iinmediatamente los habrían echado a la calle. Veo que estaba equivocado. Además, también pienso que el artículo es excelente. Siempre he creído que la manera de salir del castrismo es venciéndolo en el terreno de la ideología, que quiere decir política cuando el pueblo se torna indiferente a la propaganda oficial, como es el caso de las nuevas generaciones, se burla de ella o presiona de manera avasalladora contra las estructuras de poder. En ese empeño, coordinados o no, todos los esfuerzos son positivos, ya sea de la oposición, la disidencia tradicional y la no tradicional, la cual parece proponer Jardines.

  • Escalon dice:

    Pero es que todo parte de la frustracion, producto de la inhabilidad de todos, los de afuera y los de adentro, de cambiar el regimen.

    El problema es que si algun dia hay cambio, ese cambio vendra desde arriba. Como vino en la Europa comunista, y como esta llegando poco a poco en paises como China y Vietnam. No creo que desde abajo sea posible.

    Entonces no queda otro remedio que contentarse con disidencia en su unica version posible, la “light”. Por ese hueco se cuelan los intelectuales, con su debil velita en el entierro.

    Marti, hay que reconocerlo, tuvo la ventaja de que en aquellas circunstancias “el billete movia machete”, pero tal posibilidad simplemente no existe en la Cuba actual, donde billete es lo que sobra. Lo que falta es manera de utilizarlo.

  • Alejandro Garcia dice:

    No creo que jardines descarta a Marta Beatriz, el habla todo el tiempo de un disidencia horizontal, donde todos se oponen al gobierno, pero lo mas importante :que hagan algo lo que sea (menos la agresion, todo vale(. Es que marta Beatriz descarta a Sats y no quiso participar en el proyecto, incluso su justificacion es totalmente reaccionaria y concuerdan perfectamente con lo que dijo Fidel Castro. Es verdad que estuvo en la carcel, pero cuando hizo una Asamblea y grito viva bush! Supe desde ese momento que para nada me uniria a ella aunque ambos queramos lo mismo. Magnifico trabajo Jardines, aprendi mucho.

  • Bah dice:

    Las trompetillas a los que viven de su intelecto es tan vieja como la brutalidad, se necesitan una a la otra por contraste.

  • Carmen Diaz dice:

    No parece un poco fiero el ataque a la oposicion tradicional? No he estado siguiendo la polemica, pero me parece que Jardines le tira duro. Probablemente, en la epoca que esta surgio no habia armamentum teorico para expresar oposicion al castrismo sino con el propio lenguage del poder vertical. Por otra parte se trata de un asunto un tanto generacional. Los jovenes filosofos, artistas, intelectuales no pueden expresarse, ni aun en su gestion social, como sus predecesores. Es ley natural. Creo, con el autor, que la proliferacion de la diferencia nos puede salvar, si es que queremos ser salvados. Por otra parte, el auto contrapone a la oposicion tradicional, “la fractura argumental y axiologica de las estructuras de plausibilidad del sistema y sus posibles remiendos”. No les parece demasiado teorico? El Poder seguira riendose de esos tontos que hablan basura que nadie entiende. Y los “tontos” seguiran siendo inocuos. CD (No tengo acentos, desde donde escribo)

  • veroco dice:

    Aja, pero el mismo Marti sabia que el billete mueve machete, por eso su labor intelectual se fue, en buena medida, a conseguir billete para comprar equipo de guerra, y para convencer a la gente que se echara a fajar. Ademas se metio el mismo, revijio y pendejon como era, en la tierra donde iba a haber tiroteo… Marti no anduvo haciendo la “disidencia” que describe el articulo, a eso en aquella epoca se le llamaba autonomismo y era una farsa aberrante.
    Respecto a esta teoria del acefalismo y la percolacion intelectual, no es nada nuevo, por supuesto. La primera vez que a mi me salto a la vista fue cuando a no se quien se le ocurrio de poner banderines en los sites, y Yoani dijo que no iba en esa, porque ella no iba en esa onda del frente unido, que la onda de cada uno por su lado pero todos a la vez le cuadraba mas, y mento mas o menos las mismas razones de este articulo, lo que lo diji en español. Respecto a lo de los intelectuales zorros y desubicados, tampoco es nada nuevo señores, eso se estila desde hace rato. Los conocedores mencionaran mejores ejemplos, pero eso me recuerda a un tal Jorge Alberto Aguiar, que se llamaba a si mismo poeta no disdente, y tenia un lema asi como “andar huyuyo”, que era esa estrategia de no fajarse con el MININT sino escurrirse por la cultura. Tambien estaba el Proyecto Rizoma, y ahi andaba una tal Lizabel Monica, que salio en Sats, sino recuerdo mal. En general, la UNEAC y el ambito cultural cubano son un cantera cobarde de la CIA.
    Pero bueno, si este amigo quiere añadir, ya que no un grupusculo, un membrete nuevo, una denominacion oficial para una vieja estrategia, un banderin-antibanderin, bienvenido sea. Despues de todo, esta onda metatrancosa tiene su minima utilidad.
    Y Ruben, tiene usted razon, nunca se debe subestimar la bajeza humana, recuerdo a los colaboradores con los nazis y a la policia interna de los ghettos. No obstante, insisto, siempre hace falta un minimo de billete para reprimir, y ese esta faltando. Falta porque el castrismo es un barril ahuecado, se sale, independientemente de cuanto le echen -para que no vaya a pensar nadie que soy un cavernicola de esos de 0 remesas y 0 viajes, creo que cortar una fuente de entrada del gobierno solo le hara buscar otra, y que ele destino final de TODO ese capital es el despilfarro-.

  • Escalon dice:

    No soy fan de Veroco, mas bien todo lo contrario, pero honor a quien honor merece. Su comentario es el Best of Show, mucho mejor que el articulo mismo.

    Ahora no hay que descartar por completo a los intelectuales. Uno de cada 10 millones sirve, no olvidemos a Jose Marti.

  • velorio dice:

    Todos aquí están errados, son una partida de comemierdas intelectualoides de cuarta. De qué disidencia hablan? Unos cuantos mercenarios al servicio de los anticubanos de Miami, y por demás gente de pocas letras y menos de dos dedos de frente, no pueden tumbar a un Gobierno.

  • Ruben dice:

    Jajaja … coincido con Fer, lo mejor de todo es el comentario de Veroco … aunque no comparto con el la idea de que los orientales-policias-en-la-habana van a ir “perdiendo la fe” por falta de paga … solo recordar que para muchos de ellos su ego se alimenta mas de su posicion con respecto a los demas que por tener resueltos sus propios problemas.

    Al final, la lucha por la liberacion de Cuba transitara por el camino conocido de la chispa y la detonacion antes que por la via de la extincion. Fijarse en los cacerolazos.

  • la foto sirve para ilustrar el texto muy bien, pero resulta lo que se llamaria una completa manipulación editorial, PD. la imagen se mete en los ojos del lector y a partir de ahí, se empieza a interpretar el texto.

    esa foto, si mal no recuerdo, es de varios años atrás, del 2009? cuando MBR y VR llevaran a cabo una huega de hambre, por lo tanto su apariencia desfallecida.

    el texto que acompaña la foto es inteligente y prometedor, necesario en estos momentos, pero aun cuando no se esté de acuerdo con “la vieja guardia opositora” y sus métodos, ni con la “disidencia light” y sus compromisos, al césar lo que es del césar.

    todos tienen un mérito, según mi punto de vista, pero MBR lleva años de cárcel y abusos en el lomo, cosa que aún no le ha sucedido a muchos y ojalá nunca les suceda. empiecen por ahí, todos los que leen tomándose un café en países libres donde pueden decir lo que les salga del alma.

  • Francisco Escobar dice:

    Muy atractiva la combinacion de la republica platonica -con los filosofos al mando- con acotaciones gramcianas y la “satyagraja“ como demopedia. Me preocupa que “la disidencia debe disponer de recursos intelectuales para enfrentar la mutación del castrismo hacia un autoritarismo de mercado” porque el mercado como “el cisne de Jeffers” tiene que ser libre hasta de la propia conciencia de su existencia para producir riqueza y sobre todo alejado de los grandes consumidores-como los intelectuales- que lo parasitan. Tampoco entiendo el concepto de “socialismo libertario” que es una paradoja y “autogestionario” por quien, por el estado?…

  • Solabaya dice:

    Jardines lo que hace es re-ciclar algunas de las cosas que ya se han dicho y hecho en Cuba.

    De las tres formas que dice la nuevas disidencia se diferencia de la tradicional (entiéndase los grupos de los DH) al menos dos ya están presente en Cuba desde Paideia.

    La primera y la última, que en realidad son una sola, “el enfrentamiento interno” (a través de lo que él llama “tanques pensantes”, y el activismo a través del arte y la literatura. Lo otro es misticismo, como dice otro comentarista, imaginarse una “libertad de facto”.

    ¿Tanta cosa para llegar a estas dos conclusiones?

    Repito, esto no es una revelación para nadie que haya vivido la “disidencia light” en Cuba, y cuando dice “no se unan” está diciendo lo que todo el mundo sabe, ponerse un cartelito de DH es condenarte.

    En todo caso no es estrategia es pragmática. Es miedo.

  • Juan Antonio Blanco dice:

    Este trabajo merece una mayor divulgacion. Es una de las cosas mas serias que he leido sobre la disidencia actual. Mi agradecimiento al autor.

  • Cecilia dice:

    Muy buen articulo, lo disfrute mucho y me ha ayudado a entender mucho de terminologia que de hecho no asimilaba bien, entonces ya se que no soy opositora. Lamento las expresiones de Martha Beatriz, admiro mucho a Estado de SATS, he visto sus videos, me parecen increibles…que sigan asi.

  • Fer dice:

    Me gustó mas el comentario de Veroco que el artículo.

  • Cuco dice:

    Y cómo se llamará esa revolución (perdón debí decir disidensión)…La Disidención del Arcoiris ?..
    Ay de esa disidencia “inteligente” que propone respetar la Constitución y las Leyes que el régimen fascista de los Castro diseñaron precisamente para que jamás se hable de oposición beligerante o de revoluciones verdadera !!….Ne. A otro con esa guayaba,que si no es de laboratorio,al menos lo parece….Lo digo con todo respeto,pacíficamente y sobre todo, mucho,mucho,amor !!!…

  • !!!YA!!!BASTA LA LIBERTAD ES UN DERECHO PROPIO, FIDEL CASTRO ES UN SICOPOTA, SE HIZO LA REVOLUCION PARA DERROTAR,UNA TIRANIA, NO PARA IMPLANTAR OTRA MUCHO PEOR Q LA DE BATISTA, EL PUEBLO ROMPE LA BARRERA DEL MIEDO, NO TIENEN FUTURO, YA NO TIENEN NADA Q PERDER, CASTRO YEGO TU HORA

  • Amadeus dice:

    La foto es patética y revela el cansancio y la desolación. Tirados en los butacones Beatriz y Vladimiro paracen ausentes y terminados. Son ya personas mayores que no están para estas luchas. Sin embargo, tuvieron el coraje civil de protestar y levanta la voz, mientras la juventud cubana sigue anestesiada. Al menos nos queda el consuelo de gente como Yoani y muchos otros que siguen despiertos.

  • renzo el gitano dice:

    me sumo a las felicitaciones. excelente texto. muy meditado, muy razonado.

    y en efecto, seria interesante postear una copia del “Requiem”…

  • [...] (PENÚLTIMOS DÍAS)-Algunos colegas me han sugerido que modere el tono, que abogue por la unidad de la oposición, que suprima cualquier expresión descalificadora y, créanme, lo he intentado. Sin embargo, debo reconocer que —aun tratándose de un artículo de corte periodístico— yo soy un académico. Como tal me encuentro en un conflicto entre la objetividad del texto y la probabilidad que vaya a resultar “políticamente incorrecto”. Opté por lo primero: no escribo para los anti intelectuales, sea cual fuere el lado en que se encuentren; tampoco para esos blasfemos paranoicos que ven en todo cubano de la Isla, por el mero hecho de tener empleo o ir a la universidad, un potencial agente de la Seguridad del Estado. No me interesa hacer llamado alguno a la unidad, antes bien apuesto por la diversidad; no soy un opositor del régimen porque no estoy interesado en el poder ni persigo causa alguna; soy un disidente, en el caso dado, alguien que no sólo rechaza las políticas y la ideología revolucionarias —como la abrumadora mayoría de los cubanos— sino que es refractario a la mentalidad revolucionaria. (Más en PENÚLTIMOS DÍAS BLOG) [...]

  • Sin Salida dice:

    No creo que una oposición sea mejor que otra. Mas bien complementarias.

    La oposición vertical no ha tenido mucho efecto en Cuba, pero si en el exterior, mostrando el aparato represivo del régimen.

    La disidencia (oposición horizontal para algunos, valga la redundancia), le resta legitimidad al régimen desde sus propias entrañas.

    Ambas se complementan, ya que la presión exterior ayuda a impedir una nueva Primavera Negra con Alexis Jardines & Co. como protagonistas. Y cuanta mas disidencia interna, mas espacio para la oposición.

    Luego creo hay un interés compartido.

  • azel shytts dice:

    con muela no se tumba a esa gente q son los reyes d eso asi q tumba la mula

  • Charlie Brown dice:

    ¿Existe alguna posibilidad de conseguir ese “Requiem (por el marxismo)” que menciona Alexis Jardines en su artículo?, después de “googlearlo” sólo aparece el link hacia esta misma página. Creo que valdría la pena solicitarle al profesor que lo cuelgue en algún sitio y así lograr que llege a más gente.

    Gracias anticipadas.

    Por cierto, excelente artículo.

  • la flaca dice:

    Admito que me agrada en el extremo que Ernesto opte por publicar este tipo de escrito inteligente, educado, razonable, medido y más que bien desarrollado.

    Al mismo tiempo tengo que admitir que–para los que nos hemos educado principalmente “en otro idioma”–este escrito es denso y sería más fácil de digerir en el segundo idioma que predomina para muchos después de medio siglo fuera del terruño.

    No obstante, leí este escrito a pedazos para poder entender (y saborear) bien lo que el autor estaba diciendo y tengo que agradecerle a Ernesto lo bien que escoge lo mejor de lo que encuentra para educarnos.

  • pitirre dice:

    Mientras no me vendan otra cola loca para pegar a la nación cubana todo esta bien …

  • negrito cimarron dice:

    que clase e tabaco tu, la verdad q no pude leerlo to q aburrio por Dio

  • Pedro Julio Suarez dice:

    Muy bueno todo lo planteado por Alexis. Para mi, con 40 anos de atraso. Como lamento que esta generacion de intelectuales no fuera la de los 70s y 80s. Muchos diran, – sobre todos los que no vivieron los 60s – la situacion no era la misma, pero son los mismos dirigentes que sembraron las tempestades. Los que no vieron lo que seria el futuro de Cuba, dictado por los caprichos de un caudillo narcisista, fueron los que no quisieron verlo, los oportunistas, o los analfabetos economicos.

  • veroco dice:

    Honestamente, tumbar un gobierno o cambiar un pais a punta de metatranca farandulera y artistosa… a otro perro con ese hueso. Esta bien, que este tipo goce su cuarto de hora de celebridad con este “ritmo nuevo” tan pegao, pero nadie se me vaya a creer que este pellejo es carne.
    Por dios, los intelectualitos como motores de la historia, eso nunca se vio, ni se vera, por mucho twitter, movil y tableta que se ponga en juego. Aqui nada mas que pesan dos cosas, el dinero y la cabilla/pistola. Todos esos juegueteos mentales no son nada, nada valen cuando a un palestino le dicen “ven pa laBana, te te doy albergue, carnepuerco y jineteras, y a cambio dale cabilla a los revoltosos”. La unica razon porque a estos tipos y a medio pueblo no los han puestos tan corrugados como a las mentadas cabillas, es que ya no hay dinero para tanto oriental, y esa falta de dinero se la buscaron los propios ñangaras por imbeciles economicos, no por causa de la metatranca disidente, los opositores y el exilio. Lo unico que esta matando el castrismo son los propios castristas, y eso por adaptacion, estemos claros… no por ninguna sociedad civil, por mas filosofica o artistica que sea.
    En serio, cada vez que alguien dice la palabra intelectual, mi mano hace por si sola la trompetilla.

  • wampampiro dice:

    Lo que esta leyendo el de los espejuelos es el Granma? Los sentados no parecen estar muy interesados.

  • LECTOR dice:

    Pues a disentir o a disidir como a cada cual convenga.

  • Omar dice:

    No, me retracto. Es abierto. Se puede disentir como cada cual escoja. Quizas se arme el taller independiente “Tira el racimo aqui”. Pero no es lo que se intuye. Gracias.

    Omar

  • Omar dice:

    Interesante. Sin bombas ni embargos.

    Omar

  • Solabaya dice:

    Esta muy bien todo eso, pero no se porque critica la “disidencia light” cuando al fin y al cabo, lo que dice es un tipo de “disidencia light”.

  • eldani dice:

    Muy interesante. Estoy de acuerdo con él en un 70%

  • Jorge dice:

    Profesor, admiro su tesis sobre la resistencia. Solo no concuerdo con esos cuatro mandamientos que como creyente me recuerdan a una secta cristiana donde muchos de sus miembros terminan con problemas siquiatricos. En cuestion, los mandamientos tienen un mismo caracter egocentrico y mistico: 1. El mal no existe, solo existe en nuestra mente y basta que nos olvidemos de el. 2. Dios no existe, nosotros debemos crearlo. Es decir: 1.No existe ninguna dictadura en Cuba, es una elaboracion de nuestras mentes. 2. Nadie nos impone leyes abusivas, debemos accionar como si no las hubieran.

  • Gabriel dice:

    Las elucubraciones filosóficas sobre disidencia y oposición me suelen aburrir. Normalmente prefiero seguir la máxima: ¡No pienses!¡Actúa! Normalmente el éxito es hijo de la acción, no de la reflexión. Por eso Colón se equivocó, y gracias a eso tuvo éxito.

    Sin embargo estas reflexiones de Alexis las leí con mucho gusto y atención. Son una magnífica guía de ruta.

    Ahora queda lo más importante: la acción.

  • Observador dice:

    La zurna enlos butacones quiere decir algo? o es jodedera?

  • JM dice:

    GENIAL… necesario e imprescindible artículo. Gracias Jardines!

  • Marina dice:

    Excelente artículo.

  • laz dice:

    nadie comenta?